19 Abr 18

Nuestra talla está escrita en los huesos

Comentarios desactivados en Nuestra talla está escrita en los huesos

publicado por en la categoría Salud y Bienestar

Los niños tienen 100 huesos más que los adultos para facilitar su salida por el conducto del parto y cuando se van haciendo mayores se van fundiendo. Ahí está la clave de tu talla.

Seguramente si te dicen que los niños tienen más huesos que los adultos pensarás que no tiene sentido, pero lo cierto es que es así. Los niños, al nacer, tienen casi 300 huesos, mientras que los adultos tenemos 206. La explicación es mucho más sencilla de lo que parece, al nacer necesitamos una serie de huesos. Y es que al tener que pasar por un conducto estrecho, de diez centímetros, muchos huesos están divididos en partes, son más flexibles y blandos. Después con el paso de los días, de los meses, de los años, irán soldando y fundiéndose por lo que el número de huesos se reduce porque muchos de ellos se unen.

De esta manera, uno de los casos más llamativos y que los vemos todos cuando nacen nuestros hijos o sobrinos, etc… es el caso de la fontanela, que es una parte de la cabeza, encima de la frente, con un ligero hundimiento que a veces late. Y es que el cráneo de un bebé se compone de varios huesos unidos entre sí por tejidos cartilaginosos, elásticos y fibrosos que se superponen, ayudando a que la cabeza pueda salir por el canal del parto sin que se dañe el cerebro. Su fusión puede durar hasta los seis años.

También se puede comprobar la cuestión de los huesos divididos en otras partes del cuerpo. Por ejemplo, la cadera de los bebés también empieza dividida en tres o cuatro vértebras sacras que más tarde se unirán en el sacro. Además, el coxis cuando nacemos se forma de tres o cinco vertebras coxígeas y el coxal se forma de la unión de ilión, isquion y pubis. Amén de estos apuntes, hay que tener en cuenta que el sacro infantil está soldado y forman cuatro vértebras independientes.

Otro de los huesos que inicialmente está dividido en tres partes es el húmero. En la boca, el maxilar está dividido en dos: maxilar superior e inferior.

Estos huesos en realidad son cartílagos de crecimiento que se unen, calcifican y sueldan hasta los 20 o 25 años cuando el esqueleto alcanza, aproximadamente, el 12% del peso del cuerpo. Los huesos largos crecen por los extremos en las regiones llamadas placas de crecimiento. Eso hace que algunos niños tengan dolores muy fuertes, sobre todo, por las noches.

En realidad ese crecimiento sucede cuando las células del cartílago se dividen y aumentan esas placas de crecimiento. Estas nuevas células de cartílago empujan las células cartilaginosas más grandes hacia el centro del hueso. Las células de cartílago más viejas mueren y su espacio es reemplazado por hueso. Cuando este hueso alcanza su tamaño completo, sus placas de crecimiento pasan a convertirse en hueso. El crecimiento de los huesos largos se acaba al final de la pubertad y, generalmente, cuando el crecimiento de estos huesos largos se detienen ya no suele crecer más.

Para ayudar a los médicos a calcular la madurez del esqueleto del niño existe una prueba médica predictiva basada en la espesura del cartílago que se va convirtiendo en masa ósea. Es la prueba de la muñeca consistente en una radiografía del cartílago epifisario, que ayuda a calcular la edad ósea, que no siempre tiene por qué coincidir con la edad real de la persona, pero puede ayudar a detectar cualquier problema de crecimiento. Todo está escrito en los huesos ya que conociendo la edad ósea y la talla del niño podemos adivinar la talla definitiva del niño a lo largo de su vida.

Imagen de Flickr


Comentarios desactivados en Nuestra talla está escrita en los huesos

Etiquetas: , , , ,