21 Dic 17

Usar los ábacos para aprender matemáticas

publicado por en la categoría Noticias

Sin duda, todos hemos tenido uno en nuestras manos. Los ábacos son instrumentos que no pueden ayudar a entender los números y pequeñas operaciones.

Desde hace mucho tiempo en algunas escuelas y casas se utiliza el abaco para aprender a sumar, multiplicar e iniciar a los niños en la matemáticas. De alguna manera, podemos considerar que el ábaco es la calculadora más antigua que existe. Su origen se encuentra en Asia menor y se la considera como la precursora de la calculadora digital moderna, ya que la usaban los comerciantes en la Edad Media a través de Europa y el mundo árabe. Pese a que en el viejo continente ha perdido uso, su utilización es habitual todavía en Medio Oriente, Rusia, China, Japón y Corea.

El ábaco, en todas sus variedades horizontal, vertical, chino, japonés, resulta muy útil para entender el sistema posicional de numeración y comprender las operaciones de números naturales (sumas, restas, multiplicaciones y divisiones). Sus usos fundamentales son dos. El primero ayuda a comprender el sistema posicional de nuestros números, ya que es básico que los niños entiendan la importancia de la posición de los dígitos y no que lo aprendan mecánicamente. El segundo es, como hemos hablado, la realización de operaciones básicas. Es decir se puede aprender cómo funcionan los algoritmos de la suma y la resta.

Para entender el sistema posicional de los números el ábaco es muy útil cuando el niño tiene la noción de cantidad y ya ha trabajo con otros materiales ya que las unidades, decenas, etc… son muy abstractas. Para trabajar esta materia, lo primero sería haberlo trabajado con otros materiales, por ejemplo piedras, donde las decenas sean físicamente un grupo de 10 unidades. De ahí, el uso del ábaco puede ayudar dando a una bolita de un color el valor de 10 de otro, sólo por la posición que estas ocupan.

Si trabajamos con el ábaco podemos poner ejercicios a los niños como representar diferentes números y para que tenga más sensación de juego se pueden usar dados o bolas de un bingo o cualquier otro material. Se puede, también, representar los números de las edades de cada uno de los miembros de la familia, el número de la casa, el peso de cada uno o el número de pie. Otra opción es poner un número en un ábaco y pedirle que lo escriba.

El gran uso del ábaco hace que se le ponga colores y un diseño más infantil, pero lo cierto es que hay varias variantes y que se parecen poco a los originales que todavía se usan en China y Japón. En las tiendas españolas podemos encontrar ábacos horizontales, verticales, soroban verticales, verticales con bolas o verticales abiertos. Y la gran pregunta es ¿cuál es el más adecuado para cada etapa? Pues su uso es adecuado a partir de los seis o siete años, cuando los niños empiezan a trabajar con el sistema decimal. Su uso es muy interesante en Primeria, pero como se ha explicado antes no es bueno que sea el primer o segundo material con el que se trabaje el posicionamiento. El mejor ábaco es el vertical, tanto abierto como cerrado, porque el uso de los discos es sencillo.

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