Articulos de la categoria 'Nutrición y dietas'

La sopa de miso, una moda importada de Japón

Muchas son las personas que se suman a la moda de tomar sopas de miso, propias de Japón, y aquí te ensañamos a elaborarla.

La sopa de miso japonesa está muy de moda, ya que es uno de esos productos sanos y fáciles de cocinar, básica en el país nipón, donde se consume con todas las comidas que llevan arroz. A través de la página www.pequeñasrecetas.com descubrimos que el primer paso es hacer el caldo Dashi, la base de la sopa, que está hecho con alga kombu y copos de bonito seco o katsuobushi. El kombu, también conocido como kelp, es un alga de origen japonés que tiene propiedades remineralizantes, destacando su contenido en yodo y por lograr que las legumbres sean más digestivas y produzcan menos gases. Entre sus nutrientes es importante nombrar las proteínas, el yodo, el potasio, hierro y calcio de origen vegetal, especialmente ideal para dietas veganas.

Otro de los productos básicos para hacer esta sopa es el mismo miso, que se elabora a base de una pasta aromatizada de soja. Puede ser de dos tipos: blanco o Shiro-Miso, más suave y con menos sal, que es la más utilizada, o Aka-Miso, rojo, más sobroso y con más sal. Además, utilizaremos copos de bonito seco o Kasuobushi, que son virutas de atún secas, fermentadas y ahumadas, lo que le da un sabor umami, que es un término japonés usado para definir al quinto sabor nipón. Allí existe salado, dulce, ácido, amargo y umami, que en japonés significa delicioso y va asociado al glutamato monosódico.

Para preparar el caldo dashi debes tener preparados los siguientes ingredientes: un litro de agua, 20 gramos de kombu disecada y 20 gramos de copos de bonito seco. A partir de ahí empezamos poniendo en remojo durante dos o tres horas las tiras de kombu en un litro de agua para que se hidraten. Después las ponemos a hervir y justo antes de que empiece, retiramos el alga del agua, dejando que el agua hierva un minuto más y después apagamos el fuego. A continuación añadimos los copos de bonito al agua durante 15 minutos. Forramos el interior de un colador con paño de muselina y colamos el caldo. Después exprimos con suavidad los copos de bonito para que suelte el agua sobrante. Ya tenemos el caldo.

Ahora vamos a ver cómo hacemos la sopa miso. Para ello necesitaremos 800 mililitros de caldo dashi, que ya hemos preparado antes, 10 gramos de agua wakame disecada, 60 mililitros de pasa de miso blanco, 150 gramos de tofu blando, dos cebollas tiernas y podemos ponerle fideos de soba. Una vez que tenemos todos los ingredientes pasamos a la elaboración. Cortamos el tofu en pequeños dados y colocamos el caldo Dashi a fuego lento, al que añadimos la pasta miso. Entonces incorporamos el alga wakame y los cocemos todo durante uno o dos minutos hasta que se hidrate. Entonces añadimos los dados de tofu y calentamos un minuto más para servir enseguida, aderezando la sopa con finas rodajas de la parte del callo de la cebolla.

Otra opción es realizar la sopa de miso vegana con verduras que combina la base de la sopa japonesa con una serie de verduras, que pueden ser congeladas, ya que no pierden sus propiedades. Para hacer esta sopa para cuatro personas necesitarás una cucharada de miso blanco, cinco gramo de alga de Kombu, tofu, sal, medio litro de agua, mientras que para la crema de verduras debes tener disponible: 50 gramos de guisantes, de maíz, de brócoli, 12 puntas de espárrago, todo ellos congelado, amén de sal y pimienta, aceite, vinagre de jerez y pimienta rosa.

Cuando tengamos todos estos productos procederemos a limpiar el kombu, con un paño húmedo para quitar la sal. Calentamos agua en una olla con el kombu, para que antes de que empiece a hervir quitar el kombu y añadir sal al gusto. Después añadimos el miso y lo removemos hasta que se disuelva. Apagamos el fuego y lo dejamos reposar. Cuando tenemos la sopa de miso añadimos los guisantes, maíz, brócoli y espárragos sin congelar y trituramos todo. Para servir la sopa, la ponemos a fuego lento y añadimos sal y pimienta, después añadimos el tofu cortado en cuadraditos, las puntas de espárrago y dejamos que se calienten con la sopa durante un minuto. Le ponemos un chorro de aceite de oliva, vinagre de jerez, pimienta, las puntas de espárrago, el tofu… Y a comer.

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Nutrición y dietas · Escrito por el 13/02/18


El semáforo alimenticio para adolescentes

Todos sabemos que productos debemos consumir más y menos, pero como padres tenemos la obligación de enseñárselo a nuestros hijos para que de adolescente hagan sus elecciones con criterio. El semáforo te ayudará a ello.

La educación de nuestros hijos no para ni un minuto en todo el día. Como padres tenemos la tarea y la obligación de educar a nuestros hijos en todos los aspectos de la vida: desde su comportamiento, sus hábitos, sus deportes o sus valores, hasta sus horas de dormir o su alimentación. Debería ser sencillo, pero educar a nuestros hijos para que mantengan una buena alimentación no es tan fácil. En este caso, el ejemplo es una cuestión muy importante. No podemos decirle a nuestros hijos que coman fruta si nosotros no lo hacemos. Si pretendemos que mantengan una dieta equilibrada tendremos que enseñarles, como todo en la vida, a hacerlo.

Cuando nuestros hijos llegan a la adolescencia el camino se complica en todos los aspectos. Los niños ya no lo son tanto y empiezan a volar solos, en todos los sentidos. Pese a ello, nunca es tarde para enseñarles a alimentarse de una manera correcta. Desde www.guiainfantil.com nos trasladan un método, tan válido como otros, para que nuestros adolescentes aprendan a comer: el semáforo de los alimentos.

De esta manera, dividiremos los alimentos en tres colores, como un semáforo: rojo, amarillo y verde, y les explicaremos que los verdes son los que pueden, y deben, comer con más frecuencia, que los amarillos son alimentos que se pueden tomar, pero de vez en cuando, y que los rojos son los peligrosos y no deberían estar en nuestra dieta.

Prohibir es despertar el deseo, por lo que es bueno quizás marcar un límite con los alimentos en color rojo. Es decir, tratar de hacer entender a nuestro adolescente que debe consumir pocas veces precocinados, fritos, bollos, carnes muy grasas, bebidas carbonatadas o zumos envasados. No es fácil. La publicidad y el entorno no ponen fácil evitar este tipo de alimentos cuando están con sus amigos, por eso hay que incidir en los beneficios de no consumir estos productos recalcando su personalidad. Los alimentos amarillos, que se pueden consumir de vez en cuando, serían las frutas desecadas, cereales refinados, salchichas, hamburguesas, embutidos y fiambres, huevos, frutos secos, helados y postres caseros. Mientras que debemos animar a nuestros hijos a que consuman mucho semáforo verde, es decir, frutas, verduras, cereales, patatas, lácteos, carnes magras, pescados y legumbres.

La toma de decisiones de los adolescentes se puede ver muy influenciado por los estímulos exteriores, pero si la educación desde la infancia le lleva a elegir más productos verdes que rojos, estaremos haciéndole un gran favor para que tenga una dieta equilibrada. Si no lo hacemos se dejará influenciar por lo que ve alrededor. Y es que estamos de acuerdo en que en el plato de un adolescente debería haber mayoritariamente frutas y verduras, acompañados de carbohidratos integrales, alimentos proteicos magros, donde entrarían las legumbres, sin olvidarnos del aceite de oliva, los pescados azules o los frutos secos. Para beber, hay que pelear porque el adolescente no se decante por las bebidas carbonatadas y cargadas de azúcar. En definitiva, la base está en la educación desde la infancia y en lograr crear la duda en el adolescente: ¿por qué tomar productos rojos si los verdes son mejores para ti?

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Tendencias para el bienestar en 2018

Siempre pensamos que cada año hay nuevas tendencias para mejorar nuestro bienestar y nosotros te mostramos las de 2018.

Con el año nuevo llega el momento en el que nos planteamos la posibilidad de llevar una vida más saludable. Muchas de las ideas para conseguirlo las podemos encontrar en Pinterest con el fin de estar al día en las tendencias gastronómicas, de acondicionamiento físico y de bienestar que triunfarán en el año 2018.

La primera de ellas es mejorar el tránsito intestinal, ya que las bacterias estuvieron muy presentes el año pasado provocando inflamaciones. Para evitar que este año tengamos los mismos problemas, en 2018 tenemos que fijar en nuestra dieta alimentos probioticos, para mejorar la salud de nuestro intestino.

La segunda de ellas es priorizar la fuerza sobre el tamaño, muscularmente hablando. Es decir, cada día más se bajan de la cinta de correr, para hacer entrenamientos de fuerza, ya que desarrolla músculo, mejora el equilibrio, mantiene los huesos sanos y quema grasa, aunque este no es el principal efecto, sino que debemos celebrar las cosas increíbles que nuestro cuerpo puede hacer. Además, una nueva tendencia para este año es el postentrenamiento, la forma de recuperarnos mejor, los tramos de enfriamiento y los mejores equipos de compresión. Por cierto, que también se pondrá de moda el taichí, por combinar movimientos suaves y fluidos con respiración profunda y pensamientos meditativos.

Para mejorar tu bienestar también debes tener en cuenta la calidad del aire que respiras. Por esto en el año 2018 será el momento de dar una vuelta a este asunto con purificadores de aire y plantas. Además, mantiene sus habitaciones libres de humo y polvo. ¿Y la comida? Pues también será una tendencia preguntarte qué puedes comer. Si en 2017 triunfaron los difusores de aceite, ahora llega el momento de ingerir  añadir a nuestra dieta los aceites esenciales etiquetados como de calidad alimentaria, pero cuidado, no todos son aptos para el consumo.

En este año también es momento de cuidar detalles. Es momento de cuidar tanto  nuestro pelo como nuestro cuerpo. De esta manera, este año es ideal para empezar a preparar champú casero, lavar el cabello menos o las puntas de cabello saludables para mechones más finos y brillantes. Si hablamos de cuidar el cuerpo será tendencia el hecho de tomar vitamina para tener una piel más brillante. Tomar unas gotas de suero de vitaminas C debe ser parte de nuestra vida diaria, ya que ayudará a reducir los signos del envejecimiento, gracias a las propiedades antioxidantes de la vitamina. Te aseguras así una piel más brillante y firme, menos líneas finas y un tono de piel más uniforme.

En 2018 volverá a ser tendencia tener tiempo para nosotros, aunque sólo sea para estar en el sofá. Con las prisas con las que vamos por la vida, descubrir el término “tiempo para mí” fue uno de los grandes descubrimientos de 2017 con el fin de mantener comportamientos reconstituyentes o reconfortantes para seguir avanzando. Por último, descubre la rueda de yoga, ya que es el último accesorio de yoga favorito de los fanáticos, ya que permite estiramientos profundos y automasajes, con posturas más desafiantes.

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Come bien y muévete para perder los kilos de Navidad

La vida es una continua lucha contra la báscula. En Navidades, de media, cogemos dos kilos por lo que te proponemos un plan para perderlos: cuida lo que comes y muévete.

Ya han acabado las Navidades y tan puntual como la cuesta de enero llega el momento de pesarnos y comprobar que, de media, cada español engorda dos kilos cada año en estas fiestas. Es el punto en el que te das cuenta que tienes que perder esos excesos y plantearte un plan de choque. No te apetece correr, no quieres entrar en la moda del running, no te preocupes, hay otras formas de deshacerte de esos kilitos que has ganado, pero vas a tener que hacer ejercicio, eso sí.  Y es que para adelgazar, para perder esos dos kilos que has cogido en la casa de tu madre o tu abuela, debes tener en cuenta que hay dos pilares. El primero es la alimentación y el segundo es el ejercicio.

Es interesante resaltar que son, precisamente, las personas que normalmente durante el año se cuidan más, las que tienden a engordar más en estas fechas si se sueltan la melena alimenticia y consumen todo tipo de viandas, turrones y bombones. Esta situación, sin embargo, puede resolverse fácil y volver al peso habitual siendo, de nuevo, serio y restrictivo en nuestro consumo de alimentos.

El primero paso antes de empezar la carrera de perder esos dos kilos de media es concienciarnos. Entender que tenemos que seleccionar el tipo de calorías que ingerimos, reducir la ingesta calórica diaria y proponernos volver a hacer ejercicio, como mínimo 30 minutos diarios.

A partir de ahí, debemos seguir una serie de normas que nos ayudarán a perder esos kilos de más. El primero de ellos es reducir el consumo de grasas al máximo con lo que debemos autoprohibirnos la bollería, los dulces y la mantequella. Habremos de cambiar nuestra leche entera o semidesnatada por la desnatada y controlar el consumo de aceite. Otra de las cuestiones de las que debemos ser conscientes es que tenemos que limitar la cantidad de comida que consumimos. Es una cuestión matemática. Si ingerimos menos alimentos, sumaremos menos calorías y por tanto nuestro cuerpo tirará de las grasas acumuladas para realizar nuestras tareas diarias. Hay que buscar alimentos ricos en nutrientes.

Es importante una buena organización y hacer cinco comidas. De esta manera, en el desayuno debes eliminar las mantequilla y la mermelada y tomar el café con leche desnatada, acompañado de una pieza de fruta. A media mañana puedes tomar una pieza de fruta, preferiblemente manzana o cítricos, o un yogurt desnatado. En la comida, y también en la cena, tienes una gran variedad productos a consumir: verduras y hortalizas (250 gramos), legumbres (40), pasta y arroz (30), patatas hervidas (100), carne sin grasa de ternera, pavo o pollo (120), pescado (150), huevos, jamón serrano y fruta . Ya a media tarde puedes tomarte un café o una infusión con queso fresco o fiambre de pavo, bajo en grasa. Como siempre, para adelgazar se recomienda tomar mucha agua, zumos de frutas sin azúcares añadidos, y usar sacarina para endulzar el café.

Antes hemos hablado de las dos patas que deben sostener tu proceso para perder los dos kilos que has cogido en Navidades. La primera es la alimentación, mientras que la segunda es el ejercicio físico, pero no hablamos de correr, sino de algo más al alcance de cualquier persona como bajarte una parada antes en el autobús, usar las escaleras en vez del ascensor o proponerte salir a andar todos los días media hora. En definitiva, moverte más. De esta manera, si cuidas lo que comes y te mueves un poco llegarás a Carnavales igual que llegaste a Navidades.

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La dieta blanda de tu hijo no tiene que ser aburrida

Siempre hemos pensado que cuando una persona enferma hay que imponerle una dieta blanda para reducir su trabajo intestinal, pero ésta no tiene que ser aburrida. Puedes consumir más productos de los que crees.

Es casi tan antiguo como la propia enfermedad. Cuando nos encontramos con fiebre, estomago revuelto, con diarreas y vómitos, siempre se recomienda seguir una dieta blanda que el imaginario general ha llevado a pensar en arroz, jamón york y manzana, una alimentación aburrida de la que nos podemos cansar enseguida, especialmente los niños. Sin embargo, para seguir este tipo de dieta que te ayude a sentirte mejor, para que tu hijo supere ese proceso, y favorezca las digestiones ligeras son muchos más los alimentos que se pueden consumir, haciendo de su alimentación algo más variado. La primera regla de oro es hidratarle bien. Procura que tome mucha agua y zumos naturales con el fin de que su cuerpo tenga agua suficiente ya que puede estar gastando o desechando más de la que crees.

De esta manera, podemos abrir el abanico de alimentos permitidos cuando llevamos a cabo una dieta blanda. Puedes apuntar en tu lista de productos que tu hijo puede consumir patatas y calabacín, dentro de verduras y hortalizas, mientras que en el mundo de las frutas, amén de la manzana, podemos ofrecerles un buen plátano que le dará un poco de energía y no le sentará mal. Además, tomar lentejas, pastas de sopa, pollo o pavo, huevos o consumir aceite de oliva está recetado para liberar y dar descanso al aparato digestivo y a los niños enfermos les hará bien. Otro detalle importante es entender que el consumo de lácteos, contrariamente a lo que siempre se ha pensado, fortalece el sistema inmune y lo prepara para pelear contra los procesos de gastroenteritis.

Visto que se pueden consumir más productos de los que normalmente se señalan cuando a alguien se le impone una dieta blanda, es importante entender que las frutas que consumamos deben estar maduras y las verduras cocidas, ya que si tomamos ensaladas crudas u hortalizas poco cocinadas, estas pueden irritar la flora intestinal, por lo que todos los alimentos deben ser preparados al vapor o hervidos. En el ámbito de las hortalizas, si bien se pueden consumir lentejas, debemos evitar darles judías y garbanzos ya que pueden provocarle gases y flatulencias.

Empezar a hacer una dieta blanda por obligación nos marca un ayuno de 24 o 48 horas en las que nuestro propio cuerpo no admite nada, aunque a los niños les costará más. Debemos beber agua e ir introduciendo poco a poco algunos alimentos, como los que hemos nombrado un poco más arriba, siempre moviéndonos por sensaciones. También hay una lista de productos a evitar si queremos que su recuperación sea más rápida. No debe consumir ni cereales, ni pan integral, evitaremos especias, nada de alimentos hechos al horno, ni fritos, guisos o pucheros, los cuales obligan a segregar sale biliares para digerir la grasa.  Y aunque te parezca una buena idea no le des a tomar alimentos a la plancha.

Si los adultos nos imponemos una dieta blanda no por cuestiones médicas, sino más bien como dieta depurativa, por ejemplo, después de las comidas de Navidad, debemos saber que hay que apostar por alimentos ricos en vitaminas y antioxidantes como verduras, hortalizas y vegetales, al tiempo que aumentamos nuestra dosis de deporte.

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Alimentarte bien no tiene que ser más caro

Pese a que siempre pensamos que comer sano es caro, siempre puedes seguir una serie de consejos para que cuidarte no te pese en tu economía familiar.

Siempre se ha pensado que la comida más sana es más cara. De hecho, cuando en nuestra cesta de la compra colocamos más productos para mantenernos en forma, tenemos la sensación de que pagamos más, por lo que las organizaciones de consumidores recomiendan informarse en profundidad. Esa es la clave, comparar entre los diversos establecimientos y marcas, leer las etiquetas y elegir bien.

Todos pretendemos ser y estar más saludables, pero cómo conseguirlo es la gran pregunta, sobre todo, teniendo en cuenta que depende del perfil de cada persona, la edad, la actividad, la herencia o las condiciones físicas. En este sentido, los nutricionistas afirman que a la hora de hacer la compra debemos buscar alimentos más saludables y no necesariamente más caros. Debemos prestar atención al azúcar, pero no eliminarle ya que una dieta que se considera saludable debe contenerlo en su justa medida. También hay que estar pendiente de las calorías. De esta manera, si estás siguiendo un régimen con un número de calorías es clave mirar en la tabla de aportaciones calóricas que incluyen todos los alimentos. No te dejes engañar por las etiquetas verdes o los eslóganes.

Otra de las cuestiones más importantes es controlar la sal que tomamos, ya que puede ser tan perjudicial como el azúcar, aunque la sal está más relacionada con personas mayores y patologías concretas. Descubre en la letra pequeña de los ingredientes las aportaciones de sal de cada alimento. Tampoco es menor la atención que hay que mostrar a la hora de elegir los aceites. Es evidente que el mejor y más sano es el aceite de oliva, pero en este caso debes también estar atento a las etiquetas porque muchas veces pagamos por aceite de oliva cuando después es la parte mínima y está mezclado con grasas y aceites vegetales. Por último, debes tener en cuenta que los productos sin gluten no garantizan que sean más o menos sanos por esa condición. El hecho de que la celiaquía sea una enfermedad diagnosticada y controlada ha permitido que la vida de las personas que la padecen se más cómoda y barata a la hora de ir a la compra.

En definitiva, para tratar de comer sano y barato debes dedicarle tiempo, comparar, leer la letra pequeña, evita los precocinados y los alimentos procesados, eligir productos naturales, apuesto por el consumo de productos frescos de temporada e investiga el origen de los productos que compras. De hecho, lo más recomendable es buscar, comparar y consultar si tienes dudas. Debes prestar atención a la dieta cotidiana, mejorando las aportaciones nutricionales beneficiosas y limitando los alimentos nocivos.

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10 mentiras sobre cómo adelgazar

Es una de las cosas más complicadas que hay para una persona. Cuando nos proponemos adelgazar buscamos ayuda, pero sólo encontramos mitos y mentiras sobre cómo hacerlo.

Llega el mes de enero, el mes en el que todos nos hacemos nuevos propósitos. Uno de los más comunes es adelgazar. Siempre habrá gente que te diga cómo hacerlo o encontrarás cientos de dietas milagrosas y miles de artículos en internet que te garantizan éxito en tu operación bikini. Lo cierto es que hay muchos falsos mitos o, directamente, mentiras en cuanto a cómo conseguir adelgazar y nosotros vamos a comentarte diez de ellos.

El primero de ellos es que todas las calorías son iguales. Es evidente que para adelgazar hay que consumir menos calorías, pero no todas las fuentes de calorías tienen el mismo efecto en nuestro cuerpo. De hecho, las calorías que nos aportan las proteínas no son iguales que las que proceden de las grasas o los hidratos de carbono. Las calorías de los alimentos frescos se han demostrado más saciantes que las de otro tipo.

El segundo de estos mitos es que la obesidad se supera con fuerza de voluntad, ya que es una enfermedad compleja en la que intervienen muchos factores como la genética, patologías y las hormonas y procesos que regulan nuestro peso. No es tan fácil como decir voy a adelgazar, aunque también es verdad que todos podemos llevar a cabo acciones para bajar de peso.

Otro de esos falsos mitos es que todos los alimentos que se anuncian como light adelgazan. No es verdad y hay que leer las etiquetas ya que muchos fabricantes sustituyen el azúcar por otros componentes y el número de calorías es el mismo. Hay que leer las etiquetas.

Se dice también que beber agua con limón en ayunas adelgaza. Es verdad que es una mezcla baja en calorías y que te ayuda a mantenerte hidratado, lo que hace que el metabolismo siga funcionando mediante la termongénesis, proceso por el que el cuerpo quema calorías para mantener el calor. Además el agua con limón no sacia. Sin embargo, nada demuestra que beber agua con limón adelgace más que beber agua sola.

Otro de esos falsos mitos habla de evitar los carbohidratos para adelgazar.  Una dieta con pocos carbohidratos puede ayudarte a bajar de peso, incluso aunque no hagas una restricción calórica consciente: siempre que el consumo de hidratos sea bajo y el de proteínas alto, adelgazaremos. La clave de este mito son los carbohidratos refinados, como el azúcar o las harinas refinadas, que sí nos hacen aumentar de peso.

La sexta creencia popular afirma que tampoco debemos consumir grasas. No hay nada en la grasa que consumimos que esté relacionado con el hecho de engordar, salvo que consumamos altas dosis de comida basura con muchas calorías.

Muchas veces hemos escuchado que es una buena idea realizar monodietas, es decir, comer sólo un tipo de alimento durante un periodo de tiempo. Estas dietas nos pueden ayudar a perder peso momentáneamente, pero nuestro cuerpo no recibe alimento necesario y se debilita, por no hablar del efecto rebote que llevan consigo estas dietas.

También se suele decir que el desayuno es la comida más importante para adelgazar, pero no es cierto. De hecho, experimentos realizados no llegan a estas conclusiones y sí podríamos deducir que quienes desayunan tienen una vida más activa que quienes nos lo hacen. Tampoco comer en pequeñas raciones, más veces, active el metabolismo.

Se suele decir también que las dietas vegetarianas siempre adelgazan, pero no es cierto. Ser vegetariano es una forma de vida que no tiene que ver con adelgazar. Existen alimentos sin proteínas animanles, como un plato de patatas fritas, que pueden engordar más que un filete de carne magra a la plancha.

La última aseveración se refiere al hecho de afirmar que las dietas para adelgazar funcionan. La mayoría de los estudios afirman que hacer dieta casi nunca funciona, ya que el 85% de las personas que bajan recuperan su peso antes de un año. Más allá. Hay estudios que afirman que las personas que hacen dietas son más propensas a subir peso, por lo que lo que debes hacer es cambiar tu estilo de vida y no ponerte cada mes a hacer una dieta: haz ejercicio, come sano y duerme lo suficiente.

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Cenar sano no es tan difícil: estas son algunas ideas para lograrlo

Cenar sano no es tan difícil, simplemente hay que saber qué hacer para alimentarte con una última comida del día sana a base de verdura, pero con sorpresas.

Cuando llegamos a casa por la noche  después de un duro día de trabajo nos apetece poco o nada empezar a hacer la cena y mucho menos liarnos a hacer algo saludable. Sin embargo, no es tan difícil. Existen recetas para cenar sano que no cuestan tanto hacerlas. Vamos a enseñarte algunas de ellas para que tengas algunas ideas fuera de las típicas ensaladas o crema de verduras.

La primera propuesta son Muffins salados de calabacín y jamón cocido que, además,  les van a encantar a los niños. Para hacer seis necesitamos seis huevos, un calabacín, un paquete de jamón cocido, queso parmesano rallado, pan de molde sin corteza, sal y pimienta. Para hacerlo, precalentamos el horno a 180 grados, pelamos y cortamos el calabacín, batimos los huevos añadiendo el calabacín y el jamón cocido. Aplanamos el pan con un rodillo, lo doblamos como un pañuelo para que coja forma y lo rellenamos de la mezcla, espolvoreamos el queso rallado. Lo metemos en el horno 10 minutos y a cenar…

El segundo plato son unos espaguetis de calabacín, una alternativa a la pasta. De esta manera comemos verdura casi sin darnos cuenta y es un plato fácil de hacer, como el tercero que proponemos: pimientos rellenos al horno. Lo único que necesitas es hacer el relleno de carne picada porque el resto lo hace el horno, que cocinará los pimientos en su jugo sin nada de grasa. Puedes acompañarla de ensaladas para una cena completísima y sana.

Otro de los platos sanos para cenar es una pizza de coliflor, aunque pueda parecer paradógico. Es una opción fantástica, además, para intolerantes al gluten, como el falso sushi hecho a base de unos makis de jamón cocido y queso de crema que se hace en cinco minutos. Se puede comer con palillos, lo cual puede ser divertido para los niños. La sexta sugerencia es hacer una croqueta de coliflor al horno. Así son menos calóricas que las fritas, pero si la masa está hecha de coliflor entonces la cena es doblemente saludable. Por último, proponemos una ensalada de pasta porque es una opción saludable, aunque siempre es preferible que sea integral así como evitar las salsas muy calóricas o mezclar esta pasta con tomate, lechuga o cebolla.

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Siete productos que tomas y no te hacen bien

Muchos son los productos que tomamos y no nos hacen bien. El problema es que hay muchas personas que no lo saben, hasta ahora.

En estos tiempos en los que todos tratamos de cuidar lo que comemos con el fin de proteger nuestra salud llama la atención que, sin embargo, seguimos consumiendo productos que no son buenos para nuestro organismo, quizás por falta de información. Hay productos a evitar y, sobre todo, aquellos con aditivos de los alimentos altamente procesados porque no sabemos, realmente, las consecuencias que puede tener en el futuro. Por ello, parece claro que siempre es mejor prevenir que curar y aquí vamos a mostrar algunos de esos alimentos peligrosos que pueden estar relacionados con enfermedades.

El primero de ellos es el queso americano porque no es queso. De hecho, es una creación de fábrica con una mezcla de grasas de leche, sólidos, proteínas de suero lácteo, emulsionantes y colorantes alimenticios. Es rico en sodio, pero tiene tanta grasa que una lancha se parece a carne alta en grasa.

El segundo serían las carnes procesadas, ya que son cancerígenas para los humanos y existen posibilidades de que la roja también lo sea según la IARC (Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer). En concreto, pueden provocar un cáncer colorrectal.

El tercer producto con el que debemos tener cuidado es la margarina porque está hecha a partir de aceitas vegetales y tiene menos colesterol y grasa saturada que la mantequilla normal. Es la más saludable, pero también es verdad que es alta en sal y contiene grasas trans, que pueden obstruir las arterias. Y es que este tipo de grasas aumenta los niveles de colesterol en la sangre y el riesgo de enfermedades del corazón. Además, este tipo de margarina contiene un colorante alimenticio como E-110, fabricado a partir de hidrocarburos aromáticos de petróleo. Su uso está prohibido en Noruega.

También debemos limitar el consumo de refrescos con o sin azúcar. Su consumo excesivo puede provocar diabetes de tipo 2 y LADA. Tomar más de 400 mililitros al día, equivalente a lata y media, aumenta dos veces y medio las posibilidades de sufrir LADA (Diabetes autoinmune latente).

Otro de los productos con los que debemos tener cuidado  son los caramelos sin azúcar, así como todos los dulces que se anuncien con esa coletilla porque tienden a contener edulcorantes artificiales que dificultan la digestión, por lo que pueden provocar dolores de estómago serios.

Te sorprenderá saber que hay algunas manzanas que no son del todo sanas, toda vez que algunas afectadas por los pesticidas pueden dañar el cerebro, el sistema nervioso, modificar las hormonas e irritar la piel, los ojos y los pulmones. Los pesticidas pueden quedarse en frutas y verduras, incluso después de lavarlos y pelarlos. Sin embargo, entre una manzana y una bolsa de patatas fritas, los expertos recomiendan siempre la manzana por muchos pesticidas que tenga.

Por último, no son nada recomendables las palomitas de maíz de microondas porque están revestidas con un producto químico llamado ácido perfluorooctano sulfónico, que afecta a la fertilidad, al riesgo de contraer cáncer y al funcionamiento renal por lo que lo mejor es evitarlas ya que algunas, además, añade algunas grasas trans insalubres.

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Un zumo para cada deporte

Los zumos de fruta son grandes aliados de los deportistas, ya que nos apostan una serie de elementos que nos ayudan a recuperar o a no parar.

Una de las principales prohibiciones que tienen muchos deportistas profesionales y los que se toman el deporte en serio para mejorar marcas o su fisonomía es el alcohol y los refrigerantes por su alto contenido en azúcar. Para estas personas, sin embargo, si están permitidos, y son recomendables, los zumos. De hecho, existe un zumo ideal para cada tipo de deporte, o para las personas que realizan un determinado deporte.

De esta manera, aquellas personas que realizan muchos kilómetros en la bicicleta, los ciclistas, deben tomar zumo de granada, ya que su actividad les puede provocar inflamación de la próstata y la granada ha demostrado en estudios científicos que puede reducir dicha hinchazón.

Sin embargo, para las personas que hacen musculación en gimnasio, por ejemplo, se recomienda más tomar zumo de piña y naranja, ya que mezclar la bromelaína de la piña con la vitamina C del zumo de naranja reduce las agujetas, lo que le convierte en una buena herramienta tras los intensos entrenamientos con pesas.

Aquellos deportistas que se dedican a nadar deben saber que su bebida es el té. Y es que hay pocos peligros en las piscinas, pero uno de ellos es ser atacado por bacterías en el agua que te provoquen diarrea. Si tomas un té diario mejorarán tus defensas en tu aparato digestivo en general y en el sistema intestinal en particular.

Por su puesto, existe una bebida especial para los corredores. Se trata de la equinácea. Y es que en los meses de otoño e invierno, las personas que corren habitualmente son propensos a sufrir infecciones respiratorias, por lo que la equinácea se muestra como muy eficaz para aumentar la inmunidad del sistema pulmonar y ayudarnos a evitar dichas infecciones.

Además, podemos encontrar en otras páginas de internet recomendaciones de otro tipo de zumos que siempre hacen bien a los deportistas para recuperar las vitaminas y minerales que perdemos cuando sudamos. Por ejemplo, es muy interesante el zumo de remolacha porque nos ayudará a tener más capacidad para hacer deporte, sobre todo, por el nitrato que tiene este vegetal. Además, aumenta el nivel de estamina, por lo que será como consumir menos oxígeno. Para realizarlo hay que partir la remolacha junto a dos zanahorias y un poco de agua para que no quede tan densa.

Otro zumo que te sorprenderá por sus beneficios si eres deportista es el zumo de sandía, que acabará con tus dolores musculares. Tiene un alto índice glucémico, el 92% es agua, por lo que sólo con quitar las pepitas y pasarla por la licuadora obtendrás un zumo ideal para deportistas. La mezcla de platano y naranja también te ayudará a mejorar físicamente porque es una mezcla perfecta. El primero aporta magnesio y potasio, mientras que la naranja es la principal fuente de vitamina C. Este zumo es ideal para ahora que viene el frío, para el invierno, porque nos ayudará a evitar algunos resfriados. Con dos platanos y cinco naranjas tienes una fuente de salud impresionante. Y en general hacer mezcla de frutas te puede dar un buen resultado para ayudarte en tu actividad física. Puedes mezclar piña, papaya, kiwi, cerezas o cualquieras de las frutas que hemos comentado antes entre ellas y conseguirás un zumo sano.

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