9 Ene 18

La dieta blanda de tu hijo no tiene que ser aburrida

publicado por en la categoría Nutrición y dietas, Salud y Bienestar

Siempre hemos pensado que cuando una persona enferma hay que imponerle una dieta blanda para reducir su trabajo intestinal, pero ésta no tiene que ser aburrida. Puedes consumir más productos de los que crees.

Es casi tan antiguo como la propia enfermedad. Cuando nos encontramos con fiebre, estomago revuelto, con diarreas y vómitos, siempre se recomienda seguir una dieta blanda que el imaginario general ha llevado a pensar en arroz, jamón york y manzana, una alimentación aburrida de la que nos podemos cansar enseguida, especialmente los niños. Sin embargo, para seguir este tipo de dieta que te ayude a sentirte mejor, para que tu hijo supere ese proceso, y favorezca las digestiones ligeras son muchos más los alimentos que se pueden consumir, haciendo de su alimentación algo más variado. La primera regla de oro es hidratarle bien. Procura que tome mucha agua y zumos naturales con el fin de que su cuerpo tenga agua suficiente ya que puede estar gastando o desechando más de la que crees.

De esta manera, podemos abrir el abanico de alimentos permitidos cuando llevamos a cabo una dieta blanda. Puedes apuntar en tu lista de productos que tu hijo puede consumir patatas y calabacín, dentro de verduras y hortalizas, mientras que en el mundo de las frutas, amén de la manzana, podemos ofrecerles un buen plátano que le dará un poco de energía y no le sentará mal. Además, tomar lentejas, pastas de sopa, pollo o pavo, huevos o consumir aceite de oliva está recetado para liberar y dar descanso al aparato digestivo y a los niños enfermos les hará bien. Otro detalle importante es entender que el consumo de lácteos, contrariamente a lo que siempre se ha pensado, fortalece el sistema inmune y lo prepara para pelear contra los procesos de gastroenteritis.

Visto que se pueden consumir más productos de los que normalmente se señalan cuando a alguien se le impone una dieta blanda, es importante entender que las frutas que consumamos deben estar maduras y las verduras cocidas, ya que si tomamos ensaladas crudas u hortalizas poco cocinadas, estas pueden irritar la flora intestinal, por lo que todos los alimentos deben ser preparados al vapor o hervidos. En el ámbito de las hortalizas, si bien se pueden consumir lentejas, debemos evitar darles judías y garbanzos ya que pueden provocarle gases y flatulencias.

Empezar a hacer una dieta blanda por obligación nos marca un ayuno de 24 o 48 horas en las que nuestro propio cuerpo no admite nada, aunque a los niños les costará más. Debemos beber agua e ir introduciendo poco a poco algunos alimentos, como los que hemos nombrado un poco más arriba, siempre moviéndonos por sensaciones. También hay una lista de productos a evitar si queremos que su recuperación sea más rápida. No debe consumir ni cereales, ni pan integral, evitaremos especias, nada de alimentos hechos al horno, ni fritos, guisos o pucheros, los cuales obligan a segregar sale biliares para digerir la grasa.  Y aunque te parezca una buena idea no le des a tomar alimentos a la plancha.

Si los adultos nos imponemos una dieta blanda no por cuestiones médicas, sino más bien como dieta depurativa, por ejemplo, después de las comidas de Navidad, debemos saber que hay que apostar por alimentos ricos en vitaminas y antioxidantes como verduras, hortalizas y vegetales, al tiempo que aumentamos nuestra dosis de deporte.

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