¿Qué es el copago de un seguro de salud y cómo saber si te compensa?

Cada vez son más las personas y las familias que tienen un seguro privado médico que puede ser con copago o sin copago, esto es, que pagues más y tengas acceso a todos los servicios o pagues menos y cada vez que vayas tengas que pagar una pequeña cantidad. Tú decides.

En España cada vez más personas optan por hacerse un seguro privado de salud con la intención de estar cubiertos. Los recortes en la salud pública hace que haya cada vez más retrasos y los seguros privados crecen por la inmediatez y seguridad que ofrecen para ser atendido en cualquier momento y en cualquier ciudad. Es evidente que este seguro es un producto y como tal tiene diferentes tipos y peculiaridades. Salvo los seguros más caros en los que todo va incluido, la mayoría tienen copagos. ¿Qué es esto? Pues básicamente una pequeña cantidad de dinero que los usuarios de las polizas tienen que pagar cuando usan un servicio médico que puede costar entre un euro y 100, amén del pago mensual del seguro.

Los copagos médicos se implantaron como forma de hacer más baratos los seguros, tienes una base y después se te cobra si usas ciertos servicios, y también como forma de concienciar a los clientes del seguro sobre la necesidad de usar responsablemente los servicios médicos. Las pólizas con copagos son adecuadas si buscamos una atención medica que tenga calidad, pero no somos personas que vayamos muy habitualmente al médico. De esta manera, nuestra prima no subirá y seguiremos teniendo los mismos servicios y el mismo cuadro médico que con una póliza sin copagos. Como es lógico cuanto menos paguemos de prima, cuanto menor sea el fijo, mayores serán los copagos para acceder a todos los servicios.

La pregunta del millón es: ¿Te interesa el copago? Pues tienes que tener en cuenta una serie de cuestiones. La primera de ellas, como es lógico, es si estás en un momento de tu vida en el que acudes mucho o poco al médico. Si estás yendo poco, te interesa, porque sólo pagarás ese plus cuando acudas a consulta. Si estás yendo mucho, quizás no te interese el copago porque cada vez que vaya deberás pagar. También hay que fijarse en el precio de la especialidad en la que puedas estar interesado ya que hay unas más caras que otras. Sea con copago o sin él tendrás derecho a todos los servicios, sólo que con copago tendrá que pagar una cantidad dependiendo del tipo de especialidad o servicio que uses.

Si hubiera que poner algún problema al asunto del copago sería precisamente que nunca sabemos, a priori, como va a estar nuestra salud. Podemos estar muy sanos un año y al siguiente enfermar o al revés. Y como ya hemos dicho antes, el hecho de contratar un seguro con copago te arriesgas a tener un mal año, tener que acudir muchas veces y pagar, pero si contratas sin copago será más caro y a lo mejor no necesitas los servicios médicos ni una sola vez. En definitiva, antes de escoger un seguro médico tenemos que saber qué pensamos que vamos a necesitar y calcular si nos compensa o no el copago.

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Medicamentos, Salud y Bienestar · Escrito por el 17/05/18

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Si eres autónomo te puedes desgravar el seguro de salud y algunos más

Si eres autónomo casi estás obligado a tener un seguro de salud, no puedes permitirte enfermar o coger la baja. La buena noticia es que te puedes desgravar.

Los autónomos muchas veces desconocemos algunas de las ventajas que tiene estar en este régimen laboral. Uno de ellos es el hecho de que nos podemos desgravar por el seguro de salud privado. Como los autónomos no nos podemos permitir enfermar o esperar para las consultas de la Seguridad Social, que es estupenda, pero con los recortes del gobierno no da ya el mismo trato, se ha generalizado la contratación de seguros de salud para poder acceder a un médico en el momento que lo precisemos.

La buena noticia es que los trabajadores autónomos que suscriban un seguro de salud privado podrán deducir las primas que paguen por él hasta un máximo de 450 euros. Y es que el seguro médico privado supone un gasto deducible para un autónomo, incluso se pueden beneficiar sus familiares. Tanto la cuota del conyuge, como la de los hijos menores de 25 años podrán incluirse en esa deducción. La actualización de la ley incrementó en hasta 500 euros por persona la deducción, mientras que en el caso de profesionales con discapacidad es de 1.500 euros, por lo que la base imponible por la que un autónomo debe tributar se reduce considerablemente.

En el caso de las empresas, la deducción del seguro de salud afecta directamente al Impuesto de Sociedades. Cada vez más compañías apuestan por ofrecer seguros de salud privados, ya que estas retribuciones en especie son muy valoradas por los trabajadores y afectos fiscales recibe el trato de gasto social por lo que una vez obtenidos los beneficios empresariales del ejercicio se restará el importe correspondiente, lo que supone un importante ahorro para la compañía. El trabajador está obligado a tributar estas retribuciones en especie en su declaración de la renta particular, pero en el caso de los seguros de salud no se consideran como tal hasta un importe de 500 euros.

Hay que tener en cuenta que los particulares que contraten un seguro de salud privado no disfrutarán de ninguna ventaja fiscal en sus impuestos, aunque existen excepciones en comunidades autónomas como Aragón o Islas Baleares. Donde sí podría haber algún tipo de ventaja es en el caso de un copago entre la empresa y el trabajador, es decir que ambos paguen una parte del seguro de salud.

Pero no sólo el seguro de salud se puede deducir, además se puede ahorrar parte del IVA de otro tipo de seguros.  El primero sería el seguro de coche. Es verdad que el tratamiento fiscal del vehículo de los autónomos siempre ha sido polémico. Para Hacienda no es lo mismo el IVA aparejado al vehículo que sus gastos generales. Los seguros de coche para autónomos no llevan IVA con lo que no se puede deducir nada. Para la declaración de la renta, la deducción del seguro de coche para autónomos sólo puede hacerse con la condición de que sea en un 100% para la actividad que realizan y no para el ocio. Y hay que demostrarlo. Si es así, la cuantía del seguro se podría colocar como gasto deducible.

Otro de los seguros que puedes desgravar como autónomo es el de vida en hasta 500 euros. Se puede deducir en las coberturas de fallecimiento, invalidez permanente o incapacidad total. Como también se puede desgravar el seguro de responsabilidad civil siempre que estén ligados a la actividad económica del profesional. No existe límite de deducción, como ocurre también en el seguro de transporte se puede deducir, especialmente dirigido a los profesionales del transporte de mercancías. Otro seguro que puedes desgravar y es interesante es el seguro de hogar. ¿Todo? No. Sólo la parte proporcional de la casa dedicado al negocio. Es decir, si el despacho ocupa un 10% de la casa, podrás desgravarte el 10% de este seguro por actividad. Esta situación cambia en seguros de comercio, naves industriales y seguros de oficinas, ya que aquí es evidente que todo el edificio forma parte de la actividad, por lo que podrás desgravar hasta el 100%.

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Salud y Bienestar · Escrito por el 27/02/18

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¿Qué se considera una urgencia vital en tu seguro?

La urgencia vital es un elemento muy importante en relación a los seguros. Vamos ver en qué consiste de verdad y por qué es clave en tu seguro de vida y de salud.

Y es que la urgencia vital, además de por lo obvio, resulta muy importante dentro de un seguro de salud respecto a cuestiones tan capitales como los centros concertados o los periodos de carencia.

Qué es una urgencia vital

Por urgencia vital se entiende a una condición médica que puede implicar riesgo de muerte o secuela grave para el paciente si no recibe atención médica inmediata.

Es decir, en una situación de urgencia vital el paciente debe ser inmediatamente atendido. Esto no debe confundirse con una urgencia médica o la necesidad de asistencia médica de urgencia, la diferencia queda marcada en el riesgo de la no intervención inmediata en el primero de los casos. En otras palabras, en una urgencia vital tu vida corre peligro, en una urgencia médica, no.

La urgencia vital va a ser tratada generalmente de la misma manera por la gran mayoría de seguros. Desde el punto de vista de los periodos de carencia, en los que teóricamente el asegurado no puede acceder a un a los servicios contratados, situaciones de urgencia vital con requerimiento de intervención inmediata y hospitalización serán permitidas por la aseguradora. Para que lo entiendas mejor, no se aplicará el periodo de carencia.

En el caso de no existir centros concertados cercanos donde atender esta urgencia vital, habitualmente se puede acudir a otro centro privado o público. Ojo, urgencia vital, no urgencia médica. Cuando esto ocurre es obligatorio comunicar a la aseguradora la situación en un plazo que suele ser no superior a la semana desde la hospitalización o atención. También es posible que se exija la justificación de elección del centro, es decir, acreditar que este era el centro más cercano y, por supuesto, acreditar la situación de urgencia vital.

Es importante tener claro que los costes de atención en un centro sanitario público no van a ser atendidos por la aseguradora, ya que la sanidad pública garantiza esta atención, es decir, tampoco repercutirán en el bolsillo del paciente y de su familia.

Resulta relevante también tener en cuenta que la mayoría de aseguradoras, aunque autorizan la estancia en centros no concertados, lo hacen por períodos limitados de tiempo. Estos periodos se van a determinar en función de la evolución del proceso médico, aunque pueden intervenir también las medidas estadísticas de la propia aseguradora. En esta situación puede ser necesaria la solicitud una prórroga, que debe pedirse a la aseguradora junto a un informe médico. De cualquier manera, la aseguradora siempre procurará trasladar cuanto antes al paciente a un centro concertado.

Costes que pueden derivarse de una urgencia vital en centros no concertados o periodos de carencia

Obviamente, lo que el seguro nos dice es que en caso de una urgencia vital no van a abandonar al paciente a su suerte. Independientemente de estar en un centro concertado o no o dentro de un periodo de carencia o no, la urgencia vital será atendida. Eso sí, hay que tener en cuenta que pueden existir posteriormente costes derivados de la atención o de la hospitalización si se ha realizado en un centro privado. En este sentido, es muy importante tener las cosas claras desde el principio y para ello la compañía aseguradora debería informarnos de manera transparente sobre las diferentes situaciones que pueden darse y las respuestas a las mismas.

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¿Te cubre el seguro ante una negligencia médica?

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Salud y Bienestar · Escrito por el 22/08/17

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¿Te cubre el seguro ante una negligencia médica?

Ante las coberturas de los seguros pueden surgir algunas dudas. Una frecuente es si nuestros seguros nos cubren ante una posible negligencia médica.

¿Te cubre el seguro ante una negligencia médica?

A pesar de alguna sentencia relevante que inclina la balanza a favor de que las aseguradoras asuman las negligencias médicas en determinados casos, lo cierto es que las aseguradoras no vienen a cubrir estas cuestiones salvo en ocasiones muy concretas.

 

Tanto si tu seguro de salud es un seguro de enfermedad o de asistencia sanitaria, lo que se viene a asegurar es lo mismo: la posibilidad de que enfermes y el tratamiento, pero éste, y la prestación que se nos va a ofrecer es distinta.

 

En el caso del seguro de reembolso la aseguradora abonará una cantidad determinada cuando enfermamos y acudimos a un médico. Suele ser un porcentaje de los gastos que ha supuesto nuestra visita al médico o tratamiento especializado. En este caso el usuario ha elegido el médico o el centro médico que desea, este centro médico no tiene por qué tener un vínculo con la aseguradora más allá del citado reembolso.

 

En este supuesto cuando se produce una negligencia médica la compañía aseguradora no tiene ningún tipo de relación jurídica con el médico o servicio médico que ha prestado la atención. Por tanto, y al haber sido el propio asegurado quien eligió ese médico o centro médico, la responsabilidad sería en todo caso de quien comete la negligencia y la relación y reclamación sería entre el afectado y el primero.

 

Ahora bien, cuando se trata de un seguro de cuadro médico, en el que la aseguradora ofrece la prestación del servicio de asistencia sanitaria a través de médicos concentrados o incluso de recursos propios, la cuestión es otra.

 

Si la prestación de servicio que origina la negligencia es por parte de un recurso propio de la compañía aseguradora la responsabilidad parece evidente. Por otro lado la cuestión no queda tan clara cuando se trata de cuadros médicos externos convenidos con la aseguradora, de hecho en estos casos las compañías no asumen los posibles escenarios derivados y se generan conflictos complejos.

 

Es comprensible si tenemos en cuenta que estos médicos o centros médicos son independientes respecto a las propias aseguradoras. Entre la compañía que asegura al usuario y estos médicos a centros médicos existe un acuerdo de pacto de precio para la atención a los usuarios. En este acuerdo ambas partes se benefician, el asegurador porque obtiene un buen precio en cuanto a coste de servicios y el médico o centro médico porque amplía su espectro de clientes potenciales.

 

El debate por tanto está en si las aseguradoras deben responder o no ante la negligencia de uno de estos profesionales convenidos. El sector asegurador entiende que no ya que no existe una relación directa entre la compañía y quien ha cometido la negligencia más allá de un acuerdo puntual de servicios. Sin embargo la toma de partido realizado en su momento por el Tribunal Supremo mediante la cual se proponía extender la responsabilidad al asegurador, es un precedente que está por modificar este concepto. Básicamente porque se abre la puerta a la reclamación ante negligencias médicas en caso de asegurados que se encontraran bajo la modalidad de cuadro médico convenido.

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Salud y Bienestar · Escrito por el 22/12/16

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Qué pruebas dentales cubre la Seguridad Pública

En más de una ocasión seguro que hemos acudido a nuestro médico de cabecera con la intención de que nos derivase al especialista para tratar una caries u ortondoncias, pero nos hemos vuelto para casa con la sorpresa de que la sanidad pública no cubre la mayoría de servicios odontólogos que podemos necesitar en el día a día. Se puede decir que cubre más bien más bien pocas cosas.

Qué pruebas dentales cubre la Seguridad Pública

La Seguridad Social sólo se ocupará de aquellos procesos inflamatorios e infecciosos que afecten al área bucodental, como puede ser la extracción de una muela del juicio, así como las lesiones, heridas y traumatismos. Dentro de este proceso también se tienen en consideración el tratamiento, revisiones, extraciones de piezas dentales y biopsias en el caso de que fuesen precisas para garantizarnos una adecuada salud.

Aunque parezca que sólo se puede recurrir a la sanidad pública para sacar muelas, también los profesionales de los centros de salud realizan otras labores como puede ser diagnosticar, orientar y abordar ciertos problemas que aparezcan en la dentadura de los pacientes, explicándole los motivos de su aparición y la mejor manera de prevenir posibles incidencias.

La Seguridad Social excluye de la atención bucodental, tal y como recoge la web del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, una serie de contingencias como son los tratamientos reparadores de la dentición temporal, es decir los dientes de leche. Estas piezas al ser temporales no son cubiertas por la sanidad pública. Tampoco los tratamientos de ortodoncia, por lo que será preciso que nos rasquemos el bolsillo cuando necesitemos corregir la dentura de los niños y de los mayores también, ya que cada vez son más los adultos que emplean este tipo de aparatos.

La Seguridad Social tampoco incluye las exodoncias de piezas sanas, lo que supone las extracciones y los tratamientos cuyo objetivo básico sea el estético, además de los implantes dentarios ni las pruebas precisas para realizar cualquier tipo de tratamiento que no recoja la sanidad pública.

En cualquier caso siempre se recomienda desde la Seguridad Social que a la hora de buscar un diagnóstico se pida siempre una segunda opinión en el centro de salud para confirmar lo que realmente se tiene y la mejor manera de tratarlo. Advierten que en los últimos años hay una menor cultura de prevención entre la población, sobre todo en materia de higiene, lo que provoca que haya tanto problemas que afectan a nuestra dentadura.

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Salud y Bienestar · Escrito por el 13/08/15

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Caries en los pequeños ¿Hasta qué punto son normales?

Tenemos claro que tanto para niños como para adultos la caries es uno de los principales problemas de salud bucodental. Sin embargo, existe una cierta tendencia a pensar que estamos ante un padecimiento más o menos esperable y relativamente normal, que incluso los pequeños han de padecer tarde o temprano: obviamente esto es un error.

Caries en los pequeños ¿Hasta qué punto son normales?

La caries, como ya sabemos, es un padecimiento en el cual vamos a encontrar un rasgo característico, la acción de las bacterias sobre los dientes que causa esos puntos negros que podemos advertir incluso a simple vista. Con el paso del tiempo la acción de estas bacterias va perforando la superficie del diente hasta llegar al nervio, momento en el que los dolores y el padecimiento aumenta de manera ostensible.

En el caso de los pequeños el alto consumo de azúcares en las dietas genera la aparición de la caries incluso a partir de edades como los dos años. Esto tiene que ver también con el hecho de permitir a los niños el consumo de refrescos, dulces, fritos, etcétera, desde el aparecimiento de sus dientes temporales, con lo cual, adelantamos en el tiempo el proceso de acción de las bacterias.

Es un hecho comprobado que a mayor nivel de consumo de edulcorantes y ácidos presentes en los productos procesados (muy consumidos por los niños) mayor nivel de probabilidad de sufrir caries, por tanto, aunque no es un hecho infrecuente, como vemos no debiera ser una afección considerada como normal o inevitable ya que tiene unos detonantes claros.

Prácticamente la totalidad de los problemas bucodentales ocasionados por la caries en los niños tienen que ver con una mezcla de lo anterior, de la alimentación en unión a un mal control dental, es decir, no acudir con la regularidad necesaria al dentista. En el caso de los adultos, es prácticamente el 100% de las personas que mantienen una consulta irregular con su dentista las que acaban acudiendo con dolores y molestias incluso más graves. No en vano, las últimas etapas de la caries provocan dolores agudos y derivan en la pérdida de piezas dentales, ya que obligan a la extracción de las mismas como solución. Obviamente la solución de la extracción es una última opción, ya que nuestros dientes son necesarios.

Por tanto, control de la alimentación y control sanitario acudiendo regularmente al dentista: estas dos armas son fundamentales para combatir la caries infantil, y, por extensión una buena salud bucodental desde niños que, combinada con unas buenas prácticas higiénicas, servirá y mucho al futuro adulto para la salud de sus dientes y de su boca.

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Nutrición y dietas, Salud y Bienestar · Escrito por el 19/05/15

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Cómo puedo conocer el cuadro médico de mi seguro y valorarlo

A la hora de buscar un seguro de salud hay que estudiar varios elementos, que van desde el precio hasta las coberturas concretas que ofrece pasando por los servicios adyacentes. Entre las cuestiones que no debemos olvidar es el cuadro médico.

Cómo puedo conocer el cuadro médico de mi seguro y valorarlo

Hay dos elementos definitorios en un seguro de salud. El primero es, lógicamente, las coberturas y servicios que ofrece y el segundo quien va a encargarse de prestarlos. En este punto es donde entra en juego el sistema de atención al cliente por lado y el cuadro médico por otro.

Como su propio nombre indica, el cuadro médico reúne los facultativos que trabajan o colaboran con la seguradora y los que están disponibles para sus usuarios. Además, también se refiere a un tipo de seguro de salud –seguro de cuadro médico- que se enfrentaría a los seguro de reembolso. De forma resumida, en un seguro de cuadro médico el usuario tiene acceso al médico y centro que desee dentro de la lista propuesta por la aseguradora, mientras que en el de reembolso se puede elegir cualquier médico de cualquier hospital, sólo que habrá que pagarlo por adelantado y después la aseguradora nos devolverá parte o el total del dinero que haya costado.

Existe una tercera opción, la más habitual, que combina ambos, de forma que el usuario tiene acceso de forma gratuita al cuadro médico de las aseguradora pero también la opción de acudir al hospital que desee, sólo que en este caso deberá pagar una parte de la factura.

Sólo con estas definiciones ya queda clara la importancia del cuadro médico a la hora de elegir seguro. ¿Cómo valorarlo entonces? Para empezar habrá que atender a los hospitales, que suelen ser más fáciles de valorar que los médicos. El criterio que sigue la mayoría de gente es el de la cercanía, pero también deberían incluirse otros como la calidad del servicio y las críticas de los usuarios, algo que hoy en día se puede buscar a través de la red.

Los médicos también deben formar parte de la valoración del hospital. En este caso puede resultar complicado saber hasta qué punto es bueno o malo un facultativo, ya que además no todas las personas siguen los mismos criterios para determinar su un doctor les convende o no. De todas formas, seguirá siendo interesante bucear por la web en busca de respuestas.

Si quieres ver un ejemplo de cuadro médico, aquí puedes consultar el de Aegon.

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Salud y Bienestar · Escrito por el 10/04/15

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Qué es el periodo de carencia en el seguro de salud, cómo me afecta en el embarazo

Cuando contratamos un seguro podemos pensar que todas las coberturas que nos ofrece los protegen desde el momento de la firma del producto. Sin embargo, existen algunas coberturas que cuentan con un periodo de tiempo en el que la protección no está activa aún, es lo que se conoce com periodo de carencia.

Qué es el periodo de carencia en el seguro de salud, cómo me afecta en el embarazo

De manera más simple podríamos decir que el periodo de carencia es el tiempo que va a transcurrir entre la entrada en vigor del contrato de aseguramiento y el momento en el que una cobertura concreta comienza a ser efectiva.

En ningún caso estamos ante na póliza no completa o a medias, simplemente hay que tener en cuenta qué coberturas están sujetas a este periodo de carencia y que por lo tanto no estarán activas desde el comienzo. Esta es una práctica extendida y lógica si tenemos en cuenta casos especiales como el embarazo o el parto. Y es que la aseguradora querrá asegurarse de que una persona no contrata la póliza y se queda embarazada al día siguiente o, peor todavía, tiene pensado dar a a luz en una semana.

Se debe tener en cuenta que la gran mayoría de casos las urgencias exhiben los periodos de carencia.

¿Carencia en todos los seguros de salud?

No. El periodo de carencia no existen todos los seguros y por supuesto tampoco se aplica todas las coberturas. Es cierto que es en el segmento de los seguros de salud donde más coberturas con períodos de carencia vamos a encontrar.

Estos periodos de carencia tampoco son uniformes, van a depender no sólo del tipo de cobertura sino también del tipo de seguro que hemos contratado e incluso de la propia oferta general de la aseguradora.

Obviamente, podemos extender de manera clara que estos periodos de carencia se convierten en una herramienta por la cual las aseguradoras evitan la suscripción de seguros destinados exclusivamente a cubrir urgencias o enfermedades preexistentes.

El periodo de carencia ante el embarazo

Los periodos de carencia de las diferentes culturas del seguro vienen siempre necesariamente reflejados en las condiciones generales de la póliza contratada. Por ejemplo, la media habitual de periodo de carencia de los seguros de salud dental ronda los 30 días mientras que en determinadas coberturas de un seguro médico puede llegar a rondar incluso los 24 meses.

En el caso del embarazo habitualmente los periodos de carencia quedan fijados en torno a los ocho meses. A efectos prácticos, esto quiere decir que habrá que esperar ocho meses desde que se contrata la póliza hasta poder usar sus coberturas para un embarazo.

La importancia de los periodos de carencia, como hemos podido comprobar, es capital. Cuando nos decidamos a la contratación de un seguro médico resulta básico contrastar los periodos de carencia aplicados a las coberturas del seguro que hemos elegido para adaptar al máximo el producto nuestras necesidades reales, tanto de protección como económicas.

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Salud y Bienestar · Escrito por el 20/03/15

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