29 Sep 16

Tratamientos para los cólicos de lactante

publicado por en la categoría Salud y Bienestar

Los cólicos del lactante son unos procesos relativamente comunes pero aparatosos que conviene conocer y detectar para dar con los tratamientos adecuados.

Tratamientos para los cólicos de lactante

Estos cólicos, que son sufridos por más de un 20% de los lactantes, resultan como decíamos aparatosos ya que para el bebé son dolorosos y suelen ir acompañados de crisis de llanto y gestos de dolor. Cuando no se ha pasado por esta experiencia previamente los padres pueden realmente asustarse ante los síntomas.

La buena noticia es que habitualmente, una vez detectados y descartados otros posibles problemas, estos cólicos son procesos temporales que no afectan necesariamente a la salud del bebé.

Diagnóstico y tratamiento médico del cólico de lactante

Aunque pueden presentar síntomas diversos los más habituales son crisis de llanto, gestos de dolor abdominal que suelen ser de encoger y estirar las piernas, y, también generalmente, presentar la tripa muy tensa y manifestar ruidos internos muy audibles de gases. Pueden existir otros síntomas pero estos son los más generales y frecuentes.

Lo primero, siempre, es descartar cualquier otro tipo de patología. La respuesta rápida que tu seguro de salud puede proporcionar al facilitar el acceso al pediatra es fundamental. Siempre tiene que ser el pediatra quién diagnostique lo que le ocurre al bebé, tratar de diagnosticar cólicos del lactante por nosotros mismos puede conducirnos a un error e ignorar otra patología más grave.

Debes tener en cuenta, antes de buscar este diagnóstico, que ese llanto y esos gestos de dolor pueden estar motivados por otras sensaciones del bebé, que puede ser de hambre, de suciedad del pañal, u otros dolores relativamente habituales en el lactante como puede ser el de oídos.

También, después de un diagnóstico de cólicos del lactante no debes asustarte. Se trata de un proceso que no afecta a la salud general del bebé y que es pasajero, suele aparecer a partir de la segunda semana de vida y puede durar más o menos hasta el cuarto mes, desapareciendo sólo.

Cuando tu bebé se enfrenta este proceso lo primero que debes hacer es mantener la calma. Se trata de algo temporal, no permanente y que no le va a afectar más allá de las molestias del momento. Mantener medidas preventivas como puntualidad en las tomas es una buena idea ya que puedes evitar que a llorar el bebé esté repleto de gases, y acumule más dolor.

Puede ser que entre las medidas que te recomiende el pediatra esté o bien cambiar la leche o, si la mamá da el pecho, dejar determinados alimentos, por ejemplo las bebidas con gas, el café, la leche de vaca y ciertos medicamentos relacionados con la formación de gases.

Has de tener en cuenta que no existe medicamento específico contra los cólicos. Sin embargo, sí pueden recetar al bebé a algunos que sirven para paliar parte de las causas que contribuyen a este proceso. En cualquier caso nunca debes usar medicamentos sin prescripción de tu pediatra.

Los remedios caseros y el cólico del lactante

Como es de esperar ante un problema como éste existen muchos remedios caseros o consejos tradicionales. Como siempre este tipo de remedios y consejos deben ser tomados con cierta precaución, no todos los niños van a responder del mismo modo. Lo que aún bebé puede ayudar a tranquilizar a otro puede irritarle más.

Los más habituales dentro de estos consejos tradicionales son los siguientes:

  • Masajear la tripa de manera muy suave incidiendo especialmente bajo las costillas del lado izquierdo
  • Con el bebé boca arriba llevar sus piernas hacia el peso y después estirar las de manera seguida durante un par de minutos
  • Sobre una superficie blanda hacer rodar suavemente al niño sobre sus costados, puedes primero hacerle rodar sobre el costado derecho y después volverlo boca arriba y hacerlo sobre el lado izquierdo.

Existen otras muchas opciones pero todas relacionadas con este tipo de masaje o tensión sobre la zona abdominal. En algunos casos también los niños responden bien al paseo en el cochecito, pero no tumbados si no semi incorporados y procurando evitar terreno abrupto.

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