8 Feb 18

Cómo tratar la vergüenza en los niños

publicado por en la categoría Salud y Bienestar

Todos los niños sienten más o menos vergüenza y muchas veces se confunde con timidez, pero ambas características tienen solución y no son graves, a priori.

La vergüenza en los niños pequeños es una actitud habitual. ¿No saludan a extraños, se esconden detrás de nosotros y sólo quieren estar cerca de sus padres? Su inseguridad se llama vergüenza, aunque también se puede disfrazar de timidez. Su desarrollo afectivo está cimentado sobre la relación con sus padres y quizás no está preparado para explorar otras relaciones. El niño descubrirá la palabra no y empezará a querer hacer las cosas solo. También el miedo a los extraños, aquellos que están fuera de su círculo más cercano.

Es fácil que en niños pequeños se confunda la timidez con la vergüenza, pero no siempre es así. Es decir, no es que al niño no le guste jugar con otros, sino que le gusta más jugar solo. No entienden que desconocidos le traten con familiaridad, se siente pequeño para realizar algunas actividades y los cambios le producen ansiedad. Al final, cuando un niño es vergonzoso quizás el mensaje que nos está mandando es que necesita estar más tiempo cerca de las personas que le ofrecen seguridad y no es bueno obligarle a relacionarse con los demás. Ante esta cuestión es importante aceptar que nuestro hijo es así. Tampoco debemos tratar de hacerle cambiar sea por vergüenza o timidez.

Ante un niño con vergüenza es recomendable no forzarle a hacer cosas que no quiere, no juzgarle, ni agobiarle, ni agobiarnos, debemos ponernos en su lugar, sentir lo que él siente y proporcionarle un entorno físico y afectivo en el que se sienta seguro. A veces sí es timidez y es una cuestión de carácter. Igual que hay niños habladores, los hay callados.

Sin embargo, si hay momentos en los que debemos preocuparnos por esa timidez o vergüenza. Si va a cumplir tres años y no tiene interés en jugar con otros niños o le crean ansiedad las situaciones nuevas o las personas desconocidas, si es insensible al contacto físico o tiene un retraso significativo en el lenguaje o no se relaciona, si no se muestra tranquilo con sus padres ni es capaz de mantener contacto visual con ellos, entonces debemos preocuparnos y consultar con nuestro médico.

Ante estas situaciones debemos saber que podemos ayudar a nuestros hijos a superar la vergüenza siguiendo algunas de las siguientes indicaciones. La primera de ellas es aumentar su autoestima y la confianza, la segunda sería proporcionar una imagen lo más real posible de sí mismo para que tenga un concepto positivo de sí mismo. Es importante evitar las críticas y las comparaciones. El tercer paso sería elogiar sus logros y el cuarto sería tratar sus fracasos y errores con naturalidad. Es importante que no fuerces al niño con vergüenza, ya que crearas una tensión innecesaria y contraproducente. Por último, es importante que no trates de sobreproteger al niño y sí anímale a que se enfrente solos a cuestiones sociales.

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