El DIU como anticonceptivo ¿el más eficaz?

El DIU es uno de los métodos anticonceptivos de más éxito y, sin embargo, todavía un poco desconocido. Aquí aprenderemos qué es, cómo son, qué tipos hay y cuándo se debe colocar.

A la hora de buscar un método anticonceptivo una buena opción es la colocación de un DIU (Dispositivo Intrauterino) que es un pequeño dispositivo de plástico en forma de T, que se pone en el útero para evitar embarazos y cuenta con las ventajas de que es duradero, reversible y uno de los más eficaces. Es decir, puedes tener un DIU durante muchos años sin peligro de quedar embarazo y tu médico o enfermero te lo puede quitar y ya estás lista para ser fértil otra vez.

Evidentemente existen varios tipos de dispositivos DIU, dependiendo de las marcas: ParaGard, que es de cobre, y Mirena, Kyleena, Liletta y Skyla, que son hormonales. El primero de ellos no tiene hormonas, está envuelto en un fino cable de cobre y tiene una duración de hasta 12 años. Los otros cuatro usan hormona progesterona, que el cuerpo produce de manera natural. El Mirena dura hasta seis años, el Kylenna, cinco, el Liletta, cuatro y el Skila, sólo tres.

Para explicar cómo funciona el DIU lo más fácil es indicarr que logran evitar los embarazos porque cambian la forma en que se mueve el esperma para que no pueda llegar a un óvulo y si el esperma no llega, no puede fecundar y, por tanto, no hay embarazo. El Paraguard usa cobre para evitar embarazos, ya que al esperma no le gusta el cobre de manera que con este DIU es imposible que llegue al óvulo. Por su parte, los DIU con hormonas evitan los embarazos de dos maneras. La primera de ellas es que espesan el moco cervical, que bloquea el esperma. La segunda es que las hormonas evitan que el óvulo deje el ovario, por lo que no hay óvulo que fertilizar.

Una de las preguntas más habituales también es si se puede usar el DIU como anticonceptivo de emergencia. La respuesta es que sí, el ParaGard tiene éxito en estos casos si se coloca antes de las 120 primeras horas tras tener sexo sin protección, siendo la forma más eficaz de evitar embarazos tras tener relaciones sexuales. El otro gran anticonceptivo de emergencia es la píldora del día después que también se puede tomar hasta cinco días después de tener sexo sin protección.

A la hora de insertarlo, el mejor momento es durante la menstruación, aunque cualquier día del mes salvo, evidentemente, si no está embarazada. La razón de que el mejor momento sea cuando la mujer tiene la regla es porque descarta la posibilidad de embarazo, la inserción es más fácil y menos dolorosa porque el cuello uterino está más abierto y el sangrado que se produce no se nota. Otra cuestión interesante es que hay personas que quieren ponérselo después de un curetaje o un nacimiento, pero la tasa de mujeres que lo expulsan es muy elevada. Lo más recomendable es que la mujer espere a la tercera o cuarta semana tras el parto para instalarlo.

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Cómo tratar la vergüenza en los niños

Todos los niños sienten más o menos vergüenza y muchas veces se confunde con timidez, pero ambas características tienen solución y no son graves, a priori.

La vergüenza en los niños pequeños es una actitud habitual. ¿No saludan a extraños, se esconden detrás de nosotros y sólo quieren estar cerca de sus padres? Su inseguridad se llama vergüenza, aunque también se puede disfrazar de timidez. Su desarrollo afectivo está cimentado sobre la relación con sus padres y quizás no está preparado para explorar otras relaciones. El niño descubrirá la palabra no y empezará a querer hacer las cosas solo. También el miedo a los extraños, aquellos que están fuera de su círculo más cercano.

Es fácil que en niños pequeños se confunda la timidez con la vergüenza, pero no siempre es así. Es decir, no es que al niño no le guste jugar con otros, sino que le gusta más jugar solo. No entienden que desconocidos le traten con familiaridad, se siente pequeño para realizar algunas actividades y los cambios le producen ansiedad. Al final, cuando un niño es vergonzoso quizás el mensaje que nos está mandando es que necesita estar más tiempo cerca de las personas que le ofrecen seguridad y no es bueno obligarle a relacionarse con los demás. Ante esta cuestión es importante aceptar que nuestro hijo es así. Tampoco debemos tratar de hacerle cambiar sea por vergüenza o timidez.

Ante un niño con vergüenza es recomendable no forzarle a hacer cosas que no quiere, no juzgarle, ni agobiarle, ni agobiarnos, debemos ponernos en su lugar, sentir lo que él siente y proporcionarle un entorno físico y afectivo en el que se sienta seguro. A veces sí es timidez y es una cuestión de carácter. Igual que hay niños habladores, los hay callados.

Sin embargo, si hay momentos en los que debemos preocuparnos por esa timidez o vergüenza. Si va a cumplir tres años y no tiene interés en jugar con otros niños o le crean ansiedad las situaciones nuevas o las personas desconocidas, si es insensible al contacto físico o tiene un retraso significativo en el lenguaje o no se relaciona, si no se muestra tranquilo con sus padres ni es capaz de mantener contacto visual con ellos, entonces debemos preocuparnos y consultar con nuestro médico.

Ante estas situaciones debemos saber que podemos ayudar a nuestros hijos a superar la vergüenza siguiendo algunas de las siguientes indicaciones. La primera de ellas es aumentar su autoestima y la confianza, la segunda sería proporcionar una imagen lo más real posible de sí mismo para que tenga un concepto positivo de sí mismo. Es importante evitar las críticas y las comparaciones. El tercer paso sería elogiar sus logros y el cuarto sería tratar sus fracasos y errores con naturalidad. Es importante que no fuerces al niño con vergüenza, ya que crearas una tensión innecesaria y contraproducente. Por último, es importante que no trates de sobreproteger al niño y sí anímale a que se enfrente solos a cuestiones sociales.

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Salud y Bienestar · Escrito por el 08/02/18


El semáforo alimenticio para adolescentes

Todos sabemos que productos debemos consumir más y menos, pero como padres tenemos la obligación de enseñárselo a nuestros hijos para que de adolescente hagan sus elecciones con criterio. El semáforo te ayudará a ello.

La educación de nuestros hijos no para ni un minuto en todo el día. Como padres tenemos la tarea y la obligación de educar a nuestros hijos en todos los aspectos de la vida: desde su comportamiento, sus hábitos, sus deportes o sus valores, hasta sus horas de dormir o su alimentación. Debería ser sencillo, pero educar a nuestros hijos para que mantengan una buena alimentación no es tan fácil. En este caso, el ejemplo es una cuestión muy importante. No podemos decirle a nuestros hijos que coman fruta si nosotros no lo hacemos. Si pretendemos que mantengan una dieta equilibrada tendremos que enseñarles, como todo en la vida, a hacerlo.

Cuando nuestros hijos llegan a la adolescencia el camino se complica en todos los aspectos. Los niños ya no lo son tanto y empiezan a volar solos, en todos los sentidos. Pese a ello, nunca es tarde para enseñarles a alimentarse de una manera correcta. Desde www.guiainfantil.com nos trasladan un método, tan válido como otros, para que nuestros adolescentes aprendan a comer: el semáforo de los alimentos.

De esta manera, dividiremos los alimentos en tres colores, como un semáforo: rojo, amarillo y verde, y les explicaremos que los verdes son los que pueden, y deben, comer con más frecuencia, que los amarillos son alimentos que se pueden tomar, pero de vez en cuando, y que los rojos son los peligrosos y no deberían estar en nuestra dieta.

Prohibir es despertar el deseo, por lo que es bueno quizás marcar un límite con los alimentos en color rojo. Es decir, tratar de hacer entender a nuestro adolescente que debe consumir pocas veces precocinados, fritos, bollos, carnes muy grasas, bebidas carbonatadas o zumos envasados. No es fácil. La publicidad y el entorno no ponen fácil evitar este tipo de alimentos cuando están con sus amigos, por eso hay que incidir en los beneficios de no consumir estos productos recalcando su personalidad. Los alimentos amarillos, que se pueden consumir de vez en cuando, serían las frutas desecadas, cereales refinados, salchichas, hamburguesas, embutidos y fiambres, huevos, frutos secos, helados y postres caseros. Mientras que debemos animar a nuestros hijos a que consuman mucho semáforo verde, es decir, frutas, verduras, cereales, patatas, lácteos, carnes magras, pescados y legumbres.

La toma de decisiones de los adolescentes se puede ver muy influenciado por los estímulos exteriores, pero si la educación desde la infancia le lleva a elegir más productos verdes que rojos, estaremos haciéndole un gran favor para que tenga una dieta equilibrada. Si no lo hacemos se dejará influenciar por lo que ve alrededor. Y es que estamos de acuerdo en que en el plato de un adolescente debería haber mayoritariamente frutas y verduras, acompañados de carbohidratos integrales, alimentos proteicos magros, donde entrarían las legumbres, sin olvidarnos del aceite de oliva, los pescados azules o los frutos secos. Para beber, hay que pelear porque el adolescente no se decante por las bebidas carbonatadas y cargadas de azúcar. En definitiva, la base está en la educación desde la infancia y en lograr crear la duda en el adolescente: ¿por qué tomar productos rojos si los verdes son mejores para ti?

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¿Es posible educar la personalidad?

Nos preocupamos, no agobiamos, no sabemos si educamos bien a nuestros hijos. No son conocimientos, son valores. No podemos elegir por ellos, pero sí ayudarles a elegir bien.

De nuestros hijos siempre nos preocupa todo. Al punto que muchas veces nos gustaría comprar una serie de virtudes, valores o habilidades para instalárselas como si fuera nuestro último Iphone. Es evidente que no es posible. José Antonio Marina, uno de los filósofos, ensayistas y pedagogos más importante de este país en materia de educación de los niños, ha escrito un artículo muy interesante a este respecto en la web de www.elconfindencial.com titulado: ¿Se puede educar la personalidad? En él, entre otras cosas habla de las diferentes teorías para esta pregunta basándose claro en su conocimiento y el trabajo que desarrolla en la Universidad de Padres, proyecto impulsado por el toledano con el fin de implicar a la sociedad en la educación de nuestros hijos.

En dicho artículo Marina empieza por analizar los sistemas educativos que están creciendo en el mundo con proliferación de propuestas, métodos, innovaciones, reformas y movimientos estratégico y a los que ha prestado su atención hasta determinar en su libro ‘El bosque pedagócico’ su pesimismo sobre los mismos. El autor afirma que “pese a la brillantez de muchos esfuerzos, no disponemos de una pedagogía, ni de psicología que nos permita resolver los imponentes retos que plantea una acelerada sociedad del aprendizaje” debido a la fragmentación de sus teorías. Y es que Marina afirma que carecemos de una teoría clara del sujeto humano porque cada escuela psicológica es estupenda en los suyo, pero no sabe qué hacer con lo del vecino. Y como ejemplo explica que en la American Psychological Association hay cincuenta divisiones que no se hablan entre ellas. Es decir, dividen las competencias, destrezas, inteligencias, actitudes, capacidades y luego intentan unirlas, pero no analizan a la persona como una unidad. Cada psicólogo defiende su idea sin preocuparse de integrarla con las demás. De ahí aparece la gamificación, el aprendizaje mediante el juego, aumenta las ‘flipped classroom’ y llegamos a escuchar que no hace falta aprender lo que se puede buscar, por lo que el conocimiento no está en el sujeto, sino en internet.

Ante esta perspectiva, el autor empieza a preguntarse si se puede educar la personalidad. A partir del estudio realizado por Francisco López Rupérez e Isabel García García titulado ‘Valores y éxito escolar. ¿Qué nos dice PISA 2015?’ recoge el guante de la recomendación de una “educación del carácter” que es un proyecto que se lleva a cabo en Estados Unidos, sobre todo. Vendría a ser un paso más en la “educación en valores” o más bien “educación en virtudes”, aunque señala Marina que la virtud se ha pervertido en Europa, ha perdido su carácter de “hábito que favorece la excelencia”. En el mundo anglosajón virtud se traduce como streght, fortaleza, por lo que allí sí tiene más sentido, lo que le lleva a explicar que la educación del carácter es el fomento de las fortalezas humanas para la excelencia. Pese a ello, Marina recalca que el modelo americano tiene dos problemas: el primero que se han apropiado del proyecto los sectores más conservadores y el segundo es que no tiene un concepto claro de la personalidad.

Por el contrario, afirma Marina que en la Universidad de Padres han superado estos dos problemas partiendo de la base de la pregunta principal: ¿se puede educar la personalidad? entendiendo personalidad como un concepto psicológico para designar las pautas estables del pensamiento, sentimientos y acción de una persona. Y es que la mayoría de los psicólogos creen que la personalidad se mantiene casi inalterada a lo largo de la vida. Ante ello, la Universidad de Padres identifica tres niveles de personalidad: la heredada o innatas al temperamento, la aprendida o de hábitos adquiridos, y la elegida o el despliegue de su libertad. En base a ello, Marina habla de un nuevo modelo de inteligencia, la pedagogía científicamente fundada en la que la base es la idea de que no podemos decidir la vida de nuestros hijos, alumnos o de los ciudadanos, sólo podemos ayudarles a formar el carácter adecuado para que elijan bien.

Y termina afirmando que la educación del carácter se ocupa del fomento de los hábitos intelectuales, emocionales, ejecutivos y éticos de una persona y, por tanto, espera que este modelo de la Universidad de Padres vaya introduciéndose.

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Salud y Bienestar · Escrito por el 18/01/18


El test de los miedos ocultos de tus hijos

A través de un test con seis fotos puedes descubrir cuáles son los miedos de tus hijos, primer paso para que los puedan superar y puedan ser felices en el futuro.

Tener miedo no es cuestión de edad. Todos sentimos miedos, infundados o no, a lo desconocido, a lo oscuro, a ciertos animales. El miedo es muy libre. Lo cierto es que sentir miedo crea en nosotros una barrera que hace más difícil el camino en ciertas circunstancias.

Cuando somos niños tendemos a tener más miedo, normalmente, a cosas desconocidas, que pueden hacer que el día sea una pesadilla. Tener miedo al colegio, a la soledad, a una tormenta, al ruido o a ciertos animales son cuestiones que los peqieños  deben superar para que no sigan con ellos toda la vida, para que no les hagan infelices. Enfrentarnos a nuestros miedos es la única manera de derrotarlos.

Con el fin de detectar estos miedos tan típicos en la niñez, la web www.guiainfantil.com propone hacer un test del miedo a nuestros hijos, para saber de sus miedos ocultos y como tratarlos, o qué significan. Para ello, los pequeños deben mirar con vosotros las siguientes imágenes imaginando que hay detrás o que está pasando y debéis conseguir que os digan que les produce cada imagen o cuál es la que más miedo les da.

Una vez vistas todas las imágenes en silencio, anima a tu hijo a que te diga cuál de todas esas imágenes le produce más miedo. Si es la primera, la cueva de hielo, puede significar que necesita más calidez emocional, puede que tenga miedo a quedarse solo, pero no sabe expresarlo. Si es así la soledad le angustia y deberás tomar medidas contra esa circunstancia. Si por el contrario, lo que más miedo le produce es la segunda imagen, el edificio abandonado, no es nada raro. Un entorno misterioso puede llegar a crear terror en algunas personas. Si eso le pasada a tu hijo puede que se sienta vulnerable, lo que le impide abrirse a otras personas, aunque tiene la necesidad de abrirse a alguien, pero para ello, para crear relaciones fuertes, deberá abrir el corazón y romper esas barreras que le impiden abrirse. Cuando un niño elige la casa abandonada quiere decir que necesita vivir rodeado de afecto de los seres queridos. Este tipo de casas nos puede provocar pesadillas, pero en los niños es más significativo. Necesita seguridad dentro de la familia, puede significar tener miedo a la falta de armonía en la familia.

Si lo que más miedo le da a tu hijo es la bajada al sótano significa que no le gusta sentirse encerrado, sino más bien estar libre, disfrutar de la vida y aprovechar el momento. Esas escaleras que bajan a un sótano, a un sitio oscuro y desconocido son una imagen de niños con miedo a la muerte y a lo que sucederá después. La puerta azul puede ser una imagen del cielo y el mar, da paz y seguridad, pero lo que hay detrás nos produce inseguridad. Si tu hijo muestra esta imagen como la que más miedo le da debes saber que necesita estabilidad, valora la rutina de lo conocido y no les llama la atención lo desconocido, lo extraño, ni sienten ganas de tener aventuras. Por último, tener miedo al túnel significa que necesita comprender sus emociones, expresarlas y aprender a superarlas. El túnel es un pasadizo hacia la oscuridad, sienten temor a emprender nuevos caminos, retos u objetivos.

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Noticias, Salud y Bienestar · Escrito por el 21/11/17


Ventajas de juntar tu seguro de vida con tu pareja

Juntar los seguros de vida tuyo y de tu pareja tiene algunas ventajas que es importante conocer. La más importante es que puede doblar el capital garantizado.

Tener un seguro de vida siempre es una buena opción porque nunca se sabe qué puede pasar y así aseguras el futuro de tu pareja o de tu familia. De hecho, por definición un seguro de vida es un seguro que cubre el riesgo de muerte, supervivencia o incapacidad. Cubre riesgos que pueden afectar a la existencia, integridad o salud de las personas, pero para que sea efectivo debe formalizarse con un contrato. En una vuelta de tuerca más se empieza a sonar el seguro de vida para parejas que tiene una cobertura especial donde si fallecen los dos miembros de la pareja a la vez los beneficiarios (hijos, sobrinos o quien sea) reciben el doble de indemnización por cada miembro de la pareja fallecidos. Es decir, el beneficiario recibiría el doble del capital contratado. Sin duda es la gran ventaja de este tipo de seguros de vida.

Además, es importante destacar que el doble de capital se puede contratar tanto en la cobertura de fallecimiento como para la de invalidez y se podría firmar como una cobertura adicional que los diferencia de un seguro de vida básico. De hecho, los capitales contratados para dichas garantías, fallecimiento y/o invalidez por causa accidental) se contratan por los mismos capitales que las garantías de fallecimiento o invalidez por cualquier otra razón. Además, se puede contar con el triple capital, referido en este caso al accidente de circulación tanto en los casos de fallecimiento o invalidez.

Este tipo de póliza sí tiene algunas reivindicaciones como los accidentes anteriores, aunque los efectos se manifiesten después, las autolesiones, suicidio o tentativas o provocado por drogas o consumo de alcohol. Tampoco cubre hechos derivados de conflictos armados, la práctica como profesional de cualquier deporte, navegación o si el fallecimiento tiene lugar después de 365 días después del accidente.

Cada compañía tiene un tipo de seguro de vida para las parejas. Por ejemplo Zurich tiene una modalidad de seguro destinado a parejas que está dirigida a los dos miembros. De esta manera, la familia queda protegida en caso de que alguno de los miembros de la pareja muera. Este producto garantiza el capital contratado en caso de fallecimiento o invalidez absoluta y se completa con otras garantías como anticipar el capital asegurado si es diagnosticado de una enfermedad grave.

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Salud y Bienestar · Escrito por el 07/11/17


La autonomía futura de nuestro hijo se crea desde pequeñito

Los padres queremos siempre proteger y simplificar las cosas a nuestros hijos, pero no les hacemos ningún favor. Debemos ayudarles a ser autónomos y autosuficientes, desde pequeñitos.

Cuando somos padres queremos, consciente o inconscientemente, darle las cosas fáciles o hechas a nuestros hijos. Es la naturaleza. Sin embargo, sabemos, muy en el fondo, que debemos darles autonomía desde pequeñitos. Aunque nos cueste, sabemos que es lo mejor porque todos sabemos que los niños se sienten más seguros cerca de nosotros, pero pronto quieren explorar y descubrir. Con la ganancia de autonomía les ayudamos a que sean más maduros y aprendan a hacer las cosas por sí mismos, lo que hará que tengan más autoestima, lo que, a su vez, les convertirá en personas más felices y seguras. Si se lo damos todo hecho serán incapaces de desenvolverse por sí solos cuando nosotros no estemos presentes.

De esta manera, hay formas para que los niños vayan ganando en autonomía, siempre entendiendo que es un proceso y no una meta. Ya desde que pequeños, debemos practicar el apego, para educarles desde el respeto y la empatía, entendiendo y satisfaciendo sus demandas y necesidades. Debemos fomentar su comunicación interpersonal para que se conozca a sí mismo. Darle autonomía no significa que pueda hacer lo que quiera. Es importante que entienda que tiene unos límites que le marcamos nosotros de manera firme. De esta manera cuando los supere será reprendido y cuando los cumpla será felicitado.

Una de las cosas más importantes es que el niño se divierta con juegos adecuados a su edad. No por intentar empezar antes va a aprender antes. De lo contrario, si le damos juegos para los que no está preparado a su edad, el niño se aburrirá. Esto mismo vale igual con las actividades diarias que va aprendiendo el niño. Cada día, cada edad, cada momento tiene sus ejercicios. Debemos animar a los niños a que sean autónomos, o al menos, lo intenten y debemos aplaudirles por sus logros.

Debes elogiar los aciertos de tus hijos, evitando alabarle demasiado, ya que puede ser contraproducente, pero cada intento de ser autónomo, de hacer una cosa nueva debe ser apoyado por los padres. No sólo eso, sino que tenemos que aprender a relativizar los errores de los niños y valorar el esfuerzo que hacen. Precisamente, éste es un valor fundamental para todas las personas y sus futuros logros.

Aprender en el cole o en cualquier otro lugar, es clave en el desarrollo de la autonomía moral e intelectual de los niños. El aprendizaje debe ser basado en la edad, en el juego y significativo. Debes saber, además, la importancia que tiene el hecho de que el niño participe. Dale pequeñas responsabilidades para que sea confiado y autónomo. Le puedes ir implicando en la tareas del hogar siempre adaptadas a su edad.

Otro de los puntos importantes es que el niño debe tener derecho a hacer sus propias elecciones y tomar sus primeras decisiones, donde pueda aportar su opinión. Escuchándole le fortalecemos. Dale seguridad a tu hijo, acompáñale cuando te lo pida, pero debes ser capaz de separarte cuando él ya pueda hacer ciertas cosas solo. Si supera pequeños retos solo hará que aumente su confianza y las ganas de seguir aprendiendo. Si se lo damos todo hecho no verá la necesidad de esforzarse.

Por último, y no menos importante, respeta los estados de ánimo de tu hijo. Es importante que les apoyes en tener su autonomía, pero puede ser que haya momentos en los que necesite sentirse arropado y ahí es donde debemos ser padres, apoyar y animar a hacer más cosas cada vez solo, pero sin forzar.

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Noticias · Escrito por el 24/10/17


Dietas que ayudarán a calmar a tu hijo con déficit de atención

La alimentación se relaciona con la salud de manera directa. También los niños con déficit de atención el tipo de dieta puede mejorar o empeorar los síntomas según parece.

La revista Pediatrics publicaba una investigación en la que se concluía que la dieta mediterránea, con abundancia de verdura, grasas saludables, nueces, etcétera, puede estar vinculada a un menor riesgo por parte de los niños a la hora de sufrir déficit de hiperactividad.

Se cree, según este artículo, que los ácidos grasos omega -3 de la dieta mediterránea junto a los nutrientes que esta aporta pueden combatir los desequilibrios diagnósticos que se relacionan con el crecimiento físico y también con el cognitivo.

Los investigadores señalaban en el artículo que, aunque estos hallazgos no definían una relación causa efecto entre el alimento que se consume y el déficit de atención, a partir de los conocimientos adquiridos en el informe, las estrategias dietéticas pueden ayudar a mejorar la calidad de vida.

La importancia de una dieta equilibrada

A la hora de valorar cómo influye la dieta entre quienes sufren déficit de atención, hay diferentes posturas y teorías, pero, en lo que todos los científicos, investigadores y profesionales de la salud se muestran de acuerdo es en la importancia de que esta sea adecuada y equilibrada. Esta dieta equilibrada es importante en todos los niños, pero especialmente en el caso de quienes padecen esta afección.

En algunas dietas se plantea la eliminación de alimentos como base sobre la que elaborar unos hábitos alimentarios más saludables. No se sabe a ciencia cierta qué alimentos causan o estimulan los síntomas del déficit de atención, pero si es conocido que algunos de estos alimentos pueden agravar dichos síntomas. Por ejemplo, en algunos casos hay niños que presentan especial sensibilidad al azúcar, a los conservantes, a la fructosa, a los lácteos

La recomendación de eliminar refrescos, comida rápida y exceso de azúcar en forma de bollería industrial o desayunos demasiado azucarados es también generalizada. Se considera que es necesario evitar que suba el azúcar en sangre y luego caiga, ya que esto puede intensificar los síntomas. Por tanto, resultan más recomendables los alimentos de bajo índice glucémico, alimentos ricos en fibra, proteínas, granos enteros…

Una opinión muy extendida indica que el azúcar en la mayoría de sus formas procesadas puede agravar la hiperactividad en niños con propensión a sufrirla.

Todo lo anterior se debe complementar con medidas que realmente son de sentido común en cuanto a consumo de alimentos saludables que incluya fruta, verduras, legumbres, proteínas…

¿La cafeína, mito o solución?

El uso de estimulantes para mejorar el enfoque de niños con esta afección no ha sido menor en las últimas décadas. Se entendía el uso de estos estimulantes como opciones más naturales a los efectos secundarios de los medicamentos estimulantes. Sin embargo, la gran mayoría de expertos no está de acuerdo en el uso de estimulantes como la cafeína de manera sustitutiva.

De hecho, la cafeína no es ningún tipo de solución para la curación del niño que padece esta afección ni mucho menos. Peor aún, la cafeína puede estimular sistemas neurológicos aún inmaduros mucho más allá del nivel de tolerancia del niño, esto puede acarrear efectos graves. Un consumo excesivo de cafeína además puede dañar la capacidad del niño para cuestiones básicas como las relaciones familiares, en el entorno escolar, o los trabajos y actividades cooperativas de ocio.

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Nutrición y dietas · Escrito por el 29/08/17


¿Estamos educando a nuestros hijos en la ira?

Cualquier comportamiento de unos padres pueden marcar el de sus hijos. Todo lo que hacemos y decimos tiene reflejo en nuestros hijos. Educamos con los hechos y las palabras.

Siempre ha pasado. Los niños se enfadan, tienen rabietas y la manera de reaccionar ante estos comportamientos por parte de los padres puede marcar la futura educación de los más pequeños de la casa. No sólo eso, como es lógico, los padres que demuestran y expresan su ira delante de sus hijos provocan que estos tengan los mismos ataques desde bien pequeños. Lo cierto es que los niños deben aprender a respetar las opiniones de los demás y a aceptar que su opinión, su punto de vista, no es el único.

Un artículo aparecido a mediados de julio en la USNews se preguntaba si estábamos haciendo adictos a la ira a nuestros hijos y animaba a enseñarles a pensar por sí mismos en lugar de observar como se conforman con lo que les viene dado o no son capaces de recapacitar y defender sus propias convicciones sin enfados. Y es que al enfadarnos, nuestro cerebro nos hace sentirnos bien, ya que libera dopamina y otras endorfinas, al punto de que hay personas que pueden engancharse a sus propias y justas indignaciones.

En este punto, el cerebro de un adolescente, como es lógico, es más vulnerable a la adicción a la ira. Es más, los niños pueden heredar de alguna manera la ira en el comportamiento de sus padres. La investigación de la Universidad de Brown estima que nuestras demostraciones adultas de desacuerdo hostil se mantienen con nuestros hijos más de lo que nos gustaría. Es decir, si nosotros tenemos comportamientos hostiles, de demostración de ira, nuestros hijos tenderán, como sucede en otras muchas situaciones, a copiar el comportamiento de sus padres. Aquí vendría muy bien aquello de que hay que educar con la palabra y con los hechos.

Por el contrario, y como es lógico, pese a que a nuestros cerebros les gusta estar enojados, si nuestros niños nos ven hablar con ellos con respeto y comprensión desarrollarán la capacidad del respeto y la comprensión como consta en una investigación de 2015 en la revista Development and Psycholopathology. Tenderán, también, a la imitación.

Es por ello que nuestro comportamiento debe inspirar a nuestros pequeños, debemos pasar tiempo con ellos ayudándoles a elegir un buen comportamiento, somos los espejos en los que ellos se miran. Y es que muchos de los impactos que reciben de la televisión, de internet o de la vida misma no animan a contener la ira, sino todo lo contrario.

Los padres tenemos que ser un pozo de serenidad, de agarre con la vida. Debemos ayudar a nuestros hijos a pensar con claridad y empatía, educándolos para tolerar los desacuerdos e impidiendo que caigan presa del ciclo de dependencia irracional ideológicamente impulsada. De alguna manera, ayudemos a nuestros hijos a pensar, no a decirles qué tienen que pensar. Ayudarles a discutir con argumentos es una de las mejores armas que podemos ofrecerles hoy a nuestros pequeños.

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Noticias, Salud y Bienestar · Escrito por el 01/08/17


Fidget Spinner: una moda entre los pequeños, una preocupación entre los adultos

¿Quién no ha visto este simple artilugio en manos de nuestros pequeños? Unos dicen que les ayudan a calmarse y concentrarse, otros lo ponen en duda. El Fidget Spinner no deja a nadie indiferente.

Es una nueva moda entre los niños y los adolescentes de Estados Unidos y Europa, incluido España. El Fidget Spinner arrasa entre los pequeños y llena de dudas a los mayores, que no entendemos como un mecanismo tan sencillo ha creado esa dependencia en nuestros hijos. Es una pieza de plástico, con tres brazos y cuatro aspas que giran a una gran velocidad. No hay más. Los tienes desde tres euros a 300. Los que los venden afirman que ayuda a mejorar la concentración, alivia el estrés y la ansiedad, pero lo cierto es que no está demostrado.

En un artículo publicado por El Mundo, los psicólogos Esther Blanco y Andrés Calvo, de la Clínica Persum, apuestan por un poco de cordura ante esta nueva moda, ya que aseguran que no existe ninguna investigación científica de rigor que asocie el uso del Spinner con una mejora de la concentración, atención o reducción de la ansiedad. Frente a este objeto, estos especialistas recomiendan escuchar más a nuestros hijos, más conversación con ellos, más tiempo de juegos compartidos y evitar caer en modas.

Precisamente, en el mismo medio de comunicación aparecía parte de una carta escrita por un profesor, Víctor Conrado, que trabaja en el CEIP Parque del Estrecho de Algeciras, en la que decía que “el fin de curso del año 2017 pasará a la historia como aquel en el que los maestros intentaron dar clase mientras los niños daban vueltas y vueltas a su spinner”. Y es que es evidente que la moda de la pasada primavera ha llegado a todos los lados y preocupa por igual a profesores y a padres por la dependencia que este nuevo artilugio ha creado en nuestros pequeños.

Como recordaba también hace unos días El Español, el fidget spinner se ha convertido en las nuevas peonzas, yoyó, hulahops o tazos, encantando a los pequeños y preocupando a los adultos en 2017 pese a haber nacido en los años 90, cuando Catherine Hettinger inventó este artilugio para pasar tiempo con su hija, ya que ella padecía miastenia gravis, una enfermedad que provoca debilidad muscular por lo que no podía recoger los juguetes de la pequeña. Con su invención trataba de que ambas se divirtieran y se empezó a vender sin ningún éxito por lo que su patente expiró en 2005. Kate Ellison, directora de la escuela primaria Washington en Evanston, Illinois, ha prohibido los fidget spinners en clara ya que “hemos descubierto que tienen el efecto contrario al que anuncian”, porque los niños se dedicaban a hacer girar el artilugio en vez de a escribir en las aulas.

La polémica no sólo inunda Estados Unidos o Europa, ya que en Argentina el diario Clarín se hace eco de la polémica entre sus detractores y sus defensores entre los que se encuentran los hermanos estadounidenses Matthew y Mark McLahan, que relanzaron este aparato a finales de 2016: “No debe ser más estigmatizado o ridiculizado. Con las herramientas y el medio indicados, puede tener aplicaciones positivas y prácticas”.

Como con casi todo, cuestión de gustos y mesura. Lo que parece claro es que pone mucho que ayude a la concentración, en el aula será un elemento perturbador, desviando precisamente la atención de los alumnos.

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Noticias · Escrito por el 27/07/17