Cuánto puedes ahorrar si contratar el seguro de vida al margen del de la hipoteca

Cuando decimos que una hipoteca con el banco es como un matrimonio no lo hacemos sólo porque los préstamos sean a 35 años vista, también por el compromiso más allá de la hipoteca. A la hora de conceder un préstamo hipotecario el banco va buscar la máxima vinculación. En otras palabras, que contratemos muchos productos financiers. Quienes ya están hipotecados lo tienen muy claro.

Planes de pensiones, fondos de inversión , cuenta nómina y todo tipo de seguros nos ayudarán a reducir el diferencial que pagamos en la hipoteca. Es decir, cuanto mayor sea la vinculación, mejores serán las condiciones del préstamo. Además, hay tres productos que son prácticamente condición sin e qua non para que nos concedan la hipoteca: domicilar la nómina, el seguro de hogar (obligatorio en su versión de seguro de incendios) y el seguro de vida vinculado a la hipoteca. Este último es una lógica protección que el banco busca en caso de que haya algún problema.

Antes de dar el “sí quiero” conviene hacer números. Y es que como punto de partida los seguros de vida del banco son un 48,3% más caros que los de una aseguradora según un estudio elaborado por Global Actuarial. La consultora utilizó para este supuesto un capital de 120.000 euros con coberturas por fallecimiento e invalidez permanente. Como media, el seguro de vida con el banco costará 622 euros por los 420 euros de media con la aseguradora.

Estas cifras ya ponen de relieve que el seguro de vida del banco puede no ser la mejor opción. Si además se trata de un seguro de vida vinculado a la hipoteca, la balanza se decanta todavía más a favor de las compañías de seguro. El motivo es que este tipo de pólizas suelen ser ligeramente diferentes de las tradicionales de vida. Para empezar pueden incluir al banco como beneficiario del seguro, cuyo importe se destinaría a liquidar el remanente de la hipoteca.

Además,  la evolución de la prima puede no siempre ser la idónea. Para entenderlo mejor, con cada año que pasa la cantidad contratada será menor ya que poco a poco se irá pagando la hipoteca. Esto debería tener un impacto sobre el precio del seguro de vida vinculado, que debería mantenerse o evolucionar a la baja. Es fácil que si preguntamos en el banco nos comenten que la prima sube porque nos hacemos mayores. La edad influirá, lógicamente, en el precio del seguro, pero este efecto debería contrarrestarse con la menor cuantía del préstamo.

Por último, existe una práctica muy extendida entre los bancos: financiar también el seguro de vida con una prima única e incluirla en el montante total de la hipoteca. Esto consiste en sumar el montante del seguro de vida dentro del préstamo hipotecario por el total durante toda la vida de la hipoteca o los primeros años. La entidad hablará de la comodidad de dividir el pago del seguro en pagos mensuales que, además, se incluyen en la hipoteca. No hay que dejar engañarse. Al hacer eso, nos están prestando más dinero y, por lo tanto cobrar más intereses.

A esto hay que añadir que los bancos cargan suculentas comisiones sobre los productos que venden, sean propios o de otras aseguradoras. Contratar directamente es más barato.

Si no queremos pagar de más por el seguro de vida vinculado a la hipoteca hay dos cosas que podemos hacer:

Comparar precios con otros seguros. ¿Quieres saber si pagas demasiado? Lo primero será saber cuánto te costaría un seguro al uso. En este enlace puedes calcular tu precio para un seguro de completo y flexible.

Renegocia cada año la renovación de tu seguro de vida. No tengas miedo a acudir al banco y pedirles que te rebajen la prima del seguro vinculado. Recuerda que los bancos son muchas veces mediadores y que trabajan cargando una comisión sobre el seguro. Es fácil que puedan rebajarla.

Para terminar, si quieres cambiar tu seguro, no olvides que debes avisar por lo menos con dos meses de antelación al banco para que surja efecto.

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Noticias · Escrito por el 31/10/17


PIAS por qué están de moda

Los PIAS no son un producto nuevo, pero sí uno de los que más fuerte está pisando en 2017. El motivo es un cambio de paradigma por parte de las entidades financieras para que deje de ser un producto enfocado solo al ahorro conservador.

Los PIAS son seguros de vida que están pensados para el ahorro a largo plazo y para complementar la pensión. Y es que los mayores beneficios se obtienen al rescatarlos cuando pasan por lo menos cinco años desde la primera aportación gracias a sus ventajas fiscales. Inicialmente fueron concebidos como productos de ahorro conservador, con las deducciones como principal arma comercial en lugar de un alto rendimiento. En otras palabras, el beneficio que ofrecían era limitado porque estaba garantizado en su totalidad o de forma parcial.

En el último año esta tendencia ha cambiado. En el mercado se pueden encontrar hoy en día PIAS volcados en la búsqueda de rentabilidad y en un ahorrador con un perfil más agresivo. Para ello invierten en cestas de fondos como lo haría, por ejemplo, una cartera de fondos perfilidad. En este sentido y al igual que con una cartera de fondos, dependerá de la pericia de los gestores lograr más o menos rentabilidad.

La siguiente tabla muestra un ejemplo de que una buena empresa puede lograr.

Esta rentabilidad, unido a las ventajas fiscales, son las que están impulsando el crecimiento de los PIAS. También ayuda la posibilidad de ir realizando aportaciones periódicas con cantidades reducidas. Y es que en muchos PIAS bastará con aportar 50 euros al mes, mientras que otros más exigentes pueden exigir cantidades cercanas a los 200 euros. Eso sí, también las ganancias serán mayores.

Estas inversiones recurrentes ayudan a canalizar mejor el ahorro y obtener una rentabilidad adecuada no sólo para el patrimonio acumulado, sino también para el ahorro mensual. Además, al ser periódicas las inversiones, se reduce el riesgo por el market timing o momento de entrada en el mercado. El motivo es que habrá momentos en los que el mercado esté alto y otros bajo, pero al ser aportaciones mensuales esto no tendrá tanta incidencia.

Todas estas características son las que hacen que los PIAS estén de moda y se hayan convertido en una alternativa a los planes de pensiones tradicionales e incluso a los fondos de pensiones a la hora de ahorrar de forma automática a largo plazo.

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Noticias · Escrito por el 26/10/17


¿Cuánto dinero debo destinar a mis vacaciones?

Sin duda las vacaciones son una fuente de gasto muy importante, que afecta al conjunto de las finanzas personales durante todo el año. No siempre tenemos claro realmente cuánto dinero debemos destinar a las vacaciones, y esto debería ser una prioridad, ya que un mal cálculo en el gasto vacacional puede suponer una economía doméstica descompensada durante todo el resto del año.

No cabe duda que las vacaciones son importantes. Desde todos los puntos de vista, desconectar del estrés cotidiano y descansar de las labores profesionales resulta saludable. Sin embargo, para nuestro bolsillo esto no siempre es tan saludable.

A la hora de plantear unas vacaciones solemos tender a no resultar tan racionales en cuanto al gasto como con otras actividades. Por ejemplo, no nos plantearíamos la adquisición de un vehículo sin controlar hasta el más mínimo detalle relativo al gasto, es decir, accesorios, seguro, mantenimiento, valoraríamos incluso la posible devaluación futura del vehículo. Sin embargo, cuando calculamos unas vacaciones nos solemos centrar en dos grandes áreas de gasto: el alojamiento y el transporte, pero, se nos olvida que durante ese periodo de tiempo realizamos gastos añadidos, fundamentalmente relacionados con el ocio.

¿Cuánto dinero debo destinar a mis vacaciones?

Lo cierto es que no hay una cifra concreta y ni siquiera un porcentaje máximo de nuestro presupuesto que debamos asignar a las vacaciones. Por muy raro que pueda parecer, todo depende de las prioridades personales de cada uno y de donde quiera destinar su dinero.

Sin embargo, sí que hay dos factores a tener cuenta y que limitarán efectivamente el dinero de las vacaciones. El primero es que para poder irnos de vacaciones con la conciencia tranquila, deberemos dejar los deberes hechos, es decir, tendremos que tener nuestras finanzas en orden y al día. Si directamente desconocemos nuestros flujos de capital, gastos e ingresos, sería conveniente hacer un ejercicio de autocrítica y un mínimo estudio antes de gastar en vacaciones un dinero que quizás no tenemos o que podremos necesitar en un futuro inmediato.

El segundo punto tiene que ver directamente con el presupuesto personal y la partida de gastos de la que saldrá el dinero de las vacaciones. Este debe ser el dinero del ocio o de ahorros concretos, en función de cómo hayamos dividido el presupuesto. De esta forma, el capital que gastemos en vacaciones no podrá nunca superar el porcentaje que destinemos a estas partidas.

Con estos puntos claros, el dinero a gastar dependerá ya de nuestras preferencias. Si tenemos un presupuesto bien armado, estamos ahorrando a largo plazo para la jubilación y tenemos un buen colchón financiero, nada tiene por qué impedirnos gastar el 70, 80 e incluso el 90% del presupuesto en ocio de ahorros concretos en las vacaciones. Y además podremos hacerlo tranquilos, sabiendo que el resto de nuestro engranaje económico avala esta decisión.

Ya que el coste de unas vacaciones suele ser obligado y no puede obtenerse de una sola mensualidad, esto nos obligará a planificar anticipadamente cuánto dinero queremos gastarnos en estos días libres y muy seguramente también incentivará que tratemos de buscar opciones más económicas una vez elegido el destino para obtener un mayor rendimiento de nuestro dinero.

Un presupuesto para las vacaciones, la mejor respuesta posible

Si ya hemos valorado la importancia de un presupuesto doméstico como elemento central para controlar nuestras finanzas personales, parece interesante valorar la posibilidad de confeccionar un presupuesto a escala para nuestras vacaciones.

Y es que sin duda elaborar un presupuesto para las vacaciones puede ser una de las mejores respuestas a la hora de determinar cuánto dinero es el adecuado para este periodo vacacional.

En ese presupuesto en primer lugar podemos consignar el dinero que vamos a destinar de manera directa durante el resto del año para el ahorro orientado a las vacaciones. Es perfectamente factible, como hemos visto anteriormente, destinar una parte de nuestro ahorro precisamente a consolidar una cantidad orientada al gasto vacacional.

Partiendo de esa cantidad realizar un presupuesto es simple, calcula lo que te cuesta el alojamiento, calcula lo que te cuesta el transporte, calcula lo que te cuesta habitualmente la alimentación y súmale al menos un 20%, añade una cantidad razonable destinada a ocio, y añade también una cantidad destinada a imprevistos que en este caso se corresponden más como gastos extra que con los imprevistos tradicionales en el hogar.

Si eres capaz de realizar este ejercicio de previsión de gasto vas a obtener una cifra muy cercana a tu gasto vacacional. Ojo, esto sólo un ejercicio, si posteriormente no eres capaz de cumplir los índices de gasto que te has marcado, el presupuesto no vale absolutamente para nada. Por tanto debe ser un ejercicio realista de reflexión sobre tus hábitos a la hora de gastar en vacaciones.

Huye del crédito

Una vez hayas determinado la cantidad que necesitas y contrastado dicha cantidad con el dinero que dispones, podrás valorar realmente el tipo de vacaciones que te puedes permitir.

Un error muy frecuente es priorizar la necesidad de descanso, muy importante, a tu realidad económica, desafortunadamente más importante. Si el dinero no alcanza para unas vacaciones tradicionales lo cierto es que resulta mucho más inteligente buscar alternativas vacacionales a buscar financiación a crédito para tus vacaciones. La financiación a crédito para las vacaciones no deja de ser un pequeño exceso que va a repercutir en amortizaciones con intereses durante al menos una buena parte del resto del año.

Resulta mucho más interesante equilibrar tu economía, continuar ahorrando y poder asumir unas buenas vacaciones cada dos años que endeudarte de manera constante por financiar a crédito unas vacaciones anuales. Obviamente esto es cuestión de cada uno, pero el coste que asumirás a largo plazo por financiar esa cantidad de dinero va a ser muy elevado.

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Noticias · Escrito por el 04/07/17


Deducciones familiares que puedes incluir en tu declaración de la renta

La familia no sólo es fuente de gasto, también permite acceder a deducciones en la declaración de la renta para pagar menos impuestos.

Deducciones familiares que puedes incluir en tu declaración de la renta

En la declaración de la renta existen unas cuantas posibilidades de obtener beneficios y una de ellas es a través de las deducciones familiares, que hacen referencia a los descendientes e hijos.

Entre algunas de las novedades que deberías contemplar en la declaración de 2015 se encuentran la ampliación de las deducciones por hijos, además de una deducción de 1.200 por familia numerosa. También se beneficiarán de esta misma cantidad las familias monoparentales.

A la hora de cumplir con tus obligaciones con la Agencia Tributaria, en la declaración aparecen los términos de ‘mínimo personal y familiar’, que hacen referencia a la cantidad de dinero que requiere el contribuyente y su familia para satisfacer las necesidad básicas y que no se tributan. La cantidad mínima del declarante estará determinada por la suma del mínimo personal del contribuyente, más los mínimos por descendientes, los mínimos por ascendientes y por discapacidad. Lo conveniente sería que el mínimo personal y familiar resulta lo más elevado posible porque de esa manera serviría para disminuir la base imponible.

Pero hay más aspectos en los que se puede deducir por descendientes, ya sean hijos, nietos y bisnietos, tan por consanguinidad como por adopción. Existe la posibilidad de aplicar el mínimo por descendiente en el caso de que el contribuyente tenga a su cargo a un menor acogido o bajo el sistema de tutela. Por su parte, no adquieren el rango de descendientes aquellos que cuenten con un vínculo de parentesco en línea colateral como pueden ser los hijastros o sobrinos.

Pero se necesita algo más que tener descendientes para beneficiarse de esta figura fiscal, ya que también es preciso reunir una serie de condiciones. Entre otras cosas exigen que el hijo tenga menos de 25 años, salvo los discapacitados con una minusvalía igual o superior al 33%, resida en el mismo hogar que el contribuyente, no gane más de 8.000 euros anuales el descendiente y además no debe presentar declaración del IRPF.

Las cuantías que se desgravan por cada hijo aumentarán a medida que crezca la familia del contribuyente. De alguna forma se pretende recompensar a los que tengan más descendientes. Por el primer hijo la desgravación será de 1.836 euros anuales; por el segundo de 2.040; por el tercero, 3.672 euros y por el cuarto y siguientes, 4.182 euros. A esto se le suma que los mínimos anteriores aumentarán en 2.244 anuales por cada niño con menos de tres años.

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Noticias · Escrito por el 28/04/16


La paga: cuándo empezar y cuánto dar

Paga sí, ¿pero cuándo? Prácticamente todos los padres tienen claro que darán una asignación a sus hijos, aquí te damos las claves sobre las cantidades y el momento idóneo para empezar.

La paga: cuándo empezar y cuánto dar

Durante la infancia, los niños empiezan a recibir una pequeña cantidad de dinero que lleva el nombre de paga. Los expertos aseguran que resulta muy positivo para que aprendan a gestionar este pequeño presupuesto y al mismo tiempo adquiera autonomía y responsabilidad.

No tiene sentido darle la paga a un niño que no sabe contar. A partir de los 4 años se le puede ir dando alguna moneda para que se compre alguna chuchería en el kiosco, pero poco más. La edad más aconsejable para empezar a darle algo de dinero son los 7 años. A partir de aquí podrá comprar él solo y se hará más responsable. Pero también sería conveniente que se le regalase una hucha para que fuese guardando esas monedas que le dan los padres y empiece a diferenciar entre guardar y gastar.

En cuanto al dinero que se le debe dar de paga, a los niños de 7 y 10 años, lo normal es que entre 2 y 5 euros; cuando cumplan los 11 años, unos 25 euros cada 15 días; a los niños de 14 a 17 años, unos 35 al mes y a los mayores de 17, 45 euros.

Al no darle una cantidad muy elevada, se consigue que también sepa apreciar el valor del dinero. Cuando se le otorgan todos los caprichos, con el tiempo no será capaz de agradecer los esfuerzos que se hagan. La paga no deja de ser más que un elemento de recompensa y no de castigo. Esa gestión financiera les vendrá muy bien para saber lo que les espera cuando sean mayores y tengan que enfrentarse a las dificultades financieras que les depare la vida.

Con el dinero de la paga podrá comprar lo que él desee, no sin antes aconsejarle sobre lo que sería más conveniente. Hay que potenciar la toma de decisiones responsable, en donde sean conscientes en todo momento de las consecuencias de la acción.

Muchos padres optan por castigar a sus hijos sin paga. De manera puntual se les puede retirar esta pequeña ayuda económica, pero en ningún momento debe tocarse los ahorros. En el caso de que rompa algo por casa o cometa algún fallo, se le puede quitar un porcentaje en señal de indemnización, pero siempre razonando la decisión.

No pasa nada si los abuelos y los dineros también le dan un extra. En ese caso, lo ideal es que la cantidad estuviese por debajo de la paga y se le aclarase que debe destinarlo al ahorro.

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Noticias · Escrito por el 31/03/16


Regalos de navidad ¿Cuántos es suficiente? ¿Cuántos son recomendables?

¡Me lo pido! Quien tiene niños estará cansado de oír esta frase ahora que se acercan las navidades. Los niños quieren todos los regalos, per hoy un número mágico que no conviene superar. ¿Sabes cuál es?

Regalos de navidad ¿Cuántos es suficiente? ¿Cuántos son recomendables?

Todos los años la mañana de Navidad y de Reyes en millones de casas aparecen montones de regalos amontonados junto al árbol. La felicidad de los pequeños de la casa y los no tan pequeños se desata durante esta época con los presentes. Sin embargo hay dudas sobre la cantidad de juguetes y regalos que se deberían hacer.

En este caso, la calidad poco tiene que ver con la cantidad. Pese a que los Reyes Magos y Papá Noel suelen ser bastante generosos, los pedagogos y psicólogos encuentran un error esta abundancia de juguetes y presentes. Resulta muy perjudicial, sobre todo en el caso de los niños. Al proporcionarles todo lo que reclaman se pueden convertir en personas insaciables e insatisfechas.

En realidad a los pequeños les resultará imposible disfrutar de todos los regalos que reciba en Navidad. Al tener más de lo que pueden disfrutar se acaba perdiendo la emoción. En realidad siempre hay uno o dos regalos que son los que más les suelen llamar la atención y con los que más se divertirán. Lo ideal es que con cuatro o cinco presentes fuese suficiente. Y no hace falta gastarse mucho dinero en ello.

Es importante que al menos haya un par de regalos con los que se pueda sentir muy identificado y que encajen dentro de sus planes. Pero también a la hora de escribir la carta a los Reyes hay que acordarse de pedir otros elementos como ropa, zapatos y material escolar. No obstante, los regalos en esta época del año deben estar consensuados con ellos para acertar en la compra.

En el caso de los mayores, aunque la ilusión se vaya perdiendo con el paso de los años, también se agradece algún pequeño detalle. En este caso lo normal es que con un par de regalos sea suficiente. En este caso suelen ser objetos que vaya a utilizar con regularidad y a los que les vaya a sacar un gran rendimiento. Lo mejor para acertar es que te fijes en cuáles son sus aficiones. Uno o dos regalos serían más que suficientes.

La Navidad y los Reyes Magos también deben implicar a los más mayores de la casa. Ellos tienen se merecen algún detalle durante estas fechas. Con un presente será suficiente para sacarles una sonrisa. No obstante, lo adecuado es que durante estas fechas no se exprima al máximo la vena consumista y los regalos se realicen durante todo el año.

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Invierno, Noticias · Escrito por el 10/12/15


Qué es el IPC y por qué te interesa saberlo

La inflación  tiene un gran efecto sobre los ahorros y la economía en general y el IPC es su principal indicador a efectos prácticos. Te explicamos qué es, cómo se elabora y por qué debes saberlo.

Qué es el IPC y por qué te interesa saberlo

SI el precio de los bienes y servicios sube, tu dinero vale menos. Este es uno de los principios de la gestión financiera que no siempre resulta fácil de asimilar para el ahorrador neófito. Para que lo entiendas mejor, si antes una barra de pan costaba 40 céntimos de euros, con 10 euros podías comprar 25 barras de pan, pero si el precio del pan sube a 0,5 céntimos ya solo podrás comprar 20 barras. La consecuencia directa es que tus 10 euros ahora valen menos porque puedes conseguir menos cosas -barras de pan en este caso- con ellos. Este es, a grandes rasgos, el efecto de la inflación sobre nuestro capital.

El IPC o Índice de Precios al Consumo es la forma que el Estado tiene de medir la inflación y por lo tanto de determinar hasta qué punto suben o bajan los precios en general o por lo menos a efectos de actualizar varias rentas.

¿Cómo funciona el IPC?

Para que lo entiendas mejor, vamos a resumir cómo funciona el IPC y como se calcula. Dado que es imposible medir la evolución del precio de todos los artículos que hay en el mercado lo que el Instituto Nacional de Estadísticas hace para calcular el ICP es utilizar una lista de productos y servicios en teoría representativos de la economía familiar registrar su evolución.

Se trata además de una lista ponderada, de forma que el peso de cada uno de los productos no es el mismo, sino que varía en función de la importancia. La lista completa puede consultarse en este enlace, aunque os dejamos la distribución por categorías.

Seguro que en este punto ya te estás preguntando si el IPC es o no fiable como indicador de precios real. La realidad es que al no contener todos los productos, siempre ofrece margen para la discusión y el error. Dicho de otra forma, se puede criticar su composición y cuestionarse si es la mejor.

Para qué se usa el IPC

La importancia del IPC va más allá de que sea la medida estatal de inflación. Y es que a efectos prácticos es el indicador que se utiliza para actualizar varios tipos de rentas. La más significativa es la de los alquileres.

Si vives de alquiler o tienes tu piso arrendado, deberás actualizar anualmente las rentas que cobras. La Ley establece que durante los primeros cinco años los contratos de vivienda deberán usar el IPC para calcular el nuevo alquiler. Así, imagina que alquilaste tu vivienda en febrero de 2014, llegado febrero de 2015 tendrás que revisar el dinero que pagas y actualizarlo a cómo haya evolucionado el IPC.

Dado que el IPC de febrero ha sido del -1,1%, si pagabas 1.000 euros de alquiler ahora pagarás 890 con la nueva actualización porque en este caso el precio de las cosas ha caído. Lo mismo puede aplicarse, por ejemplo, a las pensiones por alimentos.

El salario también está ligado al IPC, aunque los últimos movimientos del Gobierno avanzan en la línea de buscar otras fórmulas para actualizar los sueldos de los trabajadores. Sin embargo, a día de hoy la mayoría de los convenios establecen subidas en función de cómo evolucione el IPC más la suma de algún punto porcentual.

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Noticias · Escrito por el 08/04/15