¿Estamos educando a nuestros hijos en la ira?

Cualquier comportamiento de unos padres pueden marcar el de sus hijos. Todo lo que hacemos y decimos tiene reflejo en nuestros hijos. Educamos con los hechos y las palabras.

Siempre ha pasado. Los niños se enfadan, tienen rabietas y la manera de reaccionar ante estos comportamientos por parte de los padres puede marcar la futura educación de los más pequeños de la casa. No sólo eso, como es lógico, los padres que demuestran y expresan su ira delante de sus hijos provocan que estos tengan los mismos ataques desde bien pequeños. Lo cierto es que los niños deben aprender a respetar las opiniones de los demás y a aceptar que su opinión, su punto de vista, no es el único.

Un artículo aparecido a mediados de julio en la USNews se preguntaba si estábamos haciendo adictos a la ira a nuestros hijos y animaba a enseñarles a pensar por sí mismos en lugar de observar como se conforman con lo que les viene dado o no son capaces de recapacitar y defender sus propias convicciones sin enfados. Y es que al enfadarnos, nuestro cerebro nos hace sentirnos bien, ya que libera dopamina y otras endorfinas, al punto de que hay personas que pueden engancharse a sus propias y justas indignaciones.

En este punto, el cerebro de un adolescente, como es lógico, es más vulnerable a la adicción a la ira. Es más, los niños pueden heredar de alguna manera la ira en el comportamiento de sus padres. La investigación de la Universidad de Brown estima que nuestras demostraciones adultas de desacuerdo hostil se mantienen con nuestros hijos más de lo que nos gustaría. Es decir, si nosotros tenemos comportamientos hostiles, de demostración de ira, nuestros hijos tenderán, como sucede en otras muchas situaciones, a copiar el comportamiento de sus padres. Aquí vendría muy bien aquello de que hay que educar con la palabra y con los hechos.

Por el contrario, y como es lógico, pese a que a nuestros cerebros les gusta estar enojados, si nuestros niños nos ven hablar con ellos con respeto y comprensión desarrollarán la capacidad del respeto y la comprensión como consta en una investigación de 2015 en la revista Development and Psycholopathology. Tenderán, también, a la imitación.

Es por ello que nuestro comportamiento debe inspirar a nuestros pequeños, debemos pasar tiempo con ellos ayudándoles a elegir un buen comportamiento, somos los espejos en los que ellos se miran. Y es que muchos de los impactos que reciben de la televisión, de internet o de la vida misma no animan a contener la ira, sino todo lo contrario.

Los padres tenemos que ser un pozo de serenidad, de agarre con la vida. Debemos ayudar a nuestros hijos a pensar con claridad y empatía, educándolos para tolerar los desacuerdos e impidiendo que caigan presa del ciclo de dependencia irracional ideológicamente impulsada. De alguna manera, ayudemos a nuestros hijos a pensar, no a decirles qué tienen que pensar. Ayudarles a discutir con argumentos es una de las mejores armas que podemos ofrecerles hoy a nuestros pequeños.

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Noticias, Salud y Bienestar · Escrito por el 01/08/17


Fidget Spinner: una moda entre los pequeños, una preocupación entre los adultos

¿Quién no ha visto este simple artilugio en manos de nuestros pequeños? Unos dicen que les ayudan a calmarse y concentrarse, otros lo ponen en duda. El Fidget Spinner no deja a nadie indiferente.

Es una nueva moda entre los niños y los adolescentes de Estados Unidos y Europa, incluido España. El Fidget Spinner arrasa entre los pequeños y llena de dudas a los mayores, que no entendemos como un mecanismo tan sencillo ha creado esa dependencia en nuestros hijos. Es una pieza de plástico, con tres brazos y cuatro aspas que giran a una gran velocidad. No hay más. Los tienes desde tres euros a 300. Los que los venden afirman que ayuda a mejorar la concentración, alivia el estrés y la ansiedad, pero lo cierto es que no está demostrado.

En un artículo publicado por El Mundo, los psicólogos Esther Blanco y Andrés Calvo, de la Clínica Persum, apuestan por un poco de cordura ante esta nueva moda, ya que aseguran que no existe ninguna investigación científica de rigor que asocie el uso del Spinner con una mejora de la concentración, atención o reducción de la ansiedad. Frente a este objeto, estos especialistas recomiendan escuchar más a nuestros hijos, más conversación con ellos, más tiempo de juegos compartidos y evitar caer en modas.

Precisamente, en el mismo medio de comunicación aparecía parte de una carta escrita por un profesor, Víctor Conrado, que trabaja en el CEIP Parque del Estrecho de Algeciras, en la que decía que “el fin de curso del año 2017 pasará a la historia como aquel en el que los maestros intentaron dar clase mientras los niños daban vueltas y vueltas a su spinner”. Y es que es evidente que la moda de la pasada primavera ha llegado a todos los lados y preocupa por igual a profesores y a padres por la dependencia que este nuevo artilugio ha creado en nuestros pequeños.

Como recordaba también hace unos días El Español, el fidget spinner se ha convertido en las nuevas peonzas, yoyó, hulahops o tazos, encantando a los pequeños y preocupando a los adultos en 2017 pese a haber nacido en los años 90, cuando Catherine Hettinger inventó este artilugio para pasar tiempo con su hija, ya que ella padecía miastenia gravis, una enfermedad que provoca debilidad muscular por lo que no podía recoger los juguetes de la pequeña. Con su invención trataba de que ambas se divirtieran y se empezó a vender sin ningún éxito por lo que su patente expiró en 2005. Kate Ellison, directora de la escuela primaria Washington en Evanston, Illinois, ha prohibido los fidget spinners en clara ya que “hemos descubierto que tienen el efecto contrario al que anuncian”, porque los niños se dedicaban a hacer girar el artilugio en vez de a escribir en las aulas.

La polémica no sólo inunda Estados Unidos o Europa, ya que en Argentina el diario Clarín se hace eco de la polémica entre sus detractores y sus defensores entre los que se encuentran los hermanos estadounidenses Matthew y Mark McLahan, que relanzaron este aparato a finales de 2016: “No debe ser más estigmatizado o ridiculizado. Con las herramientas y el medio indicados, puede tener aplicaciones positivas y prácticas”.

Como con casi todo, cuestión de gustos y mesura. Lo que parece claro es que pone mucho que ayude a la concentración, en el aula será un elemento perturbador, desviando precisamente la atención de los alumnos.

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Noticias · Escrito por el 27/07/17


Los niños, las víctimas colaterales del maltrato familiar

El maltrato familiar, sea físico o psicológico, no sólo daña a quien lo sufre en primera persona, sino también a los hijos de una manera psicológica que marca la creación de su personalidad.

Nuestros hijos son, seguramente, nuestra mayor preocupación. Lo daríamos todo por ellos y por evitarles sufrimientos, frustraciones o miedos. Por eso tenemos que saber que todo lo que viven en su infancia, todo lo que les rodea, les influirá en la formación de su personalidad, de su carácter y forma de ser.

La psicóloga Olga Carmona ha escrito en El País un artículo muy interesante sobre como una relación tóxica, de maltrato físico o psicológico, entre los padres puede marcar la personalidad de nuestros hijos. Y es que el artículo defiende que la violencia, ya sea física o psicológica, que se ejerce sobre la pareja también es maltrato infantil, al punto que asegura que los hijos que crecen en familias en las que ocurre esto lo aprenden e interiorizan como la forma más normal de relacionarse: aprenden una forma patológica de relacionarse con los otros y padecen las secuelas del maltrato. De esta manera, frecuentemente los hijos varones tienden a transformarse en maltratadores, mientras que las niñas tienden a convertirse en maltratadas cuando son adultas.

No en vano, en este artículo se indica que cuando eres testigo o víctima de una comunicación tóxica, que se basa en el control, la manipulación, el chantaje, el discurso ambivalente y la aniquilación de la autoestima del que está a mi lado pasa factura a los hijos en el futuro. Las secuelas son físicas y psicológicas. Las segundas son más obvias, pero las primeras pueden afectar, en el presente y en el futuro, a problemas con el sueño, la alimentación, retraso en el crecimiento, síntomas psicosomáticos, etc…

Tampoco son desdeñables los daños a nivel emocional afectando a la formación de la personalidad, problemas de ansiedad, ira, depresión y trastornos de la conducta. En la infancia, estas secuelas se traducirán en conductas agresivas, rabietas, hiperactividad, pocas habilidades sociales, falta de empatía, aislamiento y depresión. Es más, emociones como la culpa, la impotencia y la rabia son habituales en la infancia de los niños que ven como uno de sus padres maltrata a otro.

Carmona señala, además, que lo verdaderamente perverso de la exposición infantil al maltrato es el “doble vínculo”, ya que el niño recibe dos mensajes contradictorios. Por un lado, está programado para imitar la conducta de sus padres y por otro también ve el sufrimiento y el progresivo deterioro de la persona maltratada. Todo ello crea ansiedad y está en el origen de trastornos posteriores. Llegado este punto nos podemos preguntar por la capacidad educativa y emocional de una persona maltratada, qué puede aportar a un niño, de dónde sacará la energía necesaria para educar y criar con paciencia, tolerancia y flexibilidad, cerrando el círculo. Es probable que los niños que hoy ven impotentes el maltrato en su casa, mañana ejerzan o sufran este mismo maltrato, perpetuando así la violencia por generaciones. Y es que en palabras del neuropsiquiatra Jorge Barudy: “Tratar bien a un niño es darle utensilios, herramientas, para que desarrolle su capacidad de amar, de hacer el bien y de apreciar lo que es bueno y placentero” y sigue explicando el chileno que “para ello debemos ofrecerles la posibilidad de vivir en contextos no violentos, donde los buenos tratos, la verdad y la coherencia sean los pilares de la educación”.

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Salud y Bienestar · Escrito por el 15/06/17


Esto debes tener en cuenta si quieres acoger a un ‘au pair’

Puede ser una experiencia enriquecedora para tus hijos, para vosotros y para la persona que venga a convivir con vosotros. Tus hijos aprenderán otro idioma, él o ella mejorara el castellano y todos aprenderéis de las nuevas experiencias.

Seguro que alguna vez te has planteado la opción de que una persona anglosajona pudiera vivir en tu casa con el fin de cuidar y enseñar inglés a tus hijos mientras ella realiza otras actividades para aprender castellano. Son las nuevas Au pair, que también trabajan en España, ya que estamos más acostumbrados a que la sobrina de tu vecina del quinto se vaya a Inglaterra o Francia para aprender idiomas.

La siguiente pregunta seguro que es: ¿Y qué requisitos tienes que cumplir para acoger a una de esas personas? Pues tener, al menos, un hijo menor de 18 años en casa, un cuarto individual para la au pair, que deberá cuidar a los niños y ayudar en las pequeñas tareas de la casa. Además, en tu familia debéis hablar cotidianamente en castellano y no podéis tener la misma nacionalidad que el o la candidata.

¿Y los candidatos? ¿qué requisitos tienen que tener? Pues lo primero que tienes que hacer es saber si la persona en la que has pensado cumple una serie de condiciones, empezando por si pertenece a un país de la Unión Europea o no. Entre los países comunitarios, debe tener entre 17 y 30 años, no ser española, tener un buen nivel de español y desear mejorar el nivel, ser soltera y no tener hijos, poder permitirse el viaje y poseer un seguro médico. Si, por el contrario, no procede de la Unión Europea, la persona que aspire a venir a España como ‘au pair’ debe cumplir los mismos requisitos, salvo que esa persona tiene que ser mayor de edad, por lo que deberán tener entre 18 y 30 años.

Debes saber, además, que no existe oficialmente un programa de au pair en España, pero si diversos visados que permiten a los jóvenes de otros países trabajar en este régimen. Todo depende de la nacionalidad de esta persona y que no se pueden acoger personas cuya lengua materna sea el castellano. Cuando el au pair esté en nuestro país, deberá solicitar la tarjeta de identidad de extranjero en la oficina de Extranjería si se va a quedar más de seis meses en España. Pese a que no existe un programa oficial, como ya hemos explicado, España firmó el Acuerdo Europeo de Colocación au pair y los ciudadanos de casi todos los países pueden viajar al país si llevan a cabo diferentes trámites en España.

En cuanto a la vida de los au pair en España, es importante delimitar una serie de cuestiones. La tarea principal del au pair será ayudar en el cuidado de los niños y se ocupará de pequeñas tareas del hogar. Lo suyo es llegar a un acuerdo para decidir sus tareas exactas y es recomendable incluirle en el contrato au pair. Debes tener en cuenta, además, que tus gastos aumentarán en cuanto entre en vuestra casa porque es una persona adulta y tiene derecho a comida y alojamiento gratis, y deberéis darle una paga semanal, alrededor de 70 euros a la semana. Todo ello aunque enferme o se coja unos días de vacaciones.

Su horario de trabajo no podrá exceder de 30 horas semanales, incluyendo un máximo de dos noches como canguro. Además, los au pair tendrán derecho a un día libre completo a la semana y uno de ellos al mes deberá ser domingo. No sólo eso, también tendrán derecho a disfrutar de unas vacaciones que, aunque no existe legislación, debería ser de cuatro semanas por año trabajado. Todo ello debéis hablarlo con él.

Por último, el au pair deber asistir a un curso de español para mejorar su destreza. Los que viajen con un visado de estudiante deberán asistir a una academia acreditada por el Instituto Cervantes durante un mínimo de 20 horas semanales. Es importante crear un contrato en el que ambas partes reflejéis vuestras expectativas

Para encontrar au pair puedes tirar del tradicional método de personas que conocen a alguien interesado o bien acudir a algunas de las agencias que se encargan de poner en contacto a las familias con los candidatos.

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Noticias · Escrito por el 30/05/17


Grooming, qué es y cómo combatirlo

La progresiva incorporación de Internet a la vida de nuestros hijos trae consigo muchos beneficios, pero también peligros muy notables. Peligros como el Grooming.

El Grooming es una forma, entre otras, de acoso sexual en Internet hacia los menores. No es la única, pero con una enorme proliferación del uso de las redes sociales, sí una de las más habituales.

Se habla de Grooming cuando el acoso sexual al menor viene precedido de una estrategia previa de acercamiento, de engatusamiento, que es con lo que se asocia la palabra. El acosador busca ganarse la confianza del menor para así obtener un elemento de fuerza cuando inicie el chantaje.

Hay que tener en cuenta que existen otros modelos de inicio de acoso por parte del depredador sexual, que no siempre tienen una fase previa de acercamiento, como acceder a datos personales de la víctima con diferentes métodos. A efectos de la víctima no es el mismo tipo de acoso, ya que este último suele ser más rápido y agresivo desde el principio, no sólo al final.

A diferencia del ciberacoso, donde el porcentaje más elevado de acosadores está compuesto por menores, en el Grooming el acosador es un adulto y existe una intención sexual explícita. Realmente estamos ante una modernización de las formas de abuso a menores basada en las tecnologías de la importancia que para los menores estas poseen hoy en día.

Prevención la clave contra el Grooming

El Grooming suele venir acompañado por estrategias complejas por parte del depredador sexual. En estas estrategias lo que el delincuente busca es obtener una posición de fuerza que en un momento determinado permita el chantaje al menor, en este sentido, dispositivos como las webcam o el manejo de archivos gráficos son material crítico.

La mejor manera de prevenir el Grooming para no caer en las redes de un acosador a través del Grooming es tomar medidas previas que limiten las posibilidades del depredador. Sin embargo, la prevención en muchos casos se confunde con prohibición, y la prohibición es un mal aliado en este caso, ya que puede encerrar aún más la receptividad del niño en caso de enfrentarse a un problema de esta índole.

La navegación segura es la base de todo. Y esto, además de poder obtenerse en diferentes ámbitos, debe partir siempre desde el propio hogar. Es nuestra responsabilidad trasmitir a nuestros hijos las bondades de Internet pero, también, los escenarios adversos y negativos que pueden encontrarse. Incluyendo por supuesto la presencia de adultos mal intencionados.

Una buena manera de orientar a los niños en este sentido es mostrarles tres sencillos pasos a tener en cuenta:

  • Desconfiar de manera automática de perfiles a los que no conoces físicamente, con los que no tienes amigos en común, que envíen material gráfico desagradable u obsceno, etcétera. Todos los depredadores sexuales operan del mismo modo a partir de perfiles falsos en redes sociales. Lo primero que debemos transmitir a nuestros hijos es la eliminación de estos perfiles de sus redes sociales con total naturalidad, bloquear y eliminar todo aquello que parezca extraño.
  • En segundo lugar, y esto puede ser un poco más laborioso, debemos transmitir que lo más importante en Internet es la seguridad, mucho más que la popularidad, los seguidores o los likes. Por tanto, no ofrecer datos personales nunca, en ningún caso y en ningún ámbito de conversaciones públicas ni privadas.
  • Utilizar las configuraciones de seguridad en las conexiones de Internet. Esto no siempre lo tenemos en cuenta y sin embargo, fundamentalmente para niños pequeños, es un elemento básico.

Estos tres simples puntos ya pueden ayudar, cuando conseguimos conectar bien con el niño y trasmitirlos de manera adecuada, a prevenir mucho el Grooming. Sin embargo, por último, ante cualquier situación crítica debemos hacer entender al niño la necesidad inmediata de denunciar dicha situación.

Hay que recordar que la confianza que los depredadores sexuales obtienen deviene en muchos casos de su habilidad para llenar una necesidad y establecer lazos emocionales con el menor, alejando al niño de sus familias y amigos. Mantener una relación fluida con nuestros hijos, abierta y sincera es otro elemento muy importante en este caso.

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Noticias · Escrito por el 25/05/17


Protege a tus hijos en la red, evita el sharenting

Internet crea una falsa sensación de seguridad en la que pensamos que lo controlamos todo y no es verdad. Igual que la mejor manera de que un secreto lo siga siendo es no contárselo a nadie, la mejor manera de no tener problemas con las fotos de tus hijos es no publicándolas.

Las redes sociales lo invaden todo, nos facilita la vida, nos ofrece facilidades y nos da una cierta sensación de seguridad, que en algunos momentos puede ser falsa. Todo lo que colgamos puede ser visto por personas con un mínimo de destreza y en el caso de fotos de menores el asunto toma un cariz mucho más serio. ¿Hasta qué punto es bueno publicar fotos o vídeos de nuestros menores? ¿Y alguna vez se ha preguntado si está usted violando la intimidad de sus hijos publicando fotos que ellos no quieren que sean públicas?

La pediatra Kate Land ha escrito un artículo en www.usnews.com en el que habla de la relación de los niños con internet, cómo limitar el tiempo de nuestros hijos con estos dispositivos y del respeto que los padres debemos tener a la red para proteger a nuestros hijos o no faltarles al respeto.  Y es que los padres siempre queremos que nuestros hijos vivan más la vida real y menos la virtual, pero para eso también tenemos de darles ejemplo. Y es que el hecho de colgar fotos de nuestros hijos en internet puede llegar a ser un problema.  A este hábito se le llama en Estados Unidos Sharenting y debemos ser conscientes de que colgar fotos puede comprometer la seguridad de nuestros hijos, avergonzarlos o violar su privacidad, amén de caer en manos de un pedófilo.

La comunicación social tiene beneficios, pero también riesgos, no podemos negarlo. La red nos ayuda, por ejemplo, a mantenernos en contacto con nuestros familiares que están muy lejos, a que sean partícipes de nuestro día a día, pero también puede hacer partícipe a quien no queremos. La publicación puede poner a los niños en riesgo de robo de identidad y secuestro digital. Además, las fotografías pueden ser copiadas e insertadas en páginas de pederastas, amén de que los críos se pueden ver intimidados en línea.

Otro de los datos curiosos y dignos de análisis es que compartir fotos sin permiso de sus hijos puede crear un sentimiento de desconfianza y falta de respeto. De hecho, muchos niños llegan a la mayoría de edad con una huella digital creada por sus padres que han contado su historia sin contar con ellos. Por ello, la pediatra reconoce que antes de publicar algo de sus hijos ahora les pide permiso para hacerlo, dándoles poder de veto. Esto hace que la confianza entre padres e hijos sea mayor, se les muestra respeto. Lo que a un hijo le puede parecer correcto, quizás otro no lo desee para él. Cada hijo es un mundo y ellos deben poder elegir, también, su exposición a las redes sociales, pero es que además estamos educando con el ejemplo: no podemos, no pueden hablar o colgar fotos de otros en las redes.

La pediatra Land señala que a la hora de postear fotos o cualquier otro material en la red deberíamos plantearnos ciertas preguntas como ¿quién se beneficia de esa subida? Porque si no es para compartirlo con persona concretas, con esos parientes que están muy lejos, a lo mejor es interesante no hacerlo. Además, antes de postear, reflexionar sobre si el menor se sentiría a gusto con ese material que se comparte. Preguntarle es lo ideal y, por supuesto, a nadie le interesa, realmente, los estados de ánimo tuyos, con que menos lo de tus hijos. Mantén el respeto por su privacidad. No comentes sus comportamientos o luchas emocionales. También es inteligente no compartir la ubicación, menos las de los menores. Es obvio, pero fotos desnudos o en bañeras son miel para los pedófilos y tampoco debería poner datos personales como dónde vive, a qué colegio va, la fecha de nacimiento, etc… Por último, y muy interesante, es crear una alerta en Google con el nombre de tus hijos para poder saber todo lo que se publica sobre ellos.

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Noticias · Escrito por el 04/04/17


Cómo ayuda el ser estricto a la educación de los hijos

Solemos asociar ser estrictos en la educación con un modelo educativo rígido o antiguo. Nada más lejos de la realidad. De hecho, ser estricto en la educación de los hijos a la larga resulta muy positivo cuando son adultos.

Cómo ayuda el ser estricto a la educación de los hijos

Esto, que no es realmente nada nuevo, se ve refrendado en un reciente estudio realizado por la Universidad de Essex en Inglaterra. Este estudio abarcó el proceso evolutivo de más de 15.000 niñas de entre 13 y 14 años hasta que cumplían los 20 años. También el estudio, ya que tal era el objetivo, valoraba el tipo de madre de cada niña participante en el estudio.

De esta evolución los psicólogos creadores del informe determinan que la mayoría de las niñas que se habían desarrollado junto a una madre estricta, con reglas a cumplir de manera metódica, había logrado obtener más éxito. Este éxito se medía desde el punto de vista académico, es decir, con mejores resultados académicos y acceso a las universidades más prestigiosas, pero también, con la obtención de trabajos de buena calidad.

En este contexto parecía destacar el hecho de los resultados positivos de un modelo de educación estricto, basado en reglas y objetivos, con estándares altos. Pero, además, desde el punto de vista personal, el estudio también mostraba como el hecho de atenerse a reglas y crecer en un ambiente estricto en cuanto al cumplimiento de las mismas se veía reflejado diversos aspectos. De este modo, el nivel de embarazos no deseados es menor en este grupo, y también es menor el nivel de consumo de drogas o alcoholismo.

El estudio no concretaba de manera concluyente cómo influye el crecimiento dentro del entorno reglado y estricto. Es decir, no profundizaban los mecanismos, sin embargo, realmente no estamos como decíamos ante algo nuevo. Una educación basada en límites, en el respeto a la convivencia y las reglas comunes de la misma, así como la responsabilidad de las obligaciones (fundamentalmente académicas y en el hogar) es un buen elemento para niños y niñas desde muy pequeños.

No debemos confundir ser estricto con ser excesivamente rígido, ni mucho menos con ser malhumorado o excesivamente impositivo. Al contrario, ser estricto se basa en un modelo que tiene que partir del ejemplo personal, es decir, todos participar en el hogar.

En este sentido, hace falta que las reglas sean claras y concretas. También es necesario que todas aquellas normas de respeto o cumplimiento se enfoquen desde un punto de vista positivo. Nos interesa más lo que vamos a obtener y que esto sea perfectamente visible, ya que la recompensa justificará el cumplimiento.

Asimismo, mantener una educación estricta de nuestros hijos debe realizarse de manera serena. Perder los nervios, expresarse de forma poco firme o intranquila no es desde luego un buen camino para proponer una educación estricta y efectiva.

Por supuesto esto debe ir acompañado de las alternativas. Una educación estricta en el hogar no significa una educación cerrada, hay que aprender a escuchar a los niños y a la vez a entender sus necesidades e incluso modificar determinados conceptos, reglas o normas. Sin embargo, es muy importante que una vez establecido ese modelo de relación con nuestros hijos, en el que ellos han participado en su elaboración, no cedamos. Las normas una vez aceptadas por ambas partes deben ser siempre respetadas.

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Patinaje para toda la familia: cómo iniciarte junto a tus hijos

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Salud y Bienestar · Escrito por el 08/11/16


Patinaje para toda la familia: cómo iniciarte junto a tus hijos

El patinaje es un deporte muy completo que además resulta muy adecuado para practicar en familia. Descubramos cómo iniciarte junto a tus hijos en el patinaje.

Patinaje para toda la familia: cómo iniciarte junto a tus hijos 

Patinar es un deporte divertido, completo y además muy adecuado para practicar en familia. Hay que tener en cuenta que también se trata de una práctica deportiva que puede iniciarse desde pequeños. A partir de los cuatro años los niños ya cuentan con equilibrio suficiente como para comenzar a recibir nociones básicas y patinar en entornos sencillos.

El patinaje es un deporte que, en primer lugar, proporciona los beneficios habituales en las prácticas deportivas: fortalecimiento muscular, mejora la resistencia física, mejora de las capacidades aeróbicas y anaeróbica…

Pero, además, el patinaje cuenta con unos beneficios propios muy interesantes, Los más destacables sin duda son la mejora de la coordinación y el equilibrio, así como la mejora de la concentración y la percepción visual.

Se trata de un ejercicio físico que además de las bondades que cualquier práctica deportiva puede traer consigo, fortalece cuestiones muy importantes en el desarrollo de los niños.

Comenzar a patinar en familia

El patinaje en familia debe darse como un proceso gradual. Da igual el grado de control que tú tengas patinando, lo importante es el nivel en el que se encuentra en los más pequeños.

Existen muchos métodos para aprender a patinar, ten en cuenta que la técnica básica es simple: aprender a darse impulso, mantenerse en equilibrio y frenar. Lo mejor siempre que tratemos de enseñar a patinar a los niños es hacerlo a partir de pequeños juegos con objetivos concretos. Desde aprender con un juego las técnicas del impulso, hasta pequeños retos de equilibrio o juegos de frenada. Todos estos juegos se orientan a la liberación del miedo, la mejora del equilibrio y del control de la técnica. Cuando se consigue es el momento de pasar a otro tipo de prácticas o de objetivos.

Ten en cuenta también que, cuando nunca se ha patinando, existe una progresión que suele ser recomendable en el material que los peques utilizan. Plantearse que al comienzo calcen patines de cuatro ruedas en vez de patines en línea puede ser una buena idea. Los patines de cuatro ruedas disponen de más base de apoyo y permiten al principio un aprendizaje más sencillo.

En cualquier caso, a la hora de comprar patines debes tener en cuenta algunas cuestiones básicas, la fundamental es que sea de la talla del niño. Existen algunos errores graves en esto como por ejemplo tratar de dar patines de hermanos mayores o comprar tallas más grandes pensando en el crecimiento del niño. Esto no resulta en absoluto correcto ya que el tobillo debe encontrarse lo más sujeto posible de manera cómoda, ya que de lo contrario se pueden sufrir torceduras u otras consecuencias graves en esta articulación.

Patinar con seguridad

No es necesario mucho equipo para practicar el patinaje en familia. Sin embargo, además de la equipación mínima, es importante tener en cuenta que sí es necesario contemplar algunas cuestiones relativas a la seguridad.

Además de los propios patines, es interesante llevar ropa cómoda pero que a la vez sea resistente. Buscamos libertad de movimiento pero también cierta protección ante roces y bastonazos. Como medida de seguridad es importante utilizar un casco bien ajustado, así como rodilleras y coderas que proteger las articulaciones.

Como medidas adicionales puedes utilizar muñequeras, que van a evitar esguinces o posibles fracturas de muñeca.

A la hora de patinar debes buscar, teniendo en cuenta sobre todo a los niños, lugares adecuados. No muy transitados, siempre buscando el suelo seco y liso. Las superficies irregulares, sobre todo al principio, no son nada recomendables. Es también importante evitar patinar en entornos en los que circulan otros vehículos aunque sean recreativos.

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Fitness y deporte · Escrito por el 25/10/16


5 formas de incentivar el deporte en los más pequeños

La práctica de deporte es beneficiosa para todas las edades, sin embargo, a veces resulta difícil incentivar a los niños para hacer deporte. Veamos algunas ideas al respecto.

5 formas de incentivar el deporte en los más pequeños

Los valores y beneficios del deporte son tan importantes o más para un niño que para un adulto. Además de para mantenerse en forma, la práctica regular de deporte ayudará a prevenir problemas de obesidad, a mejorar las habilidades psicomotrices, a reforzar la autoestima y aprender a interactuar con otros niños.

Teniendo en cuenta que vivimos en una sociedad con una gran tendencia al sedentarismo y a la individualidad, lo anterior debe hacernos tomar conciencia de lo importante que es el deporte a edad temprana. Sin embargo, con la cantidad de estímulos que hoy en día están al alcance de los pequeños, resulta a veces difícil incentivar la práctica deportiva. Por eso vamos a repasar cinco ideas con las que podrás tratar de que tus hijos hagan deporte.

No es una obligación es una diversión

Si el deporte y su práctica se convierten en una obligación va a ser más difícil que el niño se identifique a edad temprana con la práctica deportiva.

Es importante ir incorporando durante el desarrollo de los niños actividades deportivas que tengan que ver con el juego. Será más fácil por ejemplo para un niño acostumbrado a jugar corriendo practicar deportes en los que haya que correr, que hacerlo para otro niño que nunca ha jugado corriendo.

Esto, que parece de perogrullo, es la base sobre la que hay que construir el incentivo: el deporte como juego y no como obligación.

Haz deporte tú, la eficacia de la imitación

En edades tempranas la imitación de las conductas de padres y madres es una constante. Si tú practicas deporte y además involucras a tus hijos en la práctica, para ellos resultará más fácil con el tiempo mantener una actividad deportiva regular.

Aunque no siempre puedas practicar deportes en familia, sí es importante que los niños sepan que tú practicas algún tipo de deporte o actividad deportiva continuada y que ésta es positiva e importante para ti

Tu deporte no es siempre su deporte

Un fallo frecuente es asociar los gustos de los padres a lo que pensamos deben ser los gustos de los hijos. Error. Esto conduce en muchos casos a forzar a una única práctica deportiva dirigida. Si esto nunca es interesante, en el caso de los niños más pequeños puede ser muy contraproducente.

Es mejor poder ir rotando diferentes tipos de actividad física y deportes en el tiempo. Probablemente el niño acabe desarrollando más tendencia y gusto por la práctica de uno o dos. Si elige por sí mismo correcto, si no la rotación y las alternativas siempre son una buena idea.

En cualquier caso procura que no quede estancado en edad temprana en un único deporte o actividad física.

Que participe en equipo

El incentivo que supone jugar con otros niños puede animar e incentivar a los pequeños más remisos a la práctica deportiva.

Ofrecer la posibilidad de desarrollar un deporte en equipo, donde además a estas edades se potencia mucho más el juego que la competitividad, puede resultar muy atractivo para los más pequeños.

A fin de cuentas se trata de jugar con otros niños en un entorno de actividad física, algo para lo que de manera natural estamos preparados a pesar de la gran cantidad de estímulos que nos proponen hacer lo contrario: videojuegos, televisión, internet…

El deporte en la vida familiar

La incorporación del deporte en el ámbito familiar no sólo se puede fomentar desde la propia práctica deportiva de los padres. Podemos también potenciar otras cuestiones que incorporan de manera natural la actividad física en la vida de los niños, por ejemplo, con regalos que tienen que ver con la actividad física y el deporte en lugar de otro tipo de juegos.

Acceder a eventos de ocio deportivo gratuitos o no, pero siempre adecuados desde el punto de vista familiar, y, en definitiva, tratar de transmitir que el deporte no sólo es saludable sino también divertido y además positivo para la familia, es en cualquier caso una buena idea.

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Fitness y deporte · Escrito por el 19/07/16


Claves para frenar la agresividad infantil

Que los niños pueden ponerse muy agresivos en un momento dado, pero de ahí a que tengan un problema media un mundo. Te damos las claves para reconocerlos y combatir la agresividad infantil.

Claves para frenar la agresividad infantil

Resulta habitual que a edades tempranas algunos niños muestren una conducta agresiva, en donde pretenden causar daño, ya sea físico o psíquico, a sus padres o a otros menores. Esta acción se manifiesta por medio de tirones de pelo, gritos, patadas, empujones o mordidas.

Este comportamiento tan agresivo puede afectarle a la hora de integrarse en distintos ambientes, como pueden ser la escuela o el hogar, por poner dos ejemplos. Hay varias claves para frenar este tipo de actitudes. Éstas son las más eficaces

  • Hay que identificar el motivo que le lleva a actuar así. Puede que tenga celos, que no se sienta querido o que tenga la autoestima baja. Procura ayudarle para que esto no ocurra.
  • Construir un clima familiar para que exprese sus emociones. En lugar de pegar o agredir a los demás, se puede expresar el descontento de otra manera. Hay que dejárselo claro desde el primer instante. Lo adecuado es que pudiese hablar con sus padres para descargar los sentimientos.
  • Cuanto antes se intervenga, mejor. Si no consigues frenar este carácter tan fuerte, lo más probable es que con el tiempo vaya a más. Cuando aprecies que se está alterando no dudes en frenarle.
  • Hacerle partícipe del éxito en el día a día. Cada vez que se vista solo, que haga la cama o que ponga la mesa habrá un motivo para felicitarle. Es una manera muy efectiva de motivarle y de generarle más confianza.
  • Los padres deben dar ejemplo. Es importante que en casa no observen conductas agresivas. Podrían ver como algo normal que los padres se griten, den portazos o empleen palabras inadecuadas.
  • Cuando el comportamiento violento se dirija hacia los padres lo mejor es alejarse de él porque no tendrá ningún sentido razonar. Si por el contrario es con otros niños o con sus hermanos hay que frenarlo con rapidez. Se le apartará y se le mandará a otra habitación o a otro lugar, impidiéndosele volver a jugar hasta que calme su actitud.
  • Una vez que consigue volver a la normalidad hay que hacerle entender que su comportamiento no fue el más adecuado e incluso se le podría castigar. Cuando su conducta haya molestado a alguien el padre debe obligarle a que se disculpe.
  • En todo momento hay que evitar que vea mucho la televisión o que juegue a videojuegos muy violentos. Ese exceso de energía que tiene se puede destinar a la práctica de ejercicio físico.

Si no funciona ninguna de estas medidas habría que acudir a un terapeuta juvenil para encuentre una solución y nos ayude a reencauzar la situación.

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Salud y Bienestar · Escrito por el 19/01/16



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