Come bien y muévete para perder los kilos de Navidad

La vida es una continua lucha contra la báscula. En Navidades, de media, cogemos dos kilos por lo que te proponemos un plan para perderlos: cuida lo que comes y muévete.

Ya han acabado las Navidades y tan puntual como la cuesta de enero llega el momento de pesarnos y comprobar que, de media, cada español engorda dos kilos cada año en estas fiestas. Es el punto en el que te das cuenta que tienes que perder esos excesos y plantearte un plan de choque. No te apetece correr, no quieres entrar en la moda del running, no te preocupes, hay otras formas de deshacerte de esos kilitos que has ganado, pero vas a tener que hacer ejercicio, eso sí.  Y es que para adelgazar, para perder esos dos kilos que has cogido en la casa de tu madre o tu abuela, debes tener en cuenta que hay dos pilares. El primero es la alimentación y el segundo es el ejercicio.

Es interesante resaltar que son, precisamente, las personas que normalmente durante el año se cuidan más, las que tienden a engordar más en estas fechas si se sueltan la melena alimenticia y consumen todo tipo de viandas, turrones y bombones. Esta situación, sin embargo, puede resolverse fácil y volver al peso habitual siendo, de nuevo, serio y restrictivo en nuestro consumo de alimentos.

El primero paso antes de empezar la carrera de perder esos dos kilos de media es concienciarnos. Entender que tenemos que seleccionar el tipo de calorías que ingerimos, reducir la ingesta calórica diaria y proponernos volver a hacer ejercicio, como mínimo 30 minutos diarios.

A partir de ahí, debemos seguir una serie de normas que nos ayudarán a perder esos kilos de más. El primero de ellos es reducir el consumo de grasas al máximo con lo que debemos autoprohibirnos la bollería, los dulces y la mantequella. Habremos de cambiar nuestra leche entera o semidesnatada por la desnatada y controlar el consumo de aceite. Otra de las cuestiones de las que debemos ser conscientes es que tenemos que limitar la cantidad de comida que consumimos. Es una cuestión matemática. Si ingerimos menos alimentos, sumaremos menos calorías y por tanto nuestro cuerpo tirará de las grasas acumuladas para realizar nuestras tareas diarias. Hay que buscar alimentos ricos en nutrientes.

Es importante una buena organización y hacer cinco comidas. De esta manera, en el desayuno debes eliminar las mantequilla y la mermelada y tomar el café con leche desnatada, acompañado de una pieza de fruta. A media mañana puedes tomar una pieza de fruta, preferiblemente manzana o cítricos, o un yogurt desnatado. En la comida, y también en la cena, tienes una gran variedad productos a consumir: verduras y hortalizas (250 gramos), legumbres (40), pasta y arroz (30), patatas hervidas (100), carne sin grasa de ternera, pavo o pollo (120), pescado (150), huevos, jamón serrano y fruta . Ya a media tarde puedes tomarte un café o una infusión con queso fresco o fiambre de pavo, bajo en grasa. Como siempre, para adelgazar se recomienda tomar mucha agua, zumos de frutas sin azúcares añadidos, y usar sacarina para endulzar el café.

Antes hemos hablado de las dos patas que deben sostener tu proceso para perder los dos kilos que has cogido en Navidades. La primera es la alimentación, mientras que la segunda es el ejercicio físico, pero no hablamos de correr, sino de algo más al alcance de cualquier persona como bajarte una parada antes en el autobús, usar las escaleras en vez del ascensor o proponerte salir a andar todos los días media hora. En definitiva, moverte más. De esta manera, si cuidas lo que comes y te mueves un poco llegarás a Carnavales igual que llegaste a Navidades.

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Cenar sano no es tan difícil: estas son algunas ideas para lograrlo

Cenar sano no es tan difícil, simplemente hay que saber qué hacer para alimentarte con una última comida del día sana a base de verdura, pero con sorpresas.

Cuando llegamos a casa por la noche  después de un duro día de trabajo nos apetece poco o nada empezar a hacer la cena y mucho menos liarnos a hacer algo saludable. Sin embargo, no es tan difícil. Existen recetas para cenar sano que no cuestan tanto hacerlas. Vamos a enseñarte algunas de ellas para que tengas algunas ideas fuera de las típicas ensaladas o crema de verduras.

La primera propuesta son Muffins salados de calabacín y jamón cocido que, además,  les van a encantar a los niños. Para hacer seis necesitamos seis huevos, un calabacín, un paquete de jamón cocido, queso parmesano rallado, pan de molde sin corteza, sal y pimienta. Para hacerlo, precalentamos el horno a 180 grados, pelamos y cortamos el calabacín, batimos los huevos añadiendo el calabacín y el jamón cocido. Aplanamos el pan con un rodillo, lo doblamos como un pañuelo para que coja forma y lo rellenamos de la mezcla, espolvoreamos el queso rallado. Lo metemos en el horno 10 minutos y a cenar…

El segundo plato son unos espaguetis de calabacín, una alternativa a la pasta. De esta manera comemos verdura casi sin darnos cuenta y es un plato fácil de hacer, como el tercero que proponemos: pimientos rellenos al horno. Lo único que necesitas es hacer el relleno de carne picada porque el resto lo hace el horno, que cocinará los pimientos en su jugo sin nada de grasa. Puedes acompañarla de ensaladas para una cena completísima y sana.

Otro de los platos sanos para cenar es una pizza de coliflor, aunque pueda parecer paradógico. Es una opción fantástica, además, para intolerantes al gluten, como el falso sushi hecho a base de unos makis de jamón cocido y queso de crema que se hace en cinco minutos. Se puede comer con palillos, lo cual puede ser divertido para los niños. La sexta sugerencia es hacer una croqueta de coliflor al horno. Así son menos calóricas que las fritas, pero si la masa está hecha de coliflor entonces la cena es doblemente saludable. Por último, proponemos una ensalada de pasta porque es una opción saludable, aunque siempre es preferible que sea integral así como evitar las salsas muy calóricas o mezclar esta pasta con tomate, lechuga o cebolla.

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¿De verdad funcionan las dietas detox?

Las dietas Detox están de moda, cada vez aparecen más propuestas, pero,  ¿De verdad funcionan las dietas detox? Vamos a descubrirlo.

Sobre el papel se trata de dietas que buscan, a través inicialmente de la eliminación de toxinas, beneficios como el adelgazamiento, la mejora del estado del ánimo, el drenaje del exceso de líquidos, etcétera.

El concepto básico de las dietas Detox es aplicar durante un periodo de tiempo regímenes depurativos en los que se combinan el ayuno con la ingesta de líquidos, fundamentalmente batidos o zumos de frutas y verduras junto a determinados productos de refuerzo, según la dieta.

Quienes defienden este tipo de dietas lo hacen asegurando que la reducción de alimento sólido y la ingesta de los zumos o batidos, ayudan a eliminar toxinas generadas tanto por el estrés como por los malos hábitos alimentarios. Esto ejerce una suerte de purificación física que nos ayudará en la pérdida de peso de forma rápida, y, de paso, en una mejora de la salud en general, ayudando a la mejora de trastornos como el estreñimiento, la astenia o incluso las migrañas. Sin embargo, no todo el mundo está de acuerdo en esto, ni mucho menos.

Sobre el papel las toxinas son elementos dañinos que afectan a nuestra salud y que pueden llegar a nuestro organismo a través de diferentes vías. Lo más conocidos son las toxinas que podemos tener inducidas por el consumo de tabaco, por los medicamentos, por el alcohol, por los alimentos procesados en exceso, por agua contaminada…

Hay que decir que nuestro cuerpo tiene herramientas precisamente dotadas para la eliminación de las toxinas, herramientas como el procesamiento depurativo que ejerce el hígado  y la eliminación de las toxinas a través de la orina, de las heces o del sudor.

Desde el punto de vista dietético, las dietas Detox en sí mismas no son eficaces y para qué realmente se realice un proceso de adelgazamiento o mejora de la salud deben acompañarse los zumos y batidos milagrosos con una alimentación saludable y la práctica de ejercicio.

Esto no quiere decir, ni mucho menos, que la ingesta de estos zumos no sea buena, ya que, efectivamente, se trata de zumos naturales saludables, pero sí que una alimentación basada exclusivamente en la ingesta de líquidos, y de estos líquidos en concreto, puede no sólo no ser tan eficaz sino incluso llegar a ser perjudicial.

Para empezar estas dietas no favorecen el funcionamiento hepático, pero tampoco aceleran en absoluto la eliminación de toxinas, más bien al contrario. La explicación es simple, si eliminamos  en nuestro organismo la ingesta de nutrientes lo que estamos haciendo es acelerar las vías metabólicas por las que obtenemos la energía a partir de la grasa, en lugar de la glucosa. Para obtener esta energía, del mismo modo que ocurre con las dietas proteicas, el cuerpo va a crear residuos nocivos que desde luego no son buenos para nuestra salud.

Desde el punto de vista de la pérdida de peso es cierto que una alimentación que elimina el consumo de sólidos y se basa en la ingesta de líquidos, en este caso de zumos verdes, tiene resultados a corto plazo que pueden llegar a ser espectaculares, sin embargo, desde el punto de vista de la salud esto no es recomendable en absoluto.

Cuando reducimos la ingesta de nutrientes y la producción de energía, nuestro cuerpo va a intentar reducir también el gasto. Esto significa que a largo plazo lo que conseguimos es que el organismo se acostumbra a periodos de ahorro energético lo que obliga a su vez a restringir más el consumo de alimento cada vez que queremos perder peso. Esto sin olvidar que el efecto rebote al volver a la alimentación sólida suele ser muy grande, unido a una presión psicológica muy elevada que en muchos casos se transforma en ansiedad por la comida.

Incorporar los batidos verdes a nuestra alimentación sin renunciar a una dieta de sólidos equilibrada es una idea interesante, alimentarse exclusivamente debatidos en dietas deportivas no es una buena idea desde el punto de vista nutricional ni de la salud en general.

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6 formas de perder peso rápidamente

El sobrepeso es un grave problema que hace que una gran cantidad de personas se encuentren en constante búsqueda de soluciones para perder peso rápidamente. Estas soluciones no siempre son grandes dietas o costosos planes, vamos a descubrir seis formas sencillas de ayudar a perder peso de manera rápida y saludable.

Es importante tener en cuenta que estamos hablando de un ligero sobrepeso, de esos kilos de más que resultan molestos y que no son saludables. Cuando dejamos de hablar de sobrepeso ligero y comenzamos a hablar de obesidad, entramos en terreno de palabras mayores en las que necesariamente debe intervenir un médico especialista, que será quien nos guíe en un proceso que suele ser largo y complejo.

Haz cambios realistas en tu estilo de vida

Lo más habitual cuando queremos perder peso es tratar de cambiar radicalmente nuestro estilo de vida. Aquí es donde se acumula el mayor índice de fracasos, ya que es muy difícil pasar de no hacer nada a realizar ejercicio físico de manera constante, controlar cada caloría que ingieres, modificar todos tus hábitos alimentarios…

Resulta mucho más sencillo y realista ir realizando cambios poco a poco en el estilo de vida. Empieza por eliminar algunos malos hábitos, como por ejemplo el exceso de dulces o la comida basura e incorpora también poco a poco la práctica deportiva. A medida que comiences a cambiar pequeñoscomportamientos podrás ir modificando hábitos más profundos hasta lograr un tipo de vida saludable. Plantéalo como un proceso, nunca como un objetivo inmediato, ya que es poco probable obtener un éxito tan rotundo sin dicho proceso.

Respeta las cinco comidas diarias

Todos los nutricionistas aconsejan realizar cinco ingestas diarias. No importa la dieta que sigan. Esto es importante porque también uno de los errores habituales consiste en saltarser alguna comida lo cual a largo plazo no suelen ser nunca una buena idea.

Es mucho mejor organizar una dieta saludable en la que está presente un desayuno importante de al menos 300 calorías, un pequeño almuerzo a base de fruta, una comida, una merienda y una cena. Es evidente que incorporando a la merienda las frutas, y manteniendo la comida y la cena dentro de parámetros de dieta saludable, va a ser más fácil reducir el consumo de alimentos que engorden sin pasar tanto hambre como con las restricciones.

Apuesta por la fruta y la verdura

La base de cualquier buena dieta es la variedad en la alimentación y que se encuentren presentes todos los componentes nutricionales importantes para nuestro cuerpo. Sin embargo, la tendencia es preocupante ya que comemos más alimentos procesados y comida chatarra que frutas y verduras.

Incorporar la fruta y la verdura de manera natural a nuestra dieta, sobre todo cuando no están presentes, es casi una obligación para quien pretende perder peso. Deben estar presentes en nuestra alimentación a diario en el caso de la fruta y prácticamente a diario en el caso de la verdura.

Sustituye tus excesos por otras satisfacciones

Una buena parte de la culpa del éxito de la comida basura tiene que ver con aspectos psicológicos relacionados con la recompensa que el consumidor siente físicamente al consumir estos alimentos.

Una buena manera de combatir los excesos y el consumo de alimentos no adecuados para bajad de peso peso es buscar la gratificación del no consumo, y en todo caso reducir este punto.

Hay muchas maneras de hacerlo, se trata de buscar la tuya, puede ser que cuando tengas ganas de comer un dulce que no debes o una comida no adecuada simplemente deposites en una hucha el importe de esa comida, revisa al cabo de una semana la hucha probablemente te sorprendas con el resultado y con lo que podrás adquirir como premio a tu esfuerzo.

Otra manera es restringir la cantidad de comida no adecuada. Por ejemplo, si vas a pedir una hamburguesa con patatas fritas, más complementos, elimina dos de las tres cosas, come la hamburguesa y no comas ni las patatas ni los complementos, o come las patatas, o come los complementos… Nadie dijo que bajar de peso fuera fácil.

Busca tus propios trucos

Vas a encontrar miles de consejos para bajar de peso. De todos esos miles de consejos algunos pueden ser adecuados para ti, se trata de encontrar aquellas ideas que más se ajusten a tu carácter. Por ejemplo, hay gente para la que resulta adecuado hacer mini abstinencias, es decir, realizar todas las comidas hasta una hora determinada del día (por ejemplo las 18:30 de la tarde) y no ingerir más alimentos hasta las 6:30 de la mañana. También hay quien prefiere realizar un ayuno controlado una vez a la semana solo a base de líquidos como zumos verdes, caldos o purés…

Investiga un poco y busca aquella herramienta complementaria que pueda ser más realista aplicada a tu vida. Pero recuerda, todo lo que sea restringir la cantidad de alimento debe hacerse de manera controlada y supervisada por un especialista.

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Once cosas que no debes hacer para adelgazar en verano

Adelgazar se vuelve en estas semanas en la obsesión de cualquiera, pero no debemos arriesgar nuestra salud por quedar bien en la playa o la piscina. Muchos de los hábitos que se asumen como normales para perder grasa afectan a tu salud.

La operación bikini está en uno de sus momentos más álgidos. Falta poco para que se abran las piscinas, para que las playas empiecen a llenarse y todos nos queremos quitar esos pequeños michelines que aparecen en nuestra anatomía. En cualquier página vas a encontrar formas de hacer desaparecer esa grasa, esos kilos de más, pero no debes fiarte. Muchas de ellas no son sanas o, directamente, son imposibles de conseguir.

Vamos a contarte los 11 errores más comunes que se llevan a cabo cuando buscamos adelgazar sin medida, en tiempo récord y poniendo en jaque a nuestra salud.

Lo primero que debemos evitar es hacer dietas milagro. Normalmente se basan en tomar un solo alimento descuidando otros importantes en nuestra alimentación. Pueden tener un resultado a corto plazo, pero a largo, cuando vuelves a comer normal el efecto rebote es mayor. Hay que cambiar hábitos para que los podamos seguir en el tiempo.

En este sentido, es absurdo comer sólo ensaladas, te creará un déficit de nutrientes, de proteínas e incluso de calorías. Descartadas las dietas milagros y la alimentación a base de ensaladas, debemos descartar también el mito de sudar para adelgazar. Si sudas mucho no adelgazas más, repones líquidos en cuanto bebas, cuanto menos líquido perdamos haciendo deporte, mejor para nuestra salud, explican desde Vitónica. En este punto debemos descartar también las sesiones maratonianas de ejercicio aeróbico. Los ejercicios de fuerza pueden tener mejor resultado para perder peso que dos horas en bici. Tampoco es recomendable pasar de no correr a hacerlo una hora diaria, porque nuestro cuerpo no está acostumbrado  y puede provocarte lesiones. Si quiere correr para perder peso haz un entrenamiento progresivo planificado.

Volviendo a la alimentación, hay que evitar comer lo mínimo. El pensamiento simplista sería, si como menos, adelgazaré más. Y puede ser así al principio, pero después el cuerpo entra en un letargo metabólico que puede resultar en un efecto rebote en cuanto comemos normal. Bajar de peso es una pelea a largo plazo, no a corto. Tampoco parece una solución el tomar diuréticos. El problema del exceso de peso es la grasa acumulada, no el agua.

Dormir poco para adelgazar tampoco es recomendable por la sencilla razón de que cuando no dormimos es más fácil que comamos. Dormir bien es un punto a favor para perder peso.

Tampoco deberíamos fiarnos de esas maquinas que prometen hacernos adelgazar en poco tiempo. Sí, nos referimos a los típicos de la teletienda. No son milagrosos, en todo caso son estafadores. Otro de los errores típicos es usar pastillas para adelgazar. No existen pastillas para adelgazar, aunque sí las haya para estimular, saciar, fomentar la diuresis o funcionen como laxante. El efecto rebote está asegurado.

Por último, tampoco son muy fiables los consejos o trucos que podemos encontrar en internet para adelgazar. Todos ellos nos llevan a dietas milagro y rebote garantizado. Y, por último, lo más importante no hacerlo por nuestra cuenta. Es mejor acudir a un médico o a un especialista que estudie tu caso y te ayude a perder esa grasa, pero ya pensando en el verano de 2018.

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Cinco consideraciones de la dieta del Paleo

Bajar unos kilos es fácil, lo difícil es cambiar nuestra forma de relacionarnos con la comida, de cambiar la forma en la que nos alimentamos.

Cinco consideraciones de la dieta del Paleo

Estamos en la última semana del año y todos hacemos propósitos para el año nuevo. Uno de los más típicos es perder esos kilitos que nos sobran y empezamos a buscar dietas más o menos factibles que nos ayuden en nuestro deseo. Por así decirlo empieza la operación bikini de larga duración. Una de las dietas que más éxito está teniendo en los últimos años en la del Paleo o Paleolítico, que consiste, supuestamente, en comer como lo hacían nuestros antepasados, es decir, es un régimen bajo en carbohidratos que elimina los productos lácteos y los cereales. De esta manera la alimentación se basaría entre un 20% y 40% en consumir carbohidratos, entre un 20% y 35% de proteínas y entre un 30% y un 45% de lípidos, pudiendo comer hasta que estemos saciados. Entre los alimentos prohibidos encontramos cereales, leguminosas, productos lácteos, procesados y en conserva, verduras ricas en almidón, como la patata o mandioca, carnes grasas, alimentos salados, azúcar y bebidas gaseosas.

Sin embargo, hay cinco cuestiones que debemos conocer sobre la dieta Paleo antes de someternos a ella. La primera es que es imposible saber que comían, exactamente, en el Paleolítico. Esta dieta se basa en incitar a pensar que es lo que comerían nuestros antepasados y, sobre todo, evitar los productos elaborados o procesados. Es una apuesta por la nutrición natural. La segunda es que no debería ser una dieta, sino más bien un cambio en los hábitos de alimentación. Cuando alguien habla de dieta se refiere a variar temporalmente su forma de alimentarse para conseguir un objetivo y después volver a comer igual. Sin embargo, esta forma de comer debería ser tomada como la nueva forma de comer para toda la vida, no sólo hasta que pase el verano o pase aquella boda para la que quieres bajar un poco de peso.

Frente a la afirmación de que se puede comer hasta estar lleno o saciado, es importante recalcar el cómo. Siempre será más saludable comer un plato de brócoli, que un plato de pasta procesada, evidentemente, porque tiene muchas menos calorías, pero tampoco hay que comer como si no hubiese mañana. Al final, la fórmula para adelgazar es clara: hay que quemar más calorías de las que consumimos. La alimentación ideal en esta dieta sería mucha verdura, algo de carne, un poco de fruta y, ocasionalmente, algunos frutos secos. Y, por supuesto, realizar ejercicio regularmente.

Tampoco la dieta del paleo es todo o nada. Realmente estamos acostumbrados a comer mal y es evidente que hace falta un proceso para acostumbrarse a tomar alimentos que estamos acostumbrados, sobre todo, los elaborados o procesados.

Debemos hacer el cambio poco a poco para que nos acostumbremos a comer bien. Si lo hacemos todo rápido, quizás logremos bajar de peso, temporalmente, pero después habrá efecto rebote y no habremos cambiado nada en nuestra forma de alimentarnos. Al final, y esta es la quinta valoración sobre esta dieta, todo se reduce a cambiar nuestros hábitos de consumo y a aumentar el ejercicio. A quitarnos de alimentos elaborados, de bebidas, de productos procesados y tener una alimentación más sanas con productos más naturales. Eso, realmente, es la dieta del paleo, volver a comer de manera más natural.

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Dieta o ejercicio, con cuál adelgazas más

Perder peso es el objetivo de la buena parte de la población. Seguir una dieta o hacer ejercicio son las dos fórmulas de lograrlo. ¿Cuál es más efectiva?

Dieta o ejercicio, con cuál adelgazas más

Deshacerse de los kilos que nos sobran es una de las grandes asignaturas pendientes que tiene un porcentaje elevado de la población. A diario miles de personas en el mundo comienzan a practicar ejercicio o se ponen a régimen con este propósito. Siempre ha surgido la duda sobre si era mejor realizar deporte o seguir una dieta para perder peso.

En realidad, la mejor estrategia es una combinación de ambos. Los médicos deben valorar cada caso y establecer una serie de pautas en cuanto a alimentación y a ejercicio, con el objetivo de adaptarse a sus costumbres y necesidades. En lo referente a la actividad deportiva, es preciso potenciar las actividades aeróbicas como caminar, correr o montar en bicicleta. A diario habría que dedicarle unos 30 minutos, aunque la duración y la intensidad variarán según la capacidad física de cada uno.

Los organismos de salud muestran su preocupación por las cifras de obesidad. En gran medida la culpa la tienen la alta disponibilidad de alimentos muy calóricos y el sedentarismo. Acceder a grandes raciones de comida a bajo coste resulta muy habitual en los tiempos que corren. A ello se le une que entre el 30% y el 50% de la población permanece inactiva, según los datos que maneja la Organización Mundial de la Salud.

Esto desencadena un desequilibrio del balance energético, en donde la ingesta de calorías resulta superior al gasto. La solución, como reconocen los especialistas, pasa por implantar unas dietas saludables e intensificar el trabajo físico para controlar el peso.

Está comprobado que las personas que sólo intentan perder los kilos de más con deporte no siempre acaban consiguiendo su objetivo. Así lo demuestran algunos de los estudios que llevó a cabo entre 1995 y 2005 la Sociedad Española de Estudio de la Obesidad (SEEDO). Por su parte, sí que aprecian como el ejercicio puede contribuir a mantener el peso ideal a largo plazo. A ello se le unen los beneficios que reporta la actividad deportiva a la salud, previniendo muchas dolencias cardiovasculares.

Lo aconsejable sería hacer unos 150 minutos de ejercicio a la semana, según las estimaciones que realiza la OMS, unido a una dieta equilibrada y saludable. Eso sí, los expertos advierten que a partir de los 250 minutos a la semana las pérdidas de peso eran más pronunciadas.

Por lo tanto, no te centres demasiado en la alimentación o en el deporte, y haz todo lo posible por combinar ambos factores para beneficiarte de los resultados.

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Ponerte en forma con los deportes de nieve ¿Cuántas calorías se pierden?

La temporada de nieve ya está aquí. Los deportes de invierno son una excelente manera de mantenerse en forma. Descubre cuánto peso te ayudan a perder.

Ponerte en forma con los deportes de nieve ¿Cuántas calorías se pierden?

Por fin ha llegado el gran momento para los aficionados a los deportes de invierno. Después de un año esperando ya pueden pisar la nieve y disfrutar de disciplinas como el snowboard, esquí o patinaje sobre hielo. Son disciplinas que solo se pueden practicar en esta época del año, pero que podrían sustituir sin ningún problema al gimnasio gracias a las calorías que se pierden.

Practicar deporte en la nieve se puede comparar con una hora de spinning, pero con unas cuantas ventajas más. Tanto a la hora de esquiar como de practicar cualquier ejercicio sobre esta superficie se suele pasar el día entero al aire libre, disfrutando del paisaje y respirando aire fresco. El ejercicio físico nunca está de más, sobre todo en esta época en donde los excesos de la Navidad se traducen en unos cuantos kilos demás. Ponerse los esquíes, los patines para el hielo o simplemente dar un paseo por la montaña nevada será una buena ocasión para ponerse en forma.

Lo importante es que permiten quemar calorías de una manera saludable y divertida. Con una hora de snowboard o esquí se llegan a quemar casi 400 calorías, que supone casi lo mismo que una hora en el gimnasio practicando aerobic. Una sesión de éstas implica restar unas 420. Pero en el caso de optar por el esquí de fondo, donde la exigencia es mucho mayor, el consumo calórico se elevaría hasta las 780 calorías, mientras que el patinaje sobre hielo permitirá acabar con unas 360 calorías.

Para hacerse una idea, por ejemplo, una hora de remo implica eliminar 700 calorías, correr durante una hora a 15 km/h unas 800, un partido de fútbol unas 720, y la natación unas 800 calorías por 45 minutos de actividad. En cualquier caso esto variará en función de las características físicas y la condición de cada persona.

A la hora de practicar ejercicio, al margen de la velocidad o intensidad con que se realice, lo importante es que el organismo se mantenga activo. De esta manera se consigue evitar el sedentarismo y se previenen aquellas enfermedades que se vinculan a la falta de ejercicio como son las patologías cardiovasculares o la obesidad. Al hacer deporte se consigue mejorar la condición física, pero también lo notará la concentración, la autoestima y la coordinación. En esta época del año, los deportes de nieve son una opción muy entretenida para acabar con la rutina del resto de la temporada.

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Mitos y realidades sobre algunos alimentos para adelgazar

Perder peso. Este es el objetivo de buena parte de la población hoy en día. Si estas entre ellos, estos son algunos alimentos que creías que te ayudarían a adelgazar pero no lo hacen y otros que sí.

Mitos y realidades sobre algunos alimentos para adelgazar

A lo largo de la historia la alimentación ha despertado un gran interés, que unido a la ignorancia ha provocado la aparición de una serie de mitos sobre lo que es bueno o malo para llevarnos a la boca. En infinidad de ocasiones se ha dicho que la fruta engordaba al finalizar la comida o que un vaso de agua podía ayudarnos a adelgazar. Son creencias que casi siempre carecen de un aval científico. En esta ocasión te recordamos algunos mitos y realidades que existen sobre alimentos para perder peso

  • Hay alimentos buenos y malos. No existe ninguno que sea perfecto, ni tampoco perjudicial. Sólo conseguiremos una dieta equilibrada y sana si somos capaces de combinarlos todos de la forma más correcta. Es importante que se establezcan unas proporciones correctas que nos ayuden a mantener una buena situación nutricional. El azúcar es el mejor ejemplo porque puede engordar, pero también es beneficioso en una dieta equilibrada y en su justa medida. Mito
  • El agua engorda en las comidas. Es falso. No aporta calorías, así que ni engorda ni adelgaza. Resulta vital para mantenernos hidratados. Mito
  • El pan engorda y la miga, más. No se puede decir que se trate de un alimento con alto valor calórico. Además es pobre en grasa. Hay otro falso mito que dice que la miga llega a engordar más que la propia corteza. Es un alimento rico en hidratos de carbono y esencial en la dieta mediterránea. De hecho, lo que engorda no es tanto el pan, sino la costumbre de untar y los momentos en los que se consume, por ejemplo por la noche. Mito
  • Los productos light adelgazan. En realidad son alimentos a los que se les ha reducido los componentes calóricos, pero eso no significa que nos ayuden a adelgazar. Se puede decir que engordan menos que los normales.
  • Los alimentos integrales cuentan con menos calorías. En realidad tienen unas cantidades muy similares. La única diferencia es que los integrales son ricos en fibra y consiguen mejorar el tránsito intestinal. Además, la absorción es más lenta, por lo que ayudan a saciar más al cuerpo. Mito
  • Saltarse una comida ayudará a adelgazar. No se recomienda nunca que hagamos esto. Lo adecuado sería alimentarnos cinco veces al día, para que controlásemos en todo momento el sistema hambre-saciedad. Al dividir el consumo de alimentos en varias tomas a lo largo de la jornada conseguimos no llegar muy hambrientos a la hora de las comidas principales. Mito
  • La carne roja es mala para la salud. Tanto la carne de ternera, como de cordero o de cerdo contienen colesterol y grasas, pero también nos proporcionan nutrientes importantes como zinc, hierro y proteínas. Es importante controlar las raciones que se consumen y la frecuencia con que las comemos. Las carnes que mejor encajan en una dieta para adelgazar son las blancas, como el pollo o el pavo. Mito

Cómo puedes ver, en cada una de las afirmaciones hay in poco de realidad, pero mucho más de mito.

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Nutrición y dietas · Escrito por el 29/10/15


Power Food: comidas que te ayudarán a mantener tu peso a raya

Si lo que buscas es mantener tu peso ideal o perder unos kilos que te pueden sobrar, lo adecuado es controlar en primer lugar el apetito. Hay una serie de alimentos que conseguirán mantener tu peso a raya gracias a su poder saciante.

Power Food: comidas que te ayudarán a mantener tu peso a raya

En función de los nutrientes que puedan contener estas comidas se producirá una mayor o menor saciedad del organismo, que se puede calificar como la capacidad para acabar con esa sensación de apetito al término de una comida.

Las proteínas se encuentran entre los nutrientes más saciantes, sobre todo porque exigen un mayor trabajo digestivo y facilitan el retraso del hambre después de comer, aumentando el tiempo que existe entre una ingesta y otra. No podemos olvidarnos tampoco de la fibra, que también demora la aparición del apetito, al disminuir el índice glucémico de los platos y retrasar la digestión de los platos.

Además, los alimentos ricos en agua son bastante adecuados para mantener nuestro peso a raya, todo lo contrario que aquellos que destacan por su elevado contenido en grasa. Para que tengas una mayor claridad de ideas te vamos a exponer cuáles son las comidas que más sacian y que además cuentan con una gran calidad nutricional, por lo que no se verá afectada en ningún momento tu dieta equilibrada.

  • Pescado: destacan por su alto contenido en proteínas y bajo en grasas. Su poder saciante es importante. Nuestro organismo también agradecerá las vitaminas y minerales que nos aporta.
  • Legumbres: son una importante fuente de proteínas vegetales y fibra, que evitarán la aparición del hambre durante unas cuantas horas.
  • Avena: puedes utilizarla para el desayuno o la merienda, como acompañamiento de la leche y el yogur. Destaca por su contenido en proteínas vegetales y fibra.
  • Pasta integral: poco tiene que ver con la pasta que se elabora a base de harina de trigo refinada, sobre todo porque la integral cuenta con más fibra y proteínas, además de minerales, vitaminas y antioxidantes que ayudan a acabar con la sensación de hambre durante unas cuantas horas.
  • Huevo: es uno de los alimentos que más saciedad genera debido a que es rico en proteínas de calidad.
  • Carne: las carnes magras, sobre todo, cuentan con un alto porcentaje de hierro y proteínas de calidad.
  • La fruta, como pueden ser las manzanas y las uvas. Las primeras, si se consumen con piel, son una gran fuente de micronutrientes, mientras que las segundas aportan hidratos complejos y fibra.

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