Mamá embarazada ,no duermas boca arriba

Una investigación demuestra que los fetos son más sanos y viables cuando las madres duermen de lado, mientras que dormir boca arriba le perjudica.

Una de las molestias más habituales en las mujeres embarazadas se produce a la hora de dormir. La gran duda siempre es saber cuál es la mejor postura para dormir embarazada  en la que la madre se encuentre más cómoda y el feto no sufra ningún daño. En este último punto, una investigación de la Universidad de Auckland aparecida en The Journal of Physiology afirma que si la mujer embarazada duerme boca arriba en los últimos meses podría provocar problemas al feto. En dicha investigación se analizó los bebés que nacieron durante la noche y cuál era la posición más habitual de la madre al dormir.

En la misma línea  se demostró que la postura en la que duerme la madre en el último trimestre está directamente relacionado con un mayor riesgo de muerte fetal.

Para realizar la investigación se instalaron cámaras de vídeo infrarrojas que permitieran registrar la postura en la que dormían las embarazadas. Además, se usó el estudio para guardar datos como la frecuencia cardiaca tanto de la madre como del feto con un dispositivo de ECG. De los resultados, después de la toma de datos y la observación, se extrae que cuando la madre dormía boca arriba, el feto se mostraba menos activo, lo cual muestra su medida de bienestar. Sin embargo, cuando las madres estaban de lado, derecho o izquierdo, indistintamente, los niños estaban mucho más activos. De hecho, cuando la madre pasaba de estar de lado a estar bocarriba, la actividad de los bebés disminuía o, incluso, se quedaban quietos. La investigación se realizó sobre 30 mujeres embarazadas que estaban entre las 34 y las 38 semanas de gestación que tuvieron bebés sanos.

La investigación se ha ampliado y ahora se estudian los embarazos en los que el feto no está creciendo adecuadamente o la madre afirma que han disminuido los movimientos fetales porque ambos casos se asocian con un mayor riesgo de que los fetos fallezcan antes de nacer.

De las investigaciones anteriores podemos deducir, según uno de los investigadores, Peter Stone, que “en la situación en la que el bebé puede no estar sano, como aquellos con un crecimiento intrauterino retardado, es posible que el feto no tolere el hecho de dormir boca arriba”. Bajo esta premisa, afirma Stone que “estamos sugeriendo que ahora hay suficientes pruebas para recomendar a las madres evitar dormir boca arriba cuando están embarazadas, no sólo por los datos epidemiológicos, también porque se ha demostrado que tiene un mal efecto claro en el bebé”.

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Salud y Bienestar · Escrito por el 12/12/17


Si fumas cuando estás embarazada mandas 17 millones de sustancias nocivas a tu bebé

Fumar es un horrible hábito que puede acabar con tu vida. Si estás embarazada también estás acabando con tu bebé. No te imaginas la cantidad de efectos secundarios que tiene para él.

Se suele decir que las madres son capaces de hacer cualquier cosa por sus hijos. En general es una realidad, pero parece que el tabaco puede llegar a ser más fuerte que sus vínculos familiares. No sólo no dejan de fumar por su propia salud (conocidos son ya los numerosos perjuicios que causan), sino que les cuesta dejarlo también por los bebés que llevan en su vientre. Según Angela Martínez Picó, presidenta de Scatter, el 25% de las mujeres en edad reproductiva son fumadoras habituales y el 50% de ellas cuando están embarazadas no dejan de fumar pudiendo crear daños irreversibles al feto, amén de a ellas mismas, por supuesto. Al menos hay otros 50%, de ese 25%, que sí deja el pitillo cuando lleva otro ser dentro de sí, aunque el 70% de ellas vuelve a fumar una vez que ha dado a luz.

La ginecóloga Elena Castellanos ha advertido ya en numerosas ocasiones que el tabaco adelanta la menopausia, aumenta el riesgo de infartos de miocardio en mujeres que toman anticonceptivos, influye en tratamientos de reproducción asistida y tiene muchas consecuencias en el feto y su desarrollo posterior.

No paró ahí. Castellanos explicó que el tabaco produce en el feto una bajada de peso y le predispone a sufrir asma infantil, otitis o infecciones respiratorias, amén de señalar que algunos estudios relacionan el consumo de tabaco con el síndrome de hiperactividad, déficit de la atención y cáncer infantil. Y por si fuera poco, los hijos de mujeres fumadoras son más proclives a padecer diabetes y enfermedades cardiovasculares. Teniendo en cuenta todos estos datos es más difícil todavía entender como la mitad de las mujeres fumadoras no pueden dejar de hacerlo cuando están embarazadas.

Quizás con algunos datos fácilmente deducibles, ese 50% de mujeres que siguen fumando en el embarazo se lo piensen dos veces. Una fumadora media se enciende 13 cigarros al día. Si sumamos todos los pitillos hasta el día del alumbramiento serían 3.640 cigarros y teniendo en cuenta que al fumar uno estás inhalando 4.700 sustancias nocivas, en todo un embarazo has sometido a tu hijo o hija a más de 17 millones de estas sustancias.

Por suerte, si la embarazada deja de fumar, el beneficio se nota en poco tiempo. En 20 minutos baja el pulso y la presión sanguínea, el contenido de monóxido de carbono en el organismo se reduce a las ocho horas y las 24 ya remite el riesgo de infarto. También el bebé se beneficia. Amén de no inhalar 17 millones de sustancias nocivas, recibe una cantidad apropiada de oxígeno y alimento y su desarrollo no se ve obstaculizado por la nicotina.

Por todo ello, es recomendable que tires el cigarrillo desde ya. Tíralo. Y después puedes seguir algunos de estos consejos: Busca apoyo, márcate un día para dejarlo (el ideal es hoy, ya), déjalo de golpe, piensa que dentro de 10 o 12 días la necesidad de encender un pitillo desaparecerá, evita rutinas que te empujen al cigarrillo y prémiate por cada día que superes, bebe mucho y con regularidad, muévete, prueba con la acupuntura, haz deporte y lleva una vida sana.

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Salud y Bienestar · Escrito por el 28/03/17


Cómo funciona el pecho durante la lactancia

Durante el periodo de lactancia el pecho de la mamá tiene un comportamiento muy particular. Vamos a tratar de descubrir cómo funciona el pecho durante la lactancia.

Cómo funciona el pecho durante la lactancia

Es importante que tengamos en cuenta que una de las principales características de las glándulas mamarias en la mujer es la de la capacidad que poseen para someterse a cambios morfológicos en la etapa reproductiva. Esto es especialmente significativo durante el embarazo.

Durante el proceso de embarazo se produce una auténtica expansión del tejido profundo y una adaptación del pecho que le permite segregar leche materna. Posteriormente esta expansión vuelve a su sitio ya que, según estudios recientes, los mismos mecanismos que se encarga de la regeneración alveolar para un próximo embarazo se encargan de la readaptación del pecho tras la lactancia.

Pero volvamos al principio. Durante el periodo de embarazo las glándulas mamarias se ramifican y las células secretoras se multiplican. Además, durante este periodo aumenta de manera significativa los niveles de prolactina, esta es la hormona que produce leche. Sin embargo, durante el embarazo apenas van a producirse algunas gotas o incluso nada de leche ya que los estrógenos y gestágenos presentes en la placenta no permiten la acción de la prolactina.

Después de dar a luz se produce la bajada de estrógenos y gestágenos dos o tres días después y de manera progresiva, lo que se denomina subida de la leche, y que no deja de ser más que la acción libre de la prolactina.

Generalmente este periodo de dos o tres días (puede ser algo más) viene acompañado de un aumento del volumen de los pechos y cierta tensión en la zona. Con el tiempo ha cambiado la actitud hacia este periodo. En el pasado no se permitía las tomas del bebé hasta pasadas incluso 48 horas después del parto. Esto hacía particularmente duro el proceso de subida de leche en la madre, ya que los conductos de segregación incluso podían reventar.

En la actualidad esto ya no se aplica del mismo modo ni de lejos. Aún así existen diferentes visiones al respecto. Si parece que cuanto antes se inicia el proceso, es decir cuanto antes se deja al recién nacido mamar, la subida de la leche es menos evidente en lo físico, e incluso puede no generar esa hinchazón.

Son varios los que gobiernan el funcionamiento cotidiano del pecho durante el periodo de lactancia. El primero y más importante es la prolactina.

Esta hormona, como ya hemos comentado, es la que fabrica la leche. La prolactina va a responder además a las rutinas de lactancia. Esto significa que después de la alimentación del bebé esta hormona tendrá un subidón que durará unas horas, las necesarias para volver a producir el alimento. También es interesante que sepas que cuando el bebé se alimenta mucho, es decir cuando mama mucho, la prolactina generalmente responde y produce más leche. También ocurre lo inverso.

Posteriormente, con el paso de los meses volverán los ciclos menstruales y con ellos y la llegada de la menstruación vuelven a aparecer los estrógenos y los gestágenos que, como ya te hemos indicado, son los que bloquean la producción de leche materna. Aun así seguirá saliendo leche durante un periodo de tiempo. Aquí entra en juego una proteína que se denomina FIL: factor inhibidor de la lactancia.

Aunque aún no se conoce muy bien el mecanismo, parece que esta proteína tiene mucho que ver en la retirada de la lactancia con el paso del tiempo. El funcionamiento básico de la proteína es que, en la ingesta de leche materna es retirada por el niño y pasa a él, esto permite la fabricación acelerada de más leche. En el otro extremo si el niño mama poco la presencia de la proteína hace que se fabrique poca leche. Esta regulación, a medida que bajan las tomas, parece que tiene bastante que ver también en la retirada progresiva de la leche materna con el tiempo.

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Aumenta el número de cesáreas. Todo lo que debes saber al respecto

Año tras año del parto por cesárea va ganando terreno al parto natural de nuestro país, aunque el parto natural sigue siendo mayoritario. Esto es lo que debes saber sobre el procedimiento.

Aumenta el número de cesáreas. Todo lo que debes saber al respecto

Existe una tendencia al alza totalmente constatable en él los partos por cesárea en nuestro país. De hecho, como veremos más tarde, los porcentajes de partos por cesárea superan la cifra recomendada por la Organización Mundial de la Salud, que declara que este tipo de intervención sólo debe emplearse cuando sea necesario y nunca como protocolo. Dentro de la recomendación de la OMS se observa que la tasa de cesáreas no debería superar el 15% de los partos.

En nuestro país, sin embargo, en el año 2014 los partos por cesárea supusieron el 27,26% del total de alumbramientos. Estos datos, extraídos del Instituto Nacional de Estadística, nos hacen ver que, además, su crecimiento es muy relevante. En el año 2008 los partos por cesárea tan sólo suponían un 18,19%. Es decir, en tan sólo seis años han aumentado prácticamente un 10%.

De todos modos, el crecimiento de las cesáreas no es patrimonio exclusivo de nuestro país. La mayoría de países presentan, siempre según la OMS, una tasa de cesáreas superiores a la recomendada. Esta tasa, establecida en la década de los años 80 del pasado siglo, viene dada por la comprobación de la ineficacia de la cesárea como procedimiento para la reducción de la mortalidad en caso de parto de riesgo a partir del 15%. Es decir, cuando se comprueba que con la tasa de cesáreas entre el 10% y el 30% la mortalidad maternal o neonatal no desciende.

Hay que tener en cuenta que, en origen, la cesárea se recomienda para los embarazos de riesgo como prevención de la tasa de mortalidad del neonato o de la madre. Sin embargo, cuando esto no es así, a corto y largo plazo, esta modalidad de parto puede presentar riesgos evitables en el parto natural.

Es importante también puntualizar que, esa asociación entre parto fácil dista mucho de la realidad. Los procesos de parto por cesárea poseen sus propias complicaciones tanto el momento puntual del parto como posteriormente. Además, hay que considerar que no sólo estamos hablando de cuestiones físicas, sino también de la influencia de cuestiones psicológicas en un proceso no siempre bien conducido.

En general, los especialistas respaldan las tesis de la OMS en las que la cesárea sólo debería contemplarse en casos necesarios por motivos estrictamente médicos. La organización recomienda para ello la utilización de la clasificación de Robson como mecanismo de guía para la práctica de las cesáreas. A través de esta clasificación encontramos hasta 10 grupos de mujeres ingresadas que se agrupan en función de cuestiones como el número de partos anteriores, la posición del bebé, la posible presencia de cicatrices uterinas, etc.

A través de esta clasificación resulta más sencillo detectar la necesidad o no de la práctica de la cesárea.

Dentro de las intervenciones realizadas en los últimos años en nuestro páis hay dos grupos de esta clasificación que han crecido de manera especialmente significativo: por un lado la de aquellas mujeres que nunca han dado a luz previamente y las que lo han hecho de manera previa pero de manera natural y con el feto en posición cefálica. Dicho de otro modo, han crecido precisamente las cesáreas en los partos con menor nivel de riesgo dentro del de la clasificación.

En lo que todos los expertos se ponen de acuerdo es en los beneficios del parto natural cuando éste puede llevarse a cabo sin complicaciones médicas ni para la madre ni para el bebé. Este pacto facilita el proceso fisiológico natural y permite una mejor recuperación de la madre en el postparto. Asimismo concede un mejor estado inmunológico general al bebé y facilita la lactancia.

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Salud y Bienestar · Escrito por el 08/09/16


Calendario de pruebas durante el embarazo

A partir de la confirmación del embarazo te tendrás que someter a distintos test y pruebas. Este es el calendario de pruebas durante el embarazo.

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Ten en cuenta que no todas las pruebas van a realizarse en todos los casos, sin embargo, vamos a agrupar las pruebas más habituales y los plazos en los que se suelen desarrollar.

Para ello separaremos por un lado las pruebas que se realizan de manera regular a lo largo de todo el embarazo de aquellas que se realizan en momentos puntuales del mismo, para que puedas hacer una consulta rápida y ubicar de manera clara las pruebas que se corresponden al momento del embarazo en el que te encuentres.

Ten en cuenta que durante el proceso de embarazo las pruebas van variando. En el primer trimestre generalmente se tratará de pruebas exploratorias que tratan de determinar cómo ha comenzado tu embarazo y cómo se va a desarrollar.

Durante el segundo trimestre las pruebas se orientan a la confirmación de un desarrollo correcto del embarazo y el seguimiento del mismo.

Y por último, durante el último trimestre del embarazo, las pruebas se orientan ya comparto, a la salud del bebé y a las posibles complicaciones que pudieran surgir en el momento de dar a luz.

Pruebas durante todo el embarazo

 

En todas tus visitas ginecológicas

  • Control de tensión
  • Control de Peso
Pruebas Trimestrales
  • Analíticas orina y sangre
  • Ecografía- Doopler (si es necesario)

 

Pruebas Puntuales

Ecografía inicial
  • Entre las semanas 6 y 11
Screening Bioquímico
  • Entre las semanas 9 y 11
Biopsia Corial
  • Entre las semanas 10 y 12
Ecografía Translucencia nucal
  • Entre las semanas 10 y 14
Triple Screening
  • Entre las semanas 14 y 16
Alfafetoproteína
  • Entre las semanas 14 y 16
Cordoncentesis
  • Sobre la semana 16
Fetoendoscopia
  • Sobre la semana 16
Amniocentesis.
  • Entre las semanas 16 y 18
Ecografía de alta resolución
  • Sobre la semana 20
Test O´Sullivan
  • Entre las semanas 24 y 28
Ecografía
  • Entre las semanas 28 y 37
Cultivo vaginal
  • Desde la semana 35
Monitorización fetal
  • A partir de la semana 40

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Salud y Bienestar · Escrito por el 02/08/16


Nuevas tendencias en el parto: cuáles sí y cuáles no

Los partos evolucionan y se llenan de modas y tendencias. Desde el parto 100% natural hasta el acuático. Descubre cuáles seguir y cuáles desechar.

Nuevas tendencias en el parto: cuáles sí y cuáles no

En los últimos años tanto el perfil de las mujeres que dan a luz como las tendencias en la maternidad están cambiando. Este sería el resumen de lo que viene a mostrar el informe elaborado por el Hospital de Manises en Valencia bajo el nombre de “Radiografía de las nuevas tendencias en la maternidad”.

El estudio, realizado a partir de los partos atendidos en dicho hospital durante los últimos siete años, nos muestra, efectivamente, cambios significativos en las tendencias en la maternidad.

Estos cambios comienzan por la edad de las madres primerizas. La edad ha subido hasta los 31 años de media, aumentando de manera significativa el perfil de madre primeriza por encima de los 30 años.

También aumenta de manera muy significativa el número de partos naturales, respetando cada vez más los procesos naturales de los partos sin provocarlos. Según este informe el 73% de los partos son espontáneos y sólo se inducen cuando existe riesgo cierto para la madre o el bebé.

En este mismo sentido también disminuyen las cesáreas y además lo hacen de manera progresiva, es decir cada año se realizan menos cesáreas que el año anterior. Un dato interesante es el que indica que el 60% de mujeres que ya habían dado a luz a través de una cesárea tuvieron un parto vaginal.

 

También se reducen las episiotomías, la nueva tendencia de partos con mínima intervención generan unos procesos en los que la duración media se establece sobre unas 10 horas y en los que el 90% no necesita episiotomía. Hay también un incremento significativo del uso de la anestesia epidural que se aplica al 75% de los partos.

Los partos prematuros también aumentan, de hecho en los últimos cuatro años se multiplica por dos. En los procesos de recuperación de los recién nacidos el método más utilizado es el denominado piel con piel con los padres además de la incubadora.

También es reseñable que un porcentaje significativo de mujeres, en torno al 20%, solicitar alternativas integradas en el parto como la posibilidad de elegir la postura, la libertad de movimientos o el uso del agua caliente para la dilatación.

Es también muy interesante, y se extrae de la lectura del informe, como además un aumento en la edad de las madres primerizas que ya referíamos, en estas nuevas tendencias en la maternidad, las madres llegan mucho más informadas a estos procesos, conocen las opciones y entienden cuestiones como la importancia de la lactancia materna, las posibilidades alternativas, el uso de opciones analgésicas etc.

Es importante remarcar que la lactancia materna ha ido definitivamente imponiéndose en los últimos años del nuevo, con un enorme porcentaje de madres que eligen este método para la alimentación de sus bebés (superior al 85% el pasado año), también, debemos destacar el crecimiento y la consolidación del uso de la anestesia epidural, aunque, el crecimiento del parto natural, según el informe, también es una realidad y representa ya hasta el 7% del total de partos.

En general las tendencias son comunes al conjunto de nuestro país y perfectamente extrapolables ya que, todas ellas tienen que ver con un modelo de maternidad cada vez más informado, en el que las madres conocen la importancia de todos los pasos, manejar información muy amplia y, sobre todo, mantienen un control total sobre el proceso tanto de embarazo como posteriormente del propio parto.

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Salud y Bienestar · Escrito por el 07/06/16


El síndrome HELLP todo lo que tienes que saber al respecto

Catalogada como muy grave, estos son los síntomas del síndrome HELLP y todo lo que tienes que saber al respecto.

El síndrome HELLP todo lo que tienes que saber al respecto

El síndrome HELLP se trata de una enfermedad catalogada como de muy grave y que adquiere la categoría de rara. Suele ocurrir durante el embarazo de la mujer, sobre todo en la última fase de gestación y comienza con una rapidez sorprendente.

HELLP procede de las siglas en inglés de hemólisis, enzimas hepáticas elevadas y baja cantidad de plaquetas. Las personas afectadas pueden experimentar importantes problemas hepáticos, de sangrado y de presión sanguínea, ocasionando un grave trastorno tanto a la mujer que lo sufre como al bebé.

Los principales síntomas de esta patología son los dolores de cabeza, náuseas, molestias en la parte abdominal superior derecha, vómitos, agotamiento, hinchazón en manos y cara e incluso sangrado de las encías. Suelen desarrollar este trastorno una de cada diez embarazadas con preeclampsia grave, aunque también puede aparecer sin preeclampsia unos días antes de dar a luz.

A todo esto se le une que cuando una mujer lo sufre por primera vez en un embarazo, tiene todas las papeletas para volver a desarrollarlo en el siguiente, aunque en esta ocasión las molestias serán más leves. Las que tienen más posibilidades de padecer esta enfermedad son las mujeres mayores de 25 años, de raza blanca, así como aquellas que ya tuvieron niños o que sufrieron problemas en algún embarazo anterior.

El único tratamiento para acabar con este problema sería dar a luz. En ocasiones hay que adelantar incluso el parto. Las mejoras después de sufrir el síndrome HELLP tardarán en llegar en torno a un par de días después de dar a luz. No será hasta pasado ese periodo cuando empiece a notarse mucho mejor. Los médicos posiblemente le recomienden un esteroide, y cuando el sangrado resulta muy abundante exigirá una transfusión de sangre.

Resulta un tanto extraño que no haya un tratamiento preventivo para evitar esta enfermedad. En cualquier caso, a las embarazadas siempre se les aconseja acudir al ginecólogo con una cierta regularidad para descartar cualquier tipo de patología o dolencia que pueda poner en peligro la salud de la madre o de la criatura.

El síndrome HELLP resulta bastante complicado de diagnosticar, sobre todo cuando la proteína en la orina y la presión no están presentes. Puede ocurrir que sus síntomas se confundan con gripe, gastritis, enfermedad de la vesícula biliar o hepatitis aguda. La tasa de mortalidad global de esta patología se encuentra en torno al 25%, de ahí que recomienden siempre actuar con rapidez.

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Salud y Bienestar · Escrito por el 26/04/16


Pruebas de fertilidad: cuáles hay, cuánto cuestan y cuáles cubre el seguro

Convertirse en madre puede requerir más esfuerzos de los naturales. Estas son las pruebas de fertilidad más habituales, su coste y cuáles pagará tu seguro.

Pruebas de fertilidad: cuáles hay, cuánto cuestan y cuáles cubre el seguro

A muchas parejas les resulta muy complicado tener hijos, de ahí que tengan que recurrir a diversos tratamientos médicos en busca de una solución. Para que se produzca la fecundación es preciso que confluyan en ambos sexos una serie de condiciones.

Entre las pruebas de fertilidad hay que distinguir entre hombres y mujeres. En el caso de los varones, las más comunes son las siguientes:

-Examen médico: se examinarán los genitales, además de realizar preguntas sobre las enfermedades sufridas, el historial médico, tratamientos, intervenciones quirúrgicas y hábitos sexuales.

-Test hormonal: con un análisis de sangre existe la opción de conocer los niveles de testosterona y otras hormonas masculinas.

-Análisis de semen: se trata del estudio más importante para el hombre. Es posible que el médico solicite una o varias muestras para analizar en el laboratorio. El resultado que se obtenga determinará la calidad, posibles infecciones o restos de sangre. Gracias a esta prueba se conocerán el número de espermatozoides, la movilidad y cualquier anomalía.

Pruebas de fertilidad para mujeres

-Test médico, en donde se consultará sobre los hábitos sexuales, historial médico y un examen médico.

Test de ovulación: un análisis de sangre se ocupará de medir los niveles hormonales para conocer si la mujer está ovulando o no. Con la histerosalpingografía se consigue saber el tamaño y estado de las trompas y el útero. El profesional inyecta en el útero de contraste y realiza una radiografía. De esa manera, gracias al líquido, sabrá si existe alguna obstrucción o entra con normalidad.

Laparoscopia: se inserta un laparoscopio en el abdomen que permitirá comprobar el estado de los ovarios, útero y trompas.

Test hormonales: comprueba los niveles de hormonas ovulatorias.

Pruebas genéticas: se hacen para descartar posibles anomalías genéticas vinculadas a la infertilidad.

Ecografías pélvicas: se utilizan para descartar posibles enfermedades de las trompas o del útero.

El precio de estas pruebas variará en función del centro médico. Los primeros test suelen  incluir ecografía, citología e histerosalpingografía, para saber si la mujer ovula bien y con esta última prueba para conocer si las trompas son permeables. El precio de las tres pruebas rondará entre los 400 y 500 euros. La ecología y la citología, en torno a los 200, más otros 250 de la histerosalpingografía.

Las pruebas que cubren los seguros dependerán de cada compañía. Hay algunas que incluyen consultas con el especialista, procedimientos biológicos y ginecológicos de cada técnica y los controles necesarios. Entre los tratamientos que tienen están la inseminación artificial, macroinyección espermática, conservación de esperma, transferencia de embriones y fecundación in vitro.

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Posturas para dar el pecho ¿Las hay buenas y malas?

Se dice que cada maestrillo tiene su librillo y pocas áreas hay donde sea más cierto que al dar de mamar. Cada mamá tiene su postura pero.. ¿Son todas correctas?

Posturas para dar el pecho ¿Las hay buenas y malas?

Una correcta postura a la hora de dar el pecho permite que el bebé succione bien y previene además las grietas. Por eso es preciso evitar ciertas posturas. Para que sea adecuada procura que la criatura se agarre bien. Estará cogido en condiciones cuando no se aprecie el pezón ni la mayor parte de la areola. Cuando empiece a succionar comprobarás que mueve la mandíbula.

Por su parte, la postura será incorrecta cuando el bebé permanezca muy distanciado de la madre y únicamente coja el pezón dejando fuera de la boca la areola. De esta manera no sacará la leche suficiente y se cansará con rapidez, lo que no evitará que en mucho poco tiempo vuelva a reclamar el pecho debido al hambre. Esta manera de succionar probablemente provoque grietas en la madre.

Entre las posturas más aconsejables para dar el pecho se encuentran las siguientes que te detallamos a continuación:

La posición de cuna: el cuerpo del niño, y no solo la cabeza, debe quedar girado hacia la madre. La espalda debe permanecer correctamente apoyada y si es preciso acabará acercando al bebé a su pecho.

Balón de rugby: el bebé mamará boca arriba, con las piernas estiradas y paralelas a la madre. Con esta posición se consigue vaciar todos los conductos del pecho y a evitar la retención de leche. Puede resultar de gran interés cuando se amamante a dos criaturas al mismo tiempo o en los casos de cesárea para que el pequeño no toque la tripa de la mamá.

En el regazo: La postura más natural es la que se adopta cuando la madre sujeta al niño sobre el regazo, para que el peso del bebé recaiga sobre su tripa y la de la madre. Es una posición que adopta la criatura de manera natural y sin lugar a dudas será una buena manera de succionar para aquellos que no sepan engancharse o que se cansen con demasiada facilidad.

Posición casi vertical: a través de esta postura se permite el contacto visual en todo momento entre la madre y el niño. Resulta idónea para aquellos pequeños que ingieren la leche con mucha prisa y se acaban atragantando. Y es que en posición vertical resultará menos complicado que sufran al tragar en comparación con la postura horizontal.

Tumbada: después de practicar la cesárea resulta necesario que las primeras tomas se den tumbada sobre la cama. La madre debe colocarse de lado y en paralelo su vientre con el del bebé.

Con estas recomendaciones, ya sólo es cuestión de que elijas la postura que más te gusta o, mejor dicho, la que el pequeño decida que es su preferida porque aquí más que la madre, quien manda suele ser el lactante.

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Música en la tripa: ¿Mito o realidad?

Está comúnmente aceptado que es bueno poner música a los pequeños incluso cuando se encuentran dentro de la madre. ¿Es cierto?

Música en la tripa: ¿Mito o realidad?

La música nos acompaña casi por completo en el día a día. Para relajar, para entretener o para bailar, pero también se está empleando incluso para los bebés que se encuentran en el vientre de su madre. Durante esta etapa las criaturas son capaces de sentir y escuchar los sonidos que le llegan. Se cree que una estimulación musical temprana consigue fomentar el vínculo entre padres e hijos, regulando las emociones de ambos e incrementando la actividad cerebral del pequeño.

Las mamás que escuchan música durante este periodo consiguen comunicarse de esta manera con sus bebés. Las sensaciones y emociones que experimenta con las canciones se acabarán transmitiendo a la criatura que está en fase de desarrollo. Cuando la música nos aporta felicidad, el niño también lo apreciará.

El primer sentido que despiertan es el del oído. En primer lugar lo experimenta con el sonido de los latidos del corazón de su madre. Una vez que se alcancen las 16 semanas de gestación empieza a notar otros sonidos externos, a partir de la semana 10 reaccionará con ellos y en la 25 ya los podrá diferenciar.

La música más adecuada para los bebés es la clásica, según los expertos. Les ayudará a relajarse como ya ocurre con las personas mayores. El efecto es prácticamente el mismo. Aunque la combinación de estilos debería ser lo más adecuado. La clásica encaja muy bien a primera y última hora de la jornada para que la criatura se relaje, pero a lo largo del día también se le podría incluir una música más movida para que experimente distintos ritmos. En un principio se aconseja escuchar todo tipo de estilos, eligiendo la madre los que más le agraden a ella. Pero no sólo hay que reducir la música a la que suena en los CD o al ordenador. También se recomienda que los propios padres le canten. De esa manera, una vez que nazca, el bebé será capaz de reconocer e identificar las voces que identificará con las que escuchaba en el interior de la madre.

En este caso lo más normal es que te decantes por canciones infantiles. Procura buscar un rato todos los días para dedicárselo al pequeño. Seguro que agradecerá que compartas con él un momento de música y canciones. Disfrutará de esta experiencia tan placentera que le permitirá desarrollar muchos sentidos. La música debe ser un buen acompañamiento durante el embarazo y crecimiento del niño.

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Salud y Bienestar · Escrito por el 01/12/15



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