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El DIU como anticonceptivo ¿el más eficaz?

El DIU es uno de los métodos anticonceptivos de más éxito y, sin embargo, todavía un poco desconocido. Aquí aprenderemos qué es, cómo son, qué tipos hay y cuándo se debe colocar.

A la hora de buscar un método anticonceptivo una buena opción es la colocación de un DIU (Dispositivo Intrauterino) que es un pequeño dispositivo de plástico en forma de T, que se pone en el útero para evitar embarazos y cuenta con las ventajas de que es duradero, reversible y uno de los más eficaces. Es decir, puedes tener un DIU durante muchos años sin peligro de quedar embarazo y tu médico o enfermero te lo puede quitar y ya estás lista para ser fértil otra vez.

Evidentemente existen varios tipos de dispositivos DIU, dependiendo de las marcas: ParaGard, que es de cobre, y Mirena, Kyleena, Liletta y Skyla, que son hormonales. El primero de ellos no tiene hormonas, está envuelto en un fino cable de cobre y tiene una duración de hasta 12 años. Los otros cuatro usan hormona progesterona, que el cuerpo produce de manera natural. El Mirena dura hasta seis años, el Kylenna, cinco, el Liletta, cuatro y el Skila, sólo tres.

Para explicar cómo funciona el DIU lo más fácil es indicarr que logran evitar los embarazos porque cambian la forma en que se mueve el esperma para que no pueda llegar a un óvulo y si el esperma no llega, no puede fecundar y, por tanto, no hay embarazo. El Paraguard usa cobre para evitar embarazos, ya que al esperma no le gusta el cobre de manera que con este DIU es imposible que llegue al óvulo. Por su parte, los DIU con hormonas evitan los embarazos de dos maneras. La primera de ellas es que espesan el moco cervical, que bloquea el esperma. La segunda es que las hormonas evitan que el óvulo deje el ovario, por lo que no hay óvulo que fertilizar.

Una de las preguntas más habituales también es si se puede usar el DIU como anticonceptivo de emergencia. La respuesta es que sí, el ParaGard tiene éxito en estos casos si se coloca antes de las 120 primeras horas tras tener sexo sin protección, siendo la forma más eficaz de evitar embarazos tras tener relaciones sexuales. El otro gran anticonceptivo de emergencia es la píldora del día después que también se puede tomar hasta cinco días después de tener sexo sin protección.

A la hora de insertarlo, el mejor momento es durante la menstruación, aunque cualquier día del mes salvo, evidentemente, si no está embarazada. La razón de que el mejor momento sea cuando la mujer tiene la regla es porque descarta la posibilidad de embarazo, la inserción es más fácil y menos dolorosa porque el cuello uterino está más abierto y el sangrado que se produce no se nota. Otra cuestión interesante es que hay personas que quieren ponérselo después de un curetaje o un nacimiento, pero la tasa de mujeres que lo expulsan es muy elevada. Lo más recomendable es que la mujer espere a la tercera o cuarta semana tras el parto para instalarlo.

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¿Cómo saber si necesitas una segunda opinión médica?

No es ningún pecado, es totalmente humano, normal y natural. Buscar una segunda opinión médica entraría, prácticamente, en el campo de la supervivencia.

Sin duda, nuestra salud y la de los más cercanos a nosotros es lo que más nos importa. Hay ocasiones en las que acudimos a una consulta y nos ofrecen un diagnóstico que no se ajusta a lo que nosotros pensamos o, directamente, es tan inesperado o grave que nos cuesta creerlo. Si hay duda, siempre podemos acudir a pedir una segunda opinión, ya que dos médicos diferentes pueden tener opiniones diferentes. La web www.health.com te ofrece cuatro razones para que lo hagas, para que no te conformes con el primer diagnóstico que te ofrecen.

La primera sería el hecho de que no hay un diagnóstico específico. Y es que antes de que el médico al que ha acudido identifique su dolencia, debería poder decirle que le está pasando o, al menos las posibilidades. Si el médico antes de decirle qué tiene duda o no lo sabe exactamente, deben encenderse tus alertas para ir pensando en pedir una segunda opinión médica.

Otra de los indicios que deberían invitarte a investigar es que tu propia investigación no coincide con lo que el médico te ha diagnosticado. En la era de internet, acudir al doctor Google puede ponernos sobre aviso, con los datos que tengamos debemos preguntar y repreguntar sobre nuestro diagnóstico. Busca en sitios de reputada solvencia y analiza tus propias conclusiones con las de tu médico. Evidentemente, él es un profesional, pero siempre le puedes abrir la puerta a las dudas. Si a pesar de hacerlo sigues teniendo dudas, deberías acudir en busca de una segunda opinión.

La tercera cuestión que tienes que tener en cuenta a la hora de valorar pedir una segunda opinión es que el doctor te esté ofreciendo un solo tratamiento, una sola solución, sin valorar alternativas, que siempre las hay. La persona que se ha encargado de diagnosticarle debe ofrecerle alternativas de tratamiento, junto a sus pros y sus contras para que puedas decidir mejor.

Hay una cuarta vía en la que seguro que alguna vez se ha encontrado y es que directamente no confías en tu médico. Sea por lo que sea. Porque crees que se tome en serio tu caso o no le ves capacitado para ayudarte lo mejor, para que te quedes tranquilo. Y es que nadie mejor que tú conoce tu cuerpo y cómo te sientes. Si no te convence lo que te dice el médico siéntete libre de buscar una segunda opinión porque al final el que se juega tu salud eres tú, el que tiene dolores eres tú.

Además, añadimos algunas razones más para buscar una segunda opinión como el hecho de que tu médico recomiende tratamientos invasivos como cirugía, quimioterapia o radiación. Averigua si este tipo de cura es la más conveniente para tu dolencia. En este punto debes tener en cuenta que las enfermedades pueden tener varias vías de tratamiento. Informate de los efectos secundarios, complicaciones y posibilidades de éxito. Otro de los casos evidentes en los que debes buscar una segunda opinión es cuando tu médico te dice que no hay tratamiento para tu diagnóstico. Hay que agotar las posibilidades. Por último, no dudes en plantear tu tratamientos que hayas podido encontrar leyendo o que te hayan sugerido. Si no te convence  la respuesta de tu médico, busca una segunda opinión.

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¿Sabes usar bien las plantas medicinales?

Usar bien las plantas medicinales, hacerlo con la supervisión de nuestro médico, es tan importante como saber cuál usar para cada dolencia.

Usar plantas medicinales, como por ejemplo las algas, se ha convertido en una tendencia difícil de parar. Sin embargo, desde muy antiguo se han usado ciertos remedios caseros para aliviar dolores o infecciones. Y es que los sumerios, 3.000 años antes de Cristo, ya escribieron en tablillas de archilla todos los conocimientos sobre los poderes curativos de ciertas plantas. Ahora muchas personas las usan como si fuera la vacuna más revolucionaria, pero lo cierto es que, como en la mayoría de las cosas en esta vida, un buen uso y regulado dará mejores resultados que utilizarlo sin orden ni concierto. Es cierto que las plantas medicinales pueden tener propiedades que nos beneficien, pero siempre que se usen de una manera correcta. Hay que tener en cuenta que muchos medicamentos comerciales usan principios activos de las mismas para elaborar estos productos. Y es que las plantas medicinales pueden ayudar a resolver o tratar afecciones e infecciones, amén de mejorar tratamientos médicos que son más convencionales si se usan de manera correcta.

Por ello, no está de más seguir ciertos para saber usar mejor las plantas y hierbas medicinales. El primero de ellos parece obvio y es consultar con nuestro médico de cabecera la necesidad o conveniencia de beber o utilizar un producto basado en vegetales con el fin de prevenir o curar alguna dolencia, ya que no queremos que nos provoque efectos negativos. Un mal uso de este tipo de hierbas puede alterar nuestra salud, por lo que debemos estar siempre bajo supervisión médica cuando consumamos estos remedios.

Abundando en la recomendación anterior, evidentemente, todo el mundo debe consultar con su médico, pero las mujeres embarazadas, las que están en periodo de lactancia, los niños y las personas con enfermedades crónicas sólo deben consumir estos productos bajo supervisión médica, ya que estos grupos resultan más sensibles a los efectos negativos que puedan producir el consumo de estas hierbas o plantas medicinales.

Muchas veces tendemos a pensar que si algo nos hace bien no tenemos que tener medida a la hora de consumirlo. Eso es un error. Hay que respetar siempre la dosis para que el efecto de estas plantas sea el adecuado. Si se consume menos no nos hará el efecto previsto, pero si abusamos puede provocar contraindicaciones. Además, debemos estar seguros de la planta que vamos a consumir para que no haya errores a la hora de la preparación. También las personas que son alérgicas deben tener cuidado con los remedios caseros con el fin de no obtener reacciones no deseadas.

Cada tratamiento con plantas medicinales para resolver, o aliviar, patologías puede durar días o varios meses. Siempre debemos obedecer la prescripción de nuestro médico en cuanto a que tratamiento es el adecuado, si podemos prolongarlo o hay que cambiarlo por otro.

Tradicionalmente, las plantas o hierbas medicinales se han consumido mediante infusión, pero lo cierto es que la utilización de las mismas depende del problema o molestia a tratar. De esta manera, se puede consumir mediante infusión o tisanas, con cataplasmas o compresas y en cápsulas.

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Detectar el cáncer de pulmón con biopsias líquidas

Las biopsias líquidas abren una nueva esperanza para detectar precozmente el cáncer de pulmón mientras el análisis del ADN circulante en la sangre.

La lucha contra el cáncer es una de las prioridades de muchos laboratorios. La publicación americana www.health.usnews.com publicó el pasado mes de agosto un artículo en el que hablaba de las bondades de una nueva biopsia líquida para detectar el cáncer de pulmón. Y es que el ritmo de los avances en el diagnóstico y tratamiento de este tipo de dolencia es alentador para los pacientes y los médicos que se encargan del mismo. Ahí entra la biopsia líquida que, aunque está en fase experimental, abre una puerta a convertirse en una importante forma de luchar contra el cáncer.

Ante la sospecha de que una persona puede tener cáncer, el médico debe determinar si lo es o no para decidir cuál debe ser el tratamiento y el pronóstico. Para ello, el médico confirmará su diagnóstico mediante la extracción de un pequeño trozo de tejido (una biopsia) de la zona sobre la que hay sospechas para que sea analizada en el laboratorio. Y es que las biopsias de tejido son bastante precisas para diagnosticarlo y analizar el estadio de su desarrollo. Sin embargo, no siempre se pueden hacer biopsias para analizar este tipo de cáncer y aquí entra la importancia de esta nueva forma de diagnosticar.

Las biopsias líquidas son un avance importante, ya que en ellas se busca ADN del tumor libremente flotante en una muestra de sangre, puesto que algunos tumores arrojan ADN en el torrente sanguíneo, lo que se llama ADN circulante. Si un paciente tiene algunas de estas mutaciones como el EGFR, puede ser candidato a terapia dirigida. En los fumadores con mucho peso, la detección está ayudando a vivir más tiempo. Sin embargo, no vale para todos los casos. Entre el 10 y el 15% de los cánceres de pulmón de células no pequeñas tienen mutación por lo que limita la actual utilidad de una biopsia liquida a una pequeña porción de pacientes con cáncer de pulmón.

En el artículo se habla también de un segundo uso de estas biopsias líquidas ya que ayudan a identificar las mutaciones que se desarrollan durante el tratamiento y no fueron detectadas por la biopsia original. Y es que el 60% de los pacientes que desarrollan resistencia al EGFR lo hacen de una manera predecible por lo que con estas biopsias líquidas se detectan más fácilmente. De alguna manera estas biopsias liquidas son una buena forma de hacer un seguimiento de la efectividad del tratamiento y pueden hasta descubrir mutaciones.

Hay que señalar que los oncólogos esperan que en algún momento las biopsias líquidas ayuden a diagnosticar los cánceres de pulmón temprano, cuando son más fáciles de tratar.

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Si te duele la cabeza habitualmente debes ir al médico

El dolor de cabeza es, probablemente, el más habitual de los que sufrimos las personas. Por ello casi nunca acudimos al médico, pero debemos hacerlo porque muchos de ellos tienen solución.

Es imposible encontrar a una persona que no haya tenido dolor de cabeza nunca. Más bien al contrario, lo habitual es que todas las personas hayamos sufrido estos dolores con más o menos intensidad. De alguna manera es uno de los problemas de salud más habituales y, normalmente, optamos por tomar un analgésico o un antiinflamatorio para disminuir el dolor. No en vano el 70% de los españoles sufre dolores de cabeza, el 12% padece de migrañas incapacitarte y el 2% sufre cefaleas crónicas que les hacen abusar de los analgésicos, según José Miguel Láinez, de la Federación Europea de Cefaleas. Por eso, muchas veces ya no le damos importancia. Sin embargo, hay casos en los que sería muy recomendable que nos viera un médico para que dicha dolencia no vaya a más, ni tenga efectos secundarios, amén de recibir un tratamiento que pueda acabar con esos dolores.

Una de las ocasiones en las que debemos acudir al médico si nos duele la cabeza es cuando el dolor es crónico y nunca antes has consultado para que te digan de dónde procede dicho dolor. Siempre es bueno realizar de un examen auxiliar que descarte alguna patología asociada para iniciar un tratamiento preventivo. Además, también debemos acudir a nuestro médico de cabecera si el dolor es crónico y presenta sintomatología asociada grave: parálisis o debilidad de algún miembro o músculo de la cara. En ese caso, acudir a urgencias es imprescindible. No hay que perder ni un minuto.

Si el dolor es muy intenso y va acompañado de náuseas y vómitos también debemos ir a urgencias, así como si se produce junto a alteraciones visuales persistentes o alteraciones de la memoria. Además, no debemos dejar de acudir si se produce un dolor agudo, súbito y se presenta junto a fiebre muy alta, déficit neurológico, rigidez en la nuca, etc…

Obviamente, si se presenta como consecuencia de un traumatismo en la cabeza y si el dolor no remite o empeora en 24 horas debemos acudir al médico para pedirle consejo, someternos a pruebas y resolver de la mejor manera unos dolores que pueden llegar a ser muy dolorosos y pueden llegar a arruinar días señalados o jornadas de trabajo de lo más importante.

Láinez reconoce que el 90% de los pacientes vive mejor gracias a los tratamientos que se les aplican, dependiendo del tipo de dolor que sufra el paciente. Y es que los dolores de cabeza pueden producir cambios morfológicos en el cerebro que potencian la cronificación del problema, ya que aumentan la sensibilidad a nivel de los transmisores del dolor. Para solucionarlo, se debe evitar el dolor crónico con los tratamientos adecuados y para ello es necesario acudir al médico.

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Remedios para tratar la conjuntivitis

Tener conjuntivitis es más molesto que doloroso, pero hay tratamientos que pueden aliviar los síntomas de esta inflamación en la conjuntiva.

Remedios para tratar la conjuntivitis

Son muchas las personas que, a lo largo de su vida, sufren conjuntivitis, o lo que es lo mismo, la inflamación de la conjuntiva, que es la membrana que cubre la cara posterior de los párpados y la anterior del globo del ojo, debido a un virus, bacteria o alergia. Para saber si padecemos conjuntivitis tenemos que estar atentos a que nuestro ojo se enrojezca y suelte más lágrimas de lo habitual. También saber si tenemos la sensación de ardor o de tener un cuerpo extraño en el ojo. Sólo si la infección procede de una bacteria, el ojo descarga mucosas amarillas o verdes. Hay que tener en cuenta que, en general, la conjuntivitis se acaba curando sola en unos 10 días, aunque puede llegar a durar meses e, incluso, años.

Para comenzar un tratamiento, lógicamente, debemos acudir a nuestro médico que deberá tener en cuenta las causas de nuestra conjuntivitis para iniciar el tratamiento más adecuado. Decidir si la inflamación tiene un origen infeccioso o alérgico. En cualquier caso, hay que limpiar los ojos, quitando las secreciones con un paño limpio, agua hervida o suero fisiológico esteril. Además, puede ser útil las compresas frías y los analgésicos. En este primer tratamiento puede usarse también colirios, pomadas o gel antibiótico. Si la conjuntivitis tuviera un origen alérgico o vírico, lo más efectivo suele ser el uso de gotas oftanmológicas con corticosteroides, que no se usarán en caso de que la infección haya sido provocada por un herpes.

Si el tratamiento consiste en la administración de gotas, se debe hacer entre cuatro y seis veces al día después de retirar las secreciones, mientras que el gel sólo se usa dos o tres veces y, a diferencia del colirio, no nubla la vista. En el caso de los niños, si se resisten, basta con que cierren los ojos, aplicarles las gotas en el lagrimal. Después sólo tendrá que abrir y cerrar los ojos varias veces.

Entre los remedios caseros que existen para tratar la conjuntivitis encontramos usar hielo para constreñir los vasos sanguíneos reduciendo la sensación de dolor o picor, la aplicación de miel pura de abeja también ayuda a tratar la conjuntivitis por sus propiedades antisépticas, también el jugo de limón tiene antibióticos y propiedades antiflamatorias.

No sólo las anteriores. La aplicación de una compresa muy caliente en el párpado suele ayudar a bajar la inflamación también, como las semillas de hinojo, las cuales una vez hervidas con agua y coladas hacen que el liquido restante, aplicado sobre el ojo enfermo, mejore mucho. Por último, destacamos el uso del Aloe Vera para tratar la conjuntivitis alérgica, ya que es antinflamatoria, amén de un hidratante natural para la piel.

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Tipos de medicina alternativa

La medicina alternativa se ha instalado definitivamente entre nosotros. De hecho, hoy por hoy la oferta de los diferentes tipos de medicina alternativa es creciente, y se incorpora a todo el espectro de la salud, incluyéndose también como coberturas adicionales en muchos seguros médicos.

Tipos de medicina alternativa

No es coincidencia que los seguros de salud cada vez en mayor medida recojan en sus coberturas este tipo de terapias ya que son demandadas de manera creciente.

Tipos de medicina alternativa

Sin embargo, seguimos teniendo un cierto desconocimiento sobre lo que este tipo de medicina es, las diferentes clases y variedades de técnicas y procedimientos que posee, y las diferencias entre la medicina alternativa y la medicina complementaria. Vamos a tratar de acercarnos a estos asuntos de manera sencilla.

Por medicina alternativa entendemos las prácticas que vienen a utilizarse en lugar de la medicina convencional, en algunos casos pudiendo utilizarse incluso como sustitutivos de la medicina convencional de manera absoluta para determinadas afecciones.

Por medicina complementaria entendemos aquella otra que puede combinarse con la medicina convencional para mejorar los tratamientos médicos. Obviamente y como ya habrás deducido, los tipos de medicina alternativa se cruzan y entrecruzan en estos conceptos, ya que, un mismo tipo puede ser alternativo y complementario dependiendo de cómo se utilice.

Tipos de medicina alternativa

Sistemas médicos alternativos

Figuran entre los más conocidos, ya que son los más arraigados dentro de la mentalidad occidental. Bien por su incidencia en otras culturas, bien porque llevan más tiempo instalados, se aceptan habitualmente de manera más sencilla por el usuario.

Se trata de sistemas completos en los que existe una teoría y una práctica en consecuencia, por ejemplo la homeopatía, la medicina tradicional china, la naturopatía…

La homeopatía

Probablemente sea una de las medicinas alternativas más conocidas y extendidas. Se basa en utilizar concentraciones muy pequeñas de sustancias orgánicas responsables de crear los síntomas de una enfermedad. En este caso lo que se busca es utilizar sustancias parecidas a las que crean el síntoma para generar desde el propio organismo las defensas necesarias para generar la curación.

Su nacimiento se data hace 200 años con la práctica del doctor Samuel Hahneman que buscaba, al administrar dosis bajas de sustancias similares a la enfermedad del paciente, potencial la curación de manera menos agresiva y más natural con el propio organismo.

Esta medicina alternativa se utiliza para todo tipo de dolencias tanto físicas como psicológicas.

La medicina tradicional China

Como su propio nombre indica esta medicina alternativa se basa en las tradiciones curativas orientales. Sin embargo, realmente no responde a un único patrón si no a la suma de un buen número de tratamientos, terapias y remedios naturales.

Desde la fitoterapia hasta la acupuntura, junto a cuestiones como el control de la dieta, determinados tipos de masaje, etcétera, son herramientas que encontramos dentro de la medicina tradicional china. Todo ello confluye en cualquier caso en una importancia elevada no sólo a la salud física sino al equilibrio emocional, y a lo que se denomina energía vital y armonía corporal.

Sistemas de manipulación (y basados en el cuerpo)

En este caso son métodos que vienen a proponer tratamientos a partir de la manipulación o el movimiento de determinadas partes del cuerpo, por ejemplo los masajes o la quiropráctica.

Sistemas y terapias biológicas

Aunque parezca que tienen un nombre que augura tratamientos complicados, al contrario, estas serían las variantes de medicina alternativa y complementaria más arraigadas, ya que muchas de ellas tienen que ver con la medicina tradicional popular. Aquí encontramos el uso de hierbas, alimentos o vitaminas, como los productos de herboristería y también otras terapias no contrastadas basadas en la ingesta o el uso de determinadas sustancias biológicas.

Terapias sobre la base de la energía

Son terapias en las que se propone el uso de los llamados campos de energía. Aquí hay una variedad realmente grande de la que, por ejemplo, conocemos en mayor profundidad terapias como el Tai Chi o el Reiki. Aquí también el campo es muy variado ya que podemos encontrar propuestas como el uso de terapias electromagnéticas, en el que se utilizan los campos magnéticos o de corriente alterna o directa.

Terapias enfocadas a la mente y el cuerpo

Con mucha presencia sobre todo en la medicina complementaria, técnicas muy variadas algunas de ellas realmente extendidas e implementadas como, por ejemplo, la terapia cognitiva, la conductual o el uso de sistemas para grupos de apoyo a través de este.

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¿Quién debería tomar suplementos vitanímicos?

Todos necesitamos una mínima ingesta de vitaminas para nuestras funciones, pero hay muchos casos en los que hace falta una ayudita que debe recomendarte tu médico.

¿Quién debería tomar suplementos vitanímicos?

Los suplementos vitamínicos han llegado para quedarse. Son muchos y muy variados, pero no todos están recomendados para todas las personas. Es importante saber qué se le puede dar a quién. Es evidente que nuestra forma de vida nos impide tomar de manera natural todos los nutrientes que nuestro cuerpo necesita para el día a día. Es por ello que existen suplementos vitanímicos que cubren estas carencias. El consejo principal es acudir a tu médico de cabecera para saber si debes tomar uno de estos suplementos y cuál debes tomar.

Las vitaminas son sustancias orgánicas que podemos encontrar en muchos alimentos. Sin embargo, sucede que muchas veces no es posible sintetizar las cantidades necesarias para realizar las funciones vitales de nuestro cuerpo o las reservas se agotan. Ahí entran los suplementos vitanímicos, para suplir una falta de vitaminas necesarias para nuestro día a día que puede ser provocada por una mala alimentación, por estrés o por un intenso ejercicio físico o, incluso, mental.

Para solucionar esta falta de vitaminas en el cuerpo, lo más común es tomar multivitanímicos, que son especialmente recomendados a las personas que siguen una dieta o que están constantemente cansados debido a un esfuerzo físico y mental. También los veganos y las personas que no consumen productos lácteos deberían tomar suplementos, así como los niños, las mujeres jóvenes y embarazadas. Otro de los grupos a lo que se recomienda tomar suplementos vitanímicos es a las personas mayores de 65 años, a los que se están medicando, a los que sufren caída del pelo y a los fumadores y bebedores de alcohol. Sin embargo, es importante destacar que para todos estos grupos no son recomendables las mismas vitaminas y lo más prudente es pedir, insistimos, la opinión de su médico de cabecera.

Hay que tener en cuenta también que el consumo excesivo de complejos vitanímicos es perjudicial para la salud, así como tomar cualquiera. Las vitaminas son esenciales para la salud, pero con un control. Una sobredosis de vitaminas puede llegar a causar dolores de cabeza, nauseas, calambres, cálculos renales, alteraciones en la vista, toxicidad, hemorragias e, incluso, abortos en mujeres embarazadas por lo que se recomienda no abusar.

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¿Debes vacunar a tu hijo contra la meningitis?

Hay padres que tienen dudas sobre la necesidad de vacunar a sus hijos contra la meningitis B, una enfermedad poco frecuente, pero muy peligrosa.

¿Debes vacunar a tu hijo contra la meningitis?

La vacuna de la meningitis (Bexsero) ha vuelto a las farmacias (a 106 euros la dosis), pero con cuentagotas, mientras se acelera el debate sobre la necesidad de aplicarla. El hecho de que la Asociación Española de Pediatría haya recomendado el suministro de dosis para prevenir la enfermedad provocó el colapso de todas las farmacias de España debido a que la elaboración de esta inyección necesita nueve meses de incubación.  No es una cuestión de voluntad, sino de tiempos. A todo esto, el Ministerio de Sanidad no considera una obligación de los padres la vacunación contra esta enfermedad.

Lo cierto es que la meningitis B es una enfermedad improbable, estadísticamente se puede decir que es muy difícil que nuestros hijos la puedan contraer, pero no es imposible (la incidencia en España es de 0,77 casos por cada 100.000 personas y año), pero la enfermedad es grave, pudiendo causar la muerte en el 10% y deja secuelas importantes a entre el 20% y el 30% de los supervivientes, por lo que la decisión de ponerla o no es complicada y depende de cada padre y madre.

Es curioso que esta vacuna no esté en el calendario vacunal si tenemos en cuenta que la vacuna de la meningitis C está financiada por la Seguridad Social y el 65% de los casos de esta enfermedad en España son causadas por la bacteria del meningococo B. Los efectos secundarios de poner esta vacuna es fiebre y dolor en la zona del pinchazo. Se ha hablado alguna vez que en algunos casos su administración estaba ligada a la aparición de la enfermedad de Kawasaki, pero diversos estudios afirman que la aparición de la misma es muy improbable.

La Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria es la principal detractora de la vacunación porque “los ensayos clínicos de seroconversión no dan resultados suficientes” por lo que recomiendan que “antes de decidir ponerla es necesario estar seguro de que la vacuna es eficaz y efectiva”.

Con todos estos datos, más la recomendación de su médico o pediatra, son los padres los que deciden si vacunar a sus hijos contra la meningitis b.

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Lo que tienes que saber si tomas anticoagulante

Los anticoagulantes suelen recetarse para enfermedades coronarias o se encuentran riesgos evidentes de posibilidades de infartos al corazón o cerebrales. Vamos a conocer algo más de estos medicamentos.

Lo que tienes que saber si tomas anticoagulante

 

La función básica de este tipo de medicamentos es tratar de evitar la formación de coágulos en la sangre. Estos coágulos, que se crean como si fueran pequeños grumos, son los que pueden acabar obstruyendo arterias o venas y propiciar el riesgo de ataque al corazón o accidente cerebral.

 

Los anticoagulantes se conocen también como diluyentes de la sangre, aunque realmente no ejercen esa acción de diluir, sino que evitan la coagulación. Esto es relevante, ya que un anticoagulante no elimina un coágulo ya formado sino que impedirá que se formen otros.

 

No existe un único grupo de anticoagulantes. De hecho, se pueden dividir en dos ramas. El primero es el grupo de medicamentos que mediante determinadas reacciones químicas hacen que la sangre tarde más tiempo la formación de coágulos. El segundo es el que se conoce como medicinas anti plaquetarias. Estas serían aquellas medicinas que evitan que las plaquetas se agrupen para formar coágulos.

 

Se trata, en cualquier caso, de medicamentos muy específicos y que en todos los casos deben ser recetados. Es decir, no es un medicamento preventivo que este sujeto a la decisión personal y a la automedicación ya que puede, en este caso, acarrear consecuencias muy negativas.

 

Habitualmente estos medicamentos se recetan a personas que ya tienen una predisposición a sufrir enfermedades vasculares o coronarias. También pueden prescribirse a aquellas personas que, por cuestiones derivadas de la obesidad, presentan un alto riesgo de infarto o quienes ya han tenido una cirugía previa de las válvulas del corazón, por poner algunos ejemplos.

 

La posología de estos medicamentos es definida por los propios médicos. No todas las personas necesitan el mismo nivel de medicamento para obtener el mismo efecto anticoagulante. Esto es básico ya que, por ejemplo, si tomamos más anticoagulante del que realmente necesitamos corremos riesgo de sufrir hemorragias.

 

Por otro lado, como realmente ocurre con todas las medicinas, es muy importante antes de comenzar a tomar anticoagulantes valorar sus efectos en combinación con otros medicamentos o productos. En este caso además, no resultan muy adecuados cuando se va a pasar por un proceso quirúrgico, cuando se tienen menstruaciones con mucho sangrado, o cuando se corre el riesgo por actividad profesional o deportiva de sufrir heridas y sangrar.

 

Asimismo es muy probable que junto a la receta de anticoagulantes se proponga una modificación importante en la dieta del paciente. Estas modificaciones pueden pasar por evitar determinados alimentos que presentan alta concentración de vitamina K, por ejemplo el hígado, o determinados pescados. Otras cuestiones como la ingesta de alcohol también están prohibidas, ya que aumentan el efecto del anticoagulante.

 

Obviamente, se trata de un medicamento importante y que en ningún caso debe ser tomado sin prescripción médica, efectivamente puede ser muy beneficioso para nuestra salud pero hay que consumirlo bajo estricto control y sólo en caso de necesidad.

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