¿Qué bebidas alcohólicas engordan más?

No hay duda de que el alcohol no te ofrece ningún nutriente a tu cuerpo, sólo calorías. Todas las bebidas alcohólicas te engordan, pero ¿sabes cuáles más y cuáles menos?

Siempre se ha dicho que el alcohol engorda, y es verdad, pero ¿podemos saber cuánto? Evidentemente, cada caso, cada mezcla, es un mundo, pero está computado lo que engorda cada cocktel, cada caña o vino que nos tomamos. Si bebemos por la noche, corremos más riesgo de transformarlo en grasa que si lo hacemos por la mañana. Después de todo, el alcohol tiene mucho azúcar y eso genera energía y grasa.

Según cuentan en www.revistagq.com cada bebida tiene una carga calórica. De hecho, las que más engordan serían los licores dulces, 383 kilocalorías por cada 100 mililitros, y después el whisky y el ron, con 244, el coñac, 243, el aguardiente baja a 222. Los vinos bajan mucho las calorías: el  blanco contiene 85, el rosado, 74, y el tinto, 65. La cerveza tiene menos aún. Hay que tener en cuenta que cada personas debería consumir entre 2.000 y 2.500 kilocalorias al día.

Pero por qué engorda tanto el alcohol. La respuesta la encontramos en su valor calórico, lo que significa que recibimos mucha energía de golpe, que si no quemamos en las siguientes horas se almacena en forma de grasa. No sólo eso. La mayoría de estas bebidas se mezclan con bebidas carbonatadas que contienen gas y azúcar. Y es que una Cocacola o una Fanta tienen 110 kilocalorias y, además, muchas de estas bebidas llevan cafeína, teína o taurina, que crean insulina y aceleran un 32% la velocidad en que el hidrato se convierte en grasa.

De esta manera, lo mejor es encontrar ejemplos con los que comparar cada bebida. De esta manera, una copa de vodka, de 100 mililitros, tiene tantas calorías como una hamburguesa. Una copa de anís, por ejemplo, tiene tantas calorías como unos nuggets de pollo, mientras que un whisky equivale a tomar una porción de pizza. Si no te van los cocteles debes saber que un vino tinto tiene tantas calorías como un vaso de leche o que una cerveza es lo mismo que tomar un vaso de zumo de naranja natural.

De esta manera, vemos que una noche de fiesta puede arruinarnos nuestra figura o nuestra dieta si no actuamos contra esas calorías. De esta manera, se estima que por cada Margarita que te tomes, 280 kilocalorías, deberías andar 72 minutos, correr, 20 o bailar 35, con el fin de gastarlas. Cuando tomar una copa de vodka, con un dedo de esta bebida (45 mililitros) estás consumiendo 97 calorías que eliminarás andando 25 minutos, corriendo, 10, o bailando durante 17. La misma cantidad de whisky, de ron o de ginebra te aportará 105 calorías por lo que tendrás que dedicar más tiempo a eliminarlo: 27 minutos andando, 11 corriendo o 18 bailando. Debes tener en cuenta, además, que si tomas estas copas con zumos o bebidas azucaradas cada copa te va a aportar entre 250 y 400 calorías.

 ¿Y para eliminar medio vaso de vino tinto? Pues ese chato te aporta 100 calorías también por lo que deberás andar 26 minutos, correr 11 o bailar 17. Curiosamente, tomarte un tercio de cerveza te aportará más calorías: 153, por lo que para eliminarlas debes andar 39 minutos, correr 16 o bailar 26.

Aquí puedes ver los ejercicios con los que más calorías quemas.

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Once cosas que no debes hacer para adelgazar en verano

Adelgazar se vuelve en estas semanas en la obsesión de cualquiera, pero no debemos arriesgar nuestra salud por quedar bien en la playa o la piscina. Muchos de los hábitos que se asumen como normales para perder grasa afectan a tu salud.

La operación bikini está en uno de sus momentos más álgidos. Falta poco para que se abran las piscinas, para que las playas empiecen a llenarse y todos nos queremos quitar esos pequeños michelines que aparecen en nuestra anatomía. En cualquier página vas a encontrar formas de hacer desaparecer esa grasa, esos kilos de más, pero no debes fiarte. Muchas de ellas no son sanas o, directamente, son imposibles de conseguir.

Vamos a contarte los 11 errores más comunes que se llevan a cabo cuando buscamos adelgazar sin medida, en tiempo récord y poniendo en jaque a nuestra salud.

Lo primero que debemos evitar es hacer dietas milagro. Normalmente se basan en tomar un solo alimento descuidando otros importantes en nuestra alimentación. Pueden tener un resultado a corto plazo, pero a largo, cuando vuelves a comer normal el efecto rebote es mayor. Hay que cambiar hábitos para que los podamos seguir en el tiempo.

En este sentido, es absurdo comer sólo ensaladas, te creará un déficit de nutrientes, de proteínas e incluso de calorías. Descartadas las dietas milagros y la alimentación a base de ensaladas, debemos descartar también el mito de sudar para adelgazar. Si sudas mucho no adelgazas más, repones líquidos en cuanto bebas, cuanto menos líquido perdamos haciendo deporte, mejor para nuestra salud, explican desde Vitónica. En este punto debemos descartar también las sesiones maratonianas de ejercicio aeróbico. Los ejercicios de fuerza pueden tener mejor resultado para perder peso que dos horas en bici. Tampoco es recomendable pasar de no correr a hacerlo una hora diaria, porque nuestro cuerpo no está acostumbrado  y puede provocarte lesiones. Si quiere correr para perder peso haz un entrenamiento progresivo planificado.

Volviendo a la alimentación, hay que evitar comer lo mínimo. El pensamiento simplista sería, si como menos, adelgazaré más. Y puede ser así al principio, pero después el cuerpo entra en un letargo metabólico que puede resultar en un efecto rebote en cuanto comemos normal. Bajar de peso es una pelea a largo plazo, no a corto. Tampoco parece una solución el tomar diuréticos. El problema del exceso de peso es la grasa acumulada, no el agua.

Dormir poco para adelgazar tampoco es recomendable por la sencilla razón de que cuando no dormimos es más fácil que comamos. Dormir bien es un punto a favor para perder peso.

Tampoco deberíamos fiarnos de esas maquinas que prometen hacernos adelgazar en poco tiempo. Sí, nos referimos a los típicos de la teletienda. No son milagrosos, en todo caso son estafadores. Otro de los errores típicos es usar pastillas para adelgazar. No existen pastillas para adelgazar, aunque sí las haya para estimular, saciar, fomentar la diuresis o funcionen como laxante. El efecto rebote está asegurado.

Por último, tampoco son muy fiables los consejos o trucos que podemos encontrar en internet para adelgazar. Todos ellos nos llevan a dietas milagro y rebote garantizado. Y, por último, lo más importante no hacerlo por nuestra cuenta. Es mejor acudir a un médico o a un especialista que estudie tu caso y te ayude a perder esa grasa, pero ya pensando en el verano de 2018.

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Cómo tu mente te engaña para comer de más

Cuando comemos más de lo que debemos estamos respondiendo a unas órdenes provenientes de un espacio concreto de nuestros cuerpos: el cerebro.

Cómo tu mente te engaña para comer de más

Realmente comemos lo que el cerebro nos dice que comamos. A pesar de esa falsa sensación de control sobre la comida que podemos tener, realmente controlamos mucho menos de lo que pensamos la necesidad de ingerir alimentos.

Si tuviéramos que reducir a dos grandes grupos los motivos por los que comemos podríamos hacerlo del siguiente modo:

  • Comemos para obtener la energía que nuestro cuerpo necesita y para mantener nuestro sistema biológico equilibrado.
  • Comemos por placer o para manejar nuestras emociones.

En el mundo actual, y sobre todo en los países más desarrollados, la mayoría de nuestras comidas tienen que ver con una mezcla de ambas cuestiones y no siempre con el balance adecuado entre ambas.

La presencia de la denominada hormona del hambre, que estimula el apetito, no es el único factor que nos impulsa a comer. Curiosamente, a pesar de todos los grandes estudios que relacionan la alimentación y las órdenes para realizarla con el cerebro, aún no se conocen muy bien los motivos profundos por los que los seres humanos tenemos hambre y decidimos comenzar a comer.

Están claros muchos factores presentes, los más importantes los siguientes:

  • Factores genéticos
  • Factores sociales y ambientales
  • Factores hormonales
  • Factores relacionados con el aprendizaje y la educación alimentaria
  • Ritmo circadiano

Si ahora sumamos todos los elementos que ya hemos expuesto podemos comprender cómo, si todavía la ciencia no tiene el secreto para dominar y controlar todos estos elementos y factores, es muy difícil encontrar soluciones mágicas: que no existen.

Cuando tomamos una comida dos factores fisiológicos trabajan juntos para decirnos que poner nuestro tenedor y dejarlo: la distensión gástrica y la saciedad hormonal.

Al margen de los procesos fisiológicos relacionados con la saciedad y en general con la alimentación, el cerebro resulta ser un impulsor básico en el consumo de alimentos.

Lo que realmente importa a tu peso, y en general a tu salud, no es lo que haces una vez en un momento determinado sino lo que haces de manera sistemática día tras día. Y aquí el cerebro juega un papel clave.

Tu cuerpo tiene un sistema de gestión de necesidades energéticas y nutrientes a largo plazo que denominamos bucle de realimentación leptina. La Leptina es una hormona que queda liberada por el tejido graso y que indica al cerebro cuánta energía hemos consumido y que exceso de energía hemos almacenado en forma de grasa. Existe una proporción que indica que a mayor cantidad de grasa corporal mayor presencia de leptina en la sangre.

Nuestro cerebro toma sus decisiones en relación a la alimentación con la leptina como uno de los marcadores fundamentales para decidir la cantidad de calorías que necesitamos, la absorción de nutrientes y el uso y almacenamiento de energía. Las reservas de energía influyen en las concentraciones de leptina en la sangre, pero también de insulina. Ambos marcadores influyen en el cerebro que manda señales para ordenar en el gasto de energía, el consumo de alimentos y también en el apetito.

Sobre el papel este debiera ser un sistema de control de la ingesta de alimentos efectivo, y sin embargo, aquí se gesta como nuestro cerebro puede engañar al cuerpo para comer de más. Esto no sólo ocurre por las diferentes fisiologías de las personas, cuando los niveles de respuesta no son los más adecuados, sino también por la ingesta de determinados alimentos. Una dieta en la que se incluyen muchos alimentos procesados, que resultan muy gratificantes y muy apetecibles debido a sus componentes, puede acabar rompiendo toda esta cadena de control.

La denominada comida basura, que incluye elementos dulces, salados, cremosos, crujientes o todos a la vez, con mucha presencia química y poca presencia de nutrientes, no deja que la leptina haga su trabajo. Esto hace que por un lado nos sintamos saciados, pero además, nuestro cerebro mande órdenes contradictorias al no generarse las señales adecuadas en relación a la hormona.

Por supuesto esto es sólo una pequeña parte de como nuestro cerebro puede influir en la alimentación, pero, una parte significativa que nos lleva a la clave del asunto en la que siempre acabamos al hablar de alimentación: lo adecuado de mantener una alimentación basada productos saludables.

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Alimentos que no te ayudarán a reducir tu apetito y te harán engordar

Parece que pueden ayudarte a perder peso, pero nada más lejos de la realidad. Estos alimentos no harán que tengas menos hambre y sí que engordes.

Alimentos que no te ayudarán a reducir tu apetito y te harán engordar

Suele ocurrir con bastante frecuencia que al poco tiempo de acabar de comer vuelve a aparecer el hambre. Es algo muy común en las dietas, lo que provoca que los regímenes acaben fracasando. Sin embargo hay que fijarse en los alimentos que ingerimos, que en realidad no sacian y nos conducen a comer el doble. A continuación te desvelamos cuáles no reducen el apetito y además te harán engordar.

  • Queso: una vez que empiezas a comerlo ya no puedes parar. Produce una cierta adicción gracias a los ingredientes proteicos del queso junto con la sal y la elevada cantidad de grasa que suelen contener estos productos.
  • Yogures desnatados: durante muchos años se consumieron en meriendas, postres y desayunos, pero ahora se descubre que no eran tan saludables como se pensaba. El yogur entero consigue saciar el apetito y nos deja llenos durante un buen rato debido a las grasas naturales que tiene. Pero hay que tener cuidado con los desnatados, que no quitan el hambre y además cuentan con una carga nutricional inferior de antioxidantes y vitaminas.
  • Azúcar: este alimento, junto con sus derivados, como pueden ser los edulcorantes artificiales, resulta muy adictivo al asociarse con una rápida liberación de dopamina. Pese a la atracción existente, no cuentan con nutrientes ni provocan sensación de saciedad. Un buen sustitutivo pueden ser las frutas.
  • Ketchup: hay mucha gente que recurre a este producto para acompañar cualquier plato, ya sean patatas fritas, carne o tortilla. Sin embargo, está fabricado con jarabe de maíz alto en fructosa, que se ocupa de interrumpir el metabolismo y ralentiza la producción de la hormona que se ocupa de que nos sintamos saciados.
  • Comida china: por muchas cantidades que consumas de este tipo de comida, parece que nunca te llenas. Está repleta de glutamato monosódico, que sirve como potenciador del sabor y que aparece en carnes procesadas y sopas. Las personas que ingieren grandes cantidades de glutamato tienen más posibilidades de sufrir sobrepeso.
  • Chicle: para engañar a la mente algunos optan por masticar chicle, pero sentirse más saciados, pero este truco no funciona. Lo único que conseguirás así es que te entre el hambre de verdad y tengas que llevarte algo a la boca.
  • Alcohol: cuando se beben un par de cervezas nos sentimos muy llenos, pero al final siempre se nos acaban antojando algo para picar, como pueden ser patatas fritas o frutos secos. Se buscan carbohidratos.

Evita estos alimentos y tu salud te lo agradecerá.

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Nutrición y dietas · Escrito por el 19/04/16


Menús alternativos y más saludables para navidad

Las Navidades se encuentran a la vuelta de la esquina. Durante las dos semanas que duran estas fiestas se suele engordar de media unos tres kilos, que en algunas ocasiones suele costar más de la cuenta perderlos. Predominan los eventos, los encuentros familiares, las comidas copiosas, los dulces y la bebida. Al final todo esto nos pasará factura en la báscula.

Menús alternativos y más saludables para navidad

Si este año deseas apostar por una alimentación más sana y equilibrada lo mejor es que te decantes por una serie de menús saludables, en donde existe la posibilidad de mantener la línea sin dejar de disfrutar de un buen menú. Basta con escapar de los excesos navideños, inclinarse por los alimentos más ligeros y preparados sin grasa al horno, al vapor o la plancha.

La clave en realidad está en sustituir las salsas, alimentos grasos y dulces calóricos por platos elaborados a partir de pescados, verduras, mariscos, ensaladas y postres con frutas. Un menú light no siempre resulta aburrido. A continuación te proponemos distintas elaboraciones para que te planifiques en función de tus necesidades.

A modo de entrante, puedes elegir entre alguna de las siguientes propuestas: verduras con salsa de yogur, anchoas marinadas, montaditos de langostinos y aguacate, bocaditos vegetales, brochetas de bonito, tomate y pimiento o gratinado de cebolletas y espárragos con velouté. Se puede decir que estas soluciones pueden resultar estupendas para evitar por ejemplo los embutidos fríos y calientes con los que se suele iniciar las comidas o cenas.

Como primer plato, las alternativas que existen son variadas y todas ellas muy saludables. Una sopa de pollo con verduras, ensalada de bacalao y naranja, calabacines rellenos de verdura, puerros con vinagreta y remolacha, chupitos de brócoli y camembert, crema de calabaza con gambas y espárragos, puerros con vinagreta de remolacha.

El siguiente plato, que suele ser el principal en cualquier mesa, existe la opción de elegir entre carne y pescado. Puede ser un pollo asado con frutas, pescadilla al vapor con puré de zanahorias al curry, pavo asado con salsa de uvas, carpaccio de ternera con champiñones, lubina al horno con vinagreta de tomate o rape con endibias asadas y salsa de wakame.

Para acabar, en lugar de los mazapanes y turrones la propuesta que existe pasa por realizar una panacota con macedonia de frutas, una canastilla de frutas frescas, sopa de yogur con piña a la plancha, dulce de manzana con queso y nueces o bocaditos de uva.

Con todas estas propuestas puedes elaborar un menú muy saludable y rico, eligiendo entre los distintos platos presentados.

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¿Cómo puedo saber si mi hijo crece y engorda cómo debe?

Todas las madres, sobre todo aquellas que son primerizas, muestran un especial interés por conocer si el crecimiento y la ganancia de peso de los recién nacidos sigue el ritmo normal que debería. En muchas ocasiones puede que las expectativas de la progenitora sean mucho mayores, aunque las etapas de crecimiento cumplan con las normas establecidas.

¿Cómo puedo saber si mi hijo crece y engorda cómo debe?

Para conocer en realidad estas proyecciones se suelen emplear las tablas de perceptibles, que nos permitirán determinar cuando un niño es grande o pequeño, y sabremos además si la evolución es la correcta.

De esta manera podremos comparar el ritmo de crecimiento de los recién nacidos con otros de su edad y conoceremos el rango en el que se encuentra el menor dentro de las medidas establecidas. Los bebés varones suelen pesar al nacer de media 49,9 centímetros, frente a los 49,1 centímetros de las niñas. El percentil 50 determinará por lo tanto la media justa. En el caso de los niños el percentil 1 queda establecido en los 45,5 centímetros. Cuando tu niño tenga esta talla significa que se encuentra entre lo más bajos, mientras que sí alcanza los 54,3 centímetros está en el percentil 99. Para que lo entiendas mejor, cuando cuenta con un percentil del 45% significa que de una muestra de 100 años hay 44 niños con una estatura inferior a la suya.

Para conocer con detalle si el niño crece y engorda a un ritmo adecuado es preciso tener en cuenta la evolución media durante el primer año de vida. En estos primeros doce meses suelen aumentar su estatura en torno a la mitad de su tamaño, que suelen ser unos 25 centímetros.

A la hora de cumplir el primer año el percentil 50 de los niños se encuentra en los 75,7 centímetros y en 74 en el caso de las niñas. El crecimiento no es regular y habrá meses donde sea más pronunciado que en otros. Según los percentiles de la Organización Mundial de la Salud (OMS) esto es un ejemplo de lo que suelen crecer:

-Mes 1: 4,8 centímetros

-Mes 2: 3,7 cm

-Mes 3: 3 cm

-Mes 4: 2,5 cm

-Mes 5: 2 cm

-Mes 6: 1,7 cm

-Mes 7: 1,6 cm

-Mes 8: 1,4 cm

-Mes 9: 1,4 cm

-Mes 10: 1,3 cm

-Mes 11: 1,2 cm

-Mes 12: 1,1 cm

En cuanto al peso, lo importante no son realmente los kilos, sino su relación que tenga con la altura.

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Salud y Bienestar · Escrito por el 27/08/15


Cómo puedo saber si mi hijo crece y engorda como debe

La mayor preocupación de una madre con un bebé recién nacido es saber si éste crecer y gana peso al ritmo que debe. Te descubrimos cuál es este ritmo y qué baremos de crecimiento son normales y cuáles no.

No hay nada tan angustioso para una madre, especialmente si es primeriza, como ver que su retoño recién nacido no como ni crece como ella cree conveniente. El problema en muchos casos es que ese ritmo puede ser el adecuado, pero no así las expectativas de la madre. Para matizar estas proyecciones se suelen utilizar las tablas de percentiles, que sirven para saber hasta qué punto es pequeño o grande un niño y si su evolución es la adecuada.

El percentil es una medida que se utiliza para comparar el crecimiento de un niño con otros de su misma edad. Gracias a ellos se puede saber en qué rango se encuentra el pequeño en la medida indicada. Así, por ejemplo, un bebé varón mide una media de 49,9  centímetros al nacer, mientras que la talla en una niña es de 49,1 centímetros. Esto sería el percentil 50, la media justa. El percentil 1 de los niños se encuentra en los 45,5 centímetros, es decir, que si esa es la talla de tu bebé, está entre el 1% que son los más bajos. Por el contrario, si mide 54,3 centímetros estará en el percentil 99. Para que termines de entenderlo, un percentil del 45% quiere decir que entre una muestra de 100 niños, hay 44 más bajos y 45 más altos, si lo que estamos midiendo es la atura.

A partir de ahí, si quieres saber si tu hijo crece y engorda como debe, lo mejor es que tengas clara cuál es la evolución media de un niño durante su primer año de vida. En este sentido, lo normal es que un pequeño crezca la mitad de su tamaño o 25 centímetros según la media durante los doce primeros meses de vida.

Al cabo de un año el percentil 50 de los niños está en los 75,7 centímetros y en 74 centímetros el de las niñas. Como es lógico, este crecimiento no es uniforme y habrá meses en los que crezca más y meses en los que crezca menos. Pero si nos ceñimos a las medias y percentiles de la Organización Mundial de la Salud esto es lo que crece un niño cada mes del año:

  • Mes 1 – 4,8 centímetros
  • Mes 2 – 3,7 centímetros
  • Mes 3 – 3 centímetros
  • Mes 4 – 2,5 centímetros
  • Mes 5 – 2 centímetros
  • Mes 6 – 1,7 centímetros
  • Mes 7 – 1,6 centímetros
  • Mes 8 – 1,4 centímetros
  • Mes 9 – 1,4 centímetros
  • Mes 10 – 1,3 centímetros
  • Mes 11 – 1,2 centímetros
  • Mes 12 – 1,1 centímetros

Estas cifras son orientativas y no deben tomarse al pie de la letra. Evidentemente, un niño que ya es pequeño crecerá habitualmente menos, del mismo modo que un niño que nazca en los meses de verano crecerá más rápido que otro que nazca en invierno porque los pequeños tienden a aumentar de tamaño más rápidamente con el buen tiempo.

En cualquier caso, lo importante es ver que el niño crece a buen ritmo y que no se va quedando descolgado dentro de la tabla de percentiles. Es decir, que si está en el 30, se mantiene en el 30 y no cae ‘a plomo’ hasta el 20 por poner un ejemplo.

¿Y con peso?

En el tema del peso se puede aplicar la misma premisa. Las tablas de percentiles deben ser un elemento orientativo. En este caso lo importante no será tanto el peso como un número cerrado, sino su relación con la altura.

Estas son las tablas de percentiles de la OMS y aquí puedes consultarlas e incluso descargarlas en datos.

Tablas de estatura

Cómo puedo saber si mi hijo crece y engorda como debe

Cómo puedo saber si mi hijo crece y engorda como debe

Tablas de peso

Cómo puedo saber si mi hijo crece y engorda como debe

Cómo puedo saber si mi hijo crece y engorda como debe



Tu dieta influye en tu salud ¿Sabes cómo?

Lo que comes no sólo determina cuánto engordas o adelgazas. Los alimentos que ingieres también determinan tu nivel de energía y puede ayudar a tener mejor o peor salud general. ¿Sabes cómo? Te lo explicamos.

Tu dieta influye en tu salud ¿Sabes cómo?

Todos sabemos que el tipo de dieta con el que nos alimentamos influye de manera directa en nuestra salud, pero, tal vez no conozcamos a fondo el motivo por el que realmente es tan importante. Vamos a tratar de aclararlo.

Siempre se ha dicho (y hoy en día ya es un axioma) que la alimentación debe ser equilibrada y ajustada a nuestras necesidades si pretendemos que ayude a nuestro cuerpo a mantener una buena salud. Las necesidades de nutrientes no son las mismas en cada persona, dependen de cuestiones como la actividad laboral que se realiza, la edad, el sexo, el estado físico y un gran número de factores.

Cuando consumimos alimentos, realmente lo que estamos buscando son los nutrientes necesarios para mantener la vida: una gran parte de estos nutrientes no existe en la naturaleza de manera individual, por lo que necesitamos del alimento para obtenerlos, por ejemplo los hidratos de carbono, las grasas, las vitaminas, las proteínas…

No existe un único alimento que sea capaz de cubrir todas las necesidades de nutrición de una persona: es cierto que existen alimentos que son muy poderosos en algunos elementos, como por ejemplo los cereales en relación a los hidratos de carbono, las verduras en relación a las vitaminas, minerales y el agua, etc. Por sí solos estos alimentos no podrían tampoco garantizar esa necesidad a la que nos referíamos anteriormente, es decir, no podrían garantizar la vida de una persona, ya que faltarían nutrientes importantes: por ello es la combinación de alimentos que aporte ese conjunto de nutrientes la que resulta necesaria, y a la que generalmente dependiendo de las formas que tome conocemos como dietas.

En general se da por bueno que una alimentación equilibrada recibe un 50% o 60% de la energía que necesita a través de los hidratos de carbono, aproximadamente un 15% por las proteínas y entre un 25% y un 35% por lípidos o grasas y reguladores como son las vitaminas, sales minerales y el agua (aunque no todos los científicos se ponen de acuerdo a la hora de incluir el agua aquí)

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Cuando todos los nutrientes cumplen funciones diferentes y cuando la relación entre la ingesta de esos nutrientes y nuestra salud es directa, es comprensible entender que una dieta saludable debe ser una dieta variada y equilibrada, que se ajuste a lo que cada persona y cuerpo demanda para su subsistencia saludable.


Nutrición y dietas · Escrito por el 08/01/15