Bajar las persianas, desnudarte y otras alternativas para combatir el calor

En este verano tan de extremos que estamos viviendo no está de más saber como combatir los días de calor extremo que hemos sufrido hace un par de semanas…

Seguro que en estos primeros días de este verano que estamos viviendo ya hay discusiones y opiniones dispares sobre la utilización del aire acondicionado en tu coche, en el trabajo o en casa. El aire acondicionado no es la panacea y hay otras formas de refrescarte o de no pasar tanto calor sin necesidad de usar estos aparatos, sobre todo, en casa. La primera de ellas es muy sencilla y es tomar mucha agua. Si mantienes tu temperatura corporal baja sentirás menos calor y la mejor manera es tomando mucho líquido, en general, y mucha agua en particular. Si eres mujer deberías consumir alrededor de 2,2 litros de agua al día, mientras que si eres hombre, alrededor de tres. Para mantener frío tu cuerpo puedes hacer helados o granizados caseros, que es una forma tan válida como la primera y menos “sosa”.

Más allá de mantener tu cuerpo fresco, también puedes mantener a salvo del calor lo que te rodea. Para ello puedes construir una fortaleza ventilada. En otras palabras, impedir que la temperatura suba y el calor se apodere de la estancia. Y es que los ventiladores no enfrían, pero sí mantienen en movimiento el aire por lo que te sientes más fresco y frío, por lo que debes colocarlos en zonas donde se facilite su movimiento. Otra buena idea es aprovechar tu frigorífico. No hablamos de ponerte delante de él con la puerta abierta, más bien de meter allí toallas o las sábanas que vas a usar para que estén frías y puedas aliviar tu temperatura cuando duermas. También puedes meter compresas o trapos para ponerlos luego sobre tu cuerpo.

Otra gran idea es mantener fuera de tu casa el sol y el calor con cortinas que bloqueen el calor, incluso bajando las persianas ayudarás a que la temperatura de tu casa sea más baja. Cuando por la mañana haga menos calor, abre las ventanas, deja escapar el aire caliente, crea corrientes. En cuanto vuelva a hacer calor cierra puertas y ventanas y mantén tu casa en penumbra. Para dormir más cómodo y fresco no es mala idea comprar una almohada o sábana térmica, así como conocer los puntos y zonas más importantes a refrescar en tu cuerpo. Si pasas un trapo húmedo por el cuello o muñecas ayudará a que baje tu temperatura, más que en otras zonas como en la frente pese a que puedas pensar lo contrario. Poner el frio en la zona correcta de tu cuerpo también ayuda. Y como es evidente, si humedeces tu cuerpo y te desnudas, notarás la diferencia. La clave es no empaparte por completo, dúchate por la tarde a última hora y mantente hidratado. Con estas ideas podrás evitar tener que poner el aire acondicionado siempre.

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Salud y Bienestar · Escrito por el 25/07/17


Golpes de calor, qué hacer

El calor está apretando de lo lindo en estos primeros compases de verano. Según los científicos la temperatura de la tierra cada vez es más alta y el 75% de los fenómenos de calor extremo están relacionados con el cambio climático y las emisiones de dióxido de carbono.

Desde luego, no se trata de una información nueva, ya que llevamos muchos años escuchando advertencias en este sentido. Además, a lo anterior hay que sumar efectos como las denominadas islas de calor en las que se convierten las grandes ciudades. Este efecto se provoca tanto por el asfalto que absorbe calor y lo emite como por la emisión de calor que suponen los vehículos y los electrodomésticos. La suma es devastadora, ya que a mayor calor mayor emisión de CO2.

El golpe de calor

Obviamente este calor extremo tiene consecuencias. Una de ellas, muy peligrosa, es la posibilidad de sufrir un golpe de calor algo a lo que se encuentran especialmente expuestos los niños y las personas mayores de 65 años.

Un golpe de calor es la manifestación de un exceso de temperatura corporal provocado por el calor. Se trata de una serie de síntomas que,  una vez identificados, deben llevarnos inmediatamente a tomar medidas.

Los síntomas más habituales del golpe de calor son los siguientes:

  • Mareos
  • Sudoración en exceso al principio y desaparición de la sudoración posteriormente
  • Enrojecimiento y sequedad de la piel
  • Alta temperatura corporal superando los 39,4°
  • Desorientación confusión, comportamiento desordenado o poco razonable
  • Ritmo cardíaco alto con pulsaciones débiles
  • Dolor de cabeza
  • Convulsiones

Es importante tener claro que un golpe de calor no va a manifestar todos estos síntomas juntos necesariamente. Por ello, ante la aparición de alguno de ellos tras una larga exposición al calor es importante tomar medidas como ya hemos indicado.

Hay que tener en cuenta que todo lo anterior se puede acompañar de otros síntomas como los problemas respiratorios, el vómito o la pérdida del conocimiento.

Qué hacer ante un golpe de calor

Cuando los síntomas se acumulan, la decisión más adecuada es acudir al centro de salud más próximo, donde podrán tratar adecuadamente a la persona que ha sufrido el golpe de calor. En cualquier caso, mientras se espera ayuda o si no es posible que ésta sea inmediata, hay algunas cosas que podemos poner en práctica.

Lo primero es sacar a la persona del entorno de calor en la medida de lo posible, colocarla en un sitio fresco, a la sombra y, si es posible, en el ámbito de acción de un ventilador o aire acondicionado. También es recomendable colocar los pies en alto y desvestir a la persona colocando telas mojadas e incluso hielo en zonas como las axilas y las ingles. Se trata de bajar la temperatura corporal, por lo que si esta ha subido más de 40 °C puede ser recomendable el baño con agua fría hasta que disminuya a los 38 °C, aunque hay que vigilar el estado general para evitar choques de contraste excesivos.

En general, se trata de buscar métodos para bajar la temperatura al menos al entorno de los 38 °C antes de que lleguen las asistencias o el traslado.

Prevenir los golpes de calor

La prevención es fundamental ante olas de calor para evitar este tipo de problemas médicos.

La prevención pasa por no realizar actividad física intensa ni ejercicio en las horas de más calor, en espacios a pleno sol, ni con exceso de temperatura. De hecho, para las personas mayores la mejor recomendación es mantenerse en casa.

No exponerse en exceso al sol durante los primeros días de altas temperaturas, mantenerse constantemente hidratados y beber agua incluso cuando no se tiene sed para evitar la deshidratación.

No realizar ejercicio físico en solitario, hacerlo siempre al menos acompañado por otra persona para, en caso de sufrir un golpe de calor, uno de los dos poder atender al otro.

Evitar las comidas excesivamente grasas, así como la ingesta de alcohol y excitantes, ya que potencian el aumento metabólico y la temperatura corporal.

De esta forma habremos puesto de nuestra parte para evitar sufrir un golpe de calor, aunque lo más importante es saber cómo actuar si este llega.

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Salud y Bienestar · Escrito por el 11/07/17


Cuándo usar frío y cuándo calor para tratar tus lesiones

¿Quién no se ha lesionado alguna vez?. Siempre acudimos al hielo para tratar un esguince, bien hecho, pero cuando ya no hay hinchazón, el uso del calor también te puede ayudar. ¿Sabes cómo y cuándo usar el frío y el calor?

En el tratamiento de lesiones se pueden usar métodos de frío o de calor para mejorar las mismas. Sin embargo, muchas veces pueden surgir dudas de qué usar y cómo usarlo. Vamos a intentar despejar estas dudas, no sin antes dejar claro que el uso de frío o calor sólo es una parte del tratamiento. Aunque los síntomas remitieran, el paciente deberá realizar ejercicios para restablecer su flexibilidad y movimiento de las articulaciones.

El hielo se puede usar con compresión, elevación y refuerzo cuando hay lesiones graves. Con su uso disminuye la circulación, la inflamación, la actividad metabólica y adormece la piel. De hecho, disminuye el dolor, la hinchazón y los calambres, y se debe aplicar después de los ejercicios o actividades que nos produzcan dolor. Hay que recordar que son muchos los profesionales de numerosos deportes que se meten en hielo tras competir, por ejemplo, e incluso tras entrenamiento otros equipos se meten en ríos de agua muy fría, pero con una pauta temporal muy concreta. Esta terapia es recomendable cuando hay esguinces, cuando hemos forzado mucho una zona del cuerpo, cuando tenemos chichones o morados en la piel.

El hielo también tiene sus contraindicaciones. Por ejemplo, no se debe usar inmediatamente después de la actividad física, como tampoco aplicar si alguna parte de nuestro cuerpo está adormecida. No se debe usar si hay dolor o inflamación en un nervio o si el deportista tiene una disfunción simpática, es decir, una anormalidad de los nervios que controlan el flujo de sangre y las glándulas sudoríparas. Además, no es aconsejable aplicar sobre personas con una enfermedad vascular, ni en personas con una herida abierta o que no ha cicatrizado, y en deportistas que tiene hipersensiblidad al frío.

También el uso del calor puede ser beneficioso para tratar lesiones o síntomas ya que aumenta la circulación, la actividad metabólica y la inflamación. Hay que tener en cuenta que mejora el rendimiento de los tejidos suaves, alivia el dolor y los espasmos. Sin embargo, como todo, tiene sus contraindicaciones: puede aumentar la inflamación y la hinchazón, amén de que puede provocar quemaduras si se usa demasiado tiempo. No se debe usar el calor tras realizar actividades físicas, ni en áreas adormecidas, como pasa con el hielo, ni cuando tenemos una herida abierta o quemadura. Además, tampoco se debe usar tras una lesión grave o si tenemos fiebre o fatiga por calor.

Al fin y al cabo, lo que hace el calor es llevar sangre a la zona dañada aportando los nutrientes necesarios para sanar esa lesión, amén de aumentar la flexibilidad de tendones y músculos. Y es que, al permitir una dilatación de los vasos sanguíneos, el calor acelera el flujo y permite la llegada de oxígeno y nutrientes que reduce la presión sobre las articulaciones y alivia el dolor de los músculos.

¿Uso frío o calor?

Una vez vistos los efectos y las contraindicaciones del frío y del calor vamos a intentar aclarar cuando hay que usar cada uno de ellos, dado que son dos de las terapias más comunes para aliviar dolores musculares o articulares. Como regla básica se debe usar frío ante un dolor reciente, ante una inflamación recién producida, mientras que el calor debe ser el tratamiento a seguir si hay un malestar recurrente, dolores crónicos, ya que hace fluir más la sangre y ayuda a que haya una curación más rápida. Así que como norma general, al producirse la lesión o cuando haya inflamación usaremos hielo y cuando ya sólo haya dolor o lesión, calor.

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Senderismo con la llegada del buen tiempo. Rutas para principiantes

Si te has planteado practicar senderismo durante este verano y nunca lo habías hecho hay una serie de claves que tienes que tener en cuenta, la elección de rutas para principiantes es una de ellas.

Senderismo con la llegada del buen tiempo. Rutas para principiantes

El verano puede ser un momento interesante para la práctica del senderismo, pero, a la vez, trae consigo algunas cuestiones básicas que has de tener en cuenta:

  • Es la época del año con mayor calor y en la que vas a tener que prestar más atención a cuestiones como la hidratación.
  • Es un periodo en el que las rutas y los recursos relacionados con senderismo presentan mayor afluencia, etcétera.

Una de las cuestiones clave, y que no siempre tenemos en cuenta, es que cuando comenzamos a practicar esta actividad deportiva y de ocio debemos tratar de elegir rutas para principiantes adecuadas a nuestro nivel.

Hoy en día vas a encontrar centenares de recursos y consejos a tu alcance en la propia red en los que vas a poder planificar tu ruta con una precisión increíble.

Sitios como Wikiloc te van a permitir descubrir de manera tremendamente detallada rutas que sean de tu interés, y además, ubicarlas en tu entorno más inmediato, algo muy interesante, e incluso filtrarlas por los diferentes niveles de dificultad. Aquí puedes ver algunas rutas para principiantes

Elegir de manera correcta las rutas para principiantes

Es básico que elijas rutas adecuadas para su preparación física, pero también a tu experiencia en la práctica del senderismo.

Obviamente lo primero que debes tener en cuenta nuestro estado físico. Si no estás habituado a las caminatas planteadas de una ruta con un nivel de dificultad elevado es, directamente, una insensatez. Busca aquellas rutas con niveles de dificultad bajo, y que te permitan realizar recorridos cortos o adecuados a su estado físico.

No resulta muy aconsejable elegir una ruta sobre la que no tengas referencias más allá de comentarios o recomendaciones. Procura siempre contrastar de un modo u otro estas rutas y sobre todo procura descubrir su nivel de dificultad ya que este suele orientar de manera bastante adecuada sobre lo que te vas a encontrar.

En estos niveles de dificultad, además, vas a poder encontrar muchas veces perfiles orográficos de la ruta que vas a realizar. Esto también es importante ya que vas a poder planificar previamente el recorrido, e incluso, la manera en la que lo quieres hacer, el número de paradas, etcétera. Planificar la ruta es algo interesante sobre todo cuando no se tiene mucha experiencia previa.

Otra recomendación importante cuando vayas a elegir tus primeras rutas para practicar senderismo es la de acudir al mayor volumen de información posible que puedas llevar contigo. Esto significa que si puedes llevar mapas, gráficos o incluso si puedes utilizar dispositivos GPS gracias a archivos para los recorridos, cada vez más extendidos, va a resultar más sencillo el desarrollo de la caminata.

Consejos antes de hacer tus primeras rutas de senderismo

Antes de que comiences a realizar tus primeras rutas de senderismo hay una serie de consejos que debes tener muy presentes.

  • No vayas sólo y siempre comunica a tus familiares y amigos la ruta que vas a realizar. Incluye en esta información que vas a dar datos como la duración que prevés y el teléfono de contacto que llevas contigo.
  • Procura no separarte del grupo cuando estás realizando la actividad.
  • Pon siempre atención a las señales tanto las inmobiliarias que marcan las rutas como a las propias señales y características del terreno. Esto te puede ayudar mucho en caso de pérdida.
  • No salgas de las rutas marcadas ni te adentres en lugares no previstos en la ruta.
  • Realiza un buen cálculo del tiempo que te va a tomar la caminata, deja un margen suficiente para imprevistos con respecto a la caída de la noche.
  • Mantener un ritmo constante, no te esfuerces en exceso y realiza paradas periódicas cada vez que lo necesites.
  • Procura llevar la equipación correcta para esta práctica deportiva.
  • Ten siempre en cuenta tus posibles limitaciones físicas o las necesidades que se deriven de tu estado de salud, por ejemplo si tomas medicación etc.

En general para las primeras rutas de senderismo lo más recomendable es transitar por espacios dotados a tal efecto, parques naturales con sus propias señalizaciones o entornos similares.

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Fitness y deporte · Escrito por el 16/08/16


Aire acondicionado y niños (bebés) mitos y realidades

Con la llegada del verano el uso del aire acondicionado se multiplica. Estas son las claves para un uso correcto del aire acondicionado para niños y bebés.

Aire acondicionado y niños (bebés) mitos y realidades

Vamos, en primer lugar, a distinguir dos espacios diferenciados para el uso del aire acondicionado sobre los que podemos influir: el ámbito del hogar y el de nuestro vehículo.

Decimos esto porque son los lugares donde realmente tendremos control sobre el aire acondicionado. En otros espacios como centros comerciales, locales de hostelería, etcétera no tendremos ese privilegio. En estos últimos espacios debemos procurar en la medida de lo posible valorar que las condiciones se asemejen lo más ajustadamente a lo que sería un estado óptimo. En caso contrario incluso es mejor abandonar el lugar.

Aire acondicionado y temperatura en casa

Es fundamental, con bebés y niños pequeños, procurar que la temperatura en la vivienda sea constante y agradable. Recuerda, agradable para nosotros no es necesariamente lo mismo que para los niños. Como adultos tenemos cierta tendencia a rebajar los grados en el aire acondicionado buscando temperaturas muy por debajo de las exteriores.

Podríamos decir que una temperatura adecuada puede ser entre 21° y 24° durante el día y entre 19° y 21° durante la noche. Esto sin olvidar que, para un buen uso del aire acondicionado, se suele recomendar que la diferencia de grados con el exterior no sea muy superior a 5 °C y en ningún caso nunca superior a 10 °C.

También es importante que tengas en cuenta la humedad en el aire. Esto no siempre lo tenemos en cuenta y puede resultar muy importante para los niños. Teóricamente es recomendable que la humedad oscile entre el 30% y el 50% siempre que haya una buena ventilación en casa. Sería interesante que cuentes con instrumentos para medir tanto la temperatura como lo humedad en el ambiente.

A la hora de instalar el aire acondicionado recuerda que no resultan nada convenientes los cambios bruscos de temperatura entre habitaciones. Por tanto es preferible que procures que toda la vivienda mantenga el mismo nivel de temperatura.

No permitas que los niños y bebés queden expuestos de manera directa al chorro de aire frío que emana de los dispositivos de acondicionado. Ten también en cuenta que el aire acondicionado acaba resecando el ambiente y puede producir escozor en los ojos, sequedad en la garganta e irritación en las vías respiratorias. Por tanto acuérdate de los niveles de humedad, y si es necesario el uso de humidificadores úsalos, aunque recuerda que no debe superar el 50% de humedad, ya que si ésta está muy alta puede producir alergias y fomentar la aparición de hongos.

Como idea general procurar mantener siempre los dispositivos de aire acondicionado en el mejor estado de mantenimiento posible.

Aire acondicionado en los coches

En los desplazamientos largos en verano solemos tender a utilizar el aire acondicionado, a veces demasiado, más de lo recomendado.

En el caso de los niños hay que tener en cuenta que aunque el uso del aire acondicionado puede ser bueno para ti como conductor, para ellos puede acabar siendo una fuente de problemas.

Por tanto, si te decides a utilizar el aire acondicionado en el vehículo con niños pequeños debes tener en cuenta lo siguiente:

  • Mantener el equilibrio entre la temperatura interior y exterior, no pongas el aire acondicionado más de 5° por debajo de la temperatura exterior.
  • No utilices el aire acondicionado de manera constante, aunque no sea bueno para el consumo de combustible es preferible utilizarlo sólo en caso de necesidad.
  • Procurar que el aire acondicionado tenga un mantenimiento en el que se hayan limpiado los filtros para gestionar aire más limpio. No olvides que los hongos generados por la humedad también pueden aparecer en los vehículos debido al aire acondicionado.

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Salud y Bienestar · Escrito por el 21/07/16


Running y calor, qué precauciones debes tomar

Para los amantes del running el calor no debe ser nunca un impedimento para la práctica de esta disciplina. Cuando salgas a correr hay que tener en cuenta una serie de precauciones para evitar los efectos de las altas temperaturas.


Running y calor, qué precauciones debes tomar

En primer lugar hay que evitar entrenar durante las horas centrales del día. Esto implica que nos ejercitemos sobre todo a primera hora de la mañana, a última de la tarde o durante la noche. El calor lo único que puede conseguir es deshidratarte y mermar en exceso tu rendimiento. Busca lugares sombríos que te puedan aportar algo de frescura.

En cuanto al equipamiento, lo mejor es que te decantes por prendas ligeras y que transpiren para que el sudor no se nos acumule en la ropa, de ahí la importancia de las camisetas técnicas, que nos ofrecerán un mayor rendimiento que las de algodón. Es necesario que nos protejamos bien del sol y de las altas temperaturas. No te olvides de una gorra y de las gafas de sol, además de la crema protectora. Todo será poco en cuestión de cuidados.

La hidratación es otro aspecto que no debemos pasar por alto, sobre todo en esta época en donde se pierden una gran cantidad de líquidos para termorregular. Resulta esencial que bebamos tanto antes, como durante y después de la sesión de running. Intenta mantenerte en todo momento lo más hidratado posible, sobre todo cuando te dispongas a realizar sesiones de larga distancia. Tienes la posibilidad de llevar contigo una pequeña botella de agua o beber de las fuentes que te vayas encontrando por el camino. Recuerda la necesidad de ingerir agua con regularidad aunque no tengas sed. De esa manera te evitarán una ‘pájara’ por deshidratación.

Está claro que el calor puede influir de manera importante sobre la planificación de nuestros entrenamientos, llegando incluso a alterarlos. Intenta madrugar para realizar las tiradas más largas, aprovechando las jornadas más cálidas para ejercitarte en el gimnasio, descansar o hacer un entrenamiento cruzado.

En el caso de que no sepamos adaptarnos a las altas temperaturas los entrenamientos de running pueden convertirse en todo un suplicio. Hay que decir que al correr con calor estamos realizando un mayor esfuerzo y con la llegada del frío seremos capaces de mantener el mismo ritmo sin necesidad de entregarnos tanto. Aprovecha el verano para salir a correr, pero siempre con las recomendaciones que te acabamos de dar.

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¿Nos deshidratamos más en verano?

El cuerpo es capaz de controlar la cantidad de agua que necesita para funcionar. Si sufres una patología médica pre-existente, sobre todo con el corazón o los riñones, debes buscar la orientación de un profesional médico antes de hacer grandes cambios en tu ingesta de líquidos.

agua jacuzzi

En circunstancias normales el cuerpo pierde agua y necesita para reemplazar esas perdidas aproximadamente 2 a 3 litros de agua al día. Respirar, orinar, defecar y el sudor son las causas de la perdida y necesitan ser reemplazados a diario. Si el agua se pierde desde el torrente sanguíneo, el cuerpo puede compensar en cierta medida por desplazamiento de agua de las células en los vasos sanguíneos, pero esta es una solución a muy corto plazo. Si el agua que se pierde no se repone, el cuerpo puede sufrir graves consecuencias.

El clima más cálido junto con los días más largos ayuda a que pasemos mucho más tiempo fuera de casa. Esto es causado por la asociación innegable entre el calor del sol y el deseo de estar activo. Sin embargo, todos sabemos que a medida que sube la temperatura hay una mayor demanda de líquidos. Por lo tanto, debemos preguntarnos si estamos haciendo lo suficiente para compensar la perdida de líquidos que estas temperaturas suponen.

El cuerpo es capaz de controlar la cantidad de agua que necesita para funcionar. El mecanismo de la sed invita al cuerpo a beber cuando el contenido de agua en el cuerpo se reduce. Las hormonas, incluyendo la hormona antidiurética (ADH), trabaja con el riñón para limitar la cantidad de agua que se pierde en la orina cuando el cuerpo la necesita,evitando la perdida de esta por la orina.

La sensación de sed es provocada por nuestro “centro de la sed”, ubicado en el hipotálamo del cerebro. Comúnmente se cree que la sensación de sed es simplemente una alerta para que “no nos olvidemos” de beber. Sin embargo, la sensación de sed se activa cuando la deshidratación ya es real. Vemos como, el hipotálamo (en concreto el núcleo periventricular) recopila la información que le da el cuerpo por distintas manifestaciones, tales como la sequedad de boca, la baja producción de saliva, el aumento de la osmolaridad (concentración) de la sangre y la disminución de la presión arterial derivado de la  disminución del volumen de sangre (la sangre esta constituida en gran medida de agua). Además, el ejercicio puede suprimir el mecanismo de la sed.

Entonces, ¿por qué es importante prevenir la deshidratación?El agua es el componente más abundante en el cuerpo. En promedio, compone de 60% de la masa corporal total en un adulto. Es un componente esencial de todos los fluidos en nuestro cuerpo (linfa, sangre, líquido sinovial, líquido cefalorraquídeo) y forma parte de todas las células. Es necesario para la digestión, la lubricación de las articulaciones, la eliminación de toxinas de nuestro cuerpo, permite la respiración, y es vital para el suministro de oxígeno a los tejidos.

Cuando hacemos ejercicio, las demandas de nuestra necesidad de agua aumenta. Se recomienda:

  • Beber 2 vasos de aproximadamente 1-2 horas antes del ejercicio para hidratar adecuadamente los tejidos
  • Beba 1,5 vasos cada 20 minutos durante el ejercicio
  • Tomar 3 vasos por cada kilo perdido después de hacer ejercicio para rehidratarse adecuadamente.
  • Asegúrate de beber en unas horas concretas, con un  horario.
  • Lleva una botella de agua contigo cuando hagas ejercicio.

Si sufres una patología médica pre-existente, sobre todo con el corazón o los riñones, debes buscar la orientación de un profesional médico antes de hacer grandes cambios en tu ingesta de líquidos.

Como ocurre en otros aspectos relacionados con la nutrición, es posible excederse en el consumo de agua. Necesitarías consumir una gran cantidad de aguaparasufrir efectos adversos, se ha demostrado que superar la ingesta de agua cada día es mucho más seguro que una ingesta deficiente mantenida de forma crónica.

Foto:  Triangulo del Café en flickr


Salud y Bienestar · Escrito por el 08/07/13