¿Qué es y cómo detectar la ectasia ductal?

Una de cada cuatro mujeres sufre ectasia ductal, normalmente en la menopausia. No es grave, se suele curar con antibióticos y no tiene nada que ver con un tumor.

La ectasia ductal es un término médico que consiste en un bloqueo o taponamiento de los conductos mamarios que se encuentra detrás del pezón de las mujeres y afecta a un 25% de las mismas. De alguna manera se trata de un ensanchamiento del conducto mamario. Sus paredes se engrosan, lo que provoca que se obstruya. Suele ocurrir en personas cercanas a la menopausia, que se encuentran entre los 40 y los 50 años, pero no es un factor de riesgo para la aparición del cáncer de mama. Para detectarlo hay que estar atento al enrojecimiento de la zona, malestar o dolor e inflamación en el pezón o areola, aunque puede aparecer sin tener dichos síntomas. En principio no suele ser necesario tratarlo, aunque si los síntomas persisten es necesario un tratamiento antibiótico, la aplicación de compresas tibias o en casos extremos, y raros, cirugía para remover el conducto afectado.

Y es que el tejido de las mamas de las mujeres se compone de tejido conjuntivo que cuenta con conductos mamarios, pequeños ductos, que llevan la leche materna a los pezones para que allí sean absorbidos por los bebés. Si esos mismos conductos se obstruyen, dilatan o inflaman se dice que se produce una ectasia ductal provocada, principalmente, por cambios hormonales que generan cambios en las mamas. También puede ser provocado por prolapso del pezón, que significa que hay una inversión repentina del pezón, con lo que se obstruyen los conductos mamarios o por una deficiencia de vitamina A, amén de anteriores embarazos múltiples.

Los síntomas que nos pueden avisar de esta enfermedad son la secreción verde o negra del pezón, dolor en el pezón al tacto y enrojecimiento del mismo, pezón contraído hacia dentro, la aparición de una protuberancia dura en el pecho, que muchas veces se puede confundir con un tumor. La ectasia ductal puede provocar también fiebre si encima aparece mastitis: que es la inflamación de la glándula mamaria por la obstrucción de la leche.

La mejor manera de detectar si una mujer tiene ectasia ductal es la realización de una ecografía, de una mamograma o de ambas pruebas médicas a la vez. Puede haber circunstancias que recomienden hacer, incluso, una resonancia, pero no una biopsia, ya que no es un tipo de cáncer, ni da lugar a él.

Imagen de Flickr


Salud y Bienestar · Escrito por el 30/11/17


Causas y soluciones para evitar la alergia al sol

Normalmente a todos nos gusta mucho la llegada del sol, el veranito y las playas o las terrazas, pero hay una serie de personas que tienen alergia solar, que es muy molesta.

Llega el buen tiempo, se acerca el veranito y una de las postales más típicas de estas fechas es la de cientos, miles, millones de personas tostándose al sol en la playa o luciendo su morenito en las terrazas de nuestro país. Sin embargo, hay personas que no lo pueden hacer y sufren por ello ya que padecen alergia al sol.

Cuando hablamos de alergia solar nos referimos a los síntomas derivados de diferentes enfermedades dermatológicas, es decir, puede ser el resultado de diferentes patologías que tienen en común la reacción de la piel al sol como: una erupción polimórfica lumínica, una urticaria solar, la prurigo actínico o la porfiria.

De alguna manera, la erupición poliforma lumínica (EPL) es una reacción anormal a la luz que provoca lesiones en la piel tras la exposición a la luz solar. Y es que la exposición a la luz puede causar enfermedades cutáneas, llamadas fotodermatosis, siendo la EPL la más habitual.

Como curiosidad hay que explicar que se desconoce la razón por la que hay persona a las que el sol les produce alergia, pero se sabe que aparece cuando hay una exposición más larga de lo habitual a los rayos ultravioletas. Por eso mismo es más común en primavera y verano, cuando más intensos son los rayos del sol. Para detectar esta alergia, el diagnóstico es, sobre todo, clínico ya que se basa en la historia clínica y la exploración física, teniendo en cuenta que hay que descartar otros factores que pueden provocar esas reacciones como fármacos, productos químicos, alteraciones metabólicas y enfermedades careciales o autoinmunes como el Lupus. En caso de dudas se puede recurrir a una biopsia de la piel o fotoprovocación, que consiste en irradiar un área de la piel del paciente con rayos ultravioletas esperando la aparición de una erupción.

Entre las normas para tratar la alergia solar es esencial la protección solar estricta, aunque en casos más graves se pueden usar fármacos como corticoides o antipalúdicos. Hay que tener en cuenta también que el pronóstico es muy variable, desde una remisión completa al desarrollo de síntomas debilitantes y otros trastornos autoinmunes.

Muchos de los pacientes que sufren esta alergia de manera leve se recomienda evitar la exposición al sol, utilizar ropa protectora y protección solar estricta para la radiación ultravioleta con el fin de evitar o eliminar los síntomas. La protección es la medida más importante contra la erupción polimorga lumínica aguda por lo que es recomendable evitar la exposición al sol. Para pacientes donde la incidencia de la enfermedad es más grave se ha utilizado la fototerapia con diferentes grados de éxito para inducir el endurecimiento de la piel mediante fototerapia, irradiando rayos UVA y UVB en pequeñas y frecuentes dosis para lograr crear una resistencia de la piel al sol. Esta protección es temporal y debe realizarse varias veces para que tenga el efecto deseado, lo que aumenta el riesgo de sufrir cáncer de piel.

Otra forma de tratar los síntomas de la EPL aguda es utilizando corticoides tópicos u orales en pauta descendente con el fin de aliviar el dolor y el enrojecimiento de la piel. Si aún así, el paciente no mejora se suelen usar antipalúdicos, mientras que los antihistamínicos orales pueden aliviar el picor.

Las medidas anteriores no sirven como prevención, por lo que es necesario proteger bien la piel con cremas solares, ropa o gorros. Es importante es que la piel se acostumbre poco a poco a la luz del sol para evitar lesiones cutáneas, mientras que las personas con piel especialmente sensible se recomienda evitar el uso de perfumes, desodorantes y cosméticos al tomar el sol.

Imagen de Flickr


Salud y Bienestar · Escrito por el 09/05/17


Cuándo usar frío y cuándo calor para tratar tus lesiones

¿Quién no se ha lesionado alguna vez?. Siempre acudimos al hielo para tratar un esguince, bien hecho, pero cuando ya no hay hinchazón, el uso del calor también te puede ayudar. ¿Sabes cómo y cuándo usar el frío y el calor?

En el tratamiento de lesiones se pueden usar métodos de frío o de calor para mejorar las mismas. Sin embargo, muchas veces pueden surgir dudas de qué usar y cómo usarlo. Vamos a intentar despejar estas dudas, no sin antes dejar claro que el uso de frío o calor sólo es una parte del tratamiento. Aunque los síntomas remitieran, el paciente deberá realizar ejercicios para restablecer su flexibilidad y movimiento de las articulaciones.

El hielo se puede usar con compresión, elevación y refuerzo cuando hay lesiones graves. Con su uso disminuye la circulación, la inflamación, la actividad metabólica y adormece la piel. De hecho, disminuye el dolor, la hinchazón y los calambres, y se debe aplicar después de los ejercicios o actividades que nos produzcan dolor. Hay que recordar que son muchos los profesionales de numerosos deportes que se meten en hielo tras competir, por ejemplo, e incluso tras entrenamiento otros equipos se meten en ríos de agua muy fría, pero con una pauta temporal muy concreta. Esta terapia es recomendable cuando hay esguinces, cuando hemos forzado mucho una zona del cuerpo, cuando tenemos chichones o morados en la piel.

El hielo también tiene sus contraindicaciones. Por ejemplo, no se debe usar inmediatamente después de la actividad física, como tampoco aplicar si alguna parte de nuestro cuerpo está adormecida. No se debe usar si hay dolor o inflamación en un nervio o si el deportista tiene una disfunción simpática, es decir, una anormalidad de los nervios que controlan el flujo de sangre y las glándulas sudoríparas. Además, no es aconsejable aplicar sobre personas con una enfermedad vascular, ni en personas con una herida abierta o que no ha cicatrizado, y en deportistas que tiene hipersensiblidad al frío.

También el uso del calor puede ser beneficioso para tratar lesiones o síntomas ya que aumenta la circulación, la actividad metabólica y la inflamación. Hay que tener en cuenta que mejora el rendimiento de los tejidos suaves, alivia el dolor y los espasmos. Sin embargo, como todo, tiene sus contraindicaciones: puede aumentar la inflamación y la hinchazón, amén de que puede provocar quemaduras si se usa demasiado tiempo. No se debe usar el calor tras realizar actividades físicas, ni en áreas adormecidas, como pasa con el hielo, ni cuando tenemos una herida abierta o quemadura. Además, tampoco se debe usar tras una lesión grave o si tenemos fiebre o fatiga por calor.

Al fin y al cabo, lo que hace el calor es llevar sangre a la zona dañada aportando los nutrientes necesarios para sanar esa lesión, amén de aumentar la flexibilidad de tendones y músculos. Y es que, al permitir una dilatación de los vasos sanguíneos, el calor acelera el flujo y permite la llegada de oxígeno y nutrientes que reduce la presión sobre las articulaciones y alivia el dolor de los músculos.

¿Uso frío o calor?

Una vez vistos los efectos y las contraindicaciones del frío y del calor vamos a intentar aclarar cuando hay que usar cada uno de ellos, dado que son dos de las terapias más comunes para aliviar dolores musculares o articulares. Como regla básica se debe usar frío ante un dolor reciente, ante una inflamación recién producida, mientras que el calor debe ser el tratamiento a seguir si hay un malestar recurrente, dolores crónicos, ya que hace fluir más la sangre y ayuda a que haya una curación más rápida. Así que como norma general, al producirse la lesión o cuando haya inflamación usaremos hielo y cuando ya sólo haya dolor o lesión, calor.

Imagen de Flickr



Remedios para tratar la conjuntivitis

Tener conjuntivitis es más molesto que doloroso, pero hay tratamientos que pueden aliviar los síntomas de esta inflamación en la conjuntiva.

Remedios para tratar la conjuntivitis

Son muchas las personas que, a lo largo de su vida, sufren conjuntivitis, o lo que es lo mismo, la inflamación de la conjuntiva, que es la membrana que cubre la cara posterior de los párpados y la anterior del globo del ojo, debido a un virus, bacteria o alergia. Para saber si padecemos conjuntivitis tenemos que estar atentos a que nuestro ojo se enrojezca y suelte más lágrimas de lo habitual. También saber si tenemos la sensación de ardor o de tener un cuerpo extraño en el ojo. Sólo si la infección procede de una bacteria, el ojo descarga mucosas amarillas o verdes. Hay que tener en cuenta que, en general, la conjuntivitis se acaba curando sola en unos 10 días, aunque puede llegar a durar meses e, incluso, años.

Para comenzar un tratamiento, lógicamente, debemos acudir a nuestro médico que deberá tener en cuenta las causas de nuestra conjuntivitis para iniciar el tratamiento más adecuado. Decidir si la inflamación tiene un origen infeccioso o alérgico. En cualquier caso, hay que limpiar los ojos, quitando las secreciones con un paño limpio, agua hervida o suero fisiológico esteril. Además, puede ser útil las compresas frías y los analgésicos. En este primer tratamiento puede usarse también colirios, pomadas o gel antibiótico. Si la conjuntivitis tuviera un origen alérgico o vírico, lo más efectivo suele ser el uso de gotas oftanmológicas con corticosteroides, que no se usarán en caso de que la infección haya sido provocada por un herpes.

Si el tratamiento consiste en la administración de gotas, se debe hacer entre cuatro y seis veces al día después de retirar las secreciones, mientras que el gel sólo se usa dos o tres veces y, a diferencia del colirio, no nubla la vista. En el caso de los niños, si se resisten, basta con que cierren los ojos, aplicarles las gotas en el lagrimal. Después sólo tendrá que abrir y cerrar los ojos varias veces.

Entre los remedios caseros que existen para tratar la conjuntivitis encontramos usar hielo para constreñir los vasos sanguíneos reduciendo la sensación de dolor o picor, la aplicación de miel pura de abeja también ayuda a tratar la conjuntivitis por sus propiedades antisépticas, también el jugo de limón tiene antibióticos y propiedades antiflamatorias.

No sólo las anteriores. La aplicación de una compresa muy caliente en el párpado suele ayudar a bajar la inflamación también, como las semillas de hinojo, las cuales una vez hervidas con agua y coladas hacen que el liquido restante, aplicado sobre el ojo enfermo, mejore mucho. Por último, destacamos el uso del Aloe Vera para tratar la conjuntivitis alérgica, ya que es antinflamatoria, amén de un hidratante natural para la piel.

Imagen de Flickr



Cuanto antes trates la cistitis más fácil será curarte

Uno de los problemas más comunes de mujeres, y algunos hombres, es la aparición de la cistitis o una infección por un hongo que produce dolores en la vía urinaria. Tratarlo es fácil y sólo tienes que ir al médico.

Cuanto antes trates la cistitis más fácil será curarte

Cistitis o candidiasis es una enfermedad que pueden llegar a experimentar a lo largo de su vida una de cada cuatro mujeres producida por una bacteria que se encuentra con el ano y que pasa a la vía urinaria. Realmente es una infección provocada por un hongo  que puede afectar al conducto gastrointestinal, a la piel, a los genitales y al sistema respiratorio.

Las personas que lo sufren de manera crónica, en general mujeres, pero hay hombres que también lo pueden sufrir (se llama balanitis), acusan molestias vaginales con infección de orina, irritación, úlceras, etc… dolores de cabeza, cansancio, depresión cambios de humor…

Lo más recomendable para combatir esta enfermedad es acudir a tu médico para que haga un cultivo de la vagina con el fin de saber si hay hongo o no. No es nada recomendable que te automediques, siempre sabrá más tu médico que tú. Cuando te haga esa prueba descartará también que haya otras infecciones como clamidia, vaginosis bacteriana o tricomoniasis, que pueden tener los mismos síntomas.

Una vez diagnosticado y localizado el hongo,  tu médico te recetará fármacos antimicóticos, que evitarán el avance del mismo por todo el cuerpo. Es importante hacer el tratamiento completo. Estos medicamentos podrán ser administrados por vía oral (pastillas o cápsulas) o local, sobre la zona afectada de la vagina, como cremas que se aplican sobre la vulva. Si pese a este tratamiento no se cura la infección, tu médico podría optar por acabar con la infección para siempre con un medicamento consumido durante dos semanas.

Ni que decir tiene que la mejor manera de no sufrir cistitis es la prevención, como en la mayoría de las enfermedades. Para ello, se suele recomendar beber 1,5 litros de agua al día, no tomar productos excitantes como el café o el alcohol, hacer pis cada dos o tres horas ya que el hongo aparece cuando la orina está en la vagina, lavarse y secarse siempre de adelante hacia atrás ya que como hemos comentado antes el hongo está en las heces en el 80% de los casos y llega a la vagina, usar ropa interior de algodón y evitar ropas ajustadas, ducharse mejor que bañarse, evitar el uso de protectores a diario, vigilar la dieta aumentando el consumo de frutar y verduras, y tomar arándanos rojos a diario.

También te puede interesar:

Qué es la candidiasis y cómo combatirla

Imagen de Flickr


Salud y Bienestar · Escrito por el 14/02/17


¿Sufres bruxismo y no lo sabes?

Si aprietas muchos los dientes y te rechinan o sientes dolor en las placas dentales puede que sufras bruxismo y la mejor manera de tratarlo es visitar a un médico.

¿Sufres bruxismo y no lo sabes?

Cuando hablamos de bruxismo nos referimos al rechinar involuntario de los dientes sin un propósito. Este gesto puede provocar dolor de cabeza, de los músculos de la mandíbula, cuello y oído, amén de un desgaste en los dientes. Normalmente, aparece sobre los 20 años y desaparece sobre los 40. Generalmente, aparece como consecuencia de un estado de ansiedad y no tiene nada que ver con parásitos intestinales.

Para saber si tenemos bruxismo debemos preguntarnos si nos duele la mandíbula, uno de los grandes síntomas, dolores fáciles, de cabeza, oídos y hasta cuello. Cuando sospechemos que podemos padecer esta enfermedad debemos acudir al dentista que hará un diagnóstico con una simple revisión al comprobar si los dientes están desgastados y el esmalte fracturado.

A la hora de clasificar el bruxismo tenemos que tener en cuenta varios factores:

  • ¿Cómo rechinan los dientes? Si dañan el cuello de los dientes, afectan a los premolares, sobre todo, y suele provocar cefaleas es bruxismo céntrico. Si por el contrario daña el borde incisal y oclusal, con desgastes coincidentes que afectas a los incisivos se trata de bruxismo excéntrico. Hay que tener en cuenta que pueden coincidir ambos.
  • ¿Cuándo rechinan los dientes? Si sucede mientras el paciente está dormido se denomina bruxismo del sueño, mientras que si pasa cuando está despierto, generalmente en momentos de estrés, se llama bruxismo de vigilía.
  • ¿Cuánto rechinan los dientes? Es decir, como es el hábito. Se considera de grado 1 si no es agresivo, se denomina incipiente, y se reproduce por un corto periodo de tiempo. Si, por el contrario, ha aparecido la ansiedad y la reproducción es inconsciente se denomina que ya es de grado 2, como un hábito establecido, pero que puede ser reversible. Por último, se denomina de grado 3 o hábito poderoso cuando la reproducción es constante hasta en ámbitos cómodos. Las lesiones en los dientes son considerables.

Por lo general, en los primeros episodios se suele aconsejar tratar los trastornos de ansiedad, aunque no suele ser fácil este tratamiento ya que son episodios de los que el paciente no es consciente. De hecho, los primeros en detectarlo suelen ser los dentistas en el desgaste exagerado de los dientes.

Para tratar el bruxismo se puede usar una férula dental protectora para ayudar a reducir el rechinar de los dientes. Este tratamiento está relacionado con el riesgo de lesión dentaria y su posible afección muscular. Otro tratamiento son las férulas oclusales, que trata el síntoma y no la causa. El paciente la puede usar de día o de noche, salvo en los casos más intensos de bruxismo que se recomienda para las 24 horas. Por último, también se puede superar el bruxismo con relajación, incluyendo biorretroalimentación, autohipnosis y otras terapias alternativas con el fin de eliminar el nerviosismo, el estrés y la ansiedad.

Imagen de Flickr


Salud y Bienestar · Escrito por el 29/12/16


Tratamientos para los cólicos de lactante

Los cólicos del lactante son unos procesos relativamente comunes pero aparatosos que conviene conocer y detectar para dar con los tratamientos adecuados.

Tratamientos para los cólicos de lactante

Estos cólicos, que son sufridos por más de un 20% de los lactantes, resultan como decíamos aparatosos ya que para el bebé son dolorosos y suelen ir acompañados de crisis de llanto y gestos de dolor. Cuando no se ha pasado por esta experiencia previamente los padres pueden realmente asustarse ante los síntomas.

La buena noticia es que habitualmente, una vez detectados y descartados otros posibles problemas, estos cólicos son procesos temporales que no afectan necesariamente a la salud del bebé.

Diagnóstico y tratamiento médico del cólico de lactante

Aunque pueden presentar síntomas diversos los más habituales son crisis de llanto, gestos de dolor abdominal que suelen ser de encoger y estirar las piernas, y, también generalmente, presentar la tripa muy tensa y manifestar ruidos internos muy audibles de gases. Pueden existir otros síntomas pero estos son los más generales y frecuentes.

Lo primero, siempre, es descartar cualquier otro tipo de patología. La respuesta rápida que tu seguro de salud puede proporcionar al facilitar el acceso al pediatra es fundamental. Siempre tiene que ser el pediatra quién diagnostique lo que le ocurre al bebé, tratar de diagnosticar cólicos del lactante por nosotros mismos puede conducirnos a un error e ignorar otra patología más grave.

Debes tener en cuenta, antes de buscar este diagnóstico, que ese llanto y esos gestos de dolor pueden estar motivados por otras sensaciones del bebé, que puede ser de hambre, de suciedad del pañal, u otros dolores relativamente habituales en el lactante como puede ser el de oídos.

También, después de un diagnóstico de cólicos del lactante no debes asustarte. Se trata de un proceso que no afecta a la salud general del bebé y que es pasajero, suele aparecer a partir de la segunda semana de vida y puede durar más o menos hasta el cuarto mes, desapareciendo sólo.

Cuando tu bebé se enfrenta este proceso lo primero que debes hacer es mantener la calma. Se trata de algo temporal, no permanente y que no le va a afectar más allá de las molestias del momento. Mantener medidas preventivas como puntualidad en las tomas es una buena idea ya que puedes evitar que a llorar el bebé esté repleto de gases, y acumule más dolor.

Puede ser que entre las medidas que te recomiende el pediatra esté o bien cambiar la leche o, si la mamá da el pecho, dejar determinados alimentos, por ejemplo las bebidas con gas, el café, la leche de vaca y ciertos medicamentos relacionados con la formación de gases.

Has de tener en cuenta que no existe medicamento específico contra los cólicos. Sin embargo, sí pueden recetar al bebé a algunos que sirven para paliar parte de las causas que contribuyen a este proceso. En cualquier caso nunca debes usar medicamentos sin prescripción de tu pediatra.

Los remedios caseros y el cólico del lactante

Como es de esperar ante un problema como éste existen muchos remedios caseros o consejos tradicionales. Como siempre este tipo de remedios y consejos deben ser tomados con cierta precaución, no todos los niños van a responder del mismo modo. Lo que aún bebé puede ayudar a tranquilizar a otro puede irritarle más.

Los más habituales dentro de estos consejos tradicionales son los siguientes:

  • Masajear la tripa de manera muy suave incidiendo especialmente bajo las costillas del lado izquierdo
  • Con el bebé boca arriba llevar sus piernas hacia el peso y después estirar las de manera seguida durante un par de minutos
  • Sobre una superficie blanda hacer rodar suavemente al niño sobre sus costados, puedes primero hacerle rodar sobre el costado derecho y después volverlo boca arriba y hacerlo sobre el lado izquierdo.

Existen otras muchas opciones pero todas relacionadas con este tipo de masaje o tensión sobre la zona abdominal. En algunos casos también los niños responden bien al paseo en el cochecito, pero no tumbados si no semi incorporados y procurando evitar terreno abrupto.

Imagen de Flickr


Salud y Bienestar · Escrito por el 29/09/16


Problemas en los oídos, qué hacer con el agua

Aunque están presentes durante todo el año, los problemas en los oídos por la entrada de agua son habituales en el verano. Veamos qué podemos hacer en estos casos.

Problemas en los oídos, qué hacer con el agua

Lo primero es no ponerse nervioso. El hecho de la entrada de agua en los oídos es relativamente frecuente y si nunca te ha ocurrido antes piensa que no estás ante algo raro, ni ante un problema exclusivamente tuyo. Esto es importante ya que alejar los nervios te puede ayudar a enfocar el problema de manera rápida y eficaz, huyendo de algunos recursos rápidos como tratar de obturar y desobturar el oído desde fuera de manera repetitiva y violenta.

Ojo, que sea un problema frecuente no significa que no pueda convertirse en un problema serio. De hecho, más allá de la sensación molesta del agua en los oídos, o de la posibilidad de formarse tapones, esta situación puede acabar derivando en una infección de oído, que puede llegar a ser grave.

1.1      Prevenir es la mejor solución para los problemas en el oído con el agua

Aunque más adelante te daremos algunos consejos útiles para extraer el agua de los oídos, debes tener claro que la mejor fórmula posible es la prevención.

El primer camino en la prevención es el de mantener los oídos limpios. Ten en cuenta que si tus oídos tienen gran cantidad de cerumen aumentas de manera exponencial las posibilidades de retener agua. Más allá, en este caso resulta mucho más complicado extraerla y mucho más sencillo sufrir tapones o infecciones.

Además de una buena higiene, y sobre todo cuando se ha tenido problemas previos en los oídos, el hecho de usar tapones cuando vamos a tener un contacto importante con agua en nuestra cabeza, por ejemplo al nadar en el mar, es una buena medida de prevención.

Hoy en día encuentras todo tipo de tapones para los oídos a precios muy asequibles y con elevada calidad, desde los tapones de silicona moldeable, hasta sofisticados dispositivos que garantizan la total estanqueidad de tus oídos al contacto con el agua.

1.2      Extraer agua de los oídos

Vaya por delante que en casos complicados lo mejor es acudir al médico, ten en cuenta que los remedios caseros suelen funcionar en estos casos, pero que no siempre son eficaces al 100%. Un buen seguro de salud puede ayudarte en estos casos.

Otra cosa que debes tener clara antes de tratar de sacar agua de tus oídos es que cualquier elemento que introduzcas en ellos puede resultar peligroso. No es buena idea comenzar a hurgar en el interior del oído, sobre todo si se ha producido ya un tapón a resultas de la entrada de agua.

Lo primero que deberías tratar de hacer, cuando ya ha entrado agua a tus oídos, es intentar que la gravedad haga su trabajo. Para ello, simplemente debes ladear la cabeza del lado en el que ha entrado el agua, puedes acompañar este movimiento con unos golpecitos en el lado contrario, impulsando el movimiento de la cabeza de manera leve, no muy brusca.

Este sería el modo más sencillo y, cuando tenemos nuestros oídos limpios el más eficaz. Si el agua no sale es que probablemente tenemos restos de cerumen y sociedad en el interior, con lo cual la cosa se complica.

En estos casos más complicados se forma una suerte de tapón al moverse el cerumen. Estos tapones en algunos casos podrán ser extraídos por ti mismo, pero, ten en cuenta que en otros casos tal vez vas a tener que acudir al médico para ello.

Ante esta situación el primer lugar puedes tratar de poner en práctica algunos remedios caseros como estos:

Utiliza un secador de pelo aunque no a plena potencia de calor, trata de que entre aire en el oído pero nunca de manera directa y nunca muy de cerca. Repite esto varias veces mientras ladeas la cabeza cada poco tiempo en dirección al oído donde se ha formado el tapón.

Hay diversas soluciones que puedes adquirir en las farmacias para estos casos. Estas soluciones pueden tener autoaplicadores o puedes aplicarlas con unas peritas de goma que también se venden a tal efecto.

A veces, simplemente, introducir de manera suave agua tibia con la peritas en el oído mientras tienes la cabeza ladeada va a servir para acabar engrandeciendo el tapón y que acabe saliendo por sí solo.

Existen algunas recetas caseras mezclando agua con vinagre u otro tipo de soluciones, pero, habiendo como hay tantos productos específicos parece más interesante decantarse por ellos.

En cualquier caso, como ya te hemos aconsejado, nunca introduzcas elementos para burlar el oído ya que puedes generarte una lesión grave.

En caso de no poder eliminar el problema acude directamente al médico.

Imagen de Flickr


Noticias · Escrito por el 11/08/16


Dislexia: cómo detectarla a tiempo y qué hacer al respecto

La dislexia es un trastorno de aprendizaje que no siempre es fácil detectar. Vamos a descubrir algunas claves para detectar a tiempo la dislexia en los niños.

Dislexia: cómo detectarla a tiempo y qué hacer al respecto

Este trastorno del aprendizaje, que puede llegar a afectar hasta un 15% de los niños, afecta al rendimiento académico y puede influir mucho en el futuro desarrollo de la persona. Hay que tener en cuenta que los diagnósticos no son fiables hasta prácticamente la mitad del primer ciclo de educación primaria. Esto hace que resulten especialmente importantes algunas claves que en periodos anteriores pueden mostrar la posibilidad de sufrir dislexia.

Causas de la dislexia

La dislexia es un trastorno neurobiológico. Es importante remarcar este origen ya que de manera errónea se puede atribuir un origen intelectual que no existe.

En este trastorno se ven afectados los procesos de aprendizaje básicos: lectura, ortografía, escritura…Por lo tanto es importante su incidencia en los procesos de aprendizaje y maduración intelectual de los niños.

Hay que tener en cuenta que la componente genética tiene una alta tasa de presencia en la aparición de este trastorno. Por encima del 75% de las personas que sufren dislexia tienen un precedente genético familiar. Esto hace que el historial familiar sea un factor de riesgo muy a tener en cuenta.

El diagnóstico, como indicábamos, no es fiable hasta más o menos la mitad del primer ciclo de educación primaria, entre los 7 y 8 años. En esta fase es cuando más se puede apreciar los síntomas de la dislexia. En cualquier caso el diagnóstico debe partir de una evaluación psicopedagógica inicial que suele derivar a otra evaluación neuropsicológica que concluirá con el diagnóstico.

En etapas anteriores a esta fase hay una serie de señales que pueden indicarnos la posibilidad de que el niño sufra dislexia.

Señales antes del diagnóstico de la dislexia

Vamos a repasar síntomas que suelen aparecer en fases tempranas antes de los diagnósticos de dislexia, y, que pueden indicar que el niño tiene tendencia a sufrir este trastorno.

  • Pueden presentarse problemas de visión y también de audición, además son problemas que no se localizan en los exámenes médicos habituales o en las revisiones de vista. Estos problemas pueden ser la carencia de percepción profunda o de visión periférica o la distracción con facilidad por sonidos, entre otros.
  • En la fase de la prelectura puede ser una señal que el niño manifieste dificultades a la hora de reconocer letras y asociar fonemas y grafemas.
  • Los niños que van a sufrir dislexia suelen presentar menor madurez psicomotriz que los que no van a sufrir este trastorno. Esto puede manifestarse con dificultades a la hora de coordinar los movimientos, el equilibrio o la lateralización. Actividades como atarse los cordones, montar en bicicleta o patinar, pueden ser muy dificultosas para estos niños.
  • Un lenguaje con dificultad en la expresión respecto a la media de su edad también puede ser signo de atención para una posible futura dislexia. Aquí hay que prestar atención al mal pronunciamiento de las palabras largas, a la tartamudez en momentos de nerviosismo o a las frases que se interrumpen por la mitad o se entrecortan.
  • La dificultad de manejar la memoria a corto plazo también puede ser una señal. Esto es complicado de advertir ya que generalmente se presenta a la vez con un buen manejo de la memoria a largo plazo.
  • La propensión a las infecciones de oído, la hipersensibilidad ante determinados productos químicos o aditivos o los trastornos del sueño, también pueden ser otros síntomas a tener en cuenta.

Ninguno de todos los anteriores síntomas, ni por si solos ni en unión, son un diagnóstico certero de dislexia. Pueden existir otros cuadros que presentan los mismos o muy similares síntomas. Sin embargo, si son un buen punto de arranque para valorar la necesidad de un estudio más profundo cuando el niño alcance la edad idónea para el diagnóstico.

Imagen de Flickr


Salud y Bienestar · Escrito por el 04/08/16


Calendario de pruebas durante el embarazo

A partir de la confirmación del embarazo te tendrás que someter a distintos test y pruebas. Este es el calendario de pruebas durante el embarazo.

3352437508_9d9a722cc4_z

Ten en cuenta que no todas las pruebas van a realizarse en todos los casos, sin embargo, vamos a agrupar las pruebas más habituales y los plazos en los que se suelen desarrollar.

Para ello separaremos por un lado las pruebas que se realizan de manera regular a lo largo de todo el embarazo de aquellas que se realizan en momentos puntuales del mismo, para que puedas hacer una consulta rápida y ubicar de manera clara las pruebas que se corresponden al momento del embarazo en el que te encuentres.

Ten en cuenta que durante el proceso de embarazo las pruebas van variando. En el primer trimestre generalmente se tratará de pruebas exploratorias que tratan de determinar cómo ha comenzado tu embarazo y cómo se va a desarrollar.

Durante el segundo trimestre las pruebas se orientan a la confirmación de un desarrollo correcto del embarazo y el seguimiento del mismo.

Y por último, durante el último trimestre del embarazo, las pruebas se orientan ya comparto, a la salud del bebé y a las posibles complicaciones que pudieran surgir en el momento de dar a luz.

Pruebas durante todo el embarazo

 

En todas tus visitas ginecológicas

  • Control de tensión
  • Control de Peso
Pruebas Trimestrales
  • Analíticas orina y sangre
  • Ecografía- Doopler (si es necesario)

 

Pruebas Puntuales

Ecografía inicial
  • Entre las semanas 6 y 11
Screening Bioquímico
  • Entre las semanas 9 y 11
Biopsia Corial
  • Entre las semanas 10 y 12
Ecografía Translucencia nucal
  • Entre las semanas 10 y 14
Triple Screening
  • Entre las semanas 14 y 16
Alfafetoproteína
  • Entre las semanas 14 y 16
Cordoncentesis
  • Sobre la semana 16
Fetoendoscopia
  • Sobre la semana 16
Amniocentesis.
  • Entre las semanas 16 y 18
Ecografía de alta resolución
  • Sobre la semana 20
Test O´Sullivan
  • Entre las semanas 24 y 28
Ecografía
  • Entre las semanas 28 y 37
Cultivo vaginal
  • Desde la semana 35
Monitorización fetal
  • A partir de la semana 40

Imagen de Flickr


Salud y Bienestar · Escrito por el 02/08/16



12