El semáforo alimenticio para adolescentes

Todos sabemos que productos debemos consumir más y menos, pero como padres tenemos la obligación de enseñárselo a nuestros hijos para que de adolescente hagan sus elecciones con criterio. El semáforo te ayudará a ello.

La educación de nuestros hijos no para ni un minuto en todo el día. Como padres tenemos la tarea y la obligación de educar a nuestros hijos en todos los aspectos de la vida: desde su comportamiento, sus hábitos, sus deportes o sus valores, hasta sus horas de dormir o su alimentación. Debería ser sencillo, pero educar a nuestros hijos para que mantengan una buena alimentación no es tan fácil. En este caso, el ejemplo es una cuestión muy importante. No podemos decirle a nuestros hijos que coman fruta si nosotros no lo hacemos. Si pretendemos que mantengan una dieta equilibrada tendremos que enseñarles, como todo en la vida, a hacerlo.

Cuando nuestros hijos llegan a la adolescencia el camino se complica en todos los aspectos. Los niños ya no lo son tanto y empiezan a volar solos, en todos los sentidos. Pese a ello, nunca es tarde para enseñarles a alimentarse de una manera correcta. Desde www.guiainfantil.com nos trasladan un método, tan válido como otros, para que nuestros adolescentes aprendan a comer: el semáforo de los alimentos.

De esta manera, dividiremos los alimentos en tres colores, como un semáforo: rojo, amarillo y verde, y les explicaremos que los verdes son los que pueden, y deben, comer con más frecuencia, que los amarillos son alimentos que se pueden tomar, pero de vez en cuando, y que los rojos son los peligrosos y no deberían estar en nuestra dieta.

Prohibir es despertar el deseo, por lo que es bueno quizás marcar un límite con los alimentos en color rojo. Es decir, tratar de hacer entender a nuestro adolescente que debe consumir pocas veces precocinados, fritos, bollos, carnes muy grasas, bebidas carbonatadas o zumos envasados. No es fácil. La publicidad y el entorno no ponen fácil evitar este tipo de alimentos cuando están con sus amigos, por eso hay que incidir en los beneficios de no consumir estos productos recalcando su personalidad. Los alimentos amarillos, que se pueden consumir de vez en cuando, serían las frutas desecadas, cereales refinados, salchichas, hamburguesas, embutidos y fiambres, huevos, frutos secos, helados y postres caseros. Mientras que debemos animar a nuestros hijos a que consuman mucho semáforo verde, es decir, frutas, verduras, cereales, patatas, lácteos, carnes magras, pescados y legumbres.

La toma de decisiones de los adolescentes se puede ver muy influenciado por los estímulos exteriores, pero si la educación desde la infancia le lleva a elegir más productos verdes que rojos, estaremos haciéndole un gran favor para que tenga una dieta equilibrada. Si no lo hacemos se dejará influenciar por lo que ve alrededor. Y es que estamos de acuerdo en que en el plato de un adolescente debería haber mayoritariamente frutas y verduras, acompañados de carbohidratos integrales, alimentos proteicos magros, donde entrarían las legumbres, sin olvidarnos del aceite de oliva, los pescados azules o los frutos secos. Para beber, hay que pelear porque el adolescente no se decante por las bebidas carbonatadas y cargadas de azúcar. En definitiva, la base está en la educación desde la infancia y en lograr crear la duda en el adolescente: ¿por qué tomar productos rojos si los verdes son mejores para ti?

Imagen de Flickr



10 mentiras sobre cómo adelgazar

Es una de las cosas más complicadas que hay para una persona. Cuando nos proponemos adelgazar buscamos ayuda, pero sólo encontramos mitos y mentiras sobre cómo hacerlo.

Llega el mes de enero, el mes en el que todos nos hacemos nuevos propósitos. Uno de los más comunes es adelgazar. Siempre habrá gente que te diga cómo hacerlo o encontrarás cientos de dietas milagrosas y miles de artículos en internet que te garantizan éxito en tu operación bikini. Lo cierto es que hay muchos falsos mitos o, directamente, mentiras en cuanto a cómo conseguir adelgazar y nosotros vamos a comentarte diez de ellos.

El primero de ellos es que todas las calorías son iguales. Es evidente que para adelgazar hay que consumir menos calorías, pero no todas las fuentes de calorías tienen el mismo efecto en nuestro cuerpo. De hecho, las calorías que nos aportan las proteínas no son iguales que las que proceden de las grasas o los hidratos de carbono. Las calorías de los alimentos frescos se han demostrado más saciantes que las de otro tipo.

El segundo de estos mitos es que la obesidad se supera con fuerza de voluntad, ya que es una enfermedad compleja en la que intervienen muchos factores como la genética, patologías y las hormonas y procesos que regulan nuestro peso. No es tan fácil como decir voy a adelgazar, aunque también es verdad que todos podemos llevar a cabo acciones para bajar de peso.

Otro de esos falsos mitos es que todos los alimentos que se anuncian como light adelgazan. No es verdad y hay que leer las etiquetas ya que muchos fabricantes sustituyen el azúcar por otros componentes y el número de calorías es el mismo. Hay que leer las etiquetas.

Se dice también que beber agua con limón en ayunas adelgaza. Es verdad que es una mezcla baja en calorías y que te ayuda a mantenerte hidratado, lo que hace que el metabolismo siga funcionando mediante la termongénesis, proceso por el que el cuerpo quema calorías para mantener el calor. Además el agua con limón no sacia. Sin embargo, nada demuestra que beber agua con limón adelgace más que beber agua sola.

Otro de esos falsos mitos habla de evitar los carbohidratos para adelgazar.  Una dieta con pocos carbohidratos puede ayudarte a bajar de peso, incluso aunque no hagas una restricción calórica consciente: siempre que el consumo de hidratos sea bajo y el de proteínas alto, adelgazaremos. La clave de este mito son los carbohidratos refinados, como el azúcar o las harinas refinadas, que sí nos hacen aumentar de peso.

La sexta creencia popular afirma que tampoco debemos consumir grasas. No hay nada en la grasa que consumimos que esté relacionado con el hecho de engordar, salvo que consumamos altas dosis de comida basura con muchas calorías.

Muchas veces hemos escuchado que es una buena idea realizar monodietas, es decir, comer sólo un tipo de alimento durante un periodo de tiempo. Estas dietas nos pueden ayudar a perder peso momentáneamente, pero nuestro cuerpo no recibe alimento necesario y se debilita, por no hablar del efecto rebote que llevan consigo estas dietas.

También se suele decir que el desayuno es la comida más importante para adelgazar, pero no es cierto. De hecho, experimentos realizados no llegan a estas conclusiones y sí podríamos deducir que quienes desayunan tienen una vida más activa que quienes nos lo hacen. Tampoco comer en pequeñas raciones, más veces, active el metabolismo.

Se suele decir también que las dietas vegetarianas siempre adelgazan, pero no es cierto. Ser vegetariano es una forma de vida que no tiene que ver con adelgazar. Existen alimentos sin proteínas animanles, como un plato de patatas fritas, que pueden engordar más que un filete de carne magra a la plancha.

La última aseveración se refiere al hecho de afirmar que las dietas para adelgazar funcionan. La mayoría de los estudios afirman que hacer dieta casi nunca funciona, ya que el 85% de las personas que bajan recuperan su peso antes de un año. Más allá. Hay estudios que afirman que las personas que hacen dietas son más propensas a subir peso, por lo que lo que debes hacer es cambiar tu estilo de vida y no ponerte cada mes a hacer una dieta: haz ejercicio, come sano y duerme lo suficiente.

Imagen de Flickr



Once cosas que no debes hacer para adelgazar en verano

Adelgazar se vuelve en estas semanas en la obsesión de cualquiera, pero no debemos arriesgar nuestra salud por quedar bien en la playa o la piscina. Muchos de los hábitos que se asumen como normales para perder grasa afectan a tu salud.

La operación bikini está en uno de sus momentos más álgidos. Falta poco para que se abran las piscinas, para que las playas empiecen a llenarse y todos nos queremos quitar esos pequeños michelines que aparecen en nuestra anatomía. En cualquier página vas a encontrar formas de hacer desaparecer esa grasa, esos kilos de más, pero no debes fiarte. Muchas de ellas no son sanas o, directamente, son imposibles de conseguir.

Vamos a contarte los 11 errores más comunes que se llevan a cabo cuando buscamos adelgazar sin medida, en tiempo récord y poniendo en jaque a nuestra salud.

Lo primero que debemos evitar es hacer dietas milagro. Normalmente se basan en tomar un solo alimento descuidando otros importantes en nuestra alimentación. Pueden tener un resultado a corto plazo, pero a largo, cuando vuelves a comer normal el efecto rebote es mayor. Hay que cambiar hábitos para que los podamos seguir en el tiempo.

En este sentido, es absurdo comer sólo ensaladas, te creará un déficit de nutrientes, de proteínas e incluso de calorías. Descartadas las dietas milagros y la alimentación a base de ensaladas, debemos descartar también el mito de sudar para adelgazar. Si sudas mucho no adelgazas más, repones líquidos en cuanto bebas, cuanto menos líquido perdamos haciendo deporte, mejor para nuestra salud, explican desde Vitónica. En este punto debemos descartar también las sesiones maratonianas de ejercicio aeróbico. Los ejercicios de fuerza pueden tener mejor resultado para perder peso que dos horas en bici. Tampoco es recomendable pasar de no correr a hacerlo una hora diaria, porque nuestro cuerpo no está acostumbrado  y puede provocarte lesiones. Si quiere correr para perder peso haz un entrenamiento progresivo planificado.

Volviendo a la alimentación, hay que evitar comer lo mínimo. El pensamiento simplista sería, si como menos, adelgazaré más. Y puede ser así al principio, pero después el cuerpo entra en un letargo metabólico que puede resultar en un efecto rebote en cuanto comemos normal. Bajar de peso es una pelea a largo plazo, no a corto. Tampoco parece una solución el tomar diuréticos. El problema del exceso de peso es la grasa acumulada, no el agua.

Dormir poco para adelgazar tampoco es recomendable por la sencilla razón de que cuando no dormimos es más fácil que comamos. Dormir bien es un punto a favor para perder peso.

Tampoco deberíamos fiarnos de esas maquinas que prometen hacernos adelgazar en poco tiempo. Sí, nos referimos a los típicos de la teletienda. No son milagrosos, en todo caso son estafadores. Otro de los errores típicos es usar pastillas para adelgazar. No existen pastillas para adelgazar, aunque sí las haya para estimular, saciar, fomentar la diuresis o funcionen como laxante. El efecto rebote está asegurado.

Por último, tampoco son muy fiables los consejos o trucos que podemos encontrar en internet para adelgazar. Todos ellos nos llevan a dietas milagro y rebote garantizado. Y, por último, lo más importante no hacerlo por nuestra cuenta. Es mejor acudir a un médico o a un especialista que estudie tu caso y te ayude a perder esa grasa, pero ya pensando en el verano de 2018.

Imagen de FLickr



No todo lo que comes te engorda: alimentos quemagrasas

Hay productos quemagrasas, algunos que no te imaginas, que te pueden ayudar a adelgazar ahora que vamos a empezar la operación bikini.

Sí, tu vecina o tu amigo ya han empezado con la operación bikini y a ti te da mucha pereza, crees que todo lo bueno está prohibido o es incompatible con lucir figura en la playa. Sin embargo, deberías conocer que existen productos quemagrasas que pueden hacer más llevadero tu dieta y ayudarte a quemar calorías, según la web www.health.com.

Con el primero de todos ellos vas a alucinar. Se trata del cacao que tiene antioxidantes, los cuales reducen el nivel de cortisol, una hormona responsable de que la grasa se pegue a tu estomago. Además, sus carbohidratos y proteínas pueden ayudarte a recuperarte de una dura sesión de entrenamiento. Hablando de bebidas, una taza de café puede aumentar su metabolismo por su dosis de ácido clorogénico antioxidante, lo que aumenta el uso de la grasa de su cuerpo para conseguir energía. Otra de las alegrías que te puedes permitir es tomar vino tinto porque su componente el resveratrol, antioxidante que se encuentra en la piel de la uva, inhibe la producción de las células de grasa. Además, también posee piruvato de calcio que ayuda a las células a quemar grasa.

Otros de los productos que te ayudan a quemar grasas son las hojas de col. Una porción contiene la dosis diaria recomendada de vitaminas A y K, lo que fortalece tu sistema inmunológico. También debes tomar sopas de fideos con pollo ya que es un plato que sacia bastante y ayuda a sentir sensación de lleno y a acelerar el metabolismo.

Si te gusta la carne, también debes saber que comer filetes de ternera te ayuda a quemar grasas de dos maneras. Cuando tomas un trozo comienza la pelea de las proteínas contra las grasas. Tu cuerpo tiene que pelear por romper las proteínas y eso quema grasa. Además, las proteínas son de más difícil digestión por lo que se mantiene más tiempo en el estómago dando sensación de saciedad.

También la harina de avena te ayuda a quemar grasas, ya que ralentiza la digestión de los carbohidratos, reduce la insulina y te mantiene lleno durante más tiempo, como también son buenísimas las zanahorias asadas. Su alta composición en agua y fibra hacen que te llenes rápido. Y si las asas quemarás muchas más grasas que si las tomas crudas porque tiene más antioxidantes. La calabaza también tiene mucho antioxidante betacaroteno, que combate el estrés oxidativo, como el Chile: La combinación de la fibra de los tomates y la proteína de los granos junto a la carne de vacuno ayuda a no comer en exceso. Y es que las especias activan el sistema nervioso simpático, responsable de la quemas de calorías.

Tomar garbanzos también te puede ayudar a quemar grasas. Media taza de esta legumbre te proporcionan 40% de sus necesidades diarias de proteínas y el 70% de la necesidad fibra que ayuda a estabilizar el azúcar en la sangre, controlar de ansiedad y evita comer en exceso. También te puede sorprender descubrir que las patatas pueden ayudarte a quemar grasas pese a lo que piensas gracias a la presencia de la alicina en su composición, presente también en el ajo. Dentro de la patata, el puré ayuda a reducir la grasa en la cintura. Las patatas dulces son ricas en carotenoides, lo que reduce la liberación glusosa y la insulina. Además, posee mucha fibra por lo que ralentiza la digestión.

Imagen de Flickr


Nutrición y dietas · Escrito por el 25/04/17


Olvida los cereales, llega el nuevo desayuno

Una alimentación sana debería empezar desde por la mañana. Dado que ahora se cierne la sospecha sobre los cereales, te proponemos nuevas ideas para que hagas un desayuno rico y saludable.

Aunque no te lo creas, algunos estudios afirman ahora que desayunar cereales, ya sean de chocolate, con miel, altos en fibra o azúcar, no es bueno. Generaciones y generaciones crecimos con estos productos y no nos ha ido tan mal, pero ahora que dicen que no es muy sano nos vemos obligados a darte otras ideas para que puedas desayunar mejor y de una manera más completa. Desde el blog www.vitonica.com nos dan una serie de ideas para cambiar tus desayunos.

Empezamos con los Smoothie bowl, que son una mezcla de numerosos productos que puede ser sabroso y fácil de preparar, ya que admiten una gran cantidad de ingredientes, lo que permite que la combinaciones sean infinitas y que no caigamos en la rutina. Podemos empezar por una Smoothie bowl de mango y piña, en la que la base sea a base de yogur y de fruta colada, mientas que se puede poner piña, mango y avena por encima. Otra opción menos “tropical” sería la Smoothie bowl de fresas y plátano. Cogemos esas dos frutas, junto con un poco de leche y las pasamos por la batidora para hacer la base cremosa. Después añadimos fresas, plátano, nueces y cacao.

Si lo tuyo son los frutos rojos, también podemos hacer una Smoothie bowl de ellos con fresas, frambuesas y grosellas, y actuamos prácticamente igual para hacer la base y le puedes añadir algo de avena y almendras troceadas. Si eres un loco del chocolate, también hay una Smoothie bowl para ti. La base la podemos hacer con plátano congelado, cacao desgrasado y leche. Además podemos aplicar una crema de cacahuete, plátano, fresas, cacahuetes y chocolate (90% de pureza). Por último, también la puedes hacer verde en la que la base, con batidora, será de kiwi, espinacas, aguacate, leche de almendras y avena. Después colocaremos más kiwi, coco, cáñamo y avena.

Si eres más tradicional y prefieres hacerte unas tostadas integrales, la variedad de productos con los que puedes acompañarlas tampoco es corta. La primera opción es de aguacate con huevo, que podemos sazonar con sal y pimienta. La segunda es de crema de cacahuete con cacao espolvoreado. La crema debe tener sólo cacahuete y aceite de oliva y luego espolvoreamos el cacao por encima. Otra opción es el siempre español y clásico tomate con jamón. Con un poco de aceite de oliva de virgen extra en la tostada, cubrimos el pan con tomate triturado y después jamón serrano para completar un sencillo, pero delicioso desayuno.

Una cuarta opción la encontramos en una crema de frutos secos, fruta troceada y canela. Ponemos crema de cacahuete sobre la tostada y fruta a nuestra elección: platano, manzana, pera… Después podemos poner canela o cacao por encima. Por último, la tostada de guacamole con salmón. Untamos la tostada con guacamole y después ponemos unas lonchas de salmón ahumado.

Si ninguna de las ideas anteriores te han convencido, puedes probar con una tortilla francesa de atún en la que puedes poner tantos huevos como hambre tengas, unas tortitas de proteína con yogur y frutas, muy fácil de hacer, o un tazón de muesli casero: avena, frutos secos y toda la fruta que quieras.

Imagen de Flickr


Nutrición y dietas · Escrito por el 09/03/17


Cinco consideraciones de la dieta del Paleo

Bajar unos kilos es fácil, lo difícil es cambiar nuestra forma de relacionarnos con la comida, de cambiar la forma en la que nos alimentamos.

Cinco consideraciones de la dieta del Paleo

Estamos en la última semana del año y todos hacemos propósitos para el año nuevo. Uno de los más típicos es perder esos kilitos que nos sobran y empezamos a buscar dietas más o menos factibles que nos ayuden en nuestro deseo. Por así decirlo empieza la operación bikini de larga duración. Una de las dietas que más éxito está teniendo en los últimos años en la del Paleo o Paleolítico, que consiste, supuestamente, en comer como lo hacían nuestros antepasados, es decir, es un régimen bajo en carbohidratos que elimina los productos lácteos y los cereales. De esta manera la alimentación se basaría entre un 20% y 40% en consumir carbohidratos, entre un 20% y 35% de proteínas y entre un 30% y un 45% de lípidos, pudiendo comer hasta que estemos saciados. Entre los alimentos prohibidos encontramos cereales, leguminosas, productos lácteos, procesados y en conserva, verduras ricas en almidón, como la patata o mandioca, carnes grasas, alimentos salados, azúcar y bebidas gaseosas.

Sin embargo, hay cinco cuestiones que debemos conocer sobre la dieta Paleo antes de someternos a ella. La primera es que es imposible saber que comían, exactamente, en el Paleolítico. Esta dieta se basa en incitar a pensar que es lo que comerían nuestros antepasados y, sobre todo, evitar los productos elaborados o procesados. Es una apuesta por la nutrición natural. La segunda es que no debería ser una dieta, sino más bien un cambio en los hábitos de alimentación. Cuando alguien habla de dieta se refiere a variar temporalmente su forma de alimentarse para conseguir un objetivo y después volver a comer igual. Sin embargo, esta forma de comer debería ser tomada como la nueva forma de comer para toda la vida, no sólo hasta que pase el verano o pase aquella boda para la que quieres bajar un poco de peso.

Frente a la afirmación de que se puede comer hasta estar lleno o saciado, es importante recalcar el cómo. Siempre será más saludable comer un plato de brócoli, que un plato de pasta procesada, evidentemente, porque tiene muchas menos calorías, pero tampoco hay que comer como si no hubiese mañana. Al final, la fórmula para adelgazar es clara: hay que quemar más calorías de las que consumimos. La alimentación ideal en esta dieta sería mucha verdura, algo de carne, un poco de fruta y, ocasionalmente, algunos frutos secos. Y, por supuesto, realizar ejercicio regularmente.

Tampoco la dieta del paleo es todo o nada. Realmente estamos acostumbrados a comer mal y es evidente que hace falta un proceso para acostumbrarse a tomar alimentos que estamos acostumbrados, sobre todo, los elaborados o procesados.

Debemos hacer el cambio poco a poco para que nos acostumbremos a comer bien. Si lo hacemos todo rápido, quizás logremos bajar de peso, temporalmente, pero después habrá efecto rebote y no habremos cambiado nada en nuestra forma de alimentarnos. Al final, y esta es la quinta valoración sobre esta dieta, todo se reduce a cambiar nuestros hábitos de consumo y a aumentar el ejercicio. A quitarnos de alimentos elaborados, de bebidas, de productos procesados y tener una alimentación más sanas con productos más naturales. Eso, realmente, es la dieta del paleo, volver a comer de manera más natural.

Imagen de Flickr



Recetas con tomate que enamorarán a tus hijos

Incorporar el tomate a la dieta de tus hijos es un acierto. Vamos a descubrir algunas ideas que pueden ayudarte para qué el tomate esté presente en la alimentación de tus peques.

Recetas con tomate que enamorarán a tus hijos

Por qué el tomate
El tomate es una hortaliza siempre interesante en cualquier tipo de menú. Forma parte de la dieta mediterránea, y, además, nos proporciona una enorme cantidad de posibilidades y variaciones a la hora de incorporarlo a las recetas.

Desde el punto de vista nutricional está hortaliza incorpora una gran cantidad de vitaminas, fundamentalmente de los grupos A y D, pero también vitaminas como la C, E o B3, indicadas para combatir la anemia y mejorar el desarrollo de los niños. Además se considera un gran alimento hidratante ya que contiene hasta un 90% de agua.

Por otro lado se trata de un alimento muy rico en minerales, destacando la presencia de hierro, magnesio, fósforo, calcio, potasio, sodio… En definitiva estamos ante una hortaliza muy completa, muy saludable y que nos ofrece una gran variedad de posibilidades en su preparación.

El tomate y los niños
Una de las grandes ventajas del tomate con respecto a otras hortalizas es que se trata de un alimento fresco, con un sabor dulce, rico y refrescante.

Conseguir que los niños se acostumbren al sabor de este alimento desde muy pronto no solo es una buena noticia por el propio consumo de la hortaliza, sino también porque abre la puerta a probar otras hortalizas y el tan temido salto a las verduras sólidas.

Además de todo lo anterior es importante reseñar que las diferentes preparaciones del tomate pueden no sólo ser aceptadas por el niño cuando paladar, también es un alimento excelente para participar en su preparación en diferentes formas. Recuerda que permitir que el niño interactúe en la elaboración de alimentos como las hortalizas o las verduras siempre es una buena idea.

Recetas con tomate que funcionan bien con niños

No se trata de proporcionarte un recetario ya que ese no es el objetivo, pero sí debe proporcionarte algunas ideas como punto de arranque para incorporar el tomate en la dieta de tus hijos o, para variar de manera positiva su presencia en dicha dieta.

Dale un toque distinto a la ensalada

El tomate fresco y crudo en ensalada es más que interesante para la alimentación de tus hijos. Sin embargo, las preparaciones de ensaladas más habituales no siempre son del gusto de los peques.

Prueba a dar un toque distinto a las ensaladas de tomate. Existen cientos de recetas que pueden hacer más fácil para los niños comer estas ensaladas. Una buena idea es incorporar fruta fresca a la ensalada ya que la mezcla de sabores dulces y frescos del tomate con la fruta suelen funcionar muy bien. También es buena idea incorporar alimentos del gusto del niño dentro de las propias ensaladas, por ejemplo, quesos frescos o blandos, jamón de York, maíz dulce… En definitiva alimentos que combinados con el tomate funciona muy bien y que hacer más atractiva la ensalada.

Juega con las texturas y tamaños

Desde incorporar a la dieta los pequeños tomates Cherry hasta, si es posible, incorporar diferentes modalidades y texturas de tomate también es una buena idea. Éstas texturas no sólo las puedes obtener dentro del propio equipo de tomate, también a partir de cómo lo cocines.

Por ejemplo, el tomate horneado relleno con bechamel y huevo presenta otra manera muy distinta de comer esta hortaliza, con una textura muy diferente y además combinando alimentos que suelen ser muy del gusto del niño. Otra opción interesante es la de utilizar los tomates como recipientes y rellenarlos de contenido sabroso para los peques, por ejemplo, tomates rellenos de pasta de atún y mayonesa. En definitiva buscar nuevas texturas y nuevas presentaciones para la hortaliza.

Tomate frito, apuesta por el tuyo

El tomate frito es un alimento procesado tremendamente presente en la alimentación infantil. Como acompañamiento de la pasta, de las carnes en muchos casos, arroces, etcétera, el tomate frito está muy presente en la dieta de los niños. Una buena idea es apostar por crear tu propia salsa de tomate, o, incluso por tener diferentes salsas de tomate en tu recetario.

Estas salsas, a las que puedes incorporar otras verduras y hortalizas, son como punto de partida siempre más saludables, pero además, te permiten dejar al niño participar en su creación. También te permiten ajustar los sabores e incorporar alimentos que tal vez de otro modo sea más complicado incorporar.

También te puede interesar:

Qué errores cometemos al comer en familia

Desayunos para que tus hijos adolescentes rebosen energía

Menús familiares para superar el atracón navideño

Imagen de Flickr


Nutrición y dietas · Escrito por el 27/10/16


Qué grasas son malas, cuáles buenas

Solemos pensar que todas las grasas son malas para nuestra salud, pero no siempre es así. Vamos a descubrir qué grasas son malas y cuales son buenas en nuestra alimentación.

Qué grasas son malas, cuáles buenas

De entrada no te preocupes si te sigues armando lío sobre las grasas en la alimentación. De hecho, a fecha de hoy ni siquiera los grandes expertos se ponen de acuerdo del todo sobre cuestiones como el colesterol bueno y el colesterol malo. Por tanto, como ciudadanos de a pie poco podemos hacer si pretendemos entender todo este debate.

Sí resulta, por otro lado, interesante revisar los nuevos estudios que surgen alrededor de este tema. Uno muy importante es ‘Specific dietary fats in relation to total and causa-specific mortality’ de la Harvard School of Public Health de Boston (EE.UU)

Esta investigación ha sido publicada en la revista ‘Journal of the American Medical Association’ y viene a decirnos que sustituir el 5% de la energía proveniente de grasas malas por grasas buenas puede reducir los fallecimientos por trastornos coronarios.

En el estudio se muestra como consumir las denominadas grasas buenas sustituyendo las grasas saturadas, o grasas malas, se puede asociar a una reducción de los riesgos de fallecimiento por enfermedades cardiovasculares. Esta reducción puede ser de hasta un 28% en el caso de las grasas poliinsaturadas y de hasta un 20% en las monoinstauradas. Porcentajes desde luego muy dignos de ser tenidos en cuenta.

No se trata ni mucho menos de la única prueba o recomendación relacionada en este sentido. La propia Organización Mundial de la Salud ya ha realizado diversos estudios sobre el tema. En este caso nos interesa especialmente las conclusiones extraídas del estudio sobre el impacto de las grasas saturadas y las grasas tras en los lípidos sanguíneos. Estas conclusiones vienen a decir que resulta más beneficioso para el colesterol reemplazar estas grasas por insaturadas. Asimismo se vuelve a remarcar los efectos negativos de las grasas trans de origen industrial, efectos negativos en los niveles de colesterol fundamentalmente.

Un ejemplo de sustitución de unas grasas por otras es la sustitución de productos como la mantequilla o las carnes rojas por otros alimentos como el pescado azul, los aceites vegetales, o el aceite de oliva entre otros.

¿Todas las grasas son malas?

Definitivamente parece que no todas las grasas son malas. De hecho, son necesarias para un correcto funcionamiento de nuestro organismo. Donde sí debemos incidir cuando queremos llevar una vida lo más saludable desde el punto de vista de nuestra alimentación, es en el equilibrio entre grasas buenas y grasas malas.

Este equilibrio es fundamental ya que va a determinar en buena medida la protección de nuestro organismo para problemas cardiovasculares.

Curiosamente, y a diferencia de lo que podría pensarse, este control y equilibrio entre grasas buenas y grasas malas no es tan difícil.

Reducir la ingesta de grasas trans al mínimo, sustituir alimentos como las carnes rojas o la mantequilla por otros como los frutos secos, los aguacates, el pescado azul… En general se trata de buscar el equilibrio en la alimentación, incluir de manera sistemática y regular productos como el salmón, el atún, etcétera, y controlar el consumo de grasas malas.

Este modelo de alimentación, que equilibra el consumo de grasas y potencia la presencia de grasas buenas, unido a la práctica regular de ejercicio, se convierte en un gran método de barrera y prevención para enfermedades cardiovasculares. Además, contribuye a mejorar nuestros hábitos de alimentación en busca de una vida más saludable.

Imagen de Flickr


Nutrición y dietas · Escrito por el 22/09/16


Como ayudar de verdad una persona con síndrome de Diógenes

El síndrome de Diógenes es un trastorno que puede acarrear graves consecuencias para el que lo sufre. Así puedes detectarlo y tratarlo.

Como ayudar de verdad una persona con síndrome de Diógenes

En primer lugar debemos tener claro que cuando este síndrome ya se ha manifestado de manera abierta la intervención de profesionales es absolutamente necesaria. Va a ser muy difícil que podamos ayudar a reconducir a título personal un trastorno que requiere de tratamiento médico. Por ello, en todo caso lo que podemos hacer es ayudar en la prevención, y, ayudar durante el proceso de recuperación.

El síndrome de Diógenes

En la década de los 70 del pasado siglo se bautizó de este modo al comportamiento que, fundamentalmente en personas mayores de 65 años, se daba y que reunían las siguientes características comunes:

  • Comportamiento arisco y de aislamiento respecto a otras personas
  • Acumulación de objetos y de basuras en el entorno de residencia
  • Abandono del cuidado personal y aislamiento progresivo

Este tipo de trastorno suele aparecer no de manera esporádica o como fase. De hecho, generalmente es una consecuencia de otras patologías anteriores, la más habitual el trastorno obsesivo-compulsivo. Aunque también puede derivarse de situaciones de estrés post traumático muy elevado que se unen a condiciones como tendencia al aislamiento, obsesión por la acumulación, etcétera.

Es importante tener en cuenta que la media de edad de quienes sufren el síndrome de Diógenes ha ido disminuyendo con el paso de los años con lo cual, hoy en día, no es infrecuente ver afectados por este trastorno de menor edad a la ya citada. Es una enfermedad, por otro lado, más común en mujeres que en hombres y más aún en personas solitarias, por ejemplo viudos o viudas alejados de la relación con sus familias.

Por otro lado, una gran parte de quienes sufren este trastorno presentan a la par otras enfermedades mentales. Las más frecuentes son los trastornos de personalidad, la demencia o la depresión psicótica.

También es muy importante tener en cuenta que la gran mayoría de quienes sufren este trastorno no asumen o no son conscientes de la situación. Esto significa que suelen rechazar la ayuda externa. Lo cual dificulta aún más la ayuda.

¿Se puede prevenir el Síndrome de Diógenes?

La prevención de este tipo de trastornos es compleja ya que, al derivarse generalmente de otros procesos, tiene más que ver con el control y la gestión de éstos que con un trabajo específico sobre la posibilidad de sufrir este síndrome.

En cualquier caso, es fundamental el control familiar. Este control es importante sobre todo en aquellas personas que viven solas. La mejor prevención tiene que ver con la relación familiar y, por supuesto, con la conexión social, con otras personas.

Fundamentalmente esto pasa por prestar mucho cuidado a las personas que muestran tendencia al aislamiento, a la ausencia del cuidado personal, o a conceder importancia a cuestiones relativas a su higiene, a su dinero, etc

Ayudar a la persona con Síndrome de Diógenes

La mejor ayuda para alguien que sufre o comienza a sufrir síndrome de Diógenes es afrontar como familiar o como amigo la situación sin miramientos. Esto significa comunicar el problema en el lugar conveniente, tanto los servicios médicos como servicios sociales. Esto resulta básico ya que la persona que sufre este trastorno no lo comunicará por sí mismo.

A partir de aquí debe comenzar un proceso que servirá para discernir si efectivamente estamos ante un caso de síndrome de Diógenes o ante un trastorno obsesivo-compulsivo. La diferencia básica entre ambos es que este último no suele salir del ámbito familiar, es decir, la persona que lo sufre puede perfectamente llevar una vida relativamente normal de puertas afuera, mientras que, quien sufre el síndrome de Diógenes mantiene de manera absoluta y cada vez más profunda esta ausencia de relaciones y aislamiento.

Debemos tener claro que no estamos solo ante un trastorno que conlleva los problemas psicológicos o de acumulación que parecen ser su cara visible. Un porcentaje muy elevado en torno al 45%, de quienes son diagnosticados con este síndrome fallecen en un plazo no superior a los cinco años tras el diagnóstico. Obviamente esto tiene que ver con la edad elevada que suelen presentar quienes lo sufren, pero también con las condiciones de salud debidas al abandono que muchos presentan.

Tratamientos

Los tratamientos son diferenciados dependiendo del estado de cada persona. Las primeras fases tienen que ver con lo físico en función del estado de salud y del estado higiénico. Posteriormente se incide en el tratamiento psicológico, y, más adelante, deben intervenir los servicios sociales ya que lo que se busca es evitar la repetición del proceso. Sin embargo, esto puede resultar complicado ya que muchos pacientes de este síndrome rechazan la ayuda en este punto. Aquí la presencia y el apoyo de la familia son básicos.

Imagen de Flickr



La dieta de los deportistas de élite

La alimentación de un deportista de élite no es como la de un atleta amateur, ni mucho menos la de un ciudadano que no practicar deporte.

La dieta de los deportistas de élite

Partimos de la base de que la dieta que es responsable del suministro de energía para cubrir las necesidades de la persona. En este caso, al tratarse de un deportista de élite son muy diferentes a las de cualquier otra persona, tanto por el mayor gasto enerégtico como por la necesidad de lograr objetivos tan dispares como musculación o ressitencia, dependiendo de su objetivo.

Una alimentación para un atleta de élite deberá proporcionarle todos los nutrientes en las cantidades idóneas. Además, deberá tener en cuenta las características personales y las necesidades individuales y ajustarse al tipo de deporte que práctica.

Dicho de otro modo, la dieta va a tener que ver tanto con la actividad que se desarrolla como con la práctica de la misma, porque deberá orientarse primero a los entrenamientos y después al momento de la competición.  La intensidad de la competición, el número de sesiones o el tiempo de práctica son cuestiones fundamentales a tener en cuenta en la alimentación del deportista de élite.

En general los deportistas de elite poseen un ritmo de comidas muy marcado y evitan las ingestas copiosas. Dependiendo de los horarios de entrenamiento se suele recomendar tomar alimentos un par de horas antes y posteriormente al finalizar el entreno.

Existen por supuesto numerosas tablas de distribución energética según el tipo de deporte, una que puede ser considerada media sería la siguiente:

  • Entre el 15% y el 25% en el desayuno
  • Entre el 25% y el 35% en la comida
  • Entre el 10% y el 15% en la merienda
  • Entre el 25% y el 35% en la cena

En este modelo también tiene cabida la ingesta a media mañana dependiendo de la hora del desayuno y la hora de comida. Obviamente, esto debe ser totalmente personalizado, ya que el estado nutricional óptimo de cada deportista es parte de un proceso. Por otro lado un estado nutricional óptimo no es fruto ni de un día ni siquiera de un periodo de tiempo concreto, sino de un proceso largo y unos hábitos alimentarios correctos, regulares y sostenidos en el tiempo.

Cuestiones básicas en la alimentación del deportista de élite.

Vamos a repasar algunas cuestiones básicas que siempre están presentes dentro de la alimentación de los atletas de élite.

  • Es necesario, más de la que habitualmente se le concede. Éste debe ser abundante concederle importancia al desayuno y adecuado en función de la práctica deportiva en concreto.
  • Es muy importante la hidratación e incorporar la ingesta de agua de manera sistemática a lo largo del día. Del mismo modo, hay que evitar las comidas entre horas.
  • Al tratarse de un proceso en el tiempo, éste debe regularse en función de la actividad. Por tanto los periodos de ausencia de entrenamiento por lesiones o por vacaciones deben tener también una regulación propia, en la cual se tenderá a rebajar la ingestión de calorías habitualmente, dependiendo lógicamente del deporte practicado.
  • En el deporte de elite en general se viene a considerar como adecuada una ingesta en la que el 50% o el 60% de las calorías diarias se realizan a través de hidratos de carbono. El resto de la ingesta podría contener un 15% de proteínas y lo demás distribuido en grasas.
  • Desde el punto de vista práctico, conviene evitar las frituras, las salsas con exceso de grasa y los productos lácteos no desnatados. También es importante respetar los horarios tanto de ingesta como de procesos de digestión.

Por último conviene recordar que no existe una alimentación mágica ni alimentos que por sí solos vayan a proporcionar todo lo que el deportista necesita. Lo importante es mantener hábitos alimentarios controlados, saludables y adecuados a la persona y al deporte que practica.

Imagen de Flickr