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Las dietas milagro pueden hacerte perder kilos y dientes

Cuando empezamos a seguir un régimen, con una dieta milagro, pocas veces pensamos en los efectos que ésta puede tener en nuestros dientes.

Las dietas milagro pueden hacerte perder kilos y dientes

Puedes perder kilos y también dientes, sólo que los primeros tienden a volver y los segundos, no.

En esta vida pocas cosas reportan sólo beneficios. Las dietas milagro, además de estar en el punto de mira de los nutricionistas por crear problemas de alimentación a cambio de una pérdida de peso que suele ser efímera, pueden afectar a tus dientes.

Es evidente que si dejas de tomar unos productos, quizás pierdas calorías, pero le estás negando a tu cuerpo una serie de sustancias que necesita. De esta manera, puedes perder kilos y dientes. Estarás más delgado, pero tu sonrisa se puede resentir. Después es probable que recuperes los kilos, pero no los dientes. Si le niegas a tu cuerpo una serie de alimentos puedes sufrir caries, llagas y problemas en las encías.

Principalmente, son las dietas hiperproteicas, que fomentan la toma de proteínas y reduce el consumo de azucares y grasas, las que más afectan a nuestros dientes. No es vano, los expertos señalan que para conseguir una buena salud bucodental es clave una alimentación equilibrada y comer productos de los cinco grupos de alimentos.

Y es que debes saber que si bien es importante no tener sobrepeso, lo es más conseguir este objetivo con una alimentación sana y variada y haciendo ejercicio, no con dietas milagro, que suelen tener efecto rebote y afectan a tu cuerpo. De esta manera, la supresión de lácteos, eliminar el calcio de tu dieta, fomenta la aparición de caries en tu boca. No sólo eso, la ingesta de grasas no es mala para tus dientes.

El consumo de vitamina D es importante para nuestra salud bucal, posee calcio, básico para que los dientes no se desgasten. Por ello, es importante consumir pescado, huevos, setas, cereales y lácteos. Además, la ausencia de vitaminas A, B y C fomentan el riesgo de sufrir caries, tener heridas en los labios y llagas en la boca.

Otro de los detalles importantes que debes tener en cuenta es que si bien es bueno para nuestra salud tomar fruta no se puede sobrevivir sólo con la ingesta de naranjas, manzanas o piña. Sus elevados niveles de azúcar y ácido, afectan directamente en el esmalte de nuestros dientes, lo que les hace más vulnerables al desarrollo de caries e infecciones. Además, este tipo de dietas puede provocar enfermedad periodontal, ya que cambian las propiedades antibacterianas y fisicoquímicas de la saliva, por lo que perdemos parte de nuestra protección de los dientes

Además, la falta de una alimentación equilibrada puede provocarnos una inflamación en las encías, gingivitis, amén de las comentadas ya caries y periodontitis, y afecta al sistema inmunitario provocando un aumento del riesgo de sufrir infecciones. Por último, la falta de calcio también puede provocar osteoporosis, enfermedad que afecta a los huesos.

Un seguro dental con un experto que te enseñe las bases del cuidado de los dientes te ayudará a evitar estos problemas.

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Dieta mediterránea y cafeína: ¿una solución contra la ceguera?

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Nutrición y dietas, Salud y Bienestar · Escrito por el 06/12/16

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Dieta mediterránea y cafeína: ¿una solución contra la ceguera?

Según un estudio presentado en la reunión anual de la Academia Americana de Oftalmología (AAO), la dieta mediterránea y la cafeína pueden ser una solución a la degeneración macular: una de las principales causas de ceguera.

Dieta mediterránea y cafeína: ¿una solución contra la ceguera?

Este estudio viene a profundizar en los beneficios de comer una dieta mediterránea y consumir cafeína en relación a la probabilidad de sufrir degeneración macular relacionada con la edad. Este proceso es precisamente uno de los principales motivos de ceguera en las personas mayores fundamentalmente.

El estudio se realizó sobre cerca de 900 personas de 55 años o más en Portugal. Prácticamente la mitad de los participantes en el estudio presentaban enfermedades oculares o procesos iniciales de degeneración macular, mientras el resto no presentaban rastro de ninguna de las dos cosas.

El estudio se basó en un cuestionario en el cual los investigadores evaluaban la dieta de todos los participantes. Las conclusiones, según los impulsores del estudio, son interesantes. Resulta que seguir una dieta mediterránea de manera constante en el tiempo se asocia con un 35% menos de riesgo. Concretamente, la presencia de la fruta en la dieta resulta especialmente beneficiosa.

Hasta ahora sabíamos que una dieta mediterránea con elevado consumo de frutas, verduras, granos enteros y grasas saludables, así como pescados, resulta beneficiosa para el corazón y reduce el riesgo de cierto tipo de cáncer. Sin embargo, hasta ahora no se había establecido una relación entre esta dieta y las enfermedades oculares.

Curiosamente, los investigadores también descubrieron que las personas que consumían altos niveles de cafeína parecían tener menor riesgo de degeneración macular. Entre los que consumían estos niveles de cafeína, equivalentes a 78 mg de cafeína al día, el 54% no presentaban enfermedad ocular. En este caso se atribuye este hecho a las cualidades antioxidantes de la cafeína, cualidades que también se asocian a la prevención de otros problemas de salud como el Alzheimer. Sin embargo, también hay que señalar que este estudio no ha demostrado que el consumo de café y el seguimiento de la dieta disminuya el riesgo de otro tipo de enfermedades oculares.

Realmente, cada cierto tiempo aparecen estudios que se relaciona con determinados ámbitos de la salud que aportan vías interesantes a desarrollar. Este puede ser uno de ellos aunque se basa especialmente en algo que ya conocíamos, las bondades de la dieta mediterránea. En este caso con el añadido, lateral, de los posibles efectos de la cafeína como antioxidante en la degeneración macular por edad.

Como de costumbre en este tipo de investigaciones, además en este caso considerada preliminar, la prudencia es una parte básica. Puede ser que se abran caminos de investigación más profundos y que incluso con el tiempo se demuestren mayores propiedades o el acierto de esta tesis. Sin embargo, de momento, debemos considerarlo en su justa medida: un estudio aislado con unos resultados interesantes pero cuestionables por ser únicos, muy localizados y encontrarse en fase preliminar.

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Nutrición y dietas, Salud y Bienestar · Escrito por el 17/11/16

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Cómo funciona el pecho durante la lactancia

Durante el periodo de lactancia el pecho de la mamá tiene un comportamiento muy particular. Vamos a tratar de descubrir cómo funciona el pecho durante la lactancia.

Cómo funciona el pecho durante la lactancia

Es importante que tengamos en cuenta que una de las principales características de las glándulas mamarias en la mujer es la de la capacidad que poseen para someterse a cambios morfológicos en la etapa reproductiva. Esto es especialmente significativo durante el embarazo.

Durante el proceso de embarazo se produce una auténtica expansión del tejido profundo y una adaptación del pecho que le permite segregar leche materna. Posteriormente esta expansión vuelve a su sitio ya que, según estudios recientes, los mismos mecanismos que se encarga de la regeneración alveolar para un próximo embarazo se encargan de la readaptación del pecho tras la lactancia.

Pero volvamos al principio. Durante el periodo de embarazo las glándulas mamarias se ramifican y las células secretoras se multiplican. Además, durante este periodo aumenta de manera significativa los niveles de prolactina, esta es la hormona que produce leche. Sin embargo, durante el embarazo apenas van a producirse algunas gotas o incluso nada de leche ya que los estrógenos y gestágenos presentes en la placenta no permiten la acción de la prolactina.

Después de dar a luz se produce la bajada de estrógenos y gestágenos dos o tres días después y de manera progresiva, lo que se denomina subida de la leche, y que no deja de ser más que la acción libre de la prolactina.

Generalmente este periodo de dos o tres días (puede ser algo más) viene acompañado de un aumento del volumen de los pechos y cierta tensión en la zona. Con el tiempo ha cambiado la actitud hacia este periodo. En el pasado no se permitía las tomas del bebé hasta pasadas incluso 48 horas después del parto. Esto hacía particularmente duro el proceso de subida de leche en la madre, ya que los conductos de segregación incluso podían reventar.

En la actualidad esto ya no se aplica del mismo modo ni de lejos. Aún así existen diferentes visiones al respecto. Si parece que cuanto antes se inicia el proceso, es decir cuanto antes se deja al recién nacido mamar, la subida de la leche es menos evidente en lo físico, e incluso puede no generar esa hinchazón.

Son varios los que gobiernan el funcionamiento cotidiano del pecho durante el periodo de lactancia. El primero y más importante es la prolactina.

Esta hormona, como ya hemos comentado, es la que fabrica la leche. La prolactina va a responder además a las rutinas de lactancia. Esto significa que después de la alimentación del bebé esta hormona tendrá un subidón que durará unas horas, las necesarias para volver a producir el alimento. También es interesante que sepas que cuando el bebé se alimenta mucho, es decir cuando mama mucho, la prolactina generalmente responde y produce más leche. También ocurre lo inverso.

Posteriormente, con el paso de los meses volverán los ciclos menstruales y con ellos y la llegada de la menstruación vuelven a aparecer los estrógenos y los gestágenos que, como ya te hemos indicado, son los que bloquean la producción de leche materna. Aun así seguirá saliendo leche durante un periodo de tiempo. Aquí entra en juego una proteína que se denomina FIL: factor inhibidor de la lactancia.

Aunque aún no se conoce muy bien el mecanismo, parece que esta proteína tiene mucho que ver en la retirada de la lactancia con el paso del tiempo. El funcionamiento básico de la proteína es que, en la ingesta de leche materna es retirada por el niño y pasa a él, esto permite la fabricación acelerada de más leche. En el otro extremo si el niño mama poco la presencia de la proteína hace que se fabrique poca leche. Esta regulación, a medida que bajan las tomas, parece que tiene bastante que ver también en la retirada progresiva de la leche materna con el tiempo.

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Nutrición y dietas, Salud y Bienestar · Escrito por el 10/11/16

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Recetas con tomate que enamorarán a tus hijos

Incorporar el tomate a la dieta de tus hijos es un acierto. Vamos a descubrir algunas ideas que pueden ayudarte para qué el tomate esté presente en la alimentación de tus peques.

Recetas con tomate que enamorarán a tus hijos

Por qué el tomate
El tomate es una hortaliza siempre interesante en cualquier tipo de menú. Forma parte de la dieta mediterránea, y, además, nos proporciona una enorme cantidad de posibilidades y variaciones a la hora de incorporarlo a las recetas.

Desde el punto de vista nutricional está hortaliza incorpora una gran cantidad de vitaminas, fundamentalmente de los grupos A y D, pero también vitaminas como la C, E o B3, indicadas para combatir la anemia y mejorar el desarrollo de los niños. Además se considera un gran alimento hidratante ya que contiene hasta un 90% de agua.

Por otro lado se trata de un alimento muy rico en minerales, destacando la presencia de hierro, magnesio, fósforo, calcio, potasio, sodio… En definitiva estamos ante una hortaliza muy completa, muy saludable y que nos ofrece una gran variedad de posibilidades en su preparación.

El tomate y los niños
Una de las grandes ventajas del tomate con respecto a otras hortalizas es que se trata de un alimento fresco, con un sabor dulce, rico y refrescante.

Conseguir que los niños se acostumbren al sabor de este alimento desde muy pronto no solo es una buena noticia por el propio consumo de la hortaliza, sino también porque abre la puerta a probar otras hortalizas y el tan temido salto a las verduras sólidas.

Además de todo lo anterior es importante reseñar que las diferentes preparaciones del tomate pueden no sólo ser aceptadas por el niño cuando paladar, también es un alimento excelente para participar en su preparación en diferentes formas. Recuerda que permitir que el niño interactúe en la elaboración de alimentos como las hortalizas o las verduras siempre es una buena idea.

Recetas con tomate que funcionan bien con niños

No se trata de proporcionarte un recetario ya que ese no es el objetivo, pero sí debe proporcionarte algunas ideas como punto de arranque para incorporar el tomate en la dieta de tus hijos o, para variar de manera positiva su presencia en dicha dieta.

Dale un toque distinto a la ensalada

El tomate fresco y crudo en ensalada es más que interesante para la alimentación de tus hijos. Sin embargo, las preparaciones de ensaladas más habituales no siempre son del gusto de los peques.

Prueba a dar un toque distinto a las ensaladas de tomate. Existen cientos de recetas que pueden hacer más fácil para los niños comer estas ensaladas. Una buena idea es incorporar fruta fresca a la ensalada ya que la mezcla de sabores dulces y frescos del tomate con la fruta suelen funcionar muy bien. También es buena idea incorporar alimentos del gusto del niño dentro de las propias ensaladas, por ejemplo, quesos frescos o blandos, jamón de York, maíz dulce… En definitiva alimentos que combinados con el tomate funciona muy bien y que hacer más atractiva la ensalada.

Juega con las texturas y tamaños

Desde incorporar a la dieta los pequeños tomates Cherry hasta, si es posible, incorporar diferentes modalidades y texturas de tomate también es una buena idea. Éstas texturas no sólo las puedes obtener dentro del propio equipo de tomate, también a partir de cómo lo cocines.

Por ejemplo, el tomate horneado relleno con bechamel y huevo presenta otra manera muy distinta de comer esta hortaliza, con una textura muy diferente y además combinando alimentos que suelen ser muy del gusto del niño. Otra opción interesante es la de utilizar los tomates como recipientes y rellenarlos de contenido sabroso para los peques, por ejemplo, tomates rellenos de pasta de atún y mayonesa. En definitiva buscar nuevas texturas y nuevas presentaciones para la hortaliza.

Tomate frito, apuesta por el tuyo

El tomate frito es un alimento procesado tremendamente presente en la alimentación infantil. Como acompañamiento de la pasta, de las carnes en muchos casos, arroces, etcétera, el tomate frito está muy presente en la dieta de los niños. Una buena idea es apostar por crear tu propia salsa de tomate, o, incluso por tener diferentes salsas de tomate en tu recetario.

Estas salsas, a las que puedes incorporar otras verduras y hortalizas, son como punto de partida siempre más saludables, pero además, te permiten dejar al niño participar en su creación. También te permiten ajustar los sabores e incorporar alimentos que tal vez de otro modo sea más complicado incorporar.

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Nutrición y dietas · Escrito por el 27/10/16

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Qué grasas son malas, cuáles buenas

Solemos pensar que todas las grasas son malas para nuestra salud, pero no siempre es así. Vamos a descubrir qué grasas son malas y cuales son buenas en nuestra alimentación.

Qué grasas son malas, cuáles buenas

De entrada no te preocupes si te sigues armando lío sobre las grasas en la alimentación. De hecho, a fecha de hoy ni siquiera los grandes expertos se ponen de acuerdo del todo sobre cuestiones como el colesterol bueno y el colesterol malo. Por tanto, como ciudadanos de a pie poco podemos hacer si pretendemos entender todo este debate.

Sí resulta, por otro lado, interesante revisar los nuevos estudios que surgen alrededor de este tema. Uno muy importante es ‘Specific dietary fats in relation to total and causa-specific mortality’ de la Harvard School of Public Health de Boston (EE.UU)

Esta investigación ha sido publicada en la revista ‘Journal of the American Medical Association’ y viene a decirnos que sustituir el 5% de la energía proveniente de grasas malas por grasas buenas puede reducir los fallecimientos por trastornos coronarios.

En el estudio se muestra como consumir las denominadas grasas buenas sustituyendo las grasas saturadas, o grasas malas, se puede asociar a una reducción de los riesgos de fallecimiento por enfermedades cardiovasculares. Esta reducción puede ser de hasta un 28% en el caso de las grasas poliinsaturadas y de hasta un 20% en las monoinstauradas. Porcentajes desde luego muy dignos de ser tenidos en cuenta.

No se trata ni mucho menos de la única prueba o recomendación relacionada en este sentido. La propia Organización Mundial de la Salud ya ha realizado diversos estudios sobre el tema. En este caso nos interesa especialmente las conclusiones extraídas del estudio sobre el impacto de las grasas saturadas y las grasas tras en los lípidos sanguíneos. Estas conclusiones vienen a decir que resulta más beneficioso para el colesterol reemplazar estas grasas por insaturadas. Asimismo se vuelve a remarcar los efectos negativos de las grasas trans de origen industrial, efectos negativos en los niveles de colesterol fundamentalmente.

Un ejemplo de sustitución de unas grasas por otras es la sustitución de productos como la mantequilla o las carnes rojas por otros alimentos como el pescado azul, los aceites vegetales, o el aceite de oliva entre otros.

¿Todas las grasas son malas?

Definitivamente parece que no todas las grasas son malas. De hecho, son necesarias para un correcto funcionamiento de nuestro organismo. Donde sí debemos incidir cuando queremos llevar una vida lo más saludable desde el punto de vista de nuestra alimentación, es en el equilibrio entre grasas buenas y grasas malas.

Este equilibrio es fundamental ya que va a determinar en buena medida la protección de nuestro organismo para problemas cardiovasculares.

Curiosamente, y a diferencia de lo que podría pensarse, este control y equilibrio entre grasas buenas y grasas malas no es tan difícil.

Reducir la ingesta de grasas trans al mínimo, sustituir alimentos como las carnes rojas o la mantequilla por otros como los frutos secos, los aguacates, el pescado azul… En general se trata de buscar el equilibrio en la alimentación, incluir de manera sistemática y regular productos como el salmón, el atún, etcétera, y controlar el consumo de grasas malas.

Este modelo de alimentación, que equilibra el consumo de grasas y potencia la presencia de grasas buenas, unido a la práctica regular de ejercicio, se convierte en un gran método de barrera y prevención para enfermedades cardiovasculares. Además, contribuye a mejorar nuestros hábitos de alimentación en busca de una vida más saludable.

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Nutrición y dietas · Escrito por el 22/09/16

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Formas más allá de la báscula para saber si tu plan nutricional funciona

Cuando incorporamos un plan nutricional a nuestra vida solemos estar muy pendientes de la báscula. Sin embargo, el control del peso no es la única manera de saber si tu plan  funciona.

Formas más allá de la báscula para saber si tu plan nutricional funciona

Vamos a mostrar una serie de maneras mediante las cuales vas a poder detectar si realmente tu plan nutricional está funcionando como debe. Obviamente, esto no sustituye ni al control médico ni a la evolución a la que te encuentres sujeto en cuanto a tu dieta, sin embargo, puede resultar muy interesante como marcadores añadidos. En otras palabras, seguirás usando la báscula, pero podrás medir la eficacia de tu dieta y su bondad con otros elementos.

Incluso en ocasiones estos indicadores son más exactos en cuanto a tu salud en general que el propio resultado de la báscula en determinados momentos.

No pasas hambre

Si te han dicho que un buen plan nutricional te hará pasar hambre no te están diciendo la verdad. De hecho pasar hambre, como tal, es un mal síntoma de cómo avanza tu plan.

Cuando realizas una dieta de manera correcta, realizadas también todas las ingestas de alimento necesarios durante el día, y, fundamental, no dejas en tu alimentación espacio para los alimentos procesados, la sensación de hambre no debe estar presente. Y si lo está, debe ser de forma residual.

Las frutas frescas, la verdura, la carne, el pescado, las legumbres… La combinación de la práctica de ejercicio regular y una alimentación correcta no debe generar sensación de hambre. Sí quizás de ganas de comer otras cosas más gratificantes para tu cerebro, pero no de hambre.

Este es un indicador excelente, si estás cumpliendo con un plan y no pasas hambre estás en buen camino.

Tienes más energía

Seguro que has escuchado alguna vez aquello de hacer una dieta y sentirse muy cansado o vacío de energía. Cuidado con esto porque es un mito.

Generalmente esto va a indicar que no estás recibiendo la suficiente cantidad de vitaminas, minerales y nutrientes.  Es más, probablemente tengas un déficit en alguna o todas de ellas.

El hecho de recuperar la energía, de sentirse bien físicamente a lo largo del día, e incluso de sentirse mejor a todos los niveles en cuanto a fuerza y energía que antes de comenzar el plan es otro gran indicativo de avances positivos en tu nutrición.

Duermes mejor

Es curioso pero no solemos asociar los problemas de sueño con los problemas de alimentación, y sin embargo, existe una gran relación entre ambos.

No se trata solamente de conciliar antes o después el sueño, sino, de la sensación de descanso que tenemos al levantarnos. Cuando comiences a sentir que te despiertas más descansado, que las horas de sueño han sido suficientes, probablemente es que tu plan nutricional está marchando estupendamente.

Tienes que recordar que los trastornos del sueño son un problema verdaderamente grave, ya que disminuyen mucho tanto la calidad de vida como nuestro rendimiento personal a todos los niveles, además de ser malos para la salud en general.

Alguna prenda de ropa te sienta mejor

Puede parecer una señal menor con respecto a las anteriores, pero no lo es en absoluto. De hecho, a nivel psicológico, poder utilizar una prenda de ropa que antes no podíamos, o, ver como esta se ajusta mejor a nuestro cuerpo, es un elemento de satisfacción notable. Y, además, un estímulo muy positivo para continuar adelante en nuestro proceso.

Ojo, aquí ocurre un poco como con la báscula. No debes obsesionarte, se trata simplemente de, de vez en cuando, dar alguna oportunidad a una de las prendas que más se acercaba a quedarte bien antes de empezar el plan. Lo contrario, tratar de colocarte rápidamente prendas muy lejos de tu tallaje, puede causar el efecto opuesto.

Ha mejorado tu estado de ánimo

Además de las cuestiones relacionadas con la salud física que los lleven a emprender un plan nutricional, sin duda en paralelo corren otras cuestiones psicológicas con mayor o menor profundidad dependiendo del caso y de cada persona.

A medida que el plan nutricional avanza, y, por tanto, a medida que nuestro estilo de alimentación se vuelven más saludable y adecuado a nuestra persona y a los objetivos que buscamos, el estado de ánimo también mejora.

Una mejoría en nuestra perspectiva emocional y mental es una señal excelente, y además, muy habitual, dentro de un buen plan nutricional.

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Nutrición y dietas, Salud y Bienestar · Escrito por el 20/09/16

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Cómo tu mente te engaña para comer de más

Cuando comemos más de lo que debemos estamos respondiendo a unas órdenes provenientes de un espacio concreto de nuestros cuerpos: el cerebro.

Cómo tu mente te engaña para comer de más

Realmente comemos lo que el cerebro nos dice que comamos. A pesar de esa falsa sensación de control sobre la comida que podemos tener, realmente controlamos mucho menos de lo que pensamos la necesidad de ingerir alimentos.

Si tuviéramos que reducir a dos grandes grupos los motivos por los que comemos podríamos hacerlo del siguiente modo:

  • Comemos para obtener la energía que nuestro cuerpo necesita y para mantener nuestro sistema biológico equilibrado.
  • Comemos por placer o para manejar nuestras emociones.

En el mundo actual, y sobre todo en los países más desarrollados, la mayoría de nuestras comidas tienen que ver con una mezcla de ambas cuestiones y no siempre con el balance adecuado entre ambas.

La presencia de la denominada hormona del hambre, que estimula el apetito, no es el único factor que nos impulsa a comer. Curiosamente, a pesar de todos los grandes estudios que relacionan la alimentación y las órdenes para realizarla con el cerebro, aún no se conocen muy bien los motivos profundos por los que los seres humanos tenemos hambre y decidimos comenzar a comer.

Están claros muchos factores presentes, los más importantes los siguientes:

  • Factores genéticos
  • Factores sociales y ambientales
  • Factores hormonales
  • Factores relacionados con el aprendizaje y la educación alimentaria
  • Ritmo circadiano

Si ahora sumamos todos los elementos que ya hemos expuesto podemos comprender cómo, si todavía la ciencia no tiene el secreto para dominar y controlar todos estos elementos y factores, es muy difícil encontrar soluciones mágicas: que no existen.

Cuando tomamos una comida dos factores fisiológicos trabajan juntos para decirnos que poner nuestro tenedor y dejarlo: la distensión gástrica y la saciedad hormonal.

Al margen de los procesos fisiológicos relacionados con la saciedad y en general con la alimentación, el cerebro resulta ser un impulsor básico en el consumo de alimentos.

Lo que realmente importa a tu peso, y en general a tu salud, no es lo que haces una vez en un momento determinado sino lo que haces de manera sistemática día tras día. Y aquí el cerebro juega un papel clave.

Tu cuerpo tiene un sistema de gestión de necesidades energéticas y nutrientes a largo plazo que denominamos bucle de realimentación leptina. La Leptina es una hormona que queda liberada por el tejido graso y que indica al cerebro cuánta energía hemos consumido y que exceso de energía hemos almacenado en forma de grasa. Existe una proporción que indica que a mayor cantidad de grasa corporal mayor presencia de leptina en la sangre.

Nuestro cerebro toma sus decisiones en relación a la alimentación con la leptina como uno de los marcadores fundamentales para decidir la cantidad de calorías que necesitamos, la absorción de nutrientes y el uso y almacenamiento de energía. Las reservas de energía influyen en las concentraciones de leptina en la sangre, pero también de insulina. Ambos marcadores influyen en el cerebro que manda señales para ordenar en el gasto de energía, el consumo de alimentos y también en el apetito.

Sobre el papel este debiera ser un sistema de control de la ingesta de alimentos efectivo, y sin embargo, aquí se gesta como nuestro cerebro puede engañar al cuerpo para comer de más. Esto no sólo ocurre por las diferentes fisiologías de las personas, cuando los niveles de respuesta no son los más adecuados, sino también por la ingesta de determinados alimentos. Una dieta en la que se incluyen muchos alimentos procesados, que resultan muy gratificantes y muy apetecibles debido a sus componentes, puede acabar rompiendo toda esta cadena de control.

La denominada comida basura, que incluye elementos dulces, salados, cremosos, crujientes o todos a la vez, con mucha presencia química y poca presencia de nutrientes, no deja que la leptina haga su trabajo. Esto hace que por un lado nos sintamos saciados, pero además, nuestro cerebro mande órdenes contradictorias al no generarse las señales adecuadas en relación a la hormona.

Por supuesto esto es sólo una pequeña parte de como nuestro cerebro puede influir en la alimentación, pero, una parte significativa que nos lleva a la clave del asunto en la que siempre acabamos al hablar de alimentación: lo adecuado de mantener una alimentación basada productos saludables.

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Nutrición y dietas, Salud y Bienestar · Escrito por el 15/09/16

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Aloe-Vera ¿También un súper alimento?

Ya conocíamos un buen número de propiedades interesantes en el Aloe-Vera como producto estético, ahora descubrimos su valor nutricional como alimento.

Aloe-Vera ¿También un súper alimento?

La planta Aloe-Vera, independientemente de los posteriores preparados que se puedan realizar basándose en ella, posee un buen número de propiedades y usos relacionados con la salud.

Generalmente todos los remedios y preparados que podemos realizar con esta planta se basan en su gel, extraído de las pencas. Estamos ante una planta muy dura y resistente, capaz de crecer en entornos no especialmente amables, por lo que, además, es perfectamente factible y fácil cultivarla en casa.

Las propiedades más conocidas del Aloe-Vera

El Aloe-Vera tiene un gran número de propiedades medicinales reconocidas.

Desde el punto de vista de la composición, en el gel de esta planta encontramos desde vitaminas de los grupos A. B y C, hasta ácidos grasos, aminoácidos, minerales…

Dentro de las propiedades paliativas o curativas, las más conocidas son las siguientes:

  • Regeneración de las células de la piel
  • Ayuda a la regeneración de tejido interno
  • Acción antiinflamatoria
  • Efecto analgésico
  • Ayuda para la eliminación de hongos y virus
  • Efectos depurativos

Se considera también una planta que puede utilizarse como filtro de absorción ante determinados elementos tóxicos, como por ejemplo las pinturas, los esmaltes o los restos de PVC

Propiedades nutricionales del aloe vera

El Aloe-Vera también tiene propiedades interesantes desde el punto de vista nutricional. Ya resulta frecuente encontrar comercializados algunos productos de alimentación que incorporan esta planta, por ejemplo los yogures.

Una de las ventajas interesantes que el Aloe Vera puede aportar a la alimentación es su facilidad para adaptarse, ya que no añade sabores y colores en las mezclas. Sin embargo, no pierde sus propiedades al incorporarse a otros alimentos como, por ejemplo, los yogures para facilitar el tránsito intestinal.

Como veíamos anteriormente esta planta presenta realmente valores nutricionales muy interesantes, su riqueza en minerales, de la que destaca la presencia de magnesio y hierro, es notable. A lo anterior hay que sumar una gran presencia de vitaminas en las que se representan los grupos A, B y C y un aporte de fibra también notable. Toda esta composición no sólo incide en una buena protección intestinal, también en una gran ayuda para problemas de estreñimiento y mejora de la digestión.

Mientras, la presencia de aloína (traquinona) puede ser positiva, pero también negativa. Esta sustancia, que se utiliza en medicina para el tratamiento de infecciones bucales o como laxante entre otras aplicaciones, puede llegar a ser tóxica dependiendo de las cantidades y provocar reacciones alérgicas en determinadas personas.

En general la mejor manera de consumir Aloe Vera es, o bien ya incorporado a preparados que nos ofrezcan garantía, o, prepararlos en casa a partir de la planta ya cortada y envasada en establecimientos especializados. Además de por lo ya citado, está planta ya preparada y cortada correctamente hace que no tengamos que pasar por el proceso de eliminación del látex que la recubre, muy amargo y además muy purgante.

En cualquier caso, la incorporación del gel de Aloe-Vera a la cocina cada vez es más frecuente, tanto en cócteles como el cremas, sopas, batidos o incluso ensaladas.

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Nutrición y dietas, Salud y Bienestar · Escrito por el 13/09/16

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Colesterol, ¿tan malo como lo pintan?

Identificamos al colesterol como un enemigo de la salud. Sin embargo, esto no es necesariamente cierto. Al menos existen opiniones que así lo indican.

Colesterol, ¿tan malo como lo pintan?

De hecho, en los últimos años cada vez son más las voces que se alzan en relación a una mala comprensión de lo que el colesterol supone. Hace tan sólo dos años el profesor emérito de la Universidad de París Philippe Even revolucionaba a la comunidad médica con sus afirmaciones. Por su parte, el pasado año la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos no sólo levantaba la recomendación de restricción de alimentos con colesterol en pacientes sanos, si no que obligaba a los fabricantes de fármacos anticolesterol a indicar en los propios envases de estos fármacos los efectos secundarios de los mismos, efectos secundarios en algunos casos tan graves como la diabetes, la pérdida de memoria o los mareos y náuseas.

Lo cierto es que la guerra al colesterol está trayendo controversias cada vez en mayor medida. La tónica general sigue indicando que hay que mantener bajos los niveles de colesterol para evitar el riesgo cardiovascular y los infartos. Sin embargo, según el citado profesor Even no existe un vínculo demostrable entre los niveles de colesterol y el taponamiento de las arterias. Más aún, en el libro donde exponía esta teoría, el científico denunciaba el abuso de fármacos destinados al control del colesterol, que calificaba de ineficaces y peligrosos en algunos casos. Concretamente se refería a las recetas basadas en Estatinas, las más habituales dentro de estos tratamientos. El médico basado a sus afirmaciones en la lectura de casi 50 ensayos clínicos sobre el colesterol y las estatinas de un cuarto de millón de pacientes.

El eje más habitual de esta controversia gira alrededor de cuando es necesario y cuando no este control del colesterol. Considerar que las personas con patología que le predispongan hacia una enfermedad cardiovascular arterioesclerótica tengan que tener las mismas precauciones que aquellas que no tienen esta predisposición, está en el origen del debate.

Como molécula esencial para nuestras vidas, el colesterol no es malo como tal. De hecho es esencial y debe estar presente en nuestra alimentación, ya que es un componente básico de nuestras células y a la vez parte del origen de otras sustancias como el cortisol, las sales biliares o las hormonas sexuales.

No hay que confundir, en este sentido, la presencia del colesterol en nuestras dietas con una alimentación deficiente. Obviamente el abuso de la comida rápida, por ejemplo, no es recomendable en ningún caso. Sin embargo, parece que los caminos hacia los que se dirigen las nuevas tendencias hacen que para las personas sin patologías previas tal vez el nivel de control y consumo no deba ser el que hasta ahora pensábamos.

Si tomamos como ejemplo la recomendación realizada el pasado año por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos, para personas que no sufren patologías o no tienen predisposición a sufrirlas, la alimentación debe ser variada. Se debe incorporar en esta alimentación además de carnes y pescados, vegetales, frutas y también, incorporar ejercicio regular al menos tres veces al día pero levantar la restricción sobre el consumo de alimentos con aporte de colesterol, por ejemplo aquello de comer solo dos huevos semanales.

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Nutrición y dietas, Salud y Bienestar · Escrito por el 01/09/16

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Lactancia materna ¿Hasta cuándo?

Hoy en día no se discute la importancia de la lactancia materna. Sin embargo, no siempre tenemos claro hasta cuándo debe darse esta alimentación. Buscaremos respuestas al respecto.

Lactancia materna ¿Hasta cuándo?

La importancia de la lactancia materna es algo reconocido y ponderado en los últimos años en los más diversos ámbitos médicos. Desde la propia OMS se han multiplicado las recomendaciones relativas a la importancia de mantener la lactancia materna durante las primeras fases de vida del bebé.

En la lactancia materna no sólo encontramos la alimentación del bebé, a partir del alimento más adecuado desde todos los puntos de vista para sus seis primeros meses de vida, también encontramos un importante elemento inmunológico. La leche materna ayuda de manera clave a mejorar el sistema defensivo del bebé. No sólo hablamos de los procesos que llevan al reconocimiento de alimentos y la digestión, en los períodos de incorporación de alimentación complementaria, sino también a los efectos beneficiosos de barrera contra infecciones, y a los beneficios que aporta a la flora intestinal del bebé.

Por último no debemos olvidar otro factor clave, los vínculos emocionales. Es cierto que la lactancia no garantiza unos vínculos emocionales futuros determinados, pero, también es cierto que cuando para ambas partes, madre e hijo, la lactancia se desarrolla de manera cómoda y natural se multiplican las opciones de un desarrollo afectivo positivo del niño.

Cuándo dejar la lactancia

Existen muchas falsas creencias y mitos sobre el particular, por ejemplo esa errónea consideración que dice que a partir del sexto mes la leche materna deja de tener alimento para el bebé. Otra cuestión será que a partir de esa edad deban empezar a introducirse alimentos complementarios, pero el valor nutricional no disminuye en esta fase en absoluto. De hecho si por valor nutricional fuera la lactancia materna no tendría caducidad, otra cuestión es la necesidad nutricional del bebé según crece, para la que la lactancia acabará siendo insuficiente.

En general se viene a dar por bueno el siguiente cuadro de fechas:

  • Lactancia materna exclusivamente hasta los seis meses
  • Lactancia materna con introducción de alimentación complementaria hasta los 12 meses
  • Lactancia materna como complemento a la alimentación hasta los 24 meses

Es evidente que dentro de estos parámetros temporales, incluso más allá desde el punto de vista nutricional o emocional, la decisión materna tiene mucho que ver con el momento que se considere adecuado para abandonar la lactancia. Cada bebé y cada madre tienen un proceso y una evolución diferenciadas y no hay una regla exacta más allá de estos periodos ventana recomendables.

Obviamente existirán escenarios en los que resulta recomendable abandonar la lactancia, por ejemplo en casos de enfermedad de la madre con ingesta de medicamentos incompatible con la lactancia, o en problemas médicos del bebé que así lo recomienden.

Por supuesto, también en la libre elección de este proceso, ya que esta decisión es básica y fundamental: no todas las madres desean pasar por un proceso de lactancia, y esto es absolutamente respetable, independientemente de los valores ya citados que la lactancia materna posee.

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Nutrición y dietas, Salud y Bienestar · Escrito por el 25/08/16

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