La sopa de miso, una moda importada de Japón

Muchas son las personas que se suman a la moda de tomar sopas de miso, propias de Japón, y aquí te ensañamos a elaborarla.

La sopa de miso japonesa está muy de moda, ya que es uno de esos productos sanos y fáciles de cocinar, básica en el país nipón, donde se consume con todas las comidas que llevan arroz. A través de la página www.pequeñasrecetas.com descubrimos que el primer paso es hacer el caldo Dashi, la base de la sopa, que está hecho con alga kombu y copos de bonito seco o katsuobushi. El kombu, también conocido como kelp, es un alga de origen japonés que tiene propiedades remineralizantes, destacando su contenido en yodo y por lograr que las legumbres sean más digestivas y produzcan menos gases. Entre sus nutrientes es importante nombrar las proteínas, el yodo, el potasio, hierro y calcio de origen vegetal, especialmente ideal para dietas veganas.

Otro de los productos básicos para hacer esta sopa es el mismo miso, que se elabora a base de una pasta aromatizada de soja. Puede ser de dos tipos: blanco o Shiro-Miso, más suave y con menos sal, que es la más utilizada, o Aka-Miso, rojo, más sobroso y con más sal. Además, utilizaremos copos de bonito seco o Kasuobushi, que son virutas de atún secas, fermentadas y ahumadas, lo que le da un sabor umami, que es un término japonés usado para definir al quinto sabor nipón. Allí existe salado, dulce, ácido, amargo y umami, que en japonés significa delicioso y va asociado al glutamato monosódico.

Para preparar el caldo dashi debes tener preparados los siguientes ingredientes: un litro de agua, 20 gramos de kombu disecada y 20 gramos de copos de bonito seco. A partir de ahí empezamos poniendo en remojo durante dos o tres horas las tiras de kombu en un litro de agua para que se hidraten. Después las ponemos a hervir y justo antes de que empiece, retiramos el alga del agua, dejando que el agua hierva un minuto más y después apagamos el fuego. A continuación añadimos los copos de bonito al agua durante 15 minutos. Forramos el interior de un colador con paño de muselina y colamos el caldo. Después exprimos con suavidad los copos de bonito para que suelte el agua sobrante. Ya tenemos el caldo.

Ahora vamos a ver cómo hacemos la sopa miso. Para ello necesitaremos 800 mililitros de caldo dashi, que ya hemos preparado antes, 10 gramos de agua wakame disecada, 60 mililitros de pasa de miso blanco, 150 gramos de tofu blando, dos cebollas tiernas y podemos ponerle fideos de soba. Una vez que tenemos todos los ingredientes pasamos a la elaboración. Cortamos el tofu en pequeños dados y colocamos el caldo Dashi a fuego lento, al que añadimos la pasta miso. Entonces incorporamos el alga wakame y los cocemos todo durante uno o dos minutos hasta que se hidrate. Entonces añadimos los dados de tofu y calentamos un minuto más para servir enseguida, aderezando la sopa con finas rodajas de la parte del callo de la cebolla.

Otra opción es realizar la sopa de miso vegana con verduras que combina la base de la sopa japonesa con una serie de verduras, que pueden ser congeladas, ya que no pierden sus propiedades. Para hacer esta sopa para cuatro personas necesitarás una cucharada de miso blanco, cinco gramo de alga de Kombu, tofu, sal, medio litro de agua, mientras que para la crema de verduras debes tener disponible: 50 gramos de guisantes, de maíz, de brócoli, 12 puntas de espárrago, todo ellos congelado, amén de sal y pimienta, aceite, vinagre de jerez y pimienta rosa.

Cuando tengamos todos estos productos procederemos a limpiar el kombu, con un paño húmedo para quitar la sal. Calentamos agua en una olla con el kombu, para que antes de que empiece a hervir quitar el kombu y añadir sal al gusto. Después añadimos el miso y lo removemos hasta que se disuelva. Apagamos el fuego y lo dejamos reposar. Cuando tenemos la sopa de miso añadimos los guisantes, maíz, brócoli y espárragos sin congelar y trituramos todo. Para servir la sopa, la ponemos a fuego lento y añadimos sal y pimienta, después añadimos el tofu cortado en cuadraditos, las puntas de espárrago y dejamos que se calienten con la sopa durante un minuto. Le ponemos un chorro de aceite de oliva, vinagre de jerez, pimienta, las puntas de espárrago, el tofu… Y a comer.

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Nutrición y dietas · Escrito por el 13/02/18


Alimentarte bien no tiene que ser más caro

Pese a que siempre pensamos que comer sano es caro, siempre puedes seguir una serie de consejos para que cuidarte no te pese en tu economía familiar.

Siempre se ha pensado que la comida más sana es más cara. De hecho, cuando en nuestra cesta de la compra colocamos más productos para mantenernos en forma, tenemos la sensación de que pagamos más, por lo que las organizaciones de consumidores recomiendan informarse en profundidad. Esa es la clave, comparar entre los diversos establecimientos y marcas, leer las etiquetas y elegir bien.

Todos pretendemos ser y estar más saludables, pero cómo conseguirlo es la gran pregunta, sobre todo, teniendo en cuenta que depende del perfil de cada persona, la edad, la actividad, la herencia o las condiciones físicas. En este sentido, los nutricionistas afirman que a la hora de hacer la compra debemos buscar alimentos más saludables y no necesariamente más caros. Debemos prestar atención al azúcar, pero no eliminarle ya que una dieta que se considera saludable debe contenerlo en su justa medida. También hay que estar pendiente de las calorías. De esta manera, si estás siguiendo un régimen con un número de calorías es clave mirar en la tabla de aportaciones calóricas que incluyen todos los alimentos. No te dejes engañar por las etiquetas verdes o los eslóganes.

Otra de las cuestiones más importantes es controlar la sal que tomamos, ya que puede ser tan perjudicial como el azúcar, aunque la sal está más relacionada con personas mayores y patologías concretas. Descubre en la letra pequeña de los ingredientes las aportaciones de sal de cada alimento. Tampoco es menor la atención que hay que mostrar a la hora de elegir los aceites. Es evidente que el mejor y más sano es el aceite de oliva, pero en este caso debes también estar atento a las etiquetas porque muchas veces pagamos por aceite de oliva cuando después es la parte mínima y está mezclado con grasas y aceites vegetales. Por último, debes tener en cuenta que los productos sin gluten no garantizan que sean más o menos sanos por esa condición. El hecho de que la celiaquía sea una enfermedad diagnosticada y controlada ha permitido que la vida de las personas que la padecen se más cómoda y barata a la hora de ir a la compra.

En definitiva, para tratar de comer sano y barato debes dedicarle tiempo, comparar, leer la letra pequeña, evita los precocinados y los alimentos procesados, eligir productos naturales, apuesto por el consumo de productos frescos de temporada e investiga el origen de los productos que compras. De hecho, lo más recomendable es buscar, comparar y consultar si tienes dudas. Debes prestar atención a la dieta cotidiana, mejorando las aportaciones nutricionales beneficiosas y limitando los alimentos nocivos.

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Siete productos que tomas y no te hacen bien

Muchos son los productos que tomamos y no nos hacen bien. El problema es que hay muchas personas que no lo saben, hasta ahora.

En estos tiempos en los que todos tratamos de cuidar lo que comemos con el fin de proteger nuestra salud llama la atención que, sin embargo, seguimos consumiendo productos que no son buenos para nuestro organismo, quizás por falta de información. Hay productos a evitar y, sobre todo, aquellos con aditivos de los alimentos altamente procesados porque no sabemos, realmente, las consecuencias que puede tener en el futuro. Por ello, parece claro que siempre es mejor prevenir que curar y aquí vamos a mostrar algunos de esos alimentos peligrosos que pueden estar relacionados con enfermedades.

El primero de ellos es el queso americano porque no es queso. De hecho, es una creación de fábrica con una mezcla de grasas de leche, sólidos, proteínas de suero lácteo, emulsionantes y colorantes alimenticios. Es rico en sodio, pero tiene tanta grasa que una lancha se parece a carne alta en grasa.

El segundo serían las carnes procesadas, ya que son cancerígenas para los humanos y existen posibilidades de que la roja también lo sea según la IARC (Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer). En concreto, pueden provocar un cáncer colorrectal.

El tercer producto con el que debemos tener cuidado es la margarina porque está hecha a partir de aceitas vegetales y tiene menos colesterol y grasa saturada que la mantequilla normal. Es la más saludable, pero también es verdad que es alta en sal y contiene grasas trans, que pueden obstruir las arterias. Y es que este tipo de grasas aumenta los niveles de colesterol en la sangre y el riesgo de enfermedades del corazón. Además, este tipo de margarina contiene un colorante alimenticio como E-110, fabricado a partir de hidrocarburos aromáticos de petróleo. Su uso está prohibido en Noruega.

También debemos limitar el consumo de refrescos con o sin azúcar. Su consumo excesivo puede provocar diabetes de tipo 2 y LADA. Tomar más de 400 mililitros al día, equivalente a lata y media, aumenta dos veces y medio las posibilidades de sufrir LADA (Diabetes autoinmune latente).

Otro de los productos con los que debemos tener cuidado  son los caramelos sin azúcar, así como todos los dulces que se anuncien con esa coletilla porque tienden a contener edulcorantes artificiales que dificultan la digestión, por lo que pueden provocar dolores de estómago serios.

Te sorprenderá saber que hay algunas manzanas que no son del todo sanas, toda vez que algunas afectadas por los pesticidas pueden dañar el cerebro, el sistema nervioso, modificar las hormonas e irritar la piel, los ojos y los pulmones. Los pesticidas pueden quedarse en frutas y verduras, incluso después de lavarlos y pelarlos. Sin embargo, entre una manzana y una bolsa de patatas fritas, los expertos recomiendan siempre la manzana por muchos pesticidas que tenga.

Por último, no son nada recomendables las palomitas de maíz de microondas porque están revestidas con un producto químico llamado ácido perfluorooctano sulfónico, que afecta a la fertilidad, al riesgo de contraer cáncer y al funcionamiento renal por lo que lo mejor es evitarlas ya que algunas, además, añade algunas grasas trans insalubres.

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Así influye la alimentación en tu nivel de energía

Somos lo que comemos y hay alimentos que nos ayudarán a mantener el nivel de energía que necesitamos en el día a día y otros que no.

¿Te sientes cansado todo el día y sin energía? ¿Estás estresado o con ansiedad? La forma en la que te alimentas puede tener que ver. Y es que cuando el organismo tiene que hacer frente al cansancio permanente, al estrés, la ansiedad, etc… reduce sus defensas. Lo que muy poca gente sabe es que nuestros malos hábitos a la hora de alimentarnos pueden tener mucho que ver ya que estamos más expuestos a virus, bacterias u hongos.

La situación inmunológica de cada persona depende del tipo de alimentación que siga, si es rica y saludable o no, de realizar ejercicio físico, de llevar a cabo actividades mentales que nos aporten bienestar y de dormir las suficientes horas y con calidad. Pese a ello, la base es la cuestión del tipo de alimentación que seguimos y ser capaces de hacerlo mejor. Para ello es importante marcarse el objetivo de cambiar de hábitos y alimentarnos mejor para mejorar nuestra salud. Es un trabajo largo y difícil pues cambiar nuestros hábitos es complicado.

Para conseguirlo podemos seguir algunos de los consejos que se ofrecen en el libro Cambie de alimentación de Henri Joyeux. Este profesor nos guía en cómo vencer a la fatiga y nos detalla alimentos buenos que no se consumen de manera regular y otros que se toman en exceso, o la forma de cocción, cuánto hay que beber al día o que importancia tiene la vitamina D en nuestra salud y nivel de energía.

De esta manera, se definene como alimentos beneficiosos que no se consumen lo suficiente los vegetales, legumbres, algunos productos animales, aceites vírgenes, algunos azúcares y lácteos. El texto defiende que los vegetales deben venir de agricultura sostenible, que no haya sido modificado genéticamente y con el menos número de pesticidas e insecticidas. Cuenta en ello la fruta fresca de temporada, especialmente si es ecológica, porque aporta fructosa (el mejor azúcar para el cerebro y el corazón), Vitamina C, agua y minerales y fibras. Y es que ya hemos oído muchas veces que al día deberíamos tomar cinco piezas de fruta, tres, o verdura, dos.  Estas frutas deberían sustituir a bollería, dulces, cremas y pasteles que tienen demasiados aceites refinados. Además, se considera muy saludable tomar ensaladas de vegetales de todos los colores, acompañado de aceite de oliva y zumo de limón.

Otros de los alimentos que nos ayudarán a mantener el nivel de energía necesario y que no tomamos demasiado hoy en día son las legumbres: lentejas, garbanzos, judías… Además de en guisos, se recomienda cocerlas suavemente al vapor para consumirlas al dente con lo que se asegura que va a ser masticado suficientemente, entre 20 y 30 segundos. Si hablamos de cereales, especialmente, de pan, este debe ser integral y hecho a partir de semillas antiguas.

En cuanto a productos animales beneficiosos para no estar candadoos, se recomienda que sean también de ganaderías sostenibles sin pesticidas, insecticidas, etc… Aunque las mejores proteínas animales se encuentran en los mares  y océanos ya que aportan: proteínas de calidad, grasas ricas en omega3, hierro, vitamina A, D, E, B6 Y B12, así como oligoelementos del mar. De esta manera, los pescados más recomendables serían sardinas frescas, caballas, anchoas frescas, doradas, lubinas o atún pequeño que habría que consumir dos o tres veces a la semana. Si hablamos de carnes, es preferible elegir de animales con alas, más fácil de digerir, y tomar una sola vez a la semana carne roja.

Por su parte, los aceites deben ser siempre de primera prensada en frío. Debe usarse con ensaladas, carne y pescado, pero no debe calentarlo. El aceite de oliva aporta ácido oleico, un ácido graso que facilita el transporte del calcio. Por su parte, los acietes de colza, camelina o nuez aportan ácidos grasos omega3, esenciales para la memoria.

En cuanto al azúcar, el mejor se encuentra en la miel de proximidad: miel de milflores, de romero, de tomillo o de lavanda. En cuanto a los mejores lácteos, se recomienda los quesos de cabra y de oveja.

Si hablamos de productos que tomamos en exceso y que no nos ayudan a tener energía nos encontramos algunos nos sorprenderán. El primero es la leche de vaca, porque no se mastica, acidifica el organismo, contiene azúcares escondidos, se consume en exceso e incrementa la osteoporosis. De hecho, como curiosidad, el mayor número de fracturas de cadera se produce en los países escandinavos, donde se toman tres o cuatro lácteos al día y, por el contrario, no se consumen vegetales frescos.

También la carne roja está señalada, ya que contiene ácidos grasos saturados que obstruyen las arterias coronarias que llegan al corazón, provocando infatos, o el cerebro, provocando accidentes cerebrovasculares o ictus. El gluten moderno poco digestible también está en la lista de productos que tomamos excesivamente. Debemos evitar pizzas, un exceso de pasta, galletas y bollería.

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La huerta de toda la vida vuelve en las ciudades

Tener nuestra huerta es una tendencia, una moda, pero bastante sana. En la mayoría de las ciudades ya hay espacios dedicados a huertos ecológicos y su crecimiento no para.

Alquilar huertos ecológicos está de moda. Parece mentira que en pleno siglo XXI, cuando muchos pueblos están desapareciendo y la mayor parte de la población se concentra en las ciudades, son muchos los que empiezan a crear sus propios huertos ecológicos en las ciudades como una manera de llenar su tiempo libre y, también, para poder comer productos sin aditivos. De alguna manera, es un regreso a los pueblos, a la vida en estos pequeños núcleos y por qué no reconocerlo volver a la infancia de muchas personas. Y es que la mayor parte de los usuarios de estos huertos ecológicos son personas jubiladas. También hay jóvenes que deciden apostar por este tipo de cultivos para cuidar su salud y alimentación.

Los huertos ecológicos son esos espacios que van cediendo todos los ayuntamientos de las ciudades para que asociaciones y particulares cultiven sus propias huertas y así, de paso, oxigenar un poco las ciudades. En los huertos ecológicos se pueden cultivar árboles frutales, verduras u hortalizas.

Como es evidente, además de cuidar el medio ambiente, cultivar tus propias frutas, verduras u hortalizas te dará beneficios para tu salud ya que en todo momento sabrás que productos has usado para su cultivo y desarrollo, por no hablar del ahorro económico que te supondrá.

Y es que los huertos urbanos ecológicos tienen su origen en tiempos de crisis. Nacieron en Estados Unidos, Alemania y el Reino Unido en el siglo XX, cuando la emigración a las ciudades ya era un hecho, y llegaron a muchas ciudades españolas a principios de este siglo XXI. Amén del autoabastecimientos, una de las razones de peso para que este tipo de actividades esté creciendo es el interés cada vez mayor por mantener una alimentación ecológica y orgánica. También está el hecho de no querer perder la vinculación con el campo, querer mejorar en la educación ambiental y desconectar muchas veces del ritmo de vida de las ciudades, amén de convertirse en una nueva forma de ocio.

Hay que tener en cuenta que en España se pueden distinguir huertos gratuitos y comunitarios que son gestionados por vecinos, grupos ecologistas y centros educativos. Además, existen también los huertos de ocio o entretenimiento, donde alquilar tu parcela para cultivar lo que quieres.

Según un artículo publicado por El País hace tres años, las motivaciones en nuestro país van desde la tendencia por lo ecológico y el compromiso ambiental hasta el hecho de haber asumido hábitos más saludables. De hecho, en 2014, 216 ciudades contaban ya con huertos urbanos, una cifra que se había multiplicado por 15 desde el año 2016. De esta manera, en nuestro país, al menos, hay 400 huertos y 15.243 parcelas ocupadas para realizar huertos urbanos ecológicos, lo que superaría las 166 hectáreas, según Gregorio Ballesteros, que es miembro de Ecologistas en Acción y la Sociedad Española de Agricultura Ecológica.

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Salud y Bienestar · Escrito por el 10/10/17


Once cosas que no debes hacer para adelgazar en verano

Adelgazar se vuelve en estas semanas en la obsesión de cualquiera, pero no debemos arriesgar nuestra salud por quedar bien en la playa o la piscina. Muchos de los hábitos que se asumen como normales para perder grasa afectan a tu salud.

La operación bikini está en uno de sus momentos más álgidos. Falta poco para que se abran las piscinas, para que las playas empiecen a llenarse y todos nos queremos quitar esos pequeños michelines que aparecen en nuestra anatomía. En cualquier página vas a encontrar formas de hacer desaparecer esa grasa, esos kilos de más, pero no debes fiarte. Muchas de ellas no son sanas o, directamente, son imposibles de conseguir.

Vamos a contarte los 11 errores más comunes que se llevan a cabo cuando buscamos adelgazar sin medida, en tiempo récord y poniendo en jaque a nuestra salud.

Lo primero que debemos evitar es hacer dietas milagro. Normalmente se basan en tomar un solo alimento descuidando otros importantes en nuestra alimentación. Pueden tener un resultado a corto plazo, pero a largo, cuando vuelves a comer normal el efecto rebote es mayor. Hay que cambiar hábitos para que los podamos seguir en el tiempo.

En este sentido, es absurdo comer sólo ensaladas, te creará un déficit de nutrientes, de proteínas e incluso de calorías. Descartadas las dietas milagros y la alimentación a base de ensaladas, debemos descartar también el mito de sudar para adelgazar. Si sudas mucho no adelgazas más, repones líquidos en cuanto bebas, cuanto menos líquido perdamos haciendo deporte, mejor para nuestra salud, explican desde Vitónica. En este punto debemos descartar también las sesiones maratonianas de ejercicio aeróbico. Los ejercicios de fuerza pueden tener mejor resultado para perder peso que dos horas en bici. Tampoco es recomendable pasar de no correr a hacerlo una hora diaria, porque nuestro cuerpo no está acostumbrado  y puede provocarte lesiones. Si quiere correr para perder peso haz un entrenamiento progresivo planificado.

Volviendo a la alimentación, hay que evitar comer lo mínimo. El pensamiento simplista sería, si como menos, adelgazaré más. Y puede ser así al principio, pero después el cuerpo entra en un letargo metabólico que puede resultar en un efecto rebote en cuanto comemos normal. Bajar de peso es una pelea a largo plazo, no a corto. Tampoco parece una solución el tomar diuréticos. El problema del exceso de peso es la grasa acumulada, no el agua.

Dormir poco para adelgazar tampoco es recomendable por la sencilla razón de que cuando no dormimos es más fácil que comamos. Dormir bien es un punto a favor para perder peso.

Tampoco deberíamos fiarnos de esas maquinas que prometen hacernos adelgazar en poco tiempo. Sí, nos referimos a los típicos de la teletienda. No son milagrosos, en todo caso son estafadores. Otro de los errores típicos es usar pastillas para adelgazar. No existen pastillas para adelgazar, aunque sí las haya para estimular, saciar, fomentar la diuresis o funcionen como laxante. El efecto rebote está asegurado.

Por último, tampoco son muy fiables los consejos o trucos que podemos encontrar en internet para adelgazar. Todos ellos nos llevan a dietas milagro y rebote garantizado. Y, por último, lo más importante no hacerlo por nuestra cuenta. Es mejor acudir a un médico o a un especialista que estudie tu caso y te ayude a perder esa grasa, pero ya pensando en el verano de 2018.

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Tres líneas de pensamiento sobre un desayuno perfecto ¿Natural o proteico?

Desayunar es fundamental para nuestro rendimiento diario. Hay escuelas que apuestan por tomar proteínas desde la mañana y otras que apuestan por frutas, frutos secos, productos naturales…

Siempre hemos oído que el desayuno es la comida más importante del día, el que debe cargar las pilas para toda la jornada. Por supuesto, prohibido no desayunar. Se trata de cargar bien las pilas para no tener que andar picando a las dos horas. A partir de ahí hay muchas teorías sobre cuál debe ser el desayuno ideal y cómo debemos desayunar.

Una primera teoría se basa la ingesta de proteínas: huevos revueltos y jamón, por ejemplo, ya que te ayuda a prevenir el riesgo de diabetes tipo 2 y a mantener controlado el apetito a lo largo del día, lo que reduce el riesgo de exceso de peso y obesidad, ya que la proteína actúa en las zonas del tu cerebro que controlan las ganas de comer según un estudio de Journal of Obesity.

Es por ello, que el primer desayuno perfecto que recomendamos es aquel que incluya algunos de estos alimentos como huevos, o yogur griego, queso fresco, pavo, pollo, jamón, carne asada, salmón, bonito, alubias rojas o espinacas. Como ejemplo podemos probar un Frittata con ricotta y espinacas acompañado de un café, té o infusión y una pieza de fruta.

Una segunda línea para encontrar el desayuno perfecto o ideal es aquel que empieza por recomendar tomarse 15 minutos para ingerir los alimentos y no salir corriendo. No desayunar significa empezar nuestro día con bajos niveles de azúcar, lo cual querremos solucionar en un par de horas.

Los carbohidratos y el azúcar tienen que estar presente en nuestro desayuno, con moderación. Evitemos pasteles, cereales con azúcar, magdalenas, así como los alimentos grasos como huevos fritos, panceta o salchichas. Apostemos por un toque de fibra, lácteos y un poco de glucosa: avena, linaza, frutos secos y frutas. Si queremos endulzar apostemos por la miel y hagamos sitio al pan con semillas o integral tostado, amén de no olvidarnos de la leche, con café o alguna de sus variedades, o de tomar un yogur. La mejor fruta para tomar por la mañana es el pomelo, por su sabor ácido y sus propiedades quema grasas, y no podemos descartar una ensalada de frutas.

Por último, destacaremos otra recomendación para desayunar en la que se incluye, para empezar, tomar conciencia de que es la comida que marcara en muchos más sentidos de los que te crees cómo será tu día. Por tanto, se recomienda no comer deprisa, no es sano. Seguir la norma 60-15-25. Un 60% de hidratos, un 15% de proteínas y un 25% de grasas saturadas. Defiende esta teoría que los carbohidratos y el azúcar estén presentes, aunque no en exceso, apostando por cereales integrales y evitando los refinados y muy elaborados. Evita el sentimiento ‘hangry’: mezcla de hungry (hambriento) y angry (enfadado) que surge cuando nos saltamos alguna comida.

Otra recomendación de este tipo de alimentación es tomar un puñado de frutos secos y fruta fresca, apostando por endulzar con miel. Empezar el día con huevos, panceta o salchichas no es recomendable según esta teoría, ya que avisa de que nos pasará factura. Tomarnos un café está permitido, pero siempre con moderación, sabiendo que contiene cafeína y no olvides hidratarte con leche, un zumo y agua mineral.

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Lo que esconden las alertas sanitarias, desde el Panga hasta el Aceite de Oliva

Cada cierto tiempo escuchamos alertas sanitarias sobre ciertos productos que solemos usar mucho, pero siempre es interesante quién las controla y con qué objetivo.

Los alimentos siempre están expuestos a alertas en las que se nos informan de cuáles nos pueden hacer daño. Hace unos meses salió una nueva sobre el aceite de Palma. La misma se produjo después de que la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) publicara una alerta relacionada con esta sustancia. En realidad no fue con referencia a las características nutricionales, sino a los valores contaminantes generados en el proceso de refinamiento (3-MPD, glicidol y sus ésteres) en la que se revisaron los límites máximos permitidos para estos compuestos. El aceite de Palma, así, sustituyó a otro enemigo público número uno como es el azúcar.

Para controlar las alertas alimentarias se creó a finales de los años 90 del siglo pasado la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) dependiente de la Unión Europea y que se fundó tras una serie de crisis que ocurrieron en nuestro continente con el fin de evaluar y comunicar los riesgos asociados a la cadena alimenticia, para proteger a los consumidores y restablecer y mantener su confianza en los productos alimenticios europeos. En el origen de este organismo se encuentra el deseo de asesorar y comunicar de manera objetiva y científica, basándose en la información y conocimientos científicos más actuales. Sus áreas de actuación llegan desde la sanidad animal y vegetal, los riesgos biológicos y contaminantes, la seguridad de los piensos, los ingredientes alimentarios y envasado, la nutrición, los pesticidas y los organismos modificados genéticamente.

Ahora el foco vuelve a estar en el aceite de palma, del que hay que recordar que es un aceite de origen vegetal que se obtiene del mesocarpio de la fruta de la palma Elaeis guinneensis. Ahora mismo es el segundo tipo de aceite con mayor producción, sólo por detrás del aceite de soja. El fruto de la palma es ligeramente rojo, al igual que el aceite embotellado sin refinar. El aceite crudo de palma es rico en vitamina A y E. La razón por la que su uso es masivo es porque es muy económico comparado con grasas y aceites de otro origen y, además, es muy versátil. Hay que tener en cuenta que una de las características más apreciadas es su temperatura de fusión, que hace que permanezca sólido a temperatura ambiente mientras mantiene la textura sedosa y untosa.

Entre las consecuencias adversas de tomar productos con aceite de palma está que aumenta el colesterol y puede favorecer la aterosclerosis y enfermedades cardiovasculares, según la AECOSAN, aunque su uso, sobre todo, es industrial. Esto nos lleva a preguntarnos qué es una alerta alimentaria. Realmente suele hacer referencia a una situación en la que se sospecha que un producto puede afectar a la salud de quien lo consume sin que se ponga bajo conocimiento público ya que es una sospecha. Es importante diferenciarlo de crisis alimentaria que tiene que ver con una situación extraordinaria que afecta a la percepción sobre la seguridad de un producto. Una alerta alimentaria puede pasar a ser una crisis si no se gestiona bien y provocar importantes daños económicos, de imagen y calidad.

Ahora es el aceite de palma, pero antes fue el panga y tan rápido como llegó uno, se fue el otro. Conviene no dramatizar en estos casos y tomar nota, pero sin dejarnos llevar por la histeria que muchas veces rodea estas alertas.

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Salud y Bienestar · Escrito por el 11/05/17


No todo lo que comes te engorda: alimentos quemagrasas

Hay productos quemagrasas, algunos que no te imaginas, que te pueden ayudar a adelgazar ahora que vamos a empezar la operación bikini.

Sí, tu vecina o tu amigo ya han empezado con la operación bikini y a ti te da mucha pereza, crees que todo lo bueno está prohibido o es incompatible con lucir figura en la playa. Sin embargo, deberías conocer que existen productos quemagrasas que pueden hacer más llevadero tu dieta y ayudarte a quemar calorías, según la web www.health.com.

Con el primero de todos ellos vas a alucinar. Se trata del cacao que tiene antioxidantes, los cuales reducen el nivel de cortisol, una hormona responsable de que la grasa se pegue a tu estomago. Además, sus carbohidratos y proteínas pueden ayudarte a recuperarte de una dura sesión de entrenamiento. Hablando de bebidas, una taza de café puede aumentar su metabolismo por su dosis de ácido clorogénico antioxidante, lo que aumenta el uso de la grasa de su cuerpo para conseguir energía. Otra de las alegrías que te puedes permitir es tomar vino tinto porque su componente el resveratrol, antioxidante que se encuentra en la piel de la uva, inhibe la producción de las células de grasa. Además, también posee piruvato de calcio que ayuda a las células a quemar grasa.

Otros de los productos que te ayudan a quemar grasas son las hojas de col. Una porción contiene la dosis diaria recomendada de vitaminas A y K, lo que fortalece tu sistema inmunológico. También debes tomar sopas de fideos con pollo ya que es un plato que sacia bastante y ayuda a sentir sensación de lleno y a acelerar el metabolismo.

Si te gusta la carne, también debes saber que comer filetes de ternera te ayuda a quemar grasas de dos maneras. Cuando tomas un trozo comienza la pelea de las proteínas contra las grasas. Tu cuerpo tiene que pelear por romper las proteínas y eso quema grasa. Además, las proteínas son de más difícil digestión por lo que se mantiene más tiempo en el estómago dando sensación de saciedad.

También la harina de avena te ayuda a quemar grasas, ya que ralentiza la digestión de los carbohidratos, reduce la insulina y te mantiene lleno durante más tiempo, como también son buenísimas las zanahorias asadas. Su alta composición en agua y fibra hacen que te llenes rápido. Y si las asas quemarás muchas más grasas que si las tomas crudas porque tiene más antioxidantes. La calabaza también tiene mucho antioxidante betacaroteno, que combate el estrés oxidativo, como el Chile: La combinación de la fibra de los tomates y la proteína de los granos junto a la carne de vacuno ayuda a no comer en exceso. Y es que las especias activan el sistema nervioso simpático, responsable de la quemas de calorías.

Tomar garbanzos también te puede ayudar a quemar grasas. Media taza de esta legumbre te proporcionan 40% de sus necesidades diarias de proteínas y el 70% de la necesidad fibra que ayuda a estabilizar el azúcar en la sangre, controlar de ansiedad y evita comer en exceso. También te puede sorprender descubrir que las patatas pueden ayudarte a quemar grasas pese a lo que piensas gracias a la presencia de la alicina en su composición, presente también en el ajo. Dentro de la patata, el puré ayuda a reducir la grasa en la cintura. Las patatas dulces son ricas en carotenoides, lo que reduce la liberación glusosa y la insulina. Además, posee mucha fibra por lo que ralentiza la digestión.

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Nutrición y dietas · Escrito por el 25/04/17


Cinco productos para bajar el colesterol

El colesterol es uno de los grandes enemigos del corazón. Por eso es importante reducirlo, mantenerlo a raya mediante la mejora de tu alimentación y el aumento del ejercicio.

Cinco productos para bajar el colesterol

Después de las Navidades hay personas que deciden que es una buena idea hacerse un análisis de sangre. Lo más normal, después de los excesos, es que nos haya dado colesterol alto, también llamado hipercolesterolemia. No es grave,  pero conviene cuidarse para reducirlo mediante el ejercicio y la alimentación sana. Y es que el colesterol es un lípido fundamental para nuestro cuerpo ya que crea una membrana plasmática que regula la entrada y salida de sustancias en nuestras células. No sólo eso, sino que es importante para crear el tejido nervioso, la bilis y el funcionamiento del cerebro. El problema llega cuando el exceso de colesterol se acumula en las paredes de las arterias y forman una placa que dificulta la circulación de la sangre y puede ocasiones enfermedades del corazón.

Por todo ello, además del ejercicio es conveniente ponerse manos a la obra para cambiar algunas partes de nuestra alimentación, de nuestra dieta. Empezamos por aumentar el consumo de legumbres (alubias, garbanzos, lentejas, guisantes) nos ayudan a rebajar de manera natural el colesterol en sangre. Su ingesta habitual de 130 gramos provoca una reducción del colesterol del 5%. Las legumbres son ricas en proteínas vegetales y fibra, y su único problema es que se tarda bastante tiempo en digerirlas.

El segundo tipo de alimentos que debemos aumentar en nuestra dieta son los esteroles vegetales y margarinas ya que presentan una estructura química parecida al colesterol bueno. Se encuentran en algunas comidas, como margarinas, pastas alimenticias o la leche. Dos gramos de esteroles al día ayudan a rebajar el colesterol malo entre un 8% y 10%.

El tercer producto recomendado sería el aceite de oliva. Tiene gran cantidad de grasas monoinsaturadas, que ayudan a mejorar la absorción de los nutrientes. El aceite de oliva extra es mejor que el virgen y éste a su vez mejor que el refinado. Además, una dieta con aceite de oliva reduce las posibilidades de padecer ataques al corazón.

Los frutos secos son otro aliado contra el colesterol malo. De todos ellos, el más eficaz son las nueces, que aporta ácido alfa-linolénico, que el organismo transforma en ácidos grasos moega-3 y fitosteroles. Un estudio estima que comer 67 gramos de nueces al día reduce un 5,1% el colesterol en sangre y el malo un 7,4%. Lo malo es que los frutos secos tienen muchas calorías por lo que lo mejor es comer bajas cantidades, pero todos los días.

Nuestra nueva dieta contra el colesterol incluye, por último, berenjenas ya que tomar agua de berenjenas reduce el colesterol malo entre un 4% y 7%.  Y es que los fitoquímicos de esta planta ayudan a mejorar la circulación de la sangre, aunque hay que recomendar no freírlas.

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