Las lesiones más comunes en los runners y cómo prevenirlas

Correr es liberador, divertido, emocionante y una forma de cuidar de nuestra salud, pero hay que prevenir las lesiones más habituales que sufrimos todos los runners.

Correr, el jogging de hace varias décadas, el running de ahora siempre ha sido un deporte bastante común por su facilidad y su gratuidad. Sin embargo, ahora parece que está más de moda que nunca. No hay calle, parque o playa donde no se vean personas corriendo con todo tipo de artilugios para facilitar, mejorar o medir nuestra carrera.

Sin embargo, como todo deporte, cuando corremos estamos en riesgo de lesionarnos. Siempre se dice que la mejor manera de evitar las lesiones es preveniéndolas. Evidentemente, sobre todo entre los que de repente se suman a esta moda, lo más frecuente es una lesión por sobrecarga o repetición de un movimiento incorrecto. Y es que los mismos provocan pequeñas inflamaciones o microrroturas.  No son graves, pero hay que tratarlas para que no se agraven.

Entre las 10 lesiones más habituales de los que corremos encontramos, para empezar la inflamación de la planta del pie, llamada fascitis plantar, y consiste en la inflamación del tejido que recubre el músculo de la planta del pie. Para prevenirlas lo mejor es elegir el calzado adecuado, hacer estiramientos de descarga en la zona plantar y fortalecer la musculatura que rodea al tobillo.

La segunda es la inflamación de la rodilla que puede deberse, por ejemplo, al síndrome de la cintillla iliotibial, que es una inflamación de una formación fibrosatendinosa que pasa por el exterior de la rodilla. Para evitarlo hay que realizar estiramientos específicos y parar en cuanto sintamos el más mínimo dolor.

Después es común la rotura muscular, especialmente la rotura de fibras isquiotibiales, que se produce por una alargamiento brusco del músculo. Para evitarla es necesario hacer un calentamiento adecuado, no realizar movimientos bruscos e hidratarnos bien.

Entre las lesiones que podemos contar entre los corredores encontramos la tendinitis, especialmente en el tendón de Aquiles y la tendinitis rotuliana. Son zonas muy expuestas cuando corremos, soportan mucho impacto por el movimiento bisagra de nuestras rodillas. Para evitarlo hay que calentar bien, no correr en zonas demasiado duras y si hay dolor, aplicar hielo. De este tipo encontramos la bursitis, que sería una inflamación de las bolsas sinoviales entre el tendón y el hueso.

La quinta lesión de la que hablamos es del dolor de cadera, que se manifiesta como un dolor en la cara lateral del muslo y, a veces, en la zona lumbar.  Para que no nos duela debemos reeducar nuestra postura al correr.

La sexta es el síndrome piramidal que es la sobrecarga de este músculo y sus síntomas se parecen a los de la ciática. Es habitual en los corredores de fondo y como la anterior se evita mejorando la técnica de carrera. Contamos también como una lesión habitual la inflamación de la tibia que, aunque se llama así, realmente se refiere al periostio o membrana que la recubre y que sino se trata puede derivar en una fractura por estrés. Como en otros casos es importante elegir el calzado adecuado, planificar el ritmo del entrenamiento y evitar superficies demasiado duras.

El último trío de lesiones comienza con el habitual esguince de tobillo que todos hemos sufrido alguna vez. Se trata de una distensión o rotura de los ligamentos laterales externos del tobillo. Lo más recomendable para no sufrirlos es correr en zonas en las que no haya desniveles, un buen calzado y ejercicios que mejoren el apoyo del pie.

También son habituales las contracturas musculares que son un empeoramiento de los calambres que tienen que ver con la contracción más o menos duradera de un músculo. Es difícil de prevenir, pero hay que intentarlo con un buen calentamiento, evitar cambios bruscos de temperatura, ni sobreesfuerzos y tratar de hidratarnos.

Por último, podemos contar entre las lesiones, o molestias, más comunes las agujetas. Son microtraumatismos musculares provocados por una sobrecarga, aunque realmente sólo es un dolor muscular.

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Seis lesiones típicas del corredor y cómo evitarlas

Corres está de moda, todo el mundo se ha puesto a correr y no todo el mundo lo hace progresivamente lo que provoca lesiones. Mira cuáles son las más habituales y cómo evitarlas.

Correr está de moda. Ahora se llama running, pero es el correr de toda la vida. Lo que sí es verdad que ahora se ha puesto de moda. Hay gente corriendo a todas horas, nos picamos, nos retamos. Muchas veces contra otros, pero también contra nosotros mismos. A ver cuánto soy capaz de correr en una hora y, claro, muchas veces hacer excesos nos lleva a lesiones. Hay que tener en cuenta que correr es un deporte traumático, impactamos mucho contra el suelo en cada entrenamiento y si no planificamos bien nuestro entrenamiento aparecen las lesiones, sobre todo, en los novatos por un exceso de entrenamiento o por falta de técnica y preparación. Vamos a comentar algunas de las lesiones más típicas de los corredores.

Empezamos por la periostitis tibial, que es la inflamación del periostio, el tejido alrededor del hueso. Con cada zancada se activa el músculo tibial anterior, traccionando sobre el hueso de la tibia. Si no estamos acostumbrados, estas tracciones acaban por irritar e inflamar el tibial anterior, provocando dolor en la cresta tibial. Se suele producir por un exceso de kilómetros, por lo que la mejor manera de prevenirla es empezar a correr poco a poco y no aumentar de golpe el número de kilómetros semanales o mensuales. Lo suyo es cumplir la regla del 10%, es decir, no superar en un 10% el kilometraje de la semana anterior.

Otra de las lesiones típicas es la fascitis plantar que no es más que la inflamación de las fascia de la planta del pie, que es la zona que sirve de soporte al arco del pie y sufre los impactos contra el suelo. Si estos se repiten de manera continuada y excesiva, como en una carrera, puede inflamarse provocando dolor. Para prevenirla, lo mejor es planificar bien el entrenamiento y no pasarse de kilómetros. Además, puede influir la superficie sobre la que estamos corriendo, cuanto más dura, más peligro tenemos de sufrir esta lesión. Si tienes sobrepeso es más fácil que sufras esta lesión, así como los corredores que pronan demasiado. Para evitar esta lesión es importante una buena técnica de carrera y una musculatura fuerte en el pie.

Otra lesión típica es el síndrome de la banda o cintilla iliotibial que es el dolor que aparece en la zona lateral de la rodilla por el rozamiento de la banda oliotibial con el epicóndilo del fémur. Como andar no es lo mismo que correr, cuando hacemos la flexoextensión de la rodilla, la banda iliotibial comienza a rozar en zonas donde no suele hacerlo y ésta se irrita. Esta lesión es frecuente, también, en corredores novatos, aunque puede aparecer en otros más experimentados si hay un cambio de zapatillas. La mejor manera de evitar esta lesión es evitar distancias muy largas, alternar caminata con carrera para que esa banda se acostumbre al roce de la zona de la rodilla. Una musculatura fuerte de los músculos flexores y extensores también ayuda a evitar esa lesión.

Pasamos al síndrome del piramidal o pseudociática, que es un dolor en el glúteo provocado por la presión del músculo piramidal en el nervio ciático. Viene provocado por un exceso de volumen del músculo piramidal, su acortamiento o el sufrir una contractura, puede aprisionar el nervio ciático, lo que provoca un dolor en el glúteo, similar a cuando padeces una ciática. El dolor puede llegar a la pantorrilla. Para prevenirlo hay que tener una buena flexibilidad y calidad muscular en la zona glútea, así como estirar el músculo piramidal hará que haya menos presión sobre el nervio ciático.

La tendinitis del tendón de Aquiles es otra típica lesión por la continuada flexo extensión de la articulación del tobillo al correr que puede irritar el tendón de Aquiles, apareciendo un dolor molesto al correr y al andar. Es una lesión que tarda en curarse por lo que su prevención es clave. No hacer muchos kilómetros, ni entrenamientos de demasiada intensidad, buen calzado y superficie blanda pueden evitar esta lesión.

La fractura por estrés es una lesión que sufren también muchos deportistas profesionales. Los impactos repetidos de la carrera hacen que se produzcan microrroturas óseas en los metatarsos, lo que puede llevar a una fractura completa de hueso por estrés. Es un proceso lento y progresivo. Para prevenirlo, insistimos en que es mejor correr por zonas blandas como tierra o hierba, con zapatillas con amortiguación, y evitar correr muchos kilómetros si tenemos sobrepeso.

En general, para evitar lesiones hay que recordar que es muy importante planificar el entrenamiento, tener una buena técnica de carrera, con una musculatura fuerte, tener unas buenas zapatillas, correr en superficies no muy duras y acudir al fisioterapeuta de vez en cuando para que libere las zonas con más tensión.

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Cuanto antes trates la cistitis más fácil será curarte

Uno de los problemas más comunes de mujeres, y algunos hombres, es la aparición de la cistitis o una infección por un hongo que produce dolores en la vía urinaria. Tratarlo es fácil y sólo tienes que ir al médico.

Cuanto antes trates la cistitis más fácil será curarte

Cistitis o candidiasis es una enfermedad que pueden llegar a experimentar a lo largo de su vida una de cada cuatro mujeres producida por una bacteria que se encuentra con el ano y que pasa a la vía urinaria. Realmente es una infección provocada por un hongo  que puede afectar al conducto gastrointestinal, a la piel, a los genitales y al sistema respiratorio.

Las personas que lo sufren de manera crónica, en general mujeres, pero hay hombres que también lo pueden sufrir (se llama balanitis), acusan molestias vaginales con infección de orina, irritación, úlceras, etc… dolores de cabeza, cansancio, depresión cambios de humor…

Lo más recomendable para combatir esta enfermedad es acudir a tu médico para que haga un cultivo de la vagina con el fin de saber si hay hongo o no. No es nada recomendable que te automediques, siempre sabrá más tu médico que tú. Cuando te haga esa prueba descartará también que haya otras infecciones como clamidia, vaginosis bacteriana o tricomoniasis, que pueden tener los mismos síntomas.

Una vez diagnosticado y localizado el hongo,  tu médico te recetará fármacos antimicóticos, que evitarán el avance del mismo por todo el cuerpo. Es importante hacer el tratamiento completo. Estos medicamentos podrán ser administrados por vía oral (pastillas o cápsulas) o local, sobre la zona afectada de la vagina, como cremas que se aplican sobre la vulva. Si pese a este tratamiento no se cura la infección, tu médico podría optar por acabar con la infección para siempre con un medicamento consumido durante dos semanas.

Ni que decir tiene que la mejor manera de no sufrir cistitis es la prevención, como en la mayoría de las enfermedades. Para ello, se suele recomendar beber 1,5 litros de agua al día, no tomar productos excitantes como el café o el alcohol, hacer pis cada dos o tres horas ya que el hongo aparece cuando la orina está en la vagina, lavarse y secarse siempre de adelante hacia atrás ya que como hemos comentado antes el hongo está en las heces en el 80% de los casos y llega a la vagina, usar ropa interior de algodón y evitar ropas ajustadas, ducharse mejor que bañarse, evitar el uso de protectores a diario, vigilar la dieta aumentando el consumo de frutar y verduras, y tomar arándanos rojos a diario.

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Salud y Bienestar · Escrito por el 14/02/17


Problemas en los oídos, qué hacer con el agua

Aunque están presentes durante todo el año, los problemas en los oídos por la entrada de agua son habituales en el verano. Veamos qué podemos hacer en estos casos.

Problemas en los oídos, qué hacer con el agua

Lo primero es no ponerse nervioso. El hecho de la entrada de agua en los oídos es relativamente frecuente y si nunca te ha ocurrido antes piensa que no estás ante algo raro, ni ante un problema exclusivamente tuyo. Esto es importante ya que alejar los nervios te puede ayudar a enfocar el problema de manera rápida y eficaz, huyendo de algunos recursos rápidos como tratar de obturar y desobturar el oído desde fuera de manera repetitiva y violenta.

Ojo, que sea un problema frecuente no significa que no pueda convertirse en un problema serio. De hecho, más allá de la sensación molesta del agua en los oídos, o de la posibilidad de formarse tapones, esta situación puede acabar derivando en una infección de oído, que puede llegar a ser grave.

1.1      Prevenir es la mejor solución para los problemas en el oído con el agua

Aunque más adelante te daremos algunos consejos útiles para extraer el agua de los oídos, debes tener claro que la mejor fórmula posible es la prevención.

El primer camino en la prevención es el de mantener los oídos limpios. Ten en cuenta que si tus oídos tienen gran cantidad de cerumen aumentas de manera exponencial las posibilidades de retener agua. Más allá, en este caso resulta mucho más complicado extraerla y mucho más sencillo sufrir tapones o infecciones.

Además de una buena higiene, y sobre todo cuando se ha tenido problemas previos en los oídos, el hecho de usar tapones cuando vamos a tener un contacto importante con agua en nuestra cabeza, por ejemplo al nadar en el mar, es una buena medida de prevención.

Hoy en día encuentras todo tipo de tapones para los oídos a precios muy asequibles y con elevada calidad, desde los tapones de silicona moldeable, hasta sofisticados dispositivos que garantizan la total estanqueidad de tus oídos al contacto con el agua.

1.2      Extraer agua de los oídos

Vaya por delante que en casos complicados lo mejor es acudir al médico, ten en cuenta que los remedios caseros suelen funcionar en estos casos, pero que no siempre son eficaces al 100%. Un buen seguro de salud puede ayudarte en estos casos.

Otra cosa que debes tener clara antes de tratar de sacar agua de tus oídos es que cualquier elemento que introduzcas en ellos puede resultar peligroso. No es buena idea comenzar a hurgar en el interior del oído, sobre todo si se ha producido ya un tapón a resultas de la entrada de agua.

Lo primero que deberías tratar de hacer, cuando ya ha entrado agua a tus oídos, es intentar que la gravedad haga su trabajo. Para ello, simplemente debes ladear la cabeza del lado en el que ha entrado el agua, puedes acompañar este movimiento con unos golpecitos en el lado contrario, impulsando el movimiento de la cabeza de manera leve, no muy brusca.

Este sería el modo más sencillo y, cuando tenemos nuestros oídos limpios el más eficaz. Si el agua no sale es que probablemente tenemos restos de cerumen y sociedad en el interior, con lo cual la cosa se complica.

En estos casos más complicados se forma una suerte de tapón al moverse el cerumen. Estos tapones en algunos casos podrán ser extraídos por ti mismo, pero, ten en cuenta que en otros casos tal vez vas a tener que acudir al médico para ello.

Ante esta situación el primer lugar puedes tratar de poner en práctica algunos remedios caseros como estos:

Utiliza un secador de pelo aunque no a plena potencia de calor, trata de que entre aire en el oído pero nunca de manera directa y nunca muy de cerca. Repite esto varias veces mientras ladeas la cabeza cada poco tiempo en dirección al oído donde se ha formado el tapón.

Hay diversas soluciones que puedes adquirir en las farmacias para estos casos. Estas soluciones pueden tener autoaplicadores o puedes aplicarlas con unas peritas de goma que también se venden a tal efecto.

A veces, simplemente, introducir de manera suave agua tibia con la peritas en el oído mientras tienes la cabeza ladeada va a servir para acabar engrandeciendo el tapón y que acabe saliendo por sí solo.

Existen algunas recetas caseras mezclando agua con vinagre u otro tipo de soluciones, pero, habiendo como hay tantos productos específicos parece más interesante decantarse por ellos.

En cualquier caso, como ya te hemos aconsejado, nunca introduzcas elementos para burlar el oído ya que puedes generarte una lesión grave.

En caso de no poder eliminar el problema acude directamente al médico.

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Noticias · Escrito por el 11/08/16


Running y calor, qué precauciones debes tomar

Para los amantes del running el calor no debe ser nunca un impedimento para la práctica de esta disciplina. Cuando salgas a correr hay que tener en cuenta una serie de precauciones para evitar los efectos de las altas temperaturas.


Running y calor, qué precauciones debes tomar

En primer lugar hay que evitar entrenar durante las horas centrales del día. Esto implica que nos ejercitemos sobre todo a primera hora de la mañana, a última de la tarde o durante la noche. El calor lo único que puede conseguir es deshidratarte y mermar en exceso tu rendimiento. Busca lugares sombríos que te puedan aportar algo de frescura.

En cuanto al equipamiento, lo mejor es que te decantes por prendas ligeras y que transpiren para que el sudor no se nos acumule en la ropa, de ahí la importancia de las camisetas técnicas, que nos ofrecerán un mayor rendimiento que las de algodón. Es necesario que nos protejamos bien del sol y de las altas temperaturas. No te olvides de una gorra y de las gafas de sol, además de la crema protectora. Todo será poco en cuestión de cuidados.

La hidratación es otro aspecto que no debemos pasar por alto, sobre todo en esta época en donde se pierden una gran cantidad de líquidos para termorregular. Resulta esencial que bebamos tanto antes, como durante y después de la sesión de running. Intenta mantenerte en todo momento lo más hidratado posible, sobre todo cuando te dispongas a realizar sesiones de larga distancia. Tienes la posibilidad de llevar contigo una pequeña botella de agua o beber de las fuentes que te vayas encontrando por el camino. Recuerda la necesidad de ingerir agua con regularidad aunque no tengas sed. De esa manera te evitarán una ‘pájara’ por deshidratación.

Está claro que el calor puede influir de manera importante sobre la planificación de nuestros entrenamientos, llegando incluso a alterarlos. Intenta madrugar para realizar las tiradas más largas, aprovechando las jornadas más cálidas para ejercitarte en el gimnasio, descansar o hacer un entrenamiento cruzado.

En el caso de que no sepamos adaptarnos a las altas temperaturas los entrenamientos de running pueden convertirse en todo un suplicio. Hay que decir que al correr con calor estamos realizando un mayor esfuerzo y con la llegada del frío seremos capaces de mantener el mismo ritmo sin necesidad de entregarnos tanto. Aprovecha el verano para salir a correr, pero siempre con las recomendaciones que te acabamos de dar.

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8 cosas que deberíamos saber sobre nuestro colon

Es una parte fundamental de nuestra anatomía, y, sin embargo, a la vez es un gran desconocido sobre el que manejamos habitualmente poca información. Por eso mismo resulta interesante conocer más sobre el colon.

8 cosas que deberíamos saber sobre nuestro colon

Vamos a tratar de aclarar qué es el colon, pero, también, algunos trastornos y situaciones que implican directamente a esta parte de nuestro cuerpo.

1 – En primer lugar debemos situarnos, el colon sería la primera parte de nuestro intestino grueso, su primera sección, a su vez se divide en cuatro segmentos que se denominan ascendente, transverso, descendente y sigmoide, este último es el que se unen al recto.

2 – Del mismo modo que ocurre en el intestino delgado, en el colon se siguen absorbiendo de los alimentos nutrientes y agua, aunque a la vez, sirve para la acumulación de material de desecho que será el que vaya avanzando hasta el recto, para ser después expulsado al exterior a través del ano.

3 – Los trastornos relacionados con el color son, como veremos, realmente frecuentes, en algunos casos de más simple tratamiento y en otros realmente complejos hasta llegar al cáncer de colon.

4 – El síndrome de colon irritable se presenta como un grupo de problemas gastrointestinales que en algunos casos veremos posteriormente por separado, como puede ser la diarrea o el vientre hinchado. Realmente cuando se diagnostica hace referencia a un cuadro crónico en el que además de lo ya citado pueden intervenir otros elementos como el dolor abdominal y los cambios en el intestinal. No existe un único motivo claro que genere este problema.

5 – La diarrea, que puede ser causada por motivos diversos como ya sabemos, viene a producirse cuando el colon es incapaz de absorber de manera adecuada los alimentos y fluidos que procesa, es otro trastorno que a veces no asociamos exactamente con el lugar en que se produce.

6 – La constipación, que es un cambio de patrón intestinal que puede volverse infrecuente o doloroso y dificultoso, también puede tener un origen en trastornos en el colon, como puede ser el citado síndrome de colon irritable o en casos más graves ser un síntoma de cáncer de colon.

7 – El colónico no es realmente un procedimiento novedoso, aunque, el hecho de que algunas figuras mediáticas de la farándula hayan revelado que lo ponen en práctica en los últimos años parece que lo puesto algo de moda, realmente, se trata de la liberación de agua en el colon a través de la introducción de un tubo vía rectal; de esta manera teóricamente se ayuda a la eliminación de toxinas, aunque es una cuestión discutida.

8 – Problemas médicos o trastornos al margen el mejor amigo de un colon saludable no deja de ser llevar una vida con hábitos sanos que incluía una buena alimentación y ejercicio.

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Salud y Bienestar · Escrito por el 09/10/14


Cuida tu pelo durante el verano

Mantener un pelo sano es relativamente fácil si seguimos los pasos correctos. El pelo se compone de proteínas, por lo que mantener una dieta sana y una buena higiene es parte esencial en su cuidado. Además, existen otro tipo de consejos que veremos en el artículo de hoy y que nos van a permitir mantener el pelo sano y con un aspecto bonito durante todo el verano.

Cuida tu pelo durante el verano

  • Lavar el pelo ligeramente con un champú de calidad no va a dañar nuestro cabello, al contrario, lo fortalecerá y hará que esté más sano. Utilizaremos champús que no contengan ni sulfatos ni parabenos. Los sulfatos son una sustancia química que se usa para que los champuses hagan espuma, los parabenos, en cambio, se utilizan como conservante y pueden producir irritación en los ojos.
  • Elegir el producto correcto para nuestro tipo de cabello: cabello rizado, laceo o graso, teñido, seco, etc.,
  • Utilizar un acondicionador adaptado a nuestro cabello. Si el pelo es lacio será recomendable un acondicionador de aceite de lavanda o de árbol de té. Para el cabello mediano o más grueso se puede utilizar un crema hidratante. Se debe tener cuidado con los productos que contengan demasiadas proteínas, ya que un exceso puede dejar una sensación de cabello seco y quebradizo.
  • No cepillarse en exceso. Cepillar el cabello estimula los folículos que promueven el crecimiento del pelo, pero hacerlo demasiado a menudo puede dañar las capas que forman la cutícula del pelo.
  • No utilizar secador. Ahora que estamos en verano el pelo agradecerá un secado al aire. También se puede utilizar una toalla de algodón. Debemos evitar cepillarnos el pelo mientas está húmedo ya que lo hace más quebradizo y débil. En caso necesario utilizaremos un peine de dientes anchos para cepillar el pelo mientras está mojado.
  • Mantener una dieta equilibrada. Una dieta rica en frutas y verduras aportará la cantidad adecuada de vitaminas para mantener un pelo sano y fuerte. Puesto que el pelo está hecho de proteínas, debemos asegurarnos de ingerir la cantidad suficiente de proteínas de origen animal y vegetal, para evitar que nuestro pelo se debilite. Una dieta saludable nos ayudará a tener un pelo con mejor aspecto. Nos aseguraremos de tener una dieta variada que aporte vitamina C (fortalece el cabello), hierro (ayuda a transportar oxígeno a los vasos sanguíneos), zinc (crece y repara el tejido), y ácidos grasos omega-3 (crece y sanea el cabello).
  • Elimina el estrés de tu vida. El estrés puede causar la pérdida del cabello, así que intentaremos en la medida de lo posible no dejar que el estrés entre en nuestras vidas. Busca escapadas emocionales para evitar el estrés: yoga, ciclismo, meditación, u otras formas de ejercicio funcionan muy bien.

Espero que haya sido de vuestro interés.

Imagen: Galería Flickr Luis Hernandez – D2k6.es


Salud y Bienestar · Escrito por el 23/07/14


Los lunares y el sol

Los lunares son crecimientos celulares que generalmente tiene un color marrón o negro. Pueden aparecer en cualquier lugar de la piel, solos o en grupos. La mayoría de los lunares aparecen en la primera infancia y durante los primeros 30 años de vida de una persona. Lo normal es tener entre 10 y 40 lunares en todo el cuerpo en la edad adulta.

los lunares y el sol

Los lunares se producen cuando las células cutáneas crecen sobre un mismo punto en vez de extenderse por toda la piel. Estas células se llaman melanocitos y contienen el pigmento que le da el color a la piel. Los lunares pueden oscurecerse después de la exposición al sol, durante los años de la adolescencia y durante el embarazo.

A media que pasan los años, los lunares suelen cambiar de color lentamente, llegando a producirse en ocasiones un cambio completo, mientras que en otros puede aparecer pelo. Sin embargo, algunos pueden no mutar en absoluto con el paso del tiempo mientras que otros pueden desaparecer lentamente con el tiempo.

Los nevos displásicos (lunares atípicos) son lunares no cancerosos que se parecen a los melanomas. Estos lunares tienen más probabilidades de desarrollar un melanoma que los que aparecen después del nacimiento. Los nevos displásicos suelen ser más grandes que la media de los lunares normales, son de forma irregular y suelen tener el centro marrón y los bordes más claros. Las personas con nevos displásicos pueden tener más de 100 lunares y más probabilidades de desarrollar melanoma, una forma de cáncer de piel muy grave.

La gran mayoría de los lunares no son peligrosos. De hecho, los únicos que pueden preocupar a un profesional de la dermatología son los que se ven diferentes a otros lunares existentes o los que aparecen por primera vez después de los 30 años. Si notamos cambios en un lunar, ya sea de color, altura, tamaño o forma, será necesario visitar a un dermatólogo para que pueda evaluarlo. También tendremos en cuenta si sangran y supuran, si nos pican o si se tornan sensibles o dolorosos.

En cualquier caso, examinaremos la piel con un espejo o le pediremos a alguien que nos ayude. Prestaremos especial atención a las zonas de la piel que a menudo están expuestas al sol, como las manos, los brazos, el pecho, el cuello, la cara y las orejas.

Si un lunar no cambia con el tiempo, no hay razón para preocuparse. Si vemos cualquier signo de cambio en un lunar ya existente, si tenemos un lunar nuevo, o si deseamos eliminar un lunar por razones cosméticas, hablaremos con nuestro dermatólogo.

En este artículo podemos encontrar más cuidados relacionados con la piel y el verano, en este otro encontraremos los mejores consejos para elegir correctamente una crema protectora para la piel.

Espero que haya sido de vuestro interés.

Imagen: Galería Flickr Eneas


Salud y Bienestar · Escrito por el 09/07/14


Protege tus ojos del sol durante el verano

Todos utilizamos crema solar para proteger nuestra piel, pero no se nos debe olvidar que también demos cuidar nuestros ojos. El verano implica pasar mucho más tiempo al aire libre y los estudios demuestran que un aumento en la exposición solar sin las medidas preventivas adecuadas puede hacer que se desarrollen de forma prematura cataratas o tumoraciones oculares. Esta misma situación se da en las camas de bronceado, por lo que nos aseguraremos de proteger nuestros ojos de la luz UV también en interiores.

Protege tus ojos del sol durante el verano

No debemos olvidar que el reflejo de la luz del sol en la arena y en el agua puede causar queratosis actínica, la patología responsable de la ceguera de la nieve, por lo que en la playa y en la piscina también debemos tener estos consejos en cuenta.

La radiación UV, ya sea de luz solar natural o de rayos artificiales, puede dañar los tejidos  de la superficie del ojo, así como la córnea y el cristalino. Desafortunadamente, muchas personas no son conscientes de que la radiación UV puede plantear peligros muy importantes. Con el uso de gafas de sol con protección UV se puede disfrutar del verano con seguridad al tiempo que se reduce el riesgo de enfermedades oculares que producen ceguera y tumores.

De acuerdo con los datos ofrecidos por la Academia Americana de Oftalmología, sólo la mitad de las personas que usan gafas de sol dicen comprobar la calificación de protección UV antes de comprarlas. Con el fin de mejorar la protección de nuestros ojos durante todo el año y sobre todo durante el verano seguiremos los siguientes consejos:

  • Usar gafas de sol etiquetadas como “100% de protección UV”: Utilizaremos únicamente aquellas productos que ofrezcan protección tanto para UV-A como para UV-B.
  • Elegir el modelo correcto: usaremos gafas de sol envolventes, que eviten la entrada de los rayos del sol por los costados.
  • Usar complementos: un sombrero de ala ancha es un buen ejemplo. Gorros y gorras también son de utilidad.
  • No olvidar a los niños: lo mejor es mantener a los niños fuera de la luz solar en las horas centrales del día, asegurando el uso de las gafas de sol y de los sombreros siempre que estén bajo el sol veraniego.
  • Prestar atención a las nubes: los rayos del sol pueden atravesar las nubes y la neblina. El daño solar a los ojos, por lo tanto, puede producirse en cualquier época del año, no sólo en verano.
  • Tener en cuenta el momento del día y el lugar: la luz del sol es más intensa a medio día, en las zonas altas y cuando se refleja en el agua, el hielo o la nieve.

Si no olvidamos estos consejos podremos disfrutar del verano de forma segura al tiempo que protegemos nuestros ojos.

Espero que haya sido de vuestro interés.

Imagen: Galería Flickr flowcomm


Salud y Bienestar · Escrito por el 03/07/14