Nueve pseudoterapias contra el cáncer que no funciona

Cuando aparece una enfermedad o un cáncer siempre lleva paralelo un tratamiento alternativo, sobre todo, si la situación es límite, pero la mejor terapia es seguir los consejos médicos.

La palabra cáncer nos asusta, saca nuestros más altos instintos de superviviencia, toda vez que es una de las enfermedades que más fallecimientos provoca, amén de su gran variedad y del desconocimiento real de las causas que lo producen.

Cuando nos afecta o lo hace con algunos de nuestros seres queridos podemos caer en la tentación de hacer tratamientos alternativos que nos prometen una curación que nunca se produce, pero que la desesperación nos lleva a probar. Son pseudoterapias que no están demostradas que tengan resultado y sí pueden ser peligrosas. Son remedios milagrosos, pseudoterapias alternativas a unos tratamientos médicos con las que afirman curar la enfermedad y sus efectos secundarios.

Y es que ninguna de las terapias alternativas demostró tener efecto más allá del placebo, aquel por el cual nuestro estado parece mejorar sólo por la expectativa de que mejoraremos.

En el libro Mitos y Pseudoterapias se habla de varias de ellas. La primera es el Biomagnetismo  o terapia biomagnética, que promete curar varias enfermedades, entre ellas el cáncer, colocando imanes en diferentes puntos del cuerpo con la teoría de que los desajustes del ph, también llamada alcalinidad, son la causa de muchas enfermedades y que esto se puede curar con dos imanes de polaridad contraria en distintos lugares del cuerpo. Además, no hay pruebas de que los campos electromagnéticos tengan efecto sobre el cuerpo humano, ni curativos, ni perjudiciales.

Otra de estas terapias es la Bioneuroemoción o biodescodificación, que considera que las enfermedades físicas son la respuesta a un conflicto psicológico o emocional por lo que la forma de curar es resolviendo ese conflicto. El problema de esta terapia, amén de que no ha demostrado curar a nadie, es que casi parece una secta ya que los líderes imponen su voluntad, separan familias, aíslan a las personas que están enfermas y separan a los enfermos de los tratamientos médicos.

Una tercera terapia alternativa es la Dieta alcalina que, en la línea de la importancia de la alimentación como origen del cáncer, propone cambiar la manera de alimentarnos para curarlo. De esta manera, una dieta alcalina, con un 80% de alimentos alcalinizantes y un 20% de acidificantes, puede curarlo según este tratamiento, que no ha sido demostrado, entre otras cosas porque no todo nuestro cuerpo tiene el mismo ph, no hay relación entre la dieta y el ph de la sangre y las células cancerosas pueden proliferar en ambientes ácidos y alcalinos por igual.

Otra de estas pseudoteorías contra el cáncer es la Hidroterapia de colon, que promete curar enfermedades introduciendo agua a través del recto para limpiar los intestinos por dentro y así eliminar supuestas toxinas. Según los defensores de esta teoría la comida se pudre durante la digestión provocando toxinas porque no hay manera de expulsarla del cuerpo. Lo cierto es que no hay una base científica que demuestre este hecho. La comida no se pudre en nuestros intestinos, sino que circular por todo el sistema digestivo hasta expulsarlo. El uso de mangueras para introducir puede provocar desgarros y heridas, amén de que el agua puede eliminar la flora bacteriana.

También está de moda, sin ningún resultado demostrado, la Homeopatía, que vende remedios en que con menor presencia del elemento activo, mayor es la supuesta eficacia. Es decir, el punto más alto es aquel donde las disoluciones no hay presentes moléculas del principio activo original por la memoria del agua, propiedad por la que el líquido elemento recuerda las moléculas que han estado en contacto con ella y mantiene sus propiedades. Sin embargo, nada de lo anterior ha sido comprobado.

Otra de las pseudoterapias es el MMS o suplemento mineral milagroso que es una disolución de clorito de sodio al 28% que, supuestamente, tiene propiedades milagrosas contra el cáncer, la diabetes, el autismo, la hepatitis y la malaria. Como en los anteriores casos no hay pruebas de que beber esa mezcla tenga algún efecto beneficioso, más bien se han documentado casos de intoxicaciones.

La Ozonoterapia es otra de esas pseudoterapias basada en la aplicación de gas de ozono en heridas y dentro del cuerpo para tratar diversas enfermedades como el cáncer, principalmente por el recto. Tampoco hay evidencias de los beneficios de esta teoría y sí de que altas concentraciones de este gas puede ser tóxico. El Reiki, por su parte, es una de la más representativas pseudoterapias ya que aseguran que enfermedades como el cáncer proviene de algún desajuste o mala función de la energía vital. En teoría valdría manipular o reorientar la energía para sanar. Por último, encontramos la Terapia o nutrición ortomolecular que asegura poder curar enfermedades cambiando la alimentación para incluir grandes cantidades de biomoléculas, por lo general vitaminas. Su creador fue Linus Pauling, que ganó el Nobel de Química en 1954, pero su teoría no tiene estudio científico que lo corrobore.

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Medicamentos, Salud y Bienestar · Escrito por el 08/03/18

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La medicina alternativa en el tratamiento del cáncer

Los métodos que se emplean dentro de la medicina complementaria y alternativa se consideran un conjunto de prácticas y sistemas que no forman parte de la medicina convencional. Entre otras cosas se tienen en cuenta prácticas y productos como pueden ser la meditación, la manipulación de la columna vertebral, los suplementos de hierbas o la acupuntura.

La medicina alternativa en el tratamiento del cáncer

Hay que decir que estas terapias alternativas no tienen una función curativa, ya que desempeñan una labor complementaria en los tratamientos contra el cáncer y busca básicamente que los pacientes afectados puedan sobrellevar los síntomas de la enfermedad, así como los efectos secundarios. Con esto te queremos decir que en ningún momento reemplazas el tratamiento recomendado por los médicos por otros métodos sin consultar con los profesionales.

Está comprobado con estudios científicos que la acupuntura puede resultar muy interesante para controlar los vómitos y náuseas que se producen durante el tratamiento. Lo que no está demostrado es que sirva para aliviar los dolores. También contra las náuseas típicas de la quimioterapia se aconseja el consumo de la hierba jengibre, que puede emplearse como un perfecto complemento para la medicación recetada por los facultativos.

Una terapia de masaje ayuda a aliviar ciertos síntomas que sufren los afectados por esta enfermedad como son la ansiedad, la depresión, los vomitos y el dolor. Hay que evitar aquellas zonas que estén afectadas por el tumor y para ello es preciso contar con el visto bueno del médico. Algo similar ocurre con los pacientes que practican yoga, sobre todo en aquellas mujeres que han padecido cáncer de mama.

Otros estudios también han puesto su atención en las terapias de relajación, la biorregulación y la hipnosis para ayudar a las personas a que controlen los síntomas del cáncer, así como los efectos secundarios del tratamiento.

En las fases iniciales de esta enfermedad pueden desempeñar un papel importante los suplementos de hierbas así como otras sustancias procedentes de ellas. Sin embargo, hay que decir que los datos científicos son bastante limitados en este sentido. De hecho se cree que pueden llegar a interactuar de una manera peligrosa al mezclarlos con el tratamiento convencional.

En cuanto a los suplementos minerales y vitaminas no hay certeza de que sirvan de gran ayuda entre los enfermos, como ocurre con el cartílago de tiburón o el laetril. En cualquier caso hay que consultar con un médico la idoneidad de seguir un tratamiento complementario y alternativo por si tiene efectos secundarios sobre nuestra salud.

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Medicamentos, Salud y Bienestar · Escrito por el 11/08/15

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