Come cuando quieras, lo que quieras, pero sólo hasta saciarte

Siempre estamos pensando en cómo adelgazar, cómo perder peso, pero no entendemos que cuando basculamos mucho de peso, no es sano para nuestro cuerpo.

Seguramente habrás oído hablar alguna vez de comida intuitiva y de cómo te puede ayudar a bajar de peso. La profesora de psicología de la Universidad de Ohio, Tracy L. Tylka, la define como “una forma adaptativa y flexible de alimentación caracterizado por una fuerte conexión con el hambre y la satisfacción fisiológica”. De esta manera, esta forma de comer se caracteriza por no crear alimentos prohibidos, evitar comer de manera emocional, confiar en el hambre y la satisfacción para guiar la elección de los alimentos y elegir los alimentos en función de lo bien que nos sienta al cuerpo y del buen gusto que nos deje. Y es que muchas veces comemos por razones que no tienen nada que ver con el hambre y sí disfrutar de una comida sabrosa que nos sacie. Evidentemente, quien sigue esta peculiar dieta no se preocupa con la necesidad de compensar los posibles excesos.

El psicólogo Stacey Rosenfeld afirma que todo lo que nos rodea frustra nuestra percepción de los alimentos y se pregunta si todas las mujeres tienen un trastorno alimenticio. Y es que una investigación de la revista American Dietetic Association afirma que a los cinco años, las niñas ya han interiorizado la mayor parte de las creencias típicas sobre dietas y comportamientos respecto a la comida que han visto en sus madres. Precisamente, Rosenfeld señala que “hay una industria que se basa en tratar que la gente no haga caso a las señales y preferencias de su cuerpo, lo cual acaba en cambios en la forma de comer, lo que hace cambiar de peso habitualmente, lo que es poco saludable”. Y es que otra investigación muestra como los ciclos de peso pueden ser peores para la salud. Dos tercios de las personas que pierden peso vuelven a ganarlo al cabo de una serie de años, en lo que en España ya hemos bautizado como efecto rebote, por lo que la alimentación intuitiva, con una pérdida de peso sostenible sería más aconsejable que otra en las que se corta de forma activa las calorías que se consumen y conducen a una pérdida de peso más rápido.

La dietista Kathryn Johnson explica que “honrando su hambre le permite buscar la conexión  entre la ingesta de alimentos, emociones y comportamientos” ya que “comiendo de manera intuitiva no se trata  de perder peso, sino que reconociendo los patrones de alimentación y de comportamiento trabajar en una relación más pacífica con los alimentos y su cuerpo, y de ahí llegar a un peso saludable”.

Para comer de forma intuitiva debe seguir cinco ejemplos según Johnson. El primero de ellos es escuchar a tu cuerpo en lo que se define como reconocer el hambre y la satisfacción natural de su cuerpo. Si tienes hambre come, pero no tienes que acabar el plato entero. En segundo lugar debes hacer las paces con todos los alimentos ya que “los que están prohibidos tienen mucho poder sobre nosotros”. Otra recomendación es comer de manera consciente, es decir, sabiendo lo que metemos en la boca y no haciéndolo inconscientemente mientras que vemos la tele o el teléfono móvil.

La penúltima regla de esta famosa dieta es tratar las emociones en la fuente. Si sientes un antojo, debes analizar por qué lo sientes y que es lo que necesita en ese momento: una siesta, meditación o delegar tareas para evitar que el estrés nos haga comer en exceso. Por último, en vez de castigarnos por lo que comemos, debemos aprender a concienciarnos de cómo lo que comemos nos hace sentirnos más fuertes y llenos de energía, por lo que podemos rendir más en los entrenamientos o en el gimnasio.

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Puedes comer de todo y adelgazar si sabes cómo combinar alimentos

Siempre se ha dicho que para adelgazar hay que evitar los hidratos de carbono, pero ahora sabemos que si los mezclas con proteínas te ayudarán a adelgazar.

Ya estamos en marzo y parece que la operación bikini se empieza a abrir camino. Ha llegado el momento de aconsejar no hacer dietas que prometen resultados inmediatos en poco tiempo y desterrar alguno de esos mitos que siempre surgen por estas fechas como que los hidratos de carbono son los enemigos de las dietas de adelgazamiento. Ángela Quintas, nutricionista y autora de “Adelgaza para siempre”, explica que la grasa que tenemos no sólo viene de productos ricos en grasa, aparece cuando tomamos mucho hidrato de carbono y éste produce una elevación muy grande de la glucosa en sangre. ¿Quiere esto decir que no podemos tomar hidratos si queremos adelgazar? Pues no, porque esta especialista señala, poniendo como ejemplo a los japoneses, que el secreto está en mezclar los hidratos con las proteínas: arroz con carne o con pescado, de manera que los hidratos no se transformen en grasa.

Siguiendo el anterior consejo, los hidratos no tienen que evitarse para adelgazar a cualquier hora, aunque Quintas reconoce que si queremos bajar peso funciona muy bien abrir una ventana desde la merienda hasta el día siguiente por la mañana, en la que no consumamos hidratos de carbono porque a las tres o cuatro horas, desde la merienda, estos se han asimilado y como para irse a la cama los niveles de cortisol, de estrés, tienen que bajar, se facilita que mi cuerpo use la grasa como combustible en vez de usar la masa muscular. Y es que uno de los lemas que se repiten más a la hora de establecer una dieta o régimen es que para bajar peso tenemos que enfocarnos en perder grasa y proteger nuestra masa muscular. Siempre se dice que una dieta correcta debe ser la suma de una buena alimentación más deporte moderado.

La nutricionista también quiso dejar claro que los zumos de fruta no son la mejor manera de tomar fruta o de adelgazar. Si me lo tomo bebido, entra al estómago, no hay que hacer digestión, y se filtra al torrente sanguíneo y ahí hay muchos hidratos de carbono, entonces el páncreas segrega insulina para normalizar esos niveles de glucosa en sangre. Es tan fácil como que convertimos ese hidrato de carbono en grasa. Precisamente, sobre la fruta, Quintas señala que se puede tomar fruta por la noche, pero no tomar sólo fruta por lo que sugiere cenar pera con queso fresco o melón con jamón o cualquier otra mezcla que se nos pueda ocurrir, pero no tomar sólo fruta.

Por último, para alegría de todos los que nos ponemos de vez en cuando a dieta, Quintas señala que en una dieta no tiene que estar prohibido el dulce, sólo que es preferible comprar, por ejemplo, un chocolate de calidad, con una buena concentración de cacao y termina recordando que lo importante no es lo que haces un día sino lo que hacer los 365 días del año. Ahora ya estamos listos para empezar nuestra nueva operación bikini sabiendo que podemos tomar hidratos, dulces o frutas siempre que lo hagamos bien.

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Nutrición y dietas · Escrito por el 23/03/17


Cómo tu mente te engaña para comer de más

Cuando comemos más de lo que debemos estamos respondiendo a unas órdenes provenientes de un espacio concreto de nuestros cuerpos: el cerebro.

Cómo tu mente te engaña para comer de más

Realmente comemos lo que el cerebro nos dice que comamos. A pesar de esa falsa sensación de control sobre la comida que podemos tener, realmente controlamos mucho menos de lo que pensamos la necesidad de ingerir alimentos.

Si tuviéramos que reducir a dos grandes grupos los motivos por los que comemos podríamos hacerlo del siguiente modo:

  • Comemos para obtener la energía que nuestro cuerpo necesita y para mantener nuestro sistema biológico equilibrado.
  • Comemos por placer o para manejar nuestras emociones.

En el mundo actual, y sobre todo en los países más desarrollados, la mayoría de nuestras comidas tienen que ver con una mezcla de ambas cuestiones y no siempre con el balance adecuado entre ambas.

La presencia de la denominada hormona del hambre, que estimula el apetito, no es el único factor que nos impulsa a comer. Curiosamente, a pesar de todos los grandes estudios que relacionan la alimentación y las órdenes para realizarla con el cerebro, aún no se conocen muy bien los motivos profundos por los que los seres humanos tenemos hambre y decidimos comenzar a comer.

Están claros muchos factores presentes, los más importantes los siguientes:

  • Factores genéticos
  • Factores sociales y ambientales
  • Factores hormonales
  • Factores relacionados con el aprendizaje y la educación alimentaria
  • Ritmo circadiano

Si ahora sumamos todos los elementos que ya hemos expuesto podemos comprender cómo, si todavía la ciencia no tiene el secreto para dominar y controlar todos estos elementos y factores, es muy difícil encontrar soluciones mágicas: que no existen.

Cuando tomamos una comida dos factores fisiológicos trabajan juntos para decirnos que poner nuestro tenedor y dejarlo: la distensión gástrica y la saciedad hormonal.

Al margen de los procesos fisiológicos relacionados con la saciedad y en general con la alimentación, el cerebro resulta ser un impulsor básico en el consumo de alimentos.

Lo que realmente importa a tu peso, y en general a tu salud, no es lo que haces una vez en un momento determinado sino lo que haces de manera sistemática día tras día. Y aquí el cerebro juega un papel clave.

Tu cuerpo tiene un sistema de gestión de necesidades energéticas y nutrientes a largo plazo que denominamos bucle de realimentación leptina. La Leptina es una hormona que queda liberada por el tejido graso y que indica al cerebro cuánta energía hemos consumido y que exceso de energía hemos almacenado en forma de grasa. Existe una proporción que indica que a mayor cantidad de grasa corporal mayor presencia de leptina en la sangre.

Nuestro cerebro toma sus decisiones en relación a la alimentación con la leptina como uno de los marcadores fundamentales para decidir la cantidad de calorías que necesitamos, la absorción de nutrientes y el uso y almacenamiento de energía. Las reservas de energía influyen en las concentraciones de leptina en la sangre, pero también de insulina. Ambos marcadores influyen en el cerebro que manda señales para ordenar en el gasto de energía, el consumo de alimentos y también en el apetito.

Sobre el papel este debiera ser un sistema de control de la ingesta de alimentos efectivo, y sin embargo, aquí se gesta como nuestro cerebro puede engañar al cuerpo para comer de más. Esto no sólo ocurre por las diferentes fisiologías de las personas, cuando los niveles de respuesta no son los más adecuados, sino también por la ingesta de determinados alimentos. Una dieta en la que se incluyen muchos alimentos procesados, que resultan muy gratificantes y muy apetecibles debido a sus componentes, puede acabar rompiendo toda esta cadena de control.

La denominada comida basura, que incluye elementos dulces, salados, cremosos, crujientes o todos a la vez, con mucha presencia química y poca presencia de nutrientes, no deja que la leptina haga su trabajo. Esto hace que por un lado nos sintamos saciados, pero además, nuestro cerebro mande órdenes contradictorias al no generarse las señales adecuadas en relación a la hormona.

Por supuesto esto es sólo una pequeña parte de como nuestro cerebro puede influir en la alimentación, pero, una parte significativa que nos lleva a la clave del asunto en la que siempre acabamos al hablar de alimentación: lo adecuado de mantener una alimentación basada productos saludables.

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Qué errores cometemos al comer en familia

A la hora de comer en familia no siempre hacemos las cosas de manera correcta. Veamos los principales errores que podemos cometer.

Qué errores cometemos al comer en familia

Lo primero es tener claro que, hoy en día, los modelos familiares son lo suficientemente diversos como para no poder establecer una única norma o reglas para comer en familia. Es difícil en muchos casos que la familia al completo pueda reunirse en torno a la mesa por cuestiones tan obvias como el trabajo, los estudios y en general los horarios.

Si es importante tener claro que cuando la situación lo permite este momento del día es fundamental por muchos motivos. Primero porque es un punto de conexión familiar importante desde el punto de vista emocional, algo que en muchas ocasiones se nos olvida.

Segundo, y no menos importante, porque es el ámbito perfecto para transmitir conocimientos y valores relacionados con la alimentación saludable a los más pequeños de la casa. Y, aquí es precisamente donde desafortunadamente más errores cometemos.

Obviamente existen algunas cuestiones de forma cómo mantener unos horarios estables en las comidas y vincularse como familia a ellos. También es importante la colaboración de todos los miembros de la familia en las actividades alrededor de la comunidad, desde poner la mesa hasta retirarla y fregar y por supuesto cocinar en caso de ser posible, etcétera. Pero es en los valores nutricionales y, en general, en lo que a la alimentación se refiere, donde más fallamos. Veamos algunos de estos errores.

Utilizamos demasiado productos industriales que, si bien es cierto pueden ser muy bien aceptados por el sabor o textura, no son desde luego lo más adecuado desde el punto de vista nutricional. La incorporación de bollería industrial, etc., es un buen ejemplo de todo esto. Sacrificar las cenas, por ejemplo, por alternativas de este tipo es sin ninguna duda un gran error.

Ceder a los gustos de los pequeños a la hora de confeccionar nuestros menús es sin duda otro gran error de bulto. La base de un buen crecimiento y desarrollo es una alimentación variada, en esta alimentación deben incluirse todos los grupos alimentarios, y esto siempre debe ser independiente de los gustos de los más pequeños. Evidentemente en muchos casos no es un trabajo fácil, pero es una necesidad absoluta.

Relacionado con lo anterior, es muy importante no caer en el error de considerar a uno un plato malo y a otro un plato bueno. Esto es algo que, por ejemplo, podemos cometer cuando ofrecemos un premio en forma de un dulce o una bollería industrial, a cambio de comer un plato de verduras o de un alimento que no guste al niño. Debemos eliminar premios y recompensas en relación a la alimentación, no resulta una buena idea ya que identifica unos alimentos como malos, que generalmente suelen ser los buenos, y unos premios como buenos que probablemente serán los menos buenos.

La bebida más saludable en la comida para los niños es el agua. Si queremos alternar esto con la incorporación de zumos estos siempre deben ser naturales, los zumos de frutas envasados o los refrescos azucarados no debieran estar incorporados a la comida de manera habitual.

En general, como ya sabemos aunque a veces nos cuesta reconocer, pecamos en exceso de todo lo que resulta sencillo de preparar o resolver. Esto no suele ser precisamente lo más saludable ya que o bien se trata de comida rápida, o de productos industriales procesados, elementos ambos que cuanto más esporádicamente se consuman mejor.

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Nutrición y dietas · Escrito por el 23/08/16


Alimentos que te ayudarán a dormir

Los alimentos que se consumen durante las horas previas a acostarnos también influyen en la calidad del sueño. En algunos casos llegan a afectar a la calidad y a la duración del descanso nocturno.

Alimentos que te ayudarán a dormir

Lo adecuado sería alimentarse con productos ligeros, que cuenten con pocas grasas e hidratos de carbono. Conseguirán favorecer el sueño y minimizarán la sensación de estrés que se ha ido generado durante la jornada.

Entre los alimentos que contribuyen a conciliar el sueño se encuentran aquellos que son ricos en triptófano, que es un aminoácido que interviene en la síntesis de melatonina y serotonina, que desempeñan una labor importante en el organismo en lo que se refiere a regulación del sueño. Entre los que cuentan con un alto contenido en triptófano están el pescado azul, como sardinas y atún, los huevos, el pavo, el pollo y productos lácteos. La leche caliente, ya sea sola o con un poco de miel resulta de gran ayuda para dormir mejor por las noches.

También cuentan con un elevado contenido en triptófano los frutos secos como los pistachos, almendras, cacahuetes o pistachos, además de legumbres como las judías, guisantes o la soja. Gran parte de estos alimentos aportan también importantes cantidades de vitamina B1 o B6, que contribuyen a garantizar el adecuado funcionamiento del sistema nervioso y a favorecer el descanso nocturno.

En esta clasificación de alimentos que contribuyen a dormir mejor también tienen espacio los ricos en magnesio. Para muchos especialistas este mineral es antiestrés, favoreciendo la relajación de los músculos y el equilibrio del sistema central nervioso. Entre ellos se encuentran los frutos secos; vegetales como las espinacas, remolacha, perejil y acelgas; frutas como el albaricoque, aguacates y papayas; soja; cereales y el chocolate negro.

Otras frutas que también se aconsejan para dormir mejor por las noches son la piña, maracuyá y el plátano. Al parecer, la denominada fruta de la pasión (maracuyá) cuenta con importantes cualidades como relajante, por lo que puede ser una buena opción para conseguir un descanso de más calidad y duradero. Algunos especialistas también recomiendan el consumo de un zumo de cerezas antes de meterse en la cama. Se trata de un remedio natural que inducirá el sueño y mejorará el descanso. Esto será posible gracias a los elevados porcentajes de melatonina, que es una molécula esencial en la tarea de regular el ciclo del sueño en el organismo.

Si los problemas de sueño no se solucionan con esto lo adecuado sería ponerse en manos de un profesional.

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Ensaladas, también para los pequeños

Las verduras y las hortalizas deben ser unas asiduas en nuestra alimentación diaria, sobre todo porque son ricas en vitaminas A y C, minerales y cuentan con fibra muy útil para garantizar el adecuado funcionamiento del intestino. Sin embargo el problema es que los niños no se muestran muy partidarios de comer ensaladas y productos de la huerta, ya que el sabor tan insípido nos les acaba de convencer.

Ensaladas, también para los pequeños

Para que se sientan atraídos por las ensaladas y platos de verdura resulta esencial realizar una buena presentación de los alimentos. En los niños más mayores se puede apostar por darles hortalizas crudas, pero en aquellos a los que aún les cueste masticar lo mejor es dárselas en puré. A continuación te damos una serie de ensaladas para niños que van más allá de las clásicas ensaladas mixtas, de pasta o de legumbres. Les sorprenderás con tu originalidad.

  • Ensalada de aguacate: Se necesitarán 3 aguacates, 3 huevos duros, 2 tallos de apio blanco, 1 lechuga, 10 almendras, aceite y sal. Para la preparación habrá que picar la pulpa del aguacate y en palitos cortaremos los tallos de apio. Añadiremos las hojas de lechuga y las almendras cortadas a la mitad. La parte de arriba la adornaremos con los huevos cocidos y se aliña.
  • Ensalada de judías verdes: Se precisa de medio kilo de judías verdes, 250 gramos de tomates maduros, cebolla, sal y aceite. Para elaborar esta ensalada será preciso cocer las judías y picar los tomates en dados pequeños. Le añadimos un poco de cebolla y el aliño.
  • Ensalada suiza: Los ingredientes que se necesitan para esta receta son 500 gramos de espinacas, 100 gramos de queso suizo, medio apio troceado, 1 vaso de yogur, 2 tomates maduros y una cucharadita de romero en polvo. Para su elaboración sólo será preciso mezclar las espinacas crudas y troceadas con los tomates y el apio. La salsa de yogur se prepara con el yogur y el romero.
  • Ensaladas de espárragos: Para la elaboración de esta receta se precisa de un puñado de espárragos frescos, 3 tomates duros, 1 lechuga, 1 cebolla, 2 huevos cocidos, aceite, limón y sal. A la hora de prepararlo lavaremos los espárragos y cortaremos las partes duras. Se cocinará en agua con sal y los escurriremos bien. En una fuente colocaremos la lechuga, el tomate y la cebolla cortados en rodajas, y encima irán los huevos cortados en dados. Por encima irá el aceite, la sal y el limón o vinagre.

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Qué errores cometemos al comer en familia

Una buena alimentación es algo básico, pero mucho más difícil de conseguir y de mantener de lo que parece. Estos son los errores más habituales cuando se trata de comer en familiar.

Qué errores cometemos al comer en familia

La mesa suele ser un foco de discusiones familiares, unas veces por los alimentos, otras por los modales y otras porque simplemente es el lugar donde realmente se reúnen todos los miembros sin más distracciones que hablar entre unos y otros.

Salvo el último de los casos, el resto tiene fácil solución y ésta pasa por establecer una serie de normas y seguir una serie de hábitos. En el caso de la alimentación, la falta de tiempo y el desconocimiento están detrás de la mayoría de problemas. Los españoles nos afanamos en defender la dieta mediterránea, pero cada vez la seguimos menos y no sabemos bien qué comemos y por qué.

Aunque cada familia es distinta, hay errores y comportamientos que tienden a repetirse. Éstos son los más habituales:

Abusar de los precocinados, fritos, aperitivos y refrescos. Son soluciones fáciles y rápidas ante un apuro, pero el problema surge cuando se utilizan con demasiada frecuencia por falta de planificación.

Ausencia de verduras y pescado. El verde suele ser motivo de disputa con los niños y algo parecido ocurre con el colesterol. Es necesario incluirlos en la dieta.

Más fruta. Algo parecido ocurre con la fruta, que debe consumirse a diario. De hecho, deberíamos tratar de seguir el consejo de tomar cinco piezas de fruta y verdura al día. En este sentido, si hay que apostar por el zumo, siempre es mejor que sea natural porque no incluye azúcares añadido, entre otras cosas.

Cenar demasiado tarde. El trabajo hace que la cena se retrase cada vez más y la solución de muchos padres pasa por dar a sus hijos un aperitivo hasta entonces. Si hay que hacerlo, una pieza de fruta o zanahorias cortadas en palitos son una mejor alternativa a patatas y similares.

Desayunos apresurados. Las prisas son mala consejera, especialmente en el desayuno. Estamos ante la comida más importante del día y es necesario cuidarla. Hay que evitar la bollería industrial, que puede aportar energía al comienzo del día pero que se consume y desaparece antes. Una pieza de fruta, un zumo, leche y por ejemplo cereales con fibra son mejores opciones.

Demasiados postres. El postre es lo que más le gusta a los niños y es un premio por haber comido bien, además de una fórmula para incluir fruta o leche por medio del yogur en la dieta. De nuevo, el problema surge al abusar de los postres azucarados frente a otros más saludables.

Demasiado chocolate y dulce. Para que los pequeños coman cereales incluimos chocolate y otros tipos de dulce. Lo ideal es que éstos sean integrales.

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Nutrición y dietas · Escrito por el 04/06/15


Cómo puedo saber si mi hijo crece y engorda como debe

La mayor preocupación de una madre con un bebé recién nacido es saber si éste crecer y gana peso al ritmo que debe. Te descubrimos cuál es este ritmo y qué baremos de crecimiento son normales y cuáles no.

No hay nada tan angustioso para una madre, especialmente si es primeriza, como ver que su retoño recién nacido no como ni crece como ella cree conveniente. El problema en muchos casos es que ese ritmo puede ser el adecuado, pero no así las expectativas de la madre. Para matizar estas proyecciones se suelen utilizar las tablas de percentiles, que sirven para saber hasta qué punto es pequeño o grande un niño y si su evolución es la adecuada.

El percentil es una medida que se utiliza para comparar el crecimiento de un niño con otros de su misma edad. Gracias a ellos se puede saber en qué rango se encuentra el pequeño en la medida indicada. Así, por ejemplo, un bebé varón mide una media de 49,9  centímetros al nacer, mientras que la talla en una niña es de 49,1 centímetros. Esto sería el percentil 50, la media justa. El percentil 1 de los niños se encuentra en los 45,5 centímetros, es decir, que si esa es la talla de tu bebé, está entre el 1% que son los más bajos. Por el contrario, si mide 54,3 centímetros estará en el percentil 99. Para que termines de entenderlo, un percentil del 45% quiere decir que entre una muestra de 100 niños, hay 44 más bajos y 45 más altos, si lo que estamos midiendo es la atura.

A partir de ahí, si quieres saber si tu hijo crece y engorda como debe, lo mejor es que tengas clara cuál es la evolución media de un niño durante su primer año de vida. En este sentido, lo normal es que un pequeño crezca la mitad de su tamaño o 25 centímetros según la media durante los doce primeros meses de vida.

Al cabo de un año el percentil 50 de los niños está en los 75,7 centímetros y en 74 centímetros el de las niñas. Como es lógico, este crecimiento no es uniforme y habrá meses en los que crezca más y meses en los que crezca menos. Pero si nos ceñimos a las medias y percentiles de la Organización Mundial de la Salud esto es lo que crece un niño cada mes del año:

  • Mes 1 – 4,8 centímetros
  • Mes 2 – 3,7 centímetros
  • Mes 3 – 3 centímetros
  • Mes 4 – 2,5 centímetros
  • Mes 5 – 2 centímetros
  • Mes 6 – 1,7 centímetros
  • Mes 7 – 1,6 centímetros
  • Mes 8 – 1,4 centímetros
  • Mes 9 – 1,4 centímetros
  • Mes 10 – 1,3 centímetros
  • Mes 11 – 1,2 centímetros
  • Mes 12 – 1,1 centímetros

Estas cifras son orientativas y no deben tomarse al pie de la letra. Evidentemente, un niño que ya es pequeño crecerá habitualmente menos, del mismo modo que un niño que nazca en los meses de verano crecerá más rápido que otro que nazca en invierno porque los pequeños tienden a aumentar de tamaño más rápidamente con el buen tiempo.

En cualquier caso, lo importante es ver que el niño crece a buen ritmo y que no se va quedando descolgado dentro de la tabla de percentiles. Es decir, que si está en el 30, se mantiene en el 30 y no cae ‘a plomo’ hasta el 20 por poner un ejemplo.

¿Y con peso?

En el tema del peso se puede aplicar la misma premisa. Las tablas de percentiles deben ser un elemento orientativo. En este caso lo importante no será tanto el peso como un número cerrado, sino su relación con la altura.

Estas son las tablas de percentiles de la OMS y aquí puedes consultarlas e incluso descargarlas en datos.

Tablas de estatura

Cómo puedo saber si mi hijo crece y engorda como debe

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Tablas de peso

Cómo puedo saber si mi hijo crece y engorda como debe

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¿Afecta la alimentación del niño a la salud del adulto?

Cuando hablamos de una buena alimentación para los niños lo hacemos desde luego en beneficio de la salud de los peques, pero, también pensando en su futuro.

¿Afecta  la alimentación del niño a la salud del adulto?

Esto es muy importante, y a veces desafortunadamente, nos olvidamos de ello. Los niños están en un crecimiento constante. Todo lo que vamos proporcionándoles a lo largo de su infancia y adolescencia acabará configurando el tipo de persona en la que se convierten. Esto, que es perfectamente válido, por ejemplo en relación a la ética, la educación o la moral, lo es también en relación a la alimentación, ya que una alimentación saludable en la infancia y adolescencia puede marcar la diferencia entre un adulto sano y un adulto enfermizo.

En los casos más extremos,una mala nutrición en los primeros años de vida del niño va a provocar retrasos del crecimiento, pero, va a afectar a la persona no sólo a nivel salud sino también socialmente durante el resto de su vida. Esto sigue manteniendo importancia durante la adolescencia, por ejemplo, la anemia sigue siendo un problema de origen nutricional en muchos casos que afecta a los adolescentes con especial incidencia en las chicas.

Una buena alimentación, con acceso a alimentos nutritivos y micro nutrientes, no sólo va a ayudar a desarrollar una infancia saludable sino también a proyectar un adolescente sano. Si a ese adolescente le proporcionamos además de una continuación de esa alimentación saludable herramientas relacionadas con los hábitos saludables de alimentación y ejercicio, estaremos contribuyendo a un bienestar físico y psicológico durante ese periodo tan complicado de la vida, pero también a adquirir unos hábitos que irán traspasando el tiempo y formando parte de la personalidad del futuro adulto.

Todo ello influirá en la reducción de las probabilidades de enfermedades crónicas relacionadas con la nutrición, pero también de otro tipo de enfermedades provocadas por la falta de hábitos saludables, como puede ser la obesidad, problemas particulares, problemas musculares, problemas respiratorios…

Unir en un todo una buena educación relacionada con el ejercicio y las buenas prácticas saludables a la costumbre de comer sano en el entorno del hogar, para poder exportar ese modelo de alimentación sana fuera del mismo, es una herramienta poderosa que todos los padres debiéramos tratar de proporcionar a nuestros hijos.

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Nutrición y dietas · Escrito por el 09/12/14